1.2 La Educación Ambiental
1.2.5 La educación ambiental en Ecuador
A partir de 1974, los países latinoamericanos incorporaron de forma progresiva en sus sistemas educativos la temática medio ambiental. En un inicio, lo hicieron desde el enfoque ecologista que enfatizaba la protección y la conservación de especies y recursos naturales no renovables. Posteriormente, con el surgimiento de las nuevas concepciones, que veían al ambiente como un todo dinámico que está en correlación con el ser humano, la Educación Ambiental pasó a ser una herramienta para mejorar, de manera global, los factores ambientales y así lograr una mejor calidad de vida.
Sin embargo, es en 1992, con la realización de la Conferencia Mundial de Río, organizada por las Naciones Unidas, que los países latinoamericanos adoptaron la Agenda 21, como estrategia de consenso para incorporar en sus planes de gobierno el Desarrollo Sostenible. La Agenda 21, en el capítulo 36, reconoce a la educación como una herramienta fundamental para promover el Desarrollo Sostenible, y para aumentar la capacidad de las sociedades con respecto a cuestiones ambientales y de desarrollo.
En Ecuador es en la década de los 80 que se incorpora la Educación Ambiental en el Sistema Educativo. Este proceso empezó con la revisión de los programas de estudio de educación primaria y del ciclo básico; además de la inserción del modelo en la Ley de Educación y Cultura de 1984 y 1985. Lo cual dio paso a los primeros programas de forestación para estudiantes de bachillerato, gracias al convenio suscrito por los Ministerios de Educación y Agricultura y Ganadería.
Sin embargo, es en 1983 cuando se creó y desarrolló una verdadera propuesta para insertar la dimensión ambiental en el currículo escolar. Esta propuesta se denominó Educación para la Naturaleza (EDUNAT), ejecutada por Fundación Natura, en convenio con el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), y con el auspicio de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID). Este programa se ejecutó hasta el año 1993, y logró incorporar contenidos de Educación Ambiental en los planes y programas de estudio a nivel primario y secundario; la capacitación de los docentes, y la producción de guías didactas y materiales educativos.
Es oportuno anteponer que la década de los 90 fue muy representativa con respecto a las experiencias nacionales con respecto a la Educación Ambiental formal y no formal. En consecuencia, tenemos los siguientes sucesos:
a) En 1991, por iniciativa del Ministerio de Educación y con el auspicio de la UNESCO, se realizó el Seminario Taller: “Estrategias para el Desarrollo de la Educación Ambiental en el Ecuador”, donde se formularon los lineamientos para la creación de un Plan de Acción Nacional de Educación Ambiental para el Sector de la Educación Formal; empero, este no logró prosperar.
b) En 1992, se creó el Departamento de Educación Ambiental en el Ministerio de Educación y Cultura. Esta instancia era la encargada de canalizar las políticas y acciones para fomentar la Educación Ambiental formal; lo que significó un avance en la institucionalización de la Educación Ambiental en el sistema escolar.
c) En 1994, la Comisión Asesora Ambiental (CAAM), formuló las Políticas Básicas Ambientales del Ecuador. Cabe rescatar lo enunciado en la Política 9, pues tomó como prioridad que la Educación y la Capacitación Ambiental pasen a ser parte integral de todas las modalidades y asignaturas de la educación formal e informal. d) En 1995, el Ministerio de Educación y Cultura expidió el Reglamento de
“Educación, Capacitación y Comunicación Ambientales”, instrumento que situaba al Desarrollo Sostenible como el centro de todas las preocupaciones educativas del país. Además, concibe a la Educación Ambiental como una herramienta fundamental para alcanzar este modelo de desarrollo.
e) En 1996 el Ministerio de Educación y Cultura puso en vigencia la Reforma Curricular Consensuada para la Educación Básica Ecuatoriana, lo que incorporó a la Educación Ambiental como uno de los ejes transversales del proceso educativo. f) El mismo año, se crea el Ministerio de Medio Ambiente (MAE) entidad que, en
1999, promulga la Ley de Gestión Ambiental, que contribuyó al proceso de institucionalización de la Educación Ambiental en el Sistema Educativo. Su eje de acción fue el trabajo en conjunto con el MEC para establecer directrices donde los
planes y programas de estudio –de todos los niveles- se ajusten a la política ambiental.
Los postulados de la Ley de Gestión Ambiental y las políticas propuestas en la Agenda Ecuatoriana de Educación Ambiental, construyeron un nuevo escenario a finales del año 2000, donde los Ministerios de Educación y del Ambiente, suscribieron un Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional, con el fin de implementar programas de educación, concientización, capacitación y comunicación ambiental; además, de analizar y revisar las políticas y programas de Educación Ambiental vigentes y futuros.
En noviembre del 2005 el Ministerio del Ambiente y el Ministerio de Educación y Cultura, suscribieron un nuevo convenio de cooperación para asegurar la incorporación y posterior desarrollo de las políticas educativas ambientales en el país. Ante esto, un año después, el Ministerio del Ambiente, consciente de la necesidad de mejorar la Educación Ambiental impulsa junto al Ministerio de Educación, el Plan Nacional para la Educación Básica y el Bachillerato (PNEA) 2006-2016, orientado a la formación de una cultura ambiental desde las etapas más tempranas de la vida y para edificar una sociedad responsable, comprometida y solidaria con su ambiente biofísico y social.
Dentro del Plan Nacional de Educación Ambiental para la Educación Básica y el Bachillerato (PNEA), se elaboró un Manual para la planificación, ejecución y evaluación de proyectos educativos ambientales, el mismo que es definido como un instrumento de autoaprendizaje y de aplicación práctica; con el propósito de involucrar a los docentes en este ámbito, a través de programas y proyectos formulados en el PNEA.
Por otro lado, se promulgó el Plan Decenal de Educación y se aprobó la nueva Constitución de la República. Se instaura el Plan Nacional del Buen Vivir, que incorpora y garantiza políticas que apoyan al desarrollo de una educación de calidad y consagra los Derechos de la Naturaleza. Una muestra de este nuevo marco jurídico es el artículo 14 que declara de interés público la preservación del ambiente, la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad. Además, en el inciso tercero del artículo 71 se señala que el Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.
Según la perspectiva presentada por el Plan Nacional de Educación Ambiental para la Educación Básica y el Bachillerato (PNEA) la Educación Ambiental trabaja desde fuera de los factores sociales, para iniciar macroprocesos de cambio que luego han de traducirse en procesos más específicos, orgánicos y sistémicos, para inducir situaciones integrales. A su vez, es un instrumento de cambio que trabaja desde el núcleo del factor social –el ser humano- para abordar los problemas de manera integral. En conclusión, la experiencia ecuatoriana ha llegado a presentar a la Educación Ambiental como una precondición y un instrumento de cambio ante el modelo de desarrollo social, económico y ambiental, es decir, alcanzar el Desarrollo Sostenible.