exterior v recomendaha una serie de acciones para conseguir_a_quel objetivo En 1974, el Congreso intfodüjoligregaaos relativos a los
EFECTO DEMOSTRACION O "BOLA DE NIEVE"
El quinto factor que contribuyó a la tercera ola puede ser de nominado de distintas maneras, como efecto demostradón, conta gio, difusión, emulación, "bola de nieve" o incluso efecto dominó.
El resultado positivo df Hpmnrnti'^nf'inn rnrprlió en un país, y
estÓMÜmó la deinocratizadón-en o íros países, ijefquele s pafec^
positivo d e.H HnmnrratiTaHrtn. lg<8 Sllgirii;^ qy«> pnHía ser nn rempHin para siis problemas.
pafs que se había democratizado era podero^, y /o era visto como tm m o d e»n politizó, y P«íhidio "C risis. <»l<»rríón y
cambio", Almond y Mundt averiguaron que los efectos demostira- ción eran moderadamente importantes entre las cinco causas del entomo que ellos estudiaron. Estudios estadísticos de golpes de estado y otros fenómenos políticos han demostrado la existencia, en por lo menos algimas ciramstancias, de modelos de contagio.” Analizar los efectos demostración en casos individuales resulta difícil, y requeriría estudios más amplios de lo que aquí nos resul ta posible, pero podríamos plantear cuatiro posibles hipótesis so bre el papel general del efecto demostración en la tercera ola.
En la prácifea;^__¿qué-demuestran In» efertns demosttaçij^n? posibiMdàdés~ dé^ ^^ ^ !m ^ o s^ ë ^ a - æ ^ f e S ^ ^ o n e ^ un sistema autoritario e instaurar im .sistpma democràtirn. Mostra ron quë^dîâTïacerse y por ellò presumiblemente estimularon a los miembros de la segunda sociedad a emular a los de la primera. Segundo, demost
ida sociedad aprendió
laT técmcas usados pára óbteDcr mác pr(fflte-ljir.vd:<^ ó cratiga Los grupos core^o^Sím laron conscientemente el movimiento deí "poder popular" que había terminado con la dictadura de M arcos., A veces, el aprendizaje fue el resultado de la consulta dirécía én^ democratizadores y de im proceso cor^sciente de ecíuc^ón,; con^o, ocurrió entre los democratizadores húngaros y sus predecesores españoles. Tercero, los últin^ democratizadores también^pren-
dierori sob isJos p eü gr^1q uÍ~H éto^^ y4as-difigaltedes que
dpBfán superar. I^s fiiihlpvaHnna&.y-4os conflictos sodales en Por tugal en 1974 y W75, por ejemplo, estimularon a los líderes JeTá democratización en España y Brasil a que intentaran "un proceso de cambio poético dirigido desde el poder para evitar exactamen te la ruptura que sufría Portugal. De la misma manera, los líderes democráticos españoles consideraron el golpe de estado turco de septiembre de 1980 "como im peligroso ejemplo" de lo que debía evitarse en España.^^
El papel general de los efectos demostración en la tercera ola puede resumirse en tres conclusiones:
Primero, los efectos demostración fueron mucho más impor»- tantes en la tercera ola que en las primeras dos olas de democra tización o, muy probablemente, que en cualquier otra ola poKtica del siglo XX. La razón fue la tremenda expansión en las comxmi- caciones mundiales y los transportes acaecida en las décadas p>os-
tenores a la Segunda Guerra Mundial, y^pn psppríal la mhoHin-a del^mndoLpoiJaJElewisiófHji^es-satéHteá-decemiiRicaaóti-eri-los. años-setenta. Antes, los gobiemos todavía podían co n W a r los medios locales y, al mismo tiempo, eliminar eficazmente las po sibilidades de sus pueblos de recibir mensajes que ellos no quisieran que fueran recibidos. Sin embargo, las dificultades y los costos de conseguir esto alimentaron marcadamente. Pudo llevar a una extensión de la red de medios de difusión clandestinos, como ocurrió en Polonia y otros países. La radio de onda corta, la te levisión vía satélite, las computadoras y los facsímiles (fax) hicie ron que aumentaran las dificultades de los gobiemos autoritarios para mantener a sus elites, y aun a sus informadores públicos, aislados, y para evitar la caída de los regímenes autoritarios en sus países. Gracias en gran parte al impacto de las comunicaciones mundiales, a mediados de 1980 la imagen de "una revolución democrática mundial" se convirtió indudablemente en ima reali dad en la mente de los líderes políticos e intelectuales en la mayor parte de los países del mimdo. Porque la gente creyó que era real, fue real en sus consecuencias. La gente*pudo hacerse preguntas sobre la relevancia que para eUos mismos tenfcun^'icBñtgnTTrigT^
tos^^ué óciirrían a i ' ^ La lucha d é ~ ^ M iíK E crW '
Polonia y la caída dé Marcos en Filipinas tuvieron úna resonancia en G!hile que no hubiera sido posible en décadas anteriores.”
• Segundó, mientras la intensificación de las ramuhicációnes hi¿o
que acontecimientos lejanos parecieran réleyérntés,' ^
mostración fueron más fuertes entire países que estaban geoeráfi- rám pntp próximos y eran culturalmente similares. La caída del autoritarismo en Portugal tuvo un impacto inmediato en el sur de Europa y en Brasil. "Lo que necesitamos es un general Spinola griego para deirocar a la junta, y volver a un goWemo constitu cional", como dijo xm ateniense en jimio de 1974, dos meses des pués del golpe en Portugal y un mes antes del colapso del régi men militar griego. El fin de cuarenta y cinco años de dictadura portuguesa también "fue un profundo shock para el búnker espa ñol, y un gran incentivo moral para la oposición. El hecho de que alguien tan irrelevante pudiera iniciar el cambio hacia la democra cia sirvió para intensificar las exigencias de cambio en España".^* En realidad, la democratización griega tuvo pocos efectos en otros países. Sin embeirgo, la democratización española fue inmensa mente relevante e influyó en Latinoamérica. Como observó un argentino, "imitar a Estados Unidos es algo que nunca podríamos hacer con entusiasmo, pero parecemos a España es otra cuestión totalmente diferente". La transición en España y Portugal demostró de manera más convincente que las culturas ibéricas no erári
antidemocráticas de manera inherente e inmutable. Si España y Portugal pudieron hacerlo, "Latinoamérica podría liberarse de la tiranía". Alfor\sín hizo amplio uso de la "metáfora" española para legitimar sus actividades en Argentina.^ La democratóadón ar gentina, a su vez, en las palabras del presidente de Bolivia, "sostuvo a la democracia en toda Latinoamérica" y tuvo vm participar impacto en sus vecinos. El efecto en Umguay fue a la vez positivo y negativo. La democracia de su gran vecino hizo que la democrada en Uruguay fuera realmente inevitable; hasta las primeras accio nes del régimen de Alfonsín en persecudón de los últimos go bemantes militares estimularon a algunos militares umguayos a retirarse del compromiso de garantizar el poder. "Los argentinos nos han hecho un daño es;pantoso", se lamentó Jvilio Sanguinetti. La democratización argentina alentó a los democratizadores en Chile y eri Brasil y, según mmores, desanimó a los golpistas mi litares contra nuevos regímenes democráticos en Perú y Bolivia. Alfonsín se reunió y apoyó personalmente a los líderes de la oposición democrática en otros países latinoamericanos.’^
La caída de Marcos en febrero de 1986 estimuló la ansiedad y la esperanza entre lóá líderes autoritarios y la oposición democrá-; tica en otras partes de Asia; Su inipáctó xtós sigiüficattvó íüé Corea dèi Sur. Ün mes después de que el cardenal Sin desempeñó un papel esendal en el cambio de régimen en Filipinas, el cardend Kirn llarñó por pnrneb v^iek'á vm tambio'coñstihadónal y derri
tico en Corea. % stédés‘ferien íhúc^ iüdadóreá'eh Asia.
el líder de la oposidón Kim Dáé Juhg---. Pero áolamérité èri Còrèa del Sur y en Filipinas hay gente activamente comprometida con la democracia. Tuvieron éxito en Filipinas, y pueden tenerlo aquí... Es el momento del poder popular en los países asiáticos en vías de desarrollo. Nunca hemos estado tan seguros antes."” Parece probable, aunque las evidendas sean pocas, que los acontecimien tos en Corea y Sudáfrica estimularon las manifestaciones en favor de la democracia en Birmania en el verano de 1988, y las de China en otoño de 1986 y en la primavera de 1989, así como tuvieron un gran impacto sobre la liberalización ocurrida en Taiwan.
El efecto de "bola de rüeve" más evidente tuvo lugar en Eviro- pa oriental. Cuando la Unión Soviética aceptó, y hasta tal vez alentó, la llegada al poder de no comvmistas en Polonia, en agosto de 1989, la ola de democratización avanzó sucesivamente sobre Europa oriental: en Hungría en septiembre, Alemania oriental en octubre, Checoslovaquia y Bulgaria en noviembre, Rumania en diciembre. Como destacó un alemán oriental: "Vimos lo que Po lonia y Hungría estaban haciendo, escuchamos a Gorbachov, y pensamos: '¿Por qué no imitarlos?'". En Checoslovaquia, como
102 La tercera ola
dice Timothy Garton Ash, "cada uno aprendió de la experiencia de svis vecinos y supo que se podía".“ La democratizadón de algvmos países también estimuló el orguUo de sus vecinos. ¿No iba a seguir al pequeño y pobre Portugal la sofisticada e industrializada clase media española? ¿Iban a ser superados U m guay y Chile, con su larga experienda de gobiemos democráticos, por Argentina y Brasil? Checoslovaquia, el único país de Europa oriental con una verdadera tradición democrática, ¿iba a quedar rezagado respecto ae los otros?
La democratizadón de Europa oriental y del este de Asia ilus tra con su proceso un tercer aspecto importante del efecto de mostradón: el cambio con el paso del tiempo de la relativa impor tancia de las causas de la ola de democratizadón. Obviamente, los efectos demostración no pueden afectar a la primera democratiza dón. Las primeras democratizaciones de la tercera ola fueron el resultado de resortes, no de "bolas de nieve". Una guerra que no podía ser ganada, una derrota militar en Chipre y la muerte de Franco dispararon las democratizaciones en Portugal, Grecia y España. La derrota de las Malvinas, el asesinato de Benigno A q ^ o y la visita del Papa tuvieron similares efectos en Argentina, Filipi^ nás y Polonia. Estos procesos fueron, en una medida considerable, autónomos.
Tras ellos, sin embargo, los cambios en aquellos primeros países -^España, Portugal, Argentina, Filipinas, Polonia—“ ayudaron a estimular exigencias de cambios comparables en países vecinos y con culturas similares. El impacto de los efectos demostración no dependió significativamente de la existencia de condiciones eco nómicas y sodales favorables a la democracia en el país receptor. En realidad, cuando ocurrió el proceso de "bola de nieve" tendió en sí mismo a convertirse en un sustituto de aquellas condiciones. Esto se vio reflejado en su aceleradón. En Polonia, como dice el refrán, la democratizadón necesitó diez años, en Hungría diez meses, en Alemania oriental diez semanas, en Qiecoslovaquia diez días y en Rumania diez horas.®’
A finales de 1989, un egipdo comentó sobre el futuro del mundo árabe: "No se puede escapar de la democrada ahora".“ Su pre- dicdón ejempüficó la asunción del efecto "bola de nieve" coino causa: dado que la democratizadón ocvirrió allí, ocurrirá aquí. Sin embargo, la bola de nieve rodó cuesta abajo no solíunente acele rando su veloddad y aumentando de tamaño; también se fundió con un contexto que no resultaba similar. Al acabar los años ochenta, los efectos demostración crearon esfuerzos por democra tizarse en países donde las condidones que condudrian a la de mocratizadón y a la democrada eran débiles o estaban ausentes. ¿Porqué? 103
"Después de los movimientos hacia la democracia en Filipinas, Polonia y Himgría, los coreanos, alemanes orientales y checoslo vacos se preguntaron: "¿Por qué no nosotros?". Después de que estos pueblos consiguieron la democracia, los chinos y rumanos también se preguntaron: "¿Por qué no nosotros?". En estos casos, sin embargo, podría haber habido respuestas obligadas a estas preguntas. El PNB per cápita en China era la mitad que en Füipi- nas, y la décima parte del coreano; económicamente China estaba lejos de la zona política de transición. China tenía muy poca bur guesía. Nunca había sido ocupada ni colonizada por Estados Unidos. El cristianismo era débil, y la Iglesia Católica apenas existía. China no había tenido una experiencia democrática previa, y su tradición cultural tenía muchos elementos autoritarios. Rumania era, junto a Albania, el país más pobre de Europa oriental; no tenía experiencia con la democracia; el cristianismo occidental estaba casi totalmente ausente; estaba aislada de mfluencias externas de la Comurüdad Europea, el Vaticano, Estados Unidos y aun de la Unión Soviética. Pero los efectos dem ostración fueron una pode rosa fuerza, que promovió los esfuerzos por democratizarse, tan to eji Rumania como en China. Sirvieron pará trasladar la tercera _ ^ ^ d esd e los claveles de Lisboa hasta las matanzas de Pekín y-
BuCareSt.