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EFECTOS SOBRE LA VIDA JURIDICA

406 SOCIOLOGIA Y ANTROPOLOGIA

II. EFECTOS SOBRE LA VIDA JURIDICA

El sistema jurídico tiene como finalidad ordenar las posibles relaciones materiales entre los miembros de una misma sociedad. Unas veces trata de indicar los derechos y deberes respectivos entre las personas (régimen de las personas) y otras en relación con las cosas propias del grupo o de los individuos (régimen de los bienes), en ambos casos las diversas institu­ ciones jurídicas y morales indican a la conciencia colectiva las condiciones necesarias para la vida en com ún35. Es normal pues, que la influencia de esta doble morfología se ponga todavía más de relieve en la vida jurídica esquimal, que en la religiosa. Veremos a continuación cómo existe un derecho de invierno y otro de verano36 y cómo cada uno produce una reacción sobre el otro.

La familia.— No vamos a dedicarnos ahora a hacer un estudio de la

familia esquimal, pero sí vamos a demostrar sin embargo, que las princi­ pales características de la organización doméstica están en función de la doble organización morfológica que hemos descrito.

Es sabido que la nomenclatura familiar es uno de los medios más seguros para averiguar los lazos que unen entre sí a los diferentes miembros de un mismo grupo doméstico. Ese estudio se puede llevar a cabo de modo relativamente fácil gracias a los cuadros, aunque un poco reducidos, pu­ blicados por Dalí y M organ37. A primera vista parece que hay dos tipos de familia, una en que el parentesco es colectivo del tipo que Morgan ha llamado clasificador y otro en que el parentesco es individual. En efecto, del primer sistema subsisten dos rasgos. En línea descendente, se da el nom­ bre de Eng’-ota al nieto y a las personas, consanguíneas o adoptadas, cuyo

parentesco es más lejano: así, por ejemplo, a los hijos de sobrinos o de primos de la generación de los hijos. El nombre de E-tu-ah, de Niuge-o-wa

se da no sólo al abuelo y a la abuela (consanguíneos o de adopción), sino también a sus hermanos y hermanas y a todos los parientes de su gene­ ración. En línea colateral, los primos en cualquiera de sus grados, no se distinguen de los demás grupos de parientes y llevan un nombre que les hace confundirlos coii los demás habitantes de la casa3B. En resumen, cual­

31 Cfr, Durkheim, División du travaitj passtm.

■“ Esta oposición ha sido ya señalada por Parry, pág. 534; por Lyon, Prív. Jour., pág. 250; por Boas, C.E., pág. 562 y ss,, cfr. Peck, loe. cit., pág. 52; por Richardson, Polar Regiom·. pág, 318 y ss.; Gi.asunov y Wrangell, Síat. Ergeb.j pág, 130 y ss. (Alaska); por Porteu (Schanz), pág, 106, Rep. Aíask.; por Petroff (generalidades), Rep. Alask., pág, 125 y ss. Los excelentes libros de Rink, T. T.. pág. 23 y ss.; cfr. Ei-k, Tr. Medite!, XI, I, pág. 26, de Nelson, de M urdoch, no hacen mención expresa, aunque aportan considerable número de datos en apoyo de nuestra teoría. Es también una laguna dentro del trabajo de Steensby que aunque ha comprendido

la oposciión entre las dos tecnologías, no ha sabido ver la de las dos estructuras jurí­ dicas de la sociedad esquimal.

37 {Groenlandia occidental, Cumberland Sound, Riochurchílt). L. H. M o r g a n , Sys­

tems af Consunguinity of Human Families, Smjthson, Contrib. to Knoledge., vol. XVII, Washington, 1872, pág. 275 y ss. Otra lista de Cumberland Sound ha sido publicada por Dm.l, en Coiurb. to North. Artwr. Ethn., I, pág, 95 y ss,

quier grado de parentesco, sea uterino o masculino, es semejante, a excep­ ción de los siguientes: el padre, la madre, e'í hijo y la hija, los hermanos y hermanas del padre, los hermanos y hermanas de la madre y los hijos de unos y otros. De tal modo que dentro de la familia, que es de gran amplitud, y donde las relaciones de parentesco son indiferentes, aparece otra más limitada, en que el parentesco, por el contrario, está individualizado.

Por tanto, existen realmente, según la nomenclatura, dos tipos de socie­ dad doméstica: una es la familia de verano39 y otra es la de invierno. Como cada una tiene una composición diferente, cada una tiene su propio derecho.

El derecho de familia ha sido relativamente patrimonial. El papel fun- fundamental es el del padre o como dicen en inglés, el provider40, y el de los

hijos varones en edad de cazar. Son más que jefes, son su único funda­ mento. Cuando ellos desaparecen, desaparece la familia completa. A los

hijos que son todavía jóvenes y no son adoptados por otra tienda, se les deja m orir41. A esto hay que añadir que el papel de la madre no es menos fundamental, si ella desaparece la familia desaparece igualmente42. Estos dos personajes son tan importantes que aunque los hijos tengan ya una cierta edad, el marido viudo o la mujer viuda intentan casarse de nuevo inmediatamente. La existencia del grupo es pues de lo más precario, des­ cansa sólo sobre una o dos personas. Se da pues una organización familiar muy particular y especial a la civilización esquimal. En definitiva, son los cónyuges el elemento esencial, del mismo modo que en las civilizaciones más desarrolladas, hecho curioso dado que el lazo conyugal es de una extrema fragilidad.

Hay otras características que confirman esta fisonomía de la familia de verano. En primer lugar, en Groenlandia el poder del jefe de familia,

igtnat tiene derecho absoluto sobre la dirección de sus hijos aunque sean

adultos, y parece que los casos de desobediencia son raros; es él quien determina los traslados y partidas44. Tiene absoluto derecho de castigar incluso a su mujer, del cual no abusa pues si él tiene el derecho de repu­ diarla, ella tiene derecho a abandonarle45.

La organización de la familia paternal, en general, está ligada a una necesidad de supervivencia, carácter que no falta tampoco en la familia esquimal, quedando incluso la necesidad en este caso, mucho más de re­ lieve. La existencia de viejos sin hijos es imposible. Sin hijos varones adultos aa Sobre la com posición de la fam ilia d e verano, v. Rink, T. T., pág. 20 y s s .; Turner, pág. 183.

10 El papel de los “providers” fue observado p o r los prim eros autores daneses. Cranz, III, 3 y 4 ; cfr. num erosos datos relativos a 1738, 1743, etc.

■*1 V. T. T„ pág. 28; cfr. cuentos, pág. 169 y ss.

*3 Excepto cuando ct individuo tiene hijas nubiles. En el caso en que los niños sean pequeños, su muerte es segura. (Contra, Mejrdocii, pág. 318, la población del cabo Barrow. es sabido, es muy reducida.)

Rink, T.T., pág. 2 4 ; Holm, pág. 97.

11 R i n k , ibld.; T u h n e r , pág. 190 (especialmente claro); Hall, Life with tha Es­ quí, I, pág. 370; Boas, C. E., pág. 545 y ss.; Nelson, pág. 285 y ss.

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que cacen pata ellos, sobre todo en verano, los matrimonios mayores, y con más razón las viudas mayores, no tienen de qué vivir40. Estas últimas ni siquiera tienen el recurso del matrimonio o de la adopción ya que sólo se tiene interés en llevarlo a cabo con jóvenes- Esta necesidad, en algunos casos adopta una forma religiosa. Los ascendentes saben que habrán de reencarnarse después de la muerte en el cuerpo de sus «homónimos», los recién nacidos de la estación y el culto que hay que dar a sus almas en la persona de sus representantes, recibirá devolución en sus hijos. Por tanto, la falta de hijos, legítimos o adoptados, plantea el problema de la supervivencia de sus alm as47.

El derecho doméstico de invierno es muy diferente; la pequeña familia del verano, netamente individualizada, desaparece en parte dentro de un grupo mucho más amplio, una especie de joint-family, que recuerda al

Zadruga eslavo y que constituye la sociedad doméstica por excelencia, que consiste en el grupo que vive en comunidad en el iglú o en la gran casa Efectivamente, entre los individuos que viven bajo un mismo techo, se produce no sólo unas relaciones económicas, sino que se crean lazos morales propiamente dichos, relaciones de parentesco sui generis que ya se ponen

de manifiesto en la nomenclatura49. En primer lugar, hay un nombre para

designar este tipo de parentesco: el de igloq atigit^, parientes de casa;

palabra que los observadores ingleses y alemanes traducen bastante acerta­ damente por las de Husfaeller y housemates que designa a todos los primos.

Está comprobado que el conjunto de estos housemates, integra el con­

junto de parientes más próximos al individuo, después de su familia propia­ mente d ich a51. De hecho, por otra parte, donde se da el tipo, a nuestro parecer, más primitivo de casa, el grupo que la habita se compone de con­ sanguíneos y de aquellos que están emparentados con ellos. Así, por ejem­ plo, en Utiakwín 52 (cabo Barrow), a pesar del estado de desintegración a que ha llegado la sociedad, había una gran casa que reunía: un hombre con su mujer y su hija adoptiva, dos hijos casados cada uno con su mujer

46 V. pág. 49, núm . 2. L y o n dice adem ás que la joven viuda fu e com ún a todos los m iem bros de la estación, d u ran te algún tiem po, antes de dejarla m orir. Priv. Journ., página 353.

t7 Este último hecho (cfr. textos citados anteriormente, nota 40 de la Morfología general) sirve para explicar otro, curioso y desconcertante a primera vista: la tota! independencia del niño y el respeto de los padres respecto a él. No le pegan jamás e incluso obedecen sus órdenes. Esto debido a que el niño no es sólo la esperanza de la familia, en el sentido que hoy daríamos a ia. palabra, es que además es el antepa­ sado reencarnado. Dentro de la familia de verano, restringida, aislada y autónoma, es como el polo sobre el que convergen las creencias e intereses.

48 La relación entre el r¿gimen moral de la gran casa esquimal y el de la casa india, se hizo por prim era vez p o r Rink, Esk. Tr. Medrírf, XI, pág. 2 3 ; cfr. Tyrrel, A cross the fttbarctics oj Cañada, 1898, pág. 68.

ÍS Cfr. M o r g a n (citado anteriormente en nota 37).

stl Cfr. Rink, Esk. Tr., pág. 93 y ss., con sus equivalencias. Cfr. P. Egede, Dictio- narittm, etc., s. v. iglú., pág. 32; Kleínschmidt, Gronlan!<mdsk Ordbog, j. v. igdlo, página 75; Erdmann, Eskimoiches Wörterbuch, págs, 52, 63; Petitot, Monographie, página X L H I; cfr. Egede, Nye Perlustration, I."· ed., 1725, pág. 45.

81 Rink, II, pág. 9, 26; P e t i t o t , Monographie, pág. X X IX . “ Murdoch. pág. 75.

y un hijo, una hermana viuda con su hijo y su nuera y una nieta de esta última. En los demás sitios53, Jos cuadros casi genealógicos que poseemos, demuestran que los principios, de acuerdo con los cuales, se recluta la casa son casi los mismos.

Es rasgo característico de este parentesco especial, la prohibición de matrimonio entre los housemates, al menos la prohibición parece ser la

regla, ya que, por una parte, existe la prohibición general de contraer matrimonio entre primos carnales y es sabido que llevan el mismo nombre que los housemates, que en general son hermanos y hermanas y descendientes

de tos hermanos y hermanas que viven juntos en invierno. Cuando la prohibi­ ción sólo se refiere a los parientes, es posible que se haya dado un error de observación, y por otra parte, en Groenlandia la prohibición de matrimonio entre personas criadas dentro de una misma casa, está bien claramente preci­ sada 55. Los textos que nos han aportado estos datos (que son justamente los más antiguos), relacionan de forma muy estrecha el parentesco entre primos hermanos con el de los habitantes de una casa grande. Existe una especie de fraternidad espeeial que imprime un carácter incestuoso56 a las reuniones sexuales entre los miembros de un mismo iglú. Sin embargo, hay dos hechos que parecen contradecir ía norma de derecho que acabamos de dar. Nelson dice que entre los unalit de la bahía de Saini-Michel57 se celebran ma­ trimonios entre primos hermanos, y Holrn menciona respecto a Angmags- salik, excepciones bastante frecuentes a ía costumbre de buscar esposa fuera de la casa58. No hay que olvidar, sin embargo, que en Angmagssalik la confusión entre la gran casa y la estación de invierno (cada estación com­ prende una sola casa) altera, en lo más esencial, esta organización. Es un caso tan excepcional que no es sorprendente que no se atenga estrictamente a la regla. Dado que toda la estación vive bajo un mismo techo, era eviden­ temente necesario permitir el matrimonio entre cohabitantes y por lo tanto que decayera el principio de la prohibición. Por otra parte, los primos hermanos de los que nos habla Nelson pueden fácilmente pertenecer a di­

,0 J a c o b s e n , R e i se, págs. 240-241 ( l a mayor parte de los “maillagers" son adopta­ dos por el cu a si-jefe.. Isaac). Véase una descripción de la familia de invierno, Holm, página 66, cuadro XXIÍI; cfr. pág. 95 sobre los nombres y genealogías.

61 T.T., pág. 2 5 ; cfr, Egf.de. Perlus, pág. 79; C iu n z , III, 2, 1 3 ; H o lm , pági­ nas 85, 94, T u r n e r , págs. 188, 139; B oas, C. E., pág. 579, Contra, v. Lyon, P ñv. Jourii., páginas 352, 354; W e l l s y K e lly , Erigí. Esk. D ici., pág. 22 (desde luego inexacto y seguram ente hace alusión a las licencias sexuales).

*5 Desde Egísdic basta Holm, pág. 194, todos los autores daneses han empleado la palabra “sammenbragde”, cfr. E g e d e , Nye Perlastration, 1 * e<¡., que añade algo que no hacen los siguientes “iti dit saadam Huse", Perlus., pág, 79. Hay un cuento que habla, sin embargo, T. T., pág. 291, de im hermano adoptivo que se casa con una hermana adoptiva, en Groenlandia, aunque la adopción es reciente y los hermanos

no han sido educados juntos.

6‘ Los primos se consideran con frecuencia como hermanos, en el cabo Barrow.

Mu r d o c h, p á g . 4 2 1 .

57 N e l s o n , p á g . 2 9 1 .

69 D el cuadro genealógico de H o l m , pág. 9 5 , se deriva que los primos, Angitin- guak ( c f )» Angmalilik (07), Kutuluk ( ? ) y Nakitilik ( 9 ) , se casan con gentes de su mismo establecimiento, y, a su Y ez, sus hijos se casan con gente del establecimiento donde viven.