CAPÍTULO IV TÉCNICAS DE PNL
EJERCICIO DE CALIBRACIÓN 2:
El ejercicio es en pareja (A y B). Siéntense los dos mirán- dose uno al otro, manos y piernas sin cruzar. La persona A va a ser quien calibra, y B va a ser quien es observado. Simplemente estar sentados mirándose en un principio es lo que llamaremos estado
normal.
- Que B piense en una persona a quien en verdad quiere mucho, alguien a quien en verdad ama en la vida (puede ser un hobby que le gusta mucho, una canción que ama, etc.). No es nece- sario que te diga de qué se trata lo que está pensando. A esto llama- remos Estado 1.
- A: observa la diferencia en B, entre su estado normal y los cambios que ocurren físicamente cuando le dices que piense en aquello que dijimos en el paso anterior. En especial, toma nota de su:
• Postura
• Ritmo de su respiración
• Movimiento de sus ojos (izquierda, derecha, arriba, abajo) • Color (¿se sonroja o palidece para algo?)
• Movimiento de sus manos, o pies, o algunos otros gestos • Nivel de relajación muscular
• Expresión facial; ¿su frente y músculos faciales están igual de relajados?
Fíjate en los distintos movimientos que hacen la diferencia entre el estado normal y el Estado 1.
- Luego dile a B que borre su mente. Para esto dile que de- letree la calle donde vive, empezando por la última letra. Vas a notar un lapso de confusión en B, en donde dices algo como “OK, sólo quería aclarar tu mente,” eso es todo lo necesario para aclarar la mente luego del Estado 1, para volver al estado normal.
- Ahora dile a B que piense en una persona, cosa, canción, etc. Que detesta. Esto es contrastante a la imagen mental del Esta- do 1, que era placentera. Que B se concentre en este contraste por un rato. Llamaremos a esto Estado 2.
- A observa de igual manera cambia la fisiología en B, ¿de qué manera cambia su postura, respiración, etc., cuando la persona piensa en la imagen del Estado 2?
- Aquí viene lo interesante: haz que B vaya del Estado 1 al Estado 2 una y otra vez, guiándola del uno al otro, mientras que observas la diferencia entre ambos estados. Toma nota mental de cada diferencia que notas entre los Estados 1 y 2. Vas a notar más de una, aunque por lo general, dependiendo de la persona, ésta va a tener algo que resulta la clave para marcar la diferencia; esto varía con cada persona.
- Cuando A haya observado algunas diferencias entre cuan- do la persona está en el estado 1 o 2, dile a B que aclare su mente. Ahora viene donde pones a prueba lo que observaste. Le dices a B que piense en la imagen 1 o 2, pero que no te avise cuál está pen- sando. A, observa los cambios en la fisonomía de B, y compáralos con lo que observaste. Vas a darte cuenta si B está accediendo la imagen del estado 1 o 2. Dile tu predicción a B y que confirme contigo si estás en lo correcto. Haz esto hasta que adivines correc- tamente por lo menos unas cinco veces.
Ten en cuenta que mientras más practiques este ejercicio, con más personas, mejor te vas a volver en observar cambios físi-
cosas que hay en su mente. Esto es de suma importancia, léelo otra vez. De poco sirve practicar este ejercicio intensivamente con una sola persona, ya que calibrar se trata de la idea de notar cambios en las personas en general, no en una sola persona. Practicar con una sola persona sería como pensar que eres bueno en ajedrez simple- mente porque le puedes ganar a Juan fácilmente…
Si quieres practicar esto con varias personas, algo que hizo una diferencia en mí fue que a veces las personas creían que esto se trataba de un juego tipo “ganar o perder,” entonces o no colabora- ban relajándose, o se reían cada vez que fallaba al principio. Para eso es importante formular el juego de manera que “es algo que un amigo me comentó y que quiero ver si funciona, como un experi- mento,” y luego para mostrarle a la persona de qué se trata, pueden intercambiar ser A o B.
Variantes de esta versión del ejercicio: Que B piense en co- sas que son totalmente verdad (Estado 1) y cosas que son totalmen- te falsas (Estado 2). Puedes formular esto tú mismo, haciendo pre- guntas como “¿Alguna vez has almorzado con George Bush?”, ja, o “¿has comido algo en todo el día?” por ejemplo, Cosas que sabes la respuesta que van a tener. Entonces el ejercicio se trata de ob- servar los cambios en la persona cuando piensa en SÍ o NO. Luego de un rato vas a poder darte cuenta de la respuesta sin que la perso- na siquiera responda.
Entonces el juego cambia de las preguntas tontas, y le haces a la persona preguntas cuyas respuestas no conoces, y que no te responda. Aquí el juego se torna divertido, porque si en verdad observaste la diferencia en la persona cuando piensa Si o No, la persona no te va a poder mentir con su fisonomía, y se va a sor- prender cuando adivines una y otra vez las respuestas a tus propias preguntas.
El lector astuto se habrá dado cuenta que si tomas la idea de estados de Si o No, y formulas el ejercicio pero de manera conver- sacional, es decir, sin avisarla a la persona que estás haciendo un juego, y sin exagerar las preguntas guías, y tendrás en tus manos un detector de mentiras
Una vez que seas eficiente calibrando y notando las dife- rencias en las personas dependiendo de en qué piensan las perso- nas, vas a ser cien veces mejor en la cancha, dándote cuenta al
mismo tiempo del efecto de tus palabras en la mujer con quien estás interactuando.