3. El Discurso social
1.6 El Acontecimiento Algunas Aproximaciones
A partir de algunos autores de origen europeo, podríamos arriesgar, inicialmente, que muchos de los debates que en las últimas décadas se dan en Europa, en torno a lo político, lo público, la participación, etc., en realidad son debates históricos en Latinoamérica y podríamos decir en el Tercer Mundo. En relación a ciertas prácticas de participación social Zygmun Bauman inicia su trabajo En Busca de la Política (2009) citando un ejemplo de la cotidianidad en el que desarrolla la siguiente idea “Si hay algo que garantiza hoy que la gente saldrá a la calle son las murmuraciones acerca de la aparición de un pedófilo. La utilización de esas protestas ha sido objeto de crecientes cuestionamientos. Lo que no nos hemos preguntado, sin embargo, es si esas protestas en realidad tienen algo que ver con los pedófilos (…) lo que verdaderamente ofrece, en cualquier parte, es la rara oportunidad de odiar realmente a alguien, de manera audible y pública, y con absoluta impunidad. Es una cuestión de bien y mal (…) la manifestación tiene matices de demostración política, de ceremonia religiosa, de mitin sindical; todas esas experiencias grupales que solían definir la identidad de las personas, y que ya no son accesibles para ellas. Y por ello ahora estas se organizan en contra de los pedófilos. Dentro de unos pocos años, la causa será cualquier otra” (Bauman Z : 2009) El filosofo cita en su libro a una periodista de The Guardian1 para ilustrar los proceso que se
comenzaron a vivir, fundamentalmente en Europa, en pleno auge del proceso denominado Neoliberal, que trastocó el modelo tradicional de participación y las democracias liberales de la tradición política Europea. Dice Bauman que las penurias y los sufrimientos contemporáneos están fragmentados, dispersos y esparcidos y también lo está el disenso que ellos producen. El mundo contemporáneo –agrega- es un conteiner lleno hasta el borde de miedo y desesperación flotante que buscan desesperadamente una salida. Y que una mota de polvo es suficiente para provocar una respuesta violenta.
Podríamos denominar a esta mota de polvo a la que hace alusión Bauman, lo que
en Alcira Argumedo y Maurizio Lazzarato –desde otra perspectiva - es el desencadenante del acontecimiento, en Foucault la irrupción del suceso y en Laclau el significante vacío.
La perspectiva de Maurizio Lazzarato en Políticas del Acontecimiento (2006) que toma la cuestión de la multiplicidad por sobre la totalidad marxista como algo “nuevo” en cuanto un modo de analizar la realidad para interpretarla, es en realidad la característica fundante de muchos de los Movimientos Políticos de los años 60 en América Latina e incluso con anterioridad de los Movimientos Nacionales Populares Revolucionarios, denominados genéricamente por la bibliografía académica como Populismos.
Tomando el caso de Seattle2, Maurizio Lazzarato plantea que tienen como
característica central haber producido una mutación de la subjetividad, es decir en el modo de percibir la realidad: lo que hasta ese momento se toleraba ya no se soporta. Es el emerger del acontecimiento, la mota de polvo de Bauman. Lo novedoso para Lazzarato (y muchos analistas de ese proceso y todo lo que fue desencadenando) es comenzar a palpar que la perspectiva de totalidad se resquebrajaba. Así la consigna Otro Mundo es Posible “no remite más, por ejemplo a la lucha de clases y a la necesaria toma del poder. No se refiere al sujeto de la historia (la clase obrera), a su enemigo (el capital), ni a la lucha mortal que los opone. Se limita a anunciar que ha sido creado algo en el orden de lo posible, que se expresaron nuevas posibilidades de vida y que se trata de llevarlas a cabo. Surgió la posibilidad de otro mundo pero queda como tarea a cumplir. De este modo hemos entrado en una nueva atmosfera intelectual, en otra constelación conceptual”. (Lazzarato M: 2006)
De este modo se crea un nuevo campo de lo posible, que llega con el acontecimiento, es decir, es el acontecimiento quien lo crea. Entonces un acontecimiento muestra lo que una época tiene de intolerable pero también hace emerger nuevas posibilidades de vida. En relación a esto Lazzarato plantea algo que considero clave para comprender determinados procesos como los que suceden en los años 60 “Efectuar los posibles que un acontecimiento ha hecho emerger es entonces abrir otro proceso imprevisible, arriesgado, imposible de predecir: es operar una reconversión subjetiva a nivel colectivo” (Lazzarato M: 2006)
Esto implica que ante el acontecimiento hay un proceso doble: la creación de un posible y su efectuación que a su vez se enfrentan a los valores, y poderes, dominantes. Entonces, algo sumamente importante es la comprensión de que un acontecimiento no es
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la solución a un problema, una salida a ese problema, sino la apertura de posibles . La
apertura de un campo de posibilidad como fue el proceso que se abre en los años 60 y 70 no necesariamente tenía que devenir en triunfo o en avance. Podía desvanecerse así como emergió. Dice Lazzarato que, en oposición a lo que pensaba Marx, para quien la humanidad se plantea solo problemas que puede resolver, el problema que se puede construir a partir del acontecimiento no contiene implícitamente sus soluciones, que deben por el contrario ser creadas.( Lazzarato M: 2006)
Un acontecimiento se va gestando en torno a un sinnúmero de pequeñas acciones inconexas, por distintos sujetos políticos, sociales y culturales. De todas maneras puede haber un proceso previo, subterráneo, pero que no necesariamente decante en una forma de estallido o práctica política colectiva
Ante el acontecimiento, se genera un interrogante que necesita nuevas respuestas y quienes siguen con las mismas respuestas históricas dejan escapar el acontecimiento, pierden su posibilidad de incidir. “tener respuestas ya hechas (maoísmo, leninismo, trotskismo) a nuevos problemas es dejar escapar el acontecimiento” (Lazzarato M.:2006)
La fluidez y complejidad que caracteriza lo político tiende a desdibujarse en etapas de relativo equilibrio, donde un determinado proyecto ha logrado imponer su inercia y algunos de los componentes parece alcanzar una marcada preeminencia –económica, militar, institucional, cultural- susceptible de enmascarar las transformaciones que se van procesando en su interior. Pero adquieren toda su relevancia si se reconoce la presencia del acontecimiento en la evolución de la historia.
Retomando a Alcira Argumedo llamamos acontecimiento al ocurrir de determinados hechos o procesos que generan una nueva dinámica en el devenir político y social; nuevos lineamientos de desarrollo y contradicciones que dan lugar a un replanteo de las alternativas históricas existentes con anterioridad. La lógica del acontecimiento significa que un hecho detonante reformula el proceso histórico anterior y produce un escenario
diferente en el conjunto de una sociedad o en la arena mundial. El acontecimiento es un resultado que aparece como respuesta a una historia precedente, a una crisis histórica sin parámetros necesarios de resolución. Por lo tanto la resolución de esa crisis a través del acontecimiento va siempre más allá de la situación previa. En tal medida, es posible intentar explicarlo a posteriori de esas condiciones dadas, pero no es un resultado
necesario de esas condiciones; su real significación no se alcanza mediante una mera
deducción histórica. (Argumedo A: 2009)
El acontecimiento es consecuencia de una particular conjunción de los elementos intervinientes que cada uno de ellos aisladamente no es capaz de producir. Marca momentos de ruptura e incluso reformulaciones de vasto alcance cuya magnitud puede ser ignorada por los propios actores que lo protagonizan.
De todas maneras como también plantea Lazzarato el acontecimiento no es algo que ocurra a partir de la nada, un emergente azaroso. Las potencialidades están siempre inscriptas en la historia anterior y sin ellas es imposible que ocurra; pero su ocurrencia efectiva, su capacidad de superación de una crisis, de un acontecer que se redefine decisivamente, no es necesaria. Puede suceder o no; esas potencialidades podrían orientarse hacia otras direcciones, hacia otras combinaciones posibles u otros lineamientos de resolución, como plantea Alcira Argumedo.
Desde la perspectiva de Michel Foucault y su definición sobre la irrupción del suceso en Microfísica del poder (1979) encontramos algunas líneas de encuentro “Hay toda una tradición histórica (teológica o racionalista) que tiende a disolver el suceso singular en una continuidad ideal al movimiento teleológico por encadenamiento natural. La historia efectiva hace resurgir el suceso en lo que puede tener de único, de cortante.” (Foucault M: 1979) Pero aclara que por suceso no hay que entender una decisión o un tratado o una batalla sino una relación de fuerzas que se invierte un poder confiscado
misma, algo distinto que aparece en escena enmascarado.
Tomando a Ernesto Laclau, en La Razón Populista (2005) si bien no se refiere al acontecimiento, en esos términos, desde su perspectiva hay un momento de reactivación, que se manifiesta en el tiempo, es decir la historia, que impide que los sedimentos sociales devengan en firmemente establecidos. En la medida en que un acto de institución ha tenido éxito –sostiene Laclau- tiende a ocurrir un olvido de los orígenes; el sistema de alternativas posibles tiende a desaparecer y las huellas de la contingencia original, a desvanecerse. Así, lo instituido tiende a asumir la forma de una mera presencia objetiva. Este es el momento de sedimentación; pero por otro lado, continúa Laclau, en la medida en que estos sedimentos espaciales ´osificados´, pueden reactivarse, también hay una “extensión del campo de lo posible”. Nos encontramos con un momento de “reactivación”, con un proceso de des fijación de sentido. (Laclau E: 2005).
La temporalidad que plantea Laclau, la dislocación o acontecimiento como momento antagonista nos revela que las cosas podrían ser de otra manera. Según Oliver Marchart, en El Pensamiento Político Pos Fundacional (2009) Laclau denomina a este momento de reactivación de los sedimentos espaciales ”el momento de lo político” En un seminario dictado por Laclau en el año 2011, en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP al cual asistí, ante mi consulta sobre la posibilidad de pensar un punto de encuentro entre la teoría del acontecimiento y su perspectiva sobre el significante vacío, planteó que se apunta al mismo proceso y reconoció un mayor acercamiento a la perspectiva de Lazzarato, ya que consideraba, que el modo de entender el acontecimiento de Bauman dejaba por fuera la historia y los procesos que, subterráneamente - en términos de Lazzarato o incluso Argumedo- pueden –o no- desembocar en el acontecimiento.