Y Jesús dijo: "Bien hablado María."
Y Jesús continuó su discurso diciendo a sus discípulos: "Sucedió, cuando Pistis Sophia terminara de expresar su sexto arrepentimiento para el perdón de su trasgresión, que se volvió de nuevo a la altura para ver si sus pecados le habían sido perdonados, y para ver si se la conduciría fuera del caos. Pero por mandato del Primer misterio, todavía no fue escuchada de manera que su pecado le fuera perdonado y ella fuese conducida fuera del caos. Al volverse a la luz para ver si su arrepentimiento era aceptado, vio todos los regidores de los doce Aeones, burlándose de ella y regocijándose por no haber sido aceptado su arrepentimiento. Al verlos burlarse de ella, se dolió muchísimo y elevó su voz a la altura, en un séptimo arrepentimiento, diciendo:
Séptimo arrepentimiento de Sophia.
- ¡Oh! Luz, he elevado mi poder hacia ti, mi luz.
- En ti he tenido fe. No permitas que se mofen de mí, no dejes que los regidores de los doce Aeones, que me odian, se regocijen a causa mía.
- Pues todo aquél que tenga fe en ti, no será puesto en vergüenza.
- ¡Oh! Luz, muéstrame tus maneras y en ellas seré salvada; y muéstrame tus caminos por los que seré sacada de este caos.
- Y guíame en tu luz, y déjame saber, ¡Oh! Luz, que tú eres mi Salvador. En ti confío todo el tiempo.
- Apresúrate a salvarme, ¡Oh! Luz, que tu merced perdure para siempre.
- En cuanto a la transgresión que cometí desde el principio, en mi ignorancia, no la pongas en mi cuenta, ¡Oh! Luz, sino sálvame a través de tu gran misterio del perdón de los pecados debido a tu bondad, Oh! Luz.
- Pues buena y sincera es la luz y por ello me dará la manera de ser salvada de mi transgresión. - Y en cuanto a mis poderes, que me han disminuido por el miedo de las emanaciones materiales de Obstinado, los sacará poco después de tu mandato, y mostrará esos poderes en mí, que han disminuido debido a lo impío, en su conocimiento.
- Pues todos los conocimientos de la Luz son medios de salvación y misterios para todo aquél que busca las regiones de su herencia y sus misterios.
- Por el misterio de tu nombre, ¡Oh! Luz, perdona mi trasgresión que es grande. - A todo aquél que confíe en la Luz, ella le dará el misterio adecuado.
- Y su alma habitará las regiones de la Luz y heredará su poder, el Tesoro de la Luz.
- La Luz da fuerza a los que tienen fe en ella; y el nombre de su misterio pertenece a los que confían en ella. Y esta les mostrará la región de la Herencia, que está en le Tesoro de la Luz.
- Mas yo he tenido siempre fe en la Luz, pues ella librará mis pies de las ataduras de las tinieblas. - Atiéndeme, ¡Oh! Luz, y sálvame, pues en el caos me quitaron mi nombre.
- Debido a todas las emanaciones, mis aflicciones y mi posesión se han multiplicado en exceso. Sálvame de mi pecado y de esta oscuridad.
- Mira mi pesar y mi angustia y perdona mi pecado.
- Vigila a los regidores de los doce Aeones, que me detestan por celos.
- Cuida de mi poder y sálvame, y no me dejes permanecer en las tinieblas, pues he tenido fe en ti. - Ellos se han mofado de mi poder, por haber tenido yo fe en ti, ¡Oh! Luz.
- Ahora y por tanto, ¡Oh! Luz, salva mis poderes de las emanaciones de Obstinado, por cuya culpa estoy angustiada."
Ahora pues, el sensato, que lo sea".
Cuando Jesús dijo esto a sus discípulos, Tomás se adelantó hasta él y dijo: "Mi Señor, yo soy sensato, completamente sensato, y mi espíritu está listo. Me regocija en extremo lo que nos has revelado. Yo, ciertamente, he sido paciente con mis hermanos hasta ahora; para no irritarte, los he dejado que cada uno viniese hasta ti y dijera su solución a cada arrepentimiento de Pistis Sophia. Ahora y por tanto, mi Señor, diré yo que, por lo tocante a la solución del sexto arrepentimiento de Pistis Sophia, tu luz poder profetizó ya, a través del Profeta David, en su Salmo Veinticuatro, como sigue:
Tomás interpreta el séptimo arrepentimiento según el salmo XXIV.
- ¡Oh Señor, hasta ti he elevado mi alma, Oh! Dios.
- Me he abandonado a ti; no permitas que yo sea puesto en vergüenza y que mis enemigos se mofen de mí.
- Pues todo aquél que espera en ti no será expuesto a la ignominia. Deja que aquellos que cometen injusticia sin causa alguna sean puestos en vergüenza.
- ¡Oh! Señor, muéstrame tus rutas y enséñame tus senderos.
- Condúceme por el camino de tu verdad y enséñame, pues tú eres mi Dios y mi Salvador, y en ti esperaré todo el día.
- Recuerda tus mercedes, ¡Oh! Señor, y los favores de tu gracia, pues vienen de la eternidad. - Mas no recuerdes los pecados de mi juventud, y los de mi ignorancia. Recuérdame según la plenitud de tu misericordia, debida a tu bondad, Oh! Señor.
- El Señor es bondadoso y sincero, y por tanto enseñará a los pecadores el camino. - Él guiará a los tiernos de corazón en el juicio, y enseñará a los bondadosos el camino.
- Todos los senderos del Señor, son gracia y verdad para aquellos que buscan su virtud y sus testimonios.
- Por la misericordia de tu nombre, ¡Oh! Señor, perdona mi pecado, pues es grande en extremo. -¿Quién teme al Señor? Él restablecerá las leyes de acuerdo con su voluntad.
- Su alma permanecerá en el bien y su simiente heredará la tierra.
- El Señor es la fuerza de quienes le temen, y el nombre del Señor pertenece a éstos para hacerles conocer su voluntad.
- Mis ojos se elevan siempre al Señor, pues él retirará mis pies de la trampa. - Mírame y dame tu gracia, pues soy un paria, un miserable.
- las aflicciones de mi corazón han aumentado; sácame de mis miserias. - Mira mi humillación y mi miseria, y perdona todos mis pecados.
- Mira a mis enemigos, cómo han aumentado y cómo me odian con odio injusto.
- Preserva mi alma y sálvame; no dejes que se me ponga en vergüenza, pues yo he esperado en ti. - El sencillo y el sincero se me han reunido, y yo he esperado en ti, ¡Oh! Señor.
- ¡Oh! Dios, conduce a Israel lejos de todas sus aflicciones."
Jesús elogia a Tomás.
Cuando Jesús escuchó las palabras de Tomás, le dijo: "Bien y finalmente has hablado Tomás. Esta es la solución al séptimo arrepentimiento de Pistis Sophia. Amén, Amén te digo, todas las generaciones del mundo te bendecirán en la tierra, pues yo te he revelado esto que tú has recibido de mi espíritu, y te has vuelto comprensivo y espiritual, y entiendes lo que digo. En adelante, te llenaré plenamente de la luz y el poder del espíritu, para que desde ahora puedas comprender todo aquello que te será dicho y que habrás de ver. Dentro de poco te hablaré de la altura fuera del interior y dentro del exterior."
Jesús prosiguió en su discurso, diciendo a sus discípulos:
CAPÍTULO 47
Jesús lleva a Sophia a una región menos lejana, pero sin mandato del Primer Misterio.
"Sucedió entonces, cuando Pistis Sophia hubo expresado su séptimo arrepentimiento, dentro del caos, que el Mandato a través del Primer Misterio aún no llegaba para salvarla y conducirla fuera del caos. Sin embargo yo, sintiendo compasión, sin mandato alguno la conduje a una espaciosa región del caos. Y cuando las emanaciones materiales de Obstinado vieron que ella había sido llevada a esa región, dejaron un tanto de afligirla, pues pensaron que también sería llevada fuera
del caos. Cuando esto sucedía, Pistis Sophia ignoraba quien la había ayudado; no me reconoció en absoluto y continuó y persistió cantando alabanzas a la Luz del Tesoro, a la cual había visto y en la cual había tenido fe. Pensó que era ella (la Luz), quien la había ayudado; esa luz a quien cantaba sus alabanzas creyendo que era realmente la Luz. Mas como en verdad ella había tenido fe en la Luz que realmente pertenecía al Tesoro, habría de ser llevada fuera del caos y su arrepentimiento le sería aceptado. No obstante, el Mandato del Primer Misterio no se había realizado aún, para que su arrepentimiento fuera aceptado. Y escuchad ahora, que he de contaros todas las cosas que acontecieron a Pistis Sophia."
Las emanaciones de Obstinado, cesan durante algún tiempo, de oprimir a Pistis Sophia.
"Sucedió entonces, cuando la conduje a una región relativamente espaciosa del caos, que las emanaciones de Obstinado cesaron por completo de oprimirla, creyendo que habría de ser conducida fuera por completo del caos. Y ocurrió que, cuando las emanaciones de Obstinado cayeron en cuenta que Pistis Sophia no había sido llevada fuera del caos, volvieron todas juntas y la oprimieron violentamente. Por ello fue que ella expresó su octavo arrepentimiento, pues no cesaban de afligirla oprimiéndola al máximo. Ella expresó su arrepentimiento diciendo:
Octavo arrepentimiento de Pistis Sophia.
- En ti, ¡Oh! Luz, he confiado. No me dejes en el caos; guíame y sálvame de acuerdo a tu Gnosis. - Atiéndeme y sálvame. Sé mi Salvador, Oh! Luz, sálvame y condúceme hasta tu luz.
- Pues tú eres mi Salvador y me llevarás hasta ti. Por el misterio de tu nombre, guíame y dame tu misterio.
- Tú me salvarás de este poder rostro de león que ellos han puesto, como una celada para mí; pues tú eres mi Salvador.
- Y en tus manos pondré la purificación de mi luz; tú me has salvado, Oh! Luz, de acuerdo a tu Gnosis.
- Tú te has vuelto iracunda con aquellos que me vigilan, y no serán capaces de retenerme por completo, pues yo he tenido fe en mi Luz.
- Me regocijaré y te cantaré alabanzas por la compasión que me has tenido y por haberme escuchado y salvado de la angustia en que me encontraba. Y tú pondrás mi poder fuera y libre del caos.
- No me has dejado en manos del poder rostro de león, sino que me has guiado a una región que no está afligida."
CAPÍTULO 48