“Filosofía bajo la condición del matema”
1. El Badiou ‘post-maoísta’ La ontología de Badiou
El argumento ontológico de Badiou comienza en el terreno de la indecidibilidad entre lo uno y el múltiple que él identifica como un constante en la tradición filosófica. Según él, la causa de esta indecidibilidad es la relación aparentemente íntima entre los dos elementos. La resume de la siguiente manera: ‘aquello que se presenta es esencialmente múltiple, aquello que se presenta es esencialmente uno.’4
La intervención de Badiou en este terreno consiste en una decisión frente a dicha indecidibilidad. Decide que: ‘lo uno no es’.5 De este principio deducirá que lo que es es múltiple.6 Si lo uno no es, sin embargo, ¿cómo es posible que ‘aquello que se presenta es esencialmente uno’? Aquí Badiou introduce el primer término de su discurso ontológico: situación (ocasionalmente dirá ‘estructura’, así haciendo eco del estructuralismo de que se habló en el capítulo anterior). Define una ‘situación’ como un reino en el que se encuentra lo que denomina el ‘cuenta-por-uno’ (un fenómeno que, según Badiou, Lacan también detectó).7 ¿Qué es lo que distingue, pues, este ‘cuenta-por-uno’ de lo uno (que
no es)? Badiou considera que el cuenta-por-uno es el resultado de una operación. Además, de
3 Peter Hallward, Badiou: A Subject to Truth, (Minnesota: University of Minnesota Press), 2003. 4
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, (Buenos Aires: Manantial), 1999, p.33.
5 Ibid.
6 Badiou caracteriza esta deducción como ‘peligrosa’, porque no es la historia completa; resume, no obstante, un
aspecto importante de su argumento (véase: Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.73); por eso la repite en el ‘Manifiesto por la filosofía’: ‘el ser es esencialmente múltiple’, dice (Alain Badiou, Manifiesto por la
filosofía, [Buenos Aires, Nueva Visión], 1990, p.73).
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la operación de esta ‘cuenta’ se deduce, retroactivamente, que el múltiple es, ya que éste parece constituir la ‘materia’ sobre la que tal operación se realiza: su base ‘presentacional’. ¿Estas ideas realmente consiguen evitar la indecidibilidad filosófica mencionada anteriormente? La clave aquí es que la decisión de Badiou de que lo uno no es debe considerarse ontológica. ¿En qué sentido? Aquí tiene que presentarse un fragmento de su argumento ‘meta-ontológico’. Badiou afirma en primer lugar que: ‘No hay sino situaciones’ y añade que: ‘La ontología, si existe, es una situación.’8
La implicación de estos dos preceptos es que si el ‘ser’ de una situación radica en su presentación, la ciencia del ser-en-tanto-que-
ser – la ontología, es decir – debe ocuparse de la presentación de la presentación. Dado,
además, que la presentación dentro de una situación es múltiple – un hecho que no se le ocurriría a nadie para negar (ya que es bastante evidente que hay una multiplicidad de cosas en el mundo) -, el objeto de la ontología ahora se vuelve el múltiple del múltiple (o el múltiple-en-tanto-múltiple): es decir, la multiplicidad pura. Esto quiere decir que ontológicamente hablando, cada múltiple debe considerarse un múltiple de múltiples, ad
infinitum (lo cual significa que lo que acaba de describirse como la multiplicidad de cosas
que se evidencian en el mundo siempre puede descomponerse en sub-múltiples).9 Conclusión: incluso donde parece que el múltiple apoye lo uno, no es así, porque un múltiple siempre puede diferir a otro múltiple. Esta prohibición ontológica de lo uno es lo que empieza a separar Badiou de la indecidibilidad convencional. Comenta: ‘el ser-en-tanto-que-
ser no es, en rigor, ni uno ni múltiple.’10 Otra implicación del argumento meta-ontológico que acaba de presentarse es que la única manera de pensar la multiplicidad pura de forma rigorosa es matemáticamente.11 Concluye Badiou que: ‘la ontología no es nada más que la propia
8 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.36. Énfasis de Badiou. 9 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.39.
10
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.73.
11 Lo que en un momento dado llama: ‘filosofía bajo la condición del matema’ (Alain Badiou, Manifesto for
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matemática’.12
Cuando comenta, entonces, que ‘La ontología…es una situación’, puede deducirse que tiene en mente la situación matemática. La situación más actual de este tipo, según Badiou, es la teoría contemporánea de conjuntos, que en general se basa en los axiomas de Zermelo-Fraenkel. Dicho de otra manera, Badiou considera el sistema axiomático de la teoría de conjuntos como la manera paradigmática de pensar la multiplicidad hoy en día. Aquí surge una pregunta, sin embargo. Si la ontología son las matemáticas, ¿qué papel cree Badiou que tiene la filosofía con respecto a la ontología, especialmente teniendo en cuenta que desde Aristóteles, la ontología se ha considerado ‘primera filosofía’? La respuesta corta es que para Badiou, la filosofía no sólo tiene que pensar la ontología (las matemáticas) sino también los acontecimientos que vienen a ‘suplementarla’ (y que en este sentido Badiou describe, en un momento dado, como ‘lo-que-no-es-el-ser-en-tanto-que-ser’).13 Antes de explorar la categoría del acontecimiento, sin embargo, hay otros pasos intelectuales de Badiou que deben tenerse en cuenta.
Se ha visto que Badiou efectivamente divide la multiplicidad en dos tipos; por un lado está lo que llama un múltiple ‘compuesto’ – un múltiple que se encuentra implicado en la cuenta- por-uno, es decir - y por otro lado está lo que llama la ‘inercia’ de la multiplicidad pura. Denomina el primero multiplicidad consistente y el segundo multiplicidad inconsistente.14 La primera importancia de su intervención ontológica inicial, entonces, es que establece la inconmensurabilidad absoluta entre estas dos categorías. Badiou confirma este punto cuando comenta que desde el punto de vista de una situación, la multiplicidad inconsistente (es decir, el múltiple-en-tanto-múltiple) aparece como ‘nada en absoluto’. Esta nada, sin embargo, no debería considerarse una pura ‘ausencia’. Como dice Badiou: ‘hay un ser de la nada’.15
¿En
12 Alain Badiou, Breve tratado de ontología transitoria, (Barcelona: Gedisa), 2002, p.33. 13
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.22.
14 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.35. 15 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.69.
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qué sentido? Primero debe comentarse que, teniendo en cuenta que una situación se basa en la presentación, la multiplicidad inconsistente puede considerarse la parte ‘no-presentada’ de dicha situación. Recordamos también que según el argumento meta-ontológico de Badiou, la ontología es una situación en sí misma, en que la que se presenta es la presentación (esto es, la multiplicidad inconsistente). Surge la pregunta, ¿cuál es la parte no-presentada de la situación ontológica? Según Badiou, el no-presentado de la situación ontológica no puede ser otra cosa que un múltiple de la nada. El nombre propio que Badiou le da a este tipo especial de múltiple es el vacío. Concluye que el vacío es: ‘el nombre propio del ser.’16 Esta conclusión corresponde al axioma del conjunto vacío (que se escribe: Ø) en la teoría de conjuntos. Es precisamente este elemento el que fija y marca el no-ser de un conjunto. Podría añadirse que, para Badiou, el vacío es el único objeto ontológico, propiamente hablando, ya que si el vacío pretendiera separarse de otro término, se cancelaría. De esta manera, la ontología, como Badiou la entiende, dicta que todos los múltiples dentro de una situación remiten en última instancia al vacío. Otra manera de decir lo mismo es que el vacío se incluye en cualquier múltiple que se encuentra en una situación. ¿Es posible esto? Después de todo, ¿no es un principio básico de los conjuntos que para ser incluido en un conjunto, un sub- conjunto debe compartir elementos con ello? y el conjunto vacío, por definición, no tiene elementos. La idea aquí es paradójica: no hay contradicción entre los elementos del conjunto vacío y el conjunto en que se incluye precisamente porque el conjunto vacío no tiene
elementos; de esta manera, no puede no incluirse en un conjunto cualquiera. Es en el mismo
sentido que se dice que el vacío funda la presentación; es decir, cualquier presentación se basará en la relegación del vacío. Por esto Badiou comenta que una situación teje sus múltiples del vacío.17 Con la introducción del vacío, entonces, Badiou escapa definitivamente de la indecidibilidad que se mencionó al principio de esta sección, ya que en ningún momento
16 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.74. 17 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.72.
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puede el vacío compatibilizarse ni con lo uno ni con su presentación múltiple.18 Estos argumentos sobre el vacío son especialmente radicales porque prescinden – al menos al nivel ontológico - de la lógica de la ‘excepción constitutiva’. Dentro de una situación, es decir, no hay ninguna excepción a la cuenta-por-uno. Como dice Badiou: ‘Es por cierto necesario asumir que el efecto de la estructura es completo’.19
Concluye que: ‘‘Vacío’ indica la falla de lo uno, el no-uno, en un sentido más originario que el no-del-todo.’20 Es interesante comparar este argumento con el argumento ontológico de Laclau, que se esbozó en el capítulo anterior. Por ejemplo, lo que Badiou está diciendo aquí casi parece abolir lo que Laclau llama el antagonismo social. Desde el punto de vista de una situación, es decir, no hay antagonismo.21 Se ha dicho que esta idea casi parece abolir la doctrina del antagonismo social porque, como se verá luego, el vacío es no obstante la precondición de que haya acontecimientos, que sí producen – al nivel óntico, podría decirse - algo semejante a lo que Laclau tiene en mente cuando habla de antagonismo social (como se mencionó en el capítulo anterior).
Si es cierto que el vacío tiene la característica de ser universalmente incluido en los múltiples de una situación, debe también concluirse que no reside en ningún punto especificable dentro de dicha situación. Si fuera así, se aboliría. El vacío más bien, en las palabras de Badiou: ‘no está en ningún lugar y está en todo lugar’.22
Por esto lo describe una y otra vez como un ‘fantasma’ o ‘espectro’, que ronda la ‘cuenta-por-uno’ de una situación. Esta espectralidad indomable también explica por qué – y aquí Badiou va armando una metáfora que es especialmente relevante a esta tesis - describe el vacío en un momento dado como el
18 Es además por esto, sin embargo, que el vacío no sólo tiene sus efectos en el discurso de la ontología, sino
también en una estructura.
19 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.69. 20 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.71.
21 Precipitando un poco la próxima parte del argumento – que depende de mostrar que hay una conexión entre
una situación y el estado -, podría mencionarse aquí que en un momento dado Badiou comenta que: ‘Lo que está en el origen del Estado no es el antagonismo’. Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.130.
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‘absoluta inconsciencia’ de una situación: el inconsciente freudiano parece tener las mismas propiedades.23 Otra característica del inconsciente freudiano es que se somete a una cierta represión. No es sorprendente, pues, cuando Badiou descubre un intento de reprimir el vacío de la misma manera. ¿Qué tipo de intento? La ‘represión’ del vacío se encarna en lo que Badiou llama el estado de la situación. ¿En qué consiste esto? Según Badiou, el estado de la situación ‘re-presenta’ la presentación que se encuentra en la situación misma. Dicho de otra manera, el estado estructura la estructura de una situación (por eso Badiou se refiere a ello en otros momentos como una ‘meta-estructura’), o – otra vez - cuenta la cuenta de una situación. Badiou también defiende que, de la misma manera, el estado confiere lo que llama un ‘ser ficcional’ sobre una situación.24 Incluso emplea otro término psicoanalítico aquí; dice que el estado impone un ‘imaginario’ sobre la cuenta (de la situación).25
Podría señalarse aquí – y esto es otro punto meta-ontológico - que la ontología como Badiou la concibe no participa en la ‘trascendencia’ (separación) que el estado constituye con respecto a una situación porque, como ya se ha dicho, se ocupa del vacío sólo. La ontología en este sentido es puramente inmanente: no tiene estado. En resumen, el estado pretende ‘reasegurar’ una situación, así protegiéndola de la amenaza del vacío. No lo hace, sin embargo, simplemente por reforzar su estructura; también lo hace por regular la parte ‘excesiva’ de una situación. ¿En qué consiste este exceso? Y, ¿cuál es su conexión con el vacío?
Aquí Badiou distingue dos tipos de múltiple. Primero habla de un múltiple que pertenece a una situación en el sentido de ser presentado en ella. Este tipo de múltiple lo llama un
término. Segundo habla de un múltiple que no pertenece a una situación pero que no obstante
se incluye en ella. Este tipo de múltiple lo llama un sub-múltiple (o, una parte). La importancia de esta distinción es que, por citar a Badiou directamente: ‘Hay un exceso
23
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.71.
24 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.117. 25 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.113.
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irremediable de los submúltiples sobre los términos.’26 Dicho de otra manera, la inclusión de múltiples en una situación supera infinitamente a su pertenencia. Esta superación puede considerarse lo que acaba de llamarse el exceso de una situación. En realidad, constituye otro punto axiomático en Badiou; se deriva del axioma del conjunto potencia, en la teoría de conjuntos, que afirma que: ‘Dado un conjunto α, hay otro conjunto, escrito p(α), el conjunto potencia de α, cuyos elementos son los subconjuntos o partes de α’. Y esto ad infinitum. Recoger esta proliferación ilimitada de elementos, entonces, es la pretensión del estado. Concluye Badiou que: ‘Lo que está incluido en una situación, pertenece a su estado (podría añadirse: pero no necesariamente a su situación).’27
La conexión entre el exceso y el vacío parece radicar simplemente en el hecho de que el vacío también se incluye en una situación sin pertenecer a ella. De esta manera, cuando el estado va tratando con el exceso de una situación, parece tratar con su vacío. Como dice Badiou, la parte excesiva de una situación ‘da la figura latente del vacío’.28
No obstante, la conexión entre el exceso y el vacío - que da lugar a un estado - no es tan automática como lo parece. ¿Por qué? Primero debe mencionarse que la distinción entre pertenencia e inclusión permite a Badiou a introducir tres ‘modalidades’ fundamentales del ser: normal, excrescente y singular. ¿A qué se refieren estas? Múltiples ‘normales’ son los que se encuentran presentados en una situación y representados en su estado; múltiples ‘excrescentes’ son los que no se encuentran presentados en una situación pero que son representados en su estado; y múltiples singulares son los que se encuentran presentados en una situación pero que no son representados en su estado. La categoría de ‘normalidad’, aquí, probablemente queda claro: refleja la correspondencia (parcial) entre una situación y su estado. ‘Excrescencia’ es una categoría menos obvia; se refiere a aquellos múltiples que pudieran ser contados por el estado (precisamente porque entran en el conjunto potencia de la situación que dicho estado gobierna). ‘Singularidad’, por
26
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.115.
27 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.116. 28 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.115.
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último, describe aquellos múltiples que pertenecen a la situación pero que contienen al menos un elemento (el vacío, precisamente) que los sitúa más allá de la vigilancia del estado. Aunque las últimas dos categorías aprovechan de la distinción entre inclusión y pertenencia, entonces, es solo la penúltima – la de la excresencia – que en realidad puede tratarse por el estado, a pesar del hecho de que el deseo real del estado es otro: tratar la singularidad y, de la misma manera, limitar el vacío. La singularidad además tiene una conexión íntima con la categoría del acontecimiento. Así se vislumbra que el acontecimiento es lo que viene a interrumpir los procesos del estado. Como dice Badiou: ‘sólo enfrentado al acontecimiento el Estado se ciega a su propio dominio.’29
Ha llegado el momento de hablar del acontecimiento directamente.
Primero puede preguntarse aquí, ¿cuál es la conexión entre una singularidad y un acontecimiento? La conexión es lo que Badiou llama un sitio de acontecimiento. En primer lugar, un sitio de acontecimiento es precisamente una singularidad: es un múltiple que se encuentra presentado en una situación pero cuyos elementos son vacíos; en este sentido Badiou lo describe como situado ‘al borde del vacío’.30
Por decirlo de otra manera, un sitio de acontecimiento es el mínimo espacio estructural que ‘al fondo’ no participa en la estructura relevante. Su proximidad al vacío es además lo que a Badiou le permite concluir que un sitio de acontecimiento constituye el elemento fundacional de una situación. Como dice: ‘los sitios
fundan la situación, puesto que en ella son términos absolutamente primeros, que interrumpen
la interrogación según la procedencia combinatoria.’31 Esta característica interruptora nos devuelve a la lógica de la excepción constitutiva (y, de la misma manera, del ‘antagonismo social’). Como Badiou lo expresa: ‘los sitios de acontecimiento bloquean la regresión al
29
Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.130.
30 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.197. 31 Alain Badiou, El ser y el acontecimiento, p.198.
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infinito de las combinaciones de múltiples.’32 Evidentemente, el sitio de acontecimiento también crea un espacio en el que va a construirse un acontecimiento. La función específica de un sitio de acontecimiento en este sentido es la de localizar – ‘inmanentizar’, podría decirse – un acontecimiento dentro de una situación. Badiou añadirá que de esta manera, el sitio de acontecimiento designa una situación como ‘histórica’, y no ‘natural’. Dicho al revés, la naturaleza, para él, es una característica de la ‘cuenta-por-uno’ en la ausencia de un acontecimiento. Puede concluirse que para Badiou, la historia se hace por acontecimientos, en vez de por estructuras, o situaciones. Mientras que la presencia de un sitio de acontecimiento dentro de una situación es una condición necesaria de un acontecimiento, sin embargo, también es una condición insuficiente. Dicho de otra manera, la existencia de un múltiple singular no garantiza que va a ocurrir un acontecimiento. ¿Qué condición tiene que añadirse para que un acontecimiento se produzca en un sitio de acontecimiento?
Lo que tiene que añadirse a un sitio de acontecimiento para que ocurra un acontecimiento es puro y simplemente el acontecimiento en sí mismo. ¿Es lógico esto? Es decir, si el acontecimiento es, en principio, separable de su sitio, ¿qué sentido tiene hablar del condicionamiento de un acontecimiento por parte de su sitio? Además, ¿no implicaría que el acontecimiento es su propia condición? En primer lugar debe señalarse que Badiou entiende el acontecimiento, como siempre, como un múltiple. Específicamente, cree que es un múltiple que recoge todos los sub-múltiples (al borde del vacío) del múltiple singular que es el sitio de acontecimiento. Es en este sentido que puede decirse que un sitio de acontecimiento crea las condiciones en las que puede tener lugar un acontecimiento. Por otro lado, el múltiple del acontecimiento no solo incorpora los sub-múltiples de un sitio de acontecimiento sino