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El conocimiento y el proceso de cognición.

La emoción y la razón en el diseño.

2.2.2 El conocimiento y el proceso de cognición.

Desde el punto de vista cognoscitivo, existen dos formas diferentes de conocimiento: el conocimiento declarativo y el conocimiento procedimental. El primero se refiere al «saber que» y el segundo al «saber como».

El conocimiento declarativo es información objetiva casi estática (no cambia), que tiene una organización patente y en general descriptible. Un ejemplo: si se tiene el conocimiento de que la independencia de México inició en 1810, se retendrá durante toda la vida y será poco probable que se mejore.

El conocimiento procedimental se refiere a los conocimientos que permiten acciones diestras y es dinámico (cambiante). No se tiene con claridad una organización

ni es de por sí muy descriptible. Es más fácil mostrarlo que explicarlo. Por ejemplo, la capacidad de andar en bicicleta es una habilidad que se adquiere por destreza, después de cometer y detectar errores; y que se puede mejorar o disminuir el conocimiento, en caso de que se deje de practicar.

Otra manera de distinguir al conocimiento es en semántico y episódico. A la información en general, sobre las propiedades de palabras y conceptos, compartida por muchos individuos se le refiere como conocimiento semántico o memoria semántica. La información que posee cada quien dada su experiencia personal y que, por eso mismo, está ligada a un momento y un tiempo específicos, se denomina conocimiento episódico o memoria episódica.

Por otra parte, los psicólogos para describir el conocimiento humano, recurren a diversos términos que denotan las variedades de procesamiento cognoscitivo que se aplican a tareas. Así, los procesos cognoscitivos deliberados que requieren atención para iniciarse y sostenerse se denominada procesos controlados y aquellos que comienzan y persisten sin que les prestemos atención se llaman procesos automáticos.

De acuerdo a lo expuesto, el conocimiento declarativo o procedimental y el episódico o semántico denotan el tipo de conocimiento usado; y el que sea controlado y explicativo o automático e implícito, el proceso utilizado (véase Tabla 1).

Tabla 1. Divisiones comunes del conocimiento.

Para el estudio de estos procesos, han surgido dos teorías principales: la teoría del procesamiento de información y la teoría conexionista.

La teoría del procesamiento de la información se basa en que los procesos cognoscitivos ocurren en serie y en secuencia. Se divide en componentes, y el primero es

5. Psicofísica: rama de la psicología que estudia la relación entre la magnitud de un estimulo físico y la intensidad con la que este es percibido por parte de un observador (Wikipedia, 2005, ¶ 1)

Conocimiento Características División por

Declarativo «saber qué»; estático

conocimiento usado Procedimental «saber cómo»; dinámico

Semántico conceptos compartidos

conocimiento usado

Episódico conceptos individuales

Procesos controlados proceso cognoscitivo deliberado

proceso utilizado Procesos automáticos procesos congnoscitivos autónomos

el sistema sensorial, donde se genera el código cognoscitivo. En este sistema, se detectan aspectos concretos del ambiente y se comienzan a organizar.

Después de crearse en el sistema sensorial, el código cognoscitivo se traslada a la memoria, ya sea a la permanente o a la de trabajo. La memoria permanente se puede considerar como un almacén de conocimientos declarativos y procedimentales, así como de destrezas y programas motrices. La memoria de trabajo es «una especie de taller de códigos cognoscitivos» (Best, 2002); es el sitio en el que se establecen los objetivos que a veces incluyen las modificaciones de un código.

Al resolver problemas, el procesador central acude a la memoria de trabajo para elaborar sistemáticamente las soluciones posibles, con las operaciones posibles y determinar si hay una concordancia para resolver el problema. La tarea del procesador central es establecer los objetivos, y una vez formulados, se traza un plan para lograrlos. Cuando éste se encarga de varios objetivos (como sucede en situaciones reales), prepara una lista de prioridades y divide su atención en los procesos cognoscitivos para vigilar su progreso.

La teoría conexionista estudia los sistemas nerviosos idealizados que expresan en forma de modelos matemáticos y computarizados. Se basa en la imagen neuronal y procesamiento en paralelo; sostiene que las neuronas no guardan una relación jerárquica y que el sistema cognoscitivo no es divisible. En cada acto cognoscitivo, los sistemas neuronal y cognoscitivo funcionan como unidades completas y no como sistemas de componentes enlazados.

2.2.3 Percepción

Definición

Los primeros estudios acerca de la percepción se remontan a Aristóteles, quien enumero los cinco sentidos como su base. Sin embargo fue hasta el siglo XIX cuando Herman Von Helmholtz, Gustav Theodor Fechener y Ernst Heinrich Weber la investigaron científicamente, gracias al desarrollo de la psicofísica5. Posteriormente Wilhelm Wundt

inicio el estudio de la percepción desde el punto de vista psicológico.

Actualmente la percepción se ha constituido como un campo interdisciplinario donde colaboran en conjunto psicología, neurociencia, optometría, fisiología e informática.

Herman Helmholtz definió la percepción como un proceso de dos tiempos. El primer tiempo estaba constituido por sensaciones cuya calidad e intensidad dependían

de las características específicas de los órganos sensitivos (características congénitas). En el segundo tiempo, las sensaciones actuaban como signos, que adquirían un significado mediante asociaciones (experiencias).

Las sensaciones son las respuestas inmediatas y directas de los órganos sensitivos a los estímulos. Los órganos sensitivos son los órganos humanos receptores; mientras que los estímulos son unidades de insumo para cualquiera de los sentidos. La experiencia que nos ofrecen las sensaciones es a lo que llamamos sensibilidad.

La percepción es la que permite tomar la información de los sentidos y transferirla a un código más abstracto (Best, 2002). Es el proceso por el cual un individuo selecciona, organiza e interpreta los estímulos para crearse una imagen significativa y coherente del mundo. Para Schiffman (2001), es la manera «cómo vemos el mundo que nos rodea» (p. 122).

Sin embargo, como menciona Kanizsa (1986), no es como un «simple tomar nota o un registro cuidadoso de los objetos que constituyen el mundo exterior» (p. 20). Si se analiza la realidad que se detecta (los objetos y los hechos exteriores), no es una copia directa del ambiente físico, sino el resultado de un complejo proceso. La actividad perceptiva es la que provee del conocimiento mediato e indirecto de esta realidad física.

Estos últimos representan sólo el comienzo de una cadena muy compleja de procesos que en el caso de la percepción visual, puede ser esquematizada de esta manera (véase Figura 3):

1. El objeto físico (fuente de los estímulos) emite o refleja radiaciones luminosas de distinta frecuencia e intensidad.

2. Esas radiaciones (estímulos distales), después de una trayecto más o menos largo, producen en la retina de un observador un área de estimulaciones (estímulo proximal) que corresponden a la proyección óptica del objeto. Esa área varía de tamaño con la variación de la distancia entre objeto y organismo, mientras su forma varía con el cambio de la inclinación del objeto respecto a observador.

3. Del área de estimulación de la retina parte una cadena de procesos fisiológicos (reacciones fotoquímicas a nivel de los receptores, desencadenamiento y conducción de impulsos nerviosos a lo largo de las vías ópticas aferentes), que modifican el estado fisiológico del área cortical a la cual llegan.

4. Los procesos corticales resultantes constituyen el substrato fisiológico de la experiencia perceptiva (nivel psicofísico). El dato perceptivo (objeto fenoménico) es una experiencia que no tienen ningún otro observador, ya que el organismo de

cada observador tendrá un procesos cortical diferente.

Figura 3. Esquema del ojo.

Nota: De http://thalamus.wustl.edu/course/eyeret.html, 2005.

Los sentidos responden a las formas de la energía física; y en el sistema nervioso se crea un código que conserva aspectos de ésta. Por ejemplo, los conos y bastones6 de la

retina preservan aspectos de la radiación electromagnética. Uno no esta consciente de ello, al describir el mundo visual, se usan términos como luz y color, términos psicológicos que corresponden, pero no son equivalentes, a la información sensorial. Esto significa que otros procesos intermediarios toman el código sensorial (la información neurológica transmitida por los conos y los bastones) y la convierten en otro código que da lugar a la conciencia de las experiencias psicológicas de la luz y el color. Estos procesos intermediarios son los perceptúales.

No es posible catalogar todos estos tipos de procesos, pero se sabe intuitivamente que se pueden dirigir las facultades sensoriales: es el fenómeno de la atención. De alguna manera se dirigen los sentidos hacia los estímulos volviendo la cabeza para ver, extendiendo la mano para tocar o aprestándose para oír algo. Lo que sucede es que los individuos seleccionan cuales aspectos del ambiente van a percibir. Esto depende, además de la naturaleza de los propios estímulos de que se trate, de dos factores importantes: a) la experiencia de las personas y b) sus motivos en ese momento; y estos aumentarán o disminuirán la probabilidad de que un estímulo sea captado.

6. Un fotorreceptor es una célula especiliazada capáz de transformar la energía de la luz en señales eléctricas. Los conos y los bastones son dos fotorreceptores situados en la retina.Con los conos se perciben los colores y con los bastones el blanco y negro, así como la visión con muy poca luz. (CIENTEC, 2006, ¶ 1).

También, en ocasiones, los procesos preceptúales siguen un orden, una secuencia que manifiesta algún especie de jerarquía en el procesamiento, lo que significa que algunos procesos preceptúales ocurren antes que otros al manipular la información.

La percepción se logra con una combinación de procesos cognoscitivos, unos que inician al elaborarse el código sensorial y otros que son inferencias y parten de los conocimientos que se tienen del mundo.

Desde el punto de vista mercadológico, la percepción es un tema sumamente importante, porque los consumidores ejercen selectividad a la hora de tomar una decisión de compra y en ella influye la apreciación que hayan tenido de un producto y de sus atributos. De acuerdo a sus propias expectativas, las personas tienden a percibir las cosas que necesitan o desean; de tal manera que al intensificarse la necesidad, mayor será la tendencia a ignorar a cualquier otro estímulo que no este relacionado.

Otro aspecto de interés para la mercadotécnia, sobre todo al area de publicidad, es la adaptación sensorial. A los publicistas les preocupa que la gente se acostumbre tanto a los anuncios que ya no los vea, que no les proporcione un insumo sensorial suficientemente intenso para ser percibido. Para determinar cuál es la minima diferencia posible a detectar entre dos estímulos similares, se emplea una mediada denominada umbral diferencial o j.n.d. (just notice difference). La ley de Weber sostiene que cuanto más fuerte sea el estímulo inicial, mayor será tambien la intensidad adicional necesaria para que un segundo estímulo se percibido como algo diferente. Así que los mercadologos emplean j.n.d. para dos razones principales: a) para que los cambios negativos no se detecten tan facil; y b) para que las mejores introducidas se vuelvan evidentes.

Interpretaciones individuales de la percepción.

Se ha evidenciado que exiten claras diferencias en la función perceptual entre individuos, entre clases de individuos, e inclusive siendo el mismo individuo de una situación a otra. La interpretación de los estímulos es única e individual porque se basa en lo que se espera ver, la experiencia, razonamientos, y en motivos e intereses momentaneos. Así mismo se determinan por las siguientes cualidades humanas:

1. Edad.

Los partidarios del desarrollo psicológico basado en la maduración y el aprendizaje aceptan ampliamente que la función perceptual cambia conforme a la edad. Evidencias empíricas demostraron que los cambios que se presentan son substanciales y que pueden ser crecientes o decrecientes según avanza la edad. Las alteraciones anatómicas y psicológicas también contribuyen.

Se debe concebir como un proceso enriquecedor de las percepciones y no del generador de estas; se emplea para enriquecer las experiencias sensoriales con asociaciones específicas y con reglas para su interpretación que derivan del pasado.

3. Practica.

Los elementos perceptuales se detectan con mayor facilidad a través de la práctica. Así lo demuestran los experimentos realizados con el método detection task, en el que se les solicita a los observadores detectar la presencia o ausencia de un cierto estímulo seleccionado.

En un experimento se presentaron dos columnas de figuras durante cada intento, una columna contenía cuatro perímetros de figuras geométricas, la otra contenía tres figuras complicadas; a los sujetos se les pidió encontrar cuál de las figuras simples era conciliada dentro de las otras tres figuras complejas. La habilidad para identificar la figura simple correcta llegó con la práctica (véase Figura 4).

Figura 4. Percepción por práctica: encuentre el perímetro de la figura a dentro de la figura compleja b. En la figura c se muestra el resultado.

4. Asunciones preceptúales.

Al estar expuesto a un estímulo, se recurre a patrones regurales aprendidos o inferidos, que permitan establecer la relación específica entre el ambiente y la experiencia sensorial. Esto es, se aprende que una secuencia continua de transformaciones proyectivas (e.g. el perfil circular de un plato que parece volverse elíptico) se debe al cambio de posición del objeto a la vista, o a la continua expansión simétrica de la imagen retinal. Por otra parte, también se aprende a asumir lo conocido como realidad (e.g. se percibe que el plato permanece del mismo tamaño a pesar de las alteraciones de la imagen retinal).

Así también, cuando se llega a tener una apreciación sensorial aislada y con falta de información necesaria para identificarse, la percepción inferida, permite «reducir la ambigüedad» (Enciclopedia Británica online, 2005, ¶ 70).

Otro ejemplo, me dan a probar una paleta de color morado, infiero que es de uva; después me dicen que era sabor grosella, y a pesar de que ya me cercioré de que en el empaque se marca como ingrediente la grosella, yo sigo debatiendo que es sabor uva. Desde siempre he aprendido que lo morado sabe a uva, por lo que este experimento no cambiará del todo mi percepción. Así como este ejemplo, muchos otros experimentos realizados por H.L.F. von Helmontz, Adelbert Ames y Egon Brunswik durante el siglo XIX, demostraron que, una vez establecidas las asunciones perceptuales, la lógica sólo podrá influirlas ligeramente.

5. Sexo.

Aún no se determina si las diferencias perceptuales relacionadas con los géneros tienen un fundamento biológico o son un producto cultural de las distinciones tradicionales entre hombres y mujeres.

Se ha establecido que la diferencia reside en los estilos con los que la gente percibe. Si el individuo percibe rasgos altamente diferenciados y resiste a influencias del contexto, entonces se dice que tiene un campo independiente. Si el individuo tiene un estilo extremadamente difuso y es más susceptible a los efectos contextuales, su campo es dependiente. Esto es, una persona de campo independiente podrá localizar con mayor facilidad una figura simple insertada dentro de un patrón complicado.

La edad y el sexo contribuyen a que se den tales distinciones. Especificamente, con el envejecimiento, el campo dependiente se agrava y se es más susceptible a ilusiones ópticas (Enciclopedia Británica online, 2005, ¶ 83).

Según estudios americanos, las mujeres tienden a tener un campo dependiente y los hombres, un campo independiente.

Se ha supuesto que estos resultados solo son validos para las culturas en las que las mujeres tienen un entrenamiento de actitud pasiva y los hombres son persuadidos a tomar una actitud activa. Sin embargo, recientemente, en un estudio de índole biológico, se encontró que los hombres tienen una mejor percepción espacial y visual que las mujeres, debido a la asimetría entre los lóbulos cerebrales.

Investigadores de la Universidad de Bochum, Alemania, determinaron que «las diferencias de percepción que se advierten entre hombres se deben fundamentalmente al mayor o menor flujo de hormonas sexuales en la sangre» (Jano, 2003, ¶ 1). Después de diversas pruebas de orientación espacial, los científicos comprobaron que las mujeres alcanzan los mismos buenos resultados que los hombres, cuando están en su nivel más bajo de hormonas femeninas durante la menstruación. En esta fase se acentúa la asimetría entre los lóbulos cerebrales, que en los hombres es normalmente pronunciada.

Discrepancias teóricas de la percepción.

Históricamente la filosofía inicio el estudio de la percepción, hoy en día han surgido corrientes teóricas desde diferentes perspectivas, que confrontan temas como la distinción entre las sensaciones y las percepciones, la relación temporal, la concepción innata o aprendida y la síntesis de los elementos.

1. Sensaciones y percepciones.

Muchos filósofos y psicólogos aceptan una distinción entre el sentir y el percibir. Se dice que su diferencia radica en que las sensaciones tienen un proceso simple y las percepciones un proceso complejo; sin embargo esta categorización no es posible de demostrar empíricamente.

Así mismo, se dice que la percepción es influenciada por el aprendizaje mientras que las sensaciones no. Las sensaciones generadas por un estímulo particular serán esencialmente las mismas por un cierto tiempo, mientras que las percepciones resultantes varían de acuerdo a lo aprendido entre una ocasión dada y la siguiente.

También se ha caracterizado a las percepciones como típicas relaciones con objetos externos y a las sensaciones como experiencias subjetivas, personales e internas. Así, un dolor repentino en el estómago sería una sensación; pero si la idea proveniente de la experiencia de dolor, sería una percepción. (Enciclopedia Británica online, 2005)

Las actividades fisiológicas del organismo al ocurrir una sensación y una percepción, detectan diferencias. Las sensaciones son identificadas como eventos en el sistema nervioso, que surgen después de que el órgano sensorial las detecta. En cambio las percepciones son identificadas como actividades del cerebro, ya que el aprendizaje ahí también se resguarda y es imprescindible para ellas. Sin embargo, la complejidad y variabilidad de las percepciones se da por la estrecha relación e intervención del sistema nervioso en el cerebro.

2. Relación temporal.

Pareciera que la percepción se realizara instantáneamente, por ejemplo, en el momento en que un cuadro se muestra, el observador opinaría que lo vió (percibió) en ese mismo instante, pero en realidad se tomo un cuantificable tiempo en desarrollarse este proceso. En algunas ocasiones este tiempo es relativamente largo (segundos) y en otros es bastante corto (milésimas de segundos)

Si se mira la Figura 5 se pueden observar manchas y si se continua observando, posiblemente, de repente se visualice un rostro. El tiempo que se toma en percibirse la figura varía considerablemente de una persona a otra, debido a la velocidad con la que se lleva el proceso de percepción. Pero si se sigue mirando

la figura, abruptamente es reemplazada por la imagen de un hombre tocando el saxofón. Después de eso, las dos visiones percibidas se alternarán conforme pasa el tiempo.

Figura 5. ¿Manchas, un rostro o un hombre tocando el saxofón? Ejemplo de la velocidad del proceso de la percepción de un individuo a otro.

Nota: De Cibercolegas, http://www.cibercolegas.com/opticas.htm, 2005.

Ejercicios como el anterior hicieron que los investigadores se cuestionaran acerca del flujo de información en el proceso de la percepción y de las apreciaciones diferenciadas que se dan en las personas.

Con el taquistocopio7, un avanzado instrumento electrónico que permite controlar la

duración de los estímulos visuales de manera precisa, los investigadores encontraron que en los seres humano existe un corto periodo (100 a 200 milésimas de segundo al menos) en el que la percepción es altamente vulnerable a interrupciones. El fenómeno de enmascarar manifestaciones demuestra que la percepción no emerge instantáneamente ni completamente al momento de darse la estimulación sensorial. Así, asumiendo que las percepciones son sintetizadas desde elementos simples, las percepciones relativamente complejas deberán desarrollarse en un mayor tiempo y,

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