Félix
Julio Bacigaluppo Vicuña, 54, economista, es animador principal delgrupo Pathfinder, junto con el senador Marcos Cariola –accionista principal–, el econo- mista Juan Obach y el anglo-uruguayo Scott Perry, miembro “of shore” –no residente en el país. Es socio fundador de la Corporación de Amigos del Museo de Arte Contem- poráneo, fue consejero electivo de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) en el perío- do 1999-2001, director de la AFP Santa María (controlada por ING S.A.), miembro del Comité de Política Comercial de la Fundación Chilena Del Pacífico y asesor de la Coba, Corporación Cultural de Lo Barnechea, la comuna que construyó un “muro de Berlín” para “apartheidar” a los vecinos pobres. Además, integra el comité ejecutivo de la Comisión del Bicentenario, que preside Agustín Edwards Eastman.
Cuando todavía estaba tratando de hacerse rico, efectuó relampagueantes incur- siones “académicas”. En sociedad con Alvaro Bardón M. escribió el artículo “Algunos puntos referentes al manejo monetario en Chile”, publicado en el Boletín del Banco
Central de la República2. Otro aporte, fue su ponencia Desafíos de la mediana empresa,
quedó registrado por Stanley Fischer et al en Persevera, persevera: Per severa, por las
dificultades, Per se vera por grandes que sean, suerte de memoria del 17° Encuentro
Nacional de la Empresa (ICARE, 1996, 182 p., Santiago).
Quizás Bacigaluppo tuvo preocupación sincera por “la mediana empresa”. Pero sí perseveró para adquirir a precio flaco empresas públicas que puso a valer para trans- ferírselas al capital extranjero. Inversiones Pathfinder Chile S.A. se hizo de Iansa a bajo precio. La revista Forbes la distinguió como una de las cinco empresas chilenas mejor administradas en 19923. Pero con los años decayó. El talento empresarial no es indis- pensable para hacerse de empresas públicas rentables, sino estar cerca del poder. A mediados de los ’90, Pathfinder incurrió en una “metida de pata” que le costó US$ 3 millones, cuando se desistió –tras ganar la licitación– de adquirir la azucarera argentina
2) El Saqueo de los Grupos Económicos al Estado Chileno, Editorial B, 2001, Santiago. 3) Revista Qué Pasa 1373, 5 al 11 de agosto de 1997.
San Martín de Tabacal, con una oferta de US$ 29,1 millones. El arrepentimiento llegó cuando supo que la estadounidense Seaboard ofreció apenas US$ 10 millo- nes. Tuvo que pagar más del 10% de su oferta para retirarse.
En Ica, Perú, tuvo una otra mala experiencia con su filial Icatom S. A., dedicada al tomate, constituida a fines de 1995, con una inversión de US$ 5 millo- nes. Produjo 9 mil toneladas de pasta de
tomate, en vez de 22 mil toneladas. Tampoco fue exitosa su asociación con Prodimsa, otra firma de la zona de Ica. En su internacionalización adquirió Sofruta, la cuarta com- pañía tomatera de Brasil.
Decir la verdad tampoco sirve en estos negocios, sino todo lo contrario. En 1997 se rumoreaba que Pathfinder vendería Iansa. “El grupo Pathfinder no tiene ninguna inten- ción de vender Iansa ni tampoco de asociarse con alguna empresa”, dijo entonces, categó- rico, Félix Bacigaluppo. Al poco tiempo estaba vendiéndosela a los españoles del grupo Ebro, junto con Campos Chilenos, pero entregándoles información confidencial no cono- cida por el mercado, ni autorizada por los directorios de las empresas involucradas – menos por los accionistas minoritarios. Tras seis meses de investigaciones, la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) lo multó en 400 UF, y a Juan Obach y a José Ignacio Letamendi, directores de las empresas involucradas, con 200 UF cada uno4. La sanción fue irrisoria en relación al millonario negocio en perspectiva, US$ 10.000 para Bacigaluppo y US$ 5.000 para sus colaboradores.
Para hacerse del control de Iansa, Azucarera Ebro Agrícolas le pagó a Path- finder $ 127 por cada una de sus acciones de Campos Chilenos, cuyo precio antes era de $ 38, mientras los demás accionistas, entre otros la AFP Habitat –propieta- rios del 62 % de la compañía– sólo pudieron vender una de cinco acciones por ese valor. La administradora de fondos de pensiones de trabajadores no hizo un buen negocio. Pathfinder, en cambio, recibió US$ 49 millones y logró quedarse con la salmonera Eicosal, que era parte del paquete, a la espera de una mejor oportunidad de enajenarla. En julio de 2001, la noruega Stolt Sea Farm le compró el 87,5% a Eicosal al Pathfinder, Banco de Inversiones Rabobank y Dyfed Holdings5. En 2000, la salmonera produjo 10.000 toneladas.
Félix Julio Bacigaluppo Vicuña
4) La Tercera, 28 de Septiembre de 1999. 5) El Mercurio, 5 de julio, 2001).
Osama-se-asoma
La historia de Inversiones Pathfinder S.A. tiene ribetes misteriosos. Hasta 1991 fue de Khaled Bin Mahfouz, empresario árabe “de quien se dice que es uno de los aliados de Osama Bin Laden y, que entre 1985 y 1991, operó en Chile en diversas empresas productivas y de servicios a través del holding Grupo Pathfinder”, escribió M. Angélica Pérez-Ferrada en El Mercurio6.
A mediados de la década del ’80, Khaled Bin Mahfouz controlaba el 18% del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BBCI) –con sede legal en Luxemburgo y económica en Londres–, a la vez que presidía el National Commercial Bank, el princi- pal de Arabia Saudita.
Según el relato del Decano “fue justamente a través de Inversiones Path- finder que Bin Mahfouz compró el 10% de la exportadora de frutas “C y D Inter- national” (Comercio y Desarrollo Internacional Ltda.) y la salmonera Eicomar, que hasta ese momento pertenecían al grupo BHC vinculado al empresario Ja- vier Vial. En julio de 1985, el jeque árabe compró el 90% restante de C y D International y Eicomar”.
La operación inauguró el mecanismo “debt equity swap”, reconversión de bonos de deuda externa en inversión, establecido por el Banco Central antes que la normativa del Capítulo XIX. Bin Mahfouz hizo otras inversiones en Chile a través de Pathfinder Internacional, acogiéndose al Capítulo XIX, para controlar Masisa, Vidrios Lirquén, Indalum, Textil Viña.
El abogado Marco Cariola –contactado a mediados de los ’80 para los aspectos legales– fue presidente de la sociedad, Juan Obach, su gerente general y Félix Baciga- luppo, el subgerente, todos especializados en adquirir empresas en situación difícil para potenciarlas, desde mucho antes que se alegaran las vinculaciones conflictivas del in- versionista árabe.
La quiebra del BBCI en 1991 alteró los planes de Bin Mahfouz. El ejecutivo chileno Juan Obach vendió las inversiones en 17 millones de dólares, a nombre de Pathfinder, que pasó a control de Inversiones Río Cruces, integrada por los chile- nos Félix Bacigaluppo, Jorge Obach y Marco Cariola –senador UDI por la X Re- gión–, más el uruguayo Scott Perry. Sus socios fueron el Bank of Scotland (Reino Unido) y el Chemical Bank (EE.UU.), con el mismo 10% de participación que tenía cada uno en Inversiones Pathfinder, mientras el Mellon Bank (EE.UU.) que- daba con el 18% restante. “De empleados pasamos a propietarios”, comentó Baci- galuppo, segúnEl Mercurio7.
7.
La clausura del BBCI, que sorprendió a Bin Mahfouz controlando el 18% de las acciones, dejó al descubierto US$ 6 mil 500 millones en créditos incobrables. Fue acusado de encubrir operaciones financieras de grupos terroristas, administrar fondos de carteles de la cocaína y de mafias –locales y transnacionales–, lavado de narcodólares, tráfico de armas y una que otra operación de servicios de inteligencia.
En abril de 1999 Bin Mahfouz fue sometido a arresto domiciliario en una base militar de Taif, Arabia Saudita, acusado de transferir decenas de millones de dólares a cuentas bancarias de Inglate- rra y EE.UU. vinculadas a Osama Bin Laden. Todavía no ocurría el episodio de las torres gemelas de Nueva York, pero ya los estadounidenses achacaban a su ex protegido saudita –Osama– una larga lista de atentados, entre otros el registrado contra el mismo World Trade Center en 1993. Segúnel ex director de la CIA James Woolsey, entre las numerosas cónyuges islámicas de Bin Laden se encuentra una de las hermanas menores de Bin Mahfouz.