4. ALTERNATIVA BÍBLICA A LA POSTURA TRADICIONAL
4.1 El lugar del Espíritu Santo en la toma de decisiones
La Palabra de Dios enseña que el Espíritu Santo guía a los creyentes, pero esta enseñanza muchas veces es confundida o malinterpretada, asociando al actuar del Espíritu Santo elementos ajenos al carácter de Dios. Por lo tanto, antes de presentar una alternativa a la toma de decisiones que plantea la postura tradicional, es necesario que se establezca en qué sentidos es lícito hablar de una guía que proviene del Espíritu y qué sentidos no lo es.
Para ello, en este apartado se examinarán los pasajes que normalmente la postura tradicional utiliza para decir que el Espíritu Santo guía a los creyentes a través de impulsos internos, presentimientos, intuiciones, o corazonadas.
4.1.1 Exégesis de Juan 16:12-14 NTG [12-14] Ἔηη πνιιὰ ἔρσ ὑκῖλ ιέγεηλ, ἀιι᾽ νὐ δύλαζζε βαζηάδεηλ ἄξηη·[13] ὅηαλ δὲ ἔιζῃ ἐθεῖλνο, ηὸ πλεῦκα ηῆο ἀιεζείαο, ὁδεγήζεη ὑκᾶο ἐλ ηῇ ἀιεζείᾳ πάζῃ· νὐ γὰξ ιαιήζεη ἀθ᾽ ἑαπηνῦ, ἀιι᾽ ὅζα ἀθνύζεη ιαιήζεη θαὶ ηὰ ἐξρόκελα ἀλαγγειεῖ ὑκῖλ.[14] ἐθεῖλνο ἐκὲ δνμάζεη, ὅηη ἐθ ηνῦ ἐκνῦ ιήκςεηαη θαὶ ἀλαγγειεῖ ὑκῖλ.[15] πάληα ὅζα ἔρεη ὁ παηὴξ ἐκά ἐζηηλ· δηὰ ηνῦην εἶπνλ ὅηη ἐθ ηνῦ ἐκνῦ ιακβάλεη θαὶ ἀλαγγειεῖ ὑκῖλ. [16] Μηθξὸλ θαὶ νὐθέηη ζεσξεῖηέ κε, θαὶ πάιηλ κηθξὸλ θαὶ ὄςεζζέ κε.
LBA [14-16] Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. [15] Pero
cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. [16] Él me glorificará,
porque tomará de lo mío y os lo hará saber.
En este pasaje sobre la guía del Espíritu Santo se suele interpretar incorrectamente la frase “toda la verdad”. La postura tradicional arguye que este pasaje habla de la guía del Espíritu en cada decisión particular no moral, pero el contexto inmediato contradice tal interpretación. En primer lugar, la frase “toda la verdad” parece referirse a toda la verdad espiritual, es decir, la enseñanza de Cristo a sus seguidores como la que se expone desde el c.14 al 16. Nadie sostiene que se trate de toda la verdad en un sentido histórico (como toda la verdad de todo lo que ocurre en el mundo). En segundo lugar, Cristo dice que en ese momento los apóstoles “no pueden soportar” lo que Él podría decirles, y que el Espíritu
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Santo les revelará acerca de lo que va a ocurrir y le glorificará a Él. Indudablemente estas palabras estaban dirigidas a sus apóstoles, quienes en ese momento parece que no están preparados para oír según qué cosa. Lo que puede interpretarse de este pasaje es que puede que Cristo esté refiriéndose a su muerte y resurrección (algo que quizás no podrían comprender completamente hasta la venida del Espíritu Santo), o que Jesús se refería a la revelación que les sería dada para redactar lo que hoy es el Nuevo Testamento. Pero una cosa es segura, y es que se refiere a toda la verdad espiritual de quién es Dios. Esto puede notarse en las palabras “porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir”, ya que tiene relación con lo que Cristo mismo hizo en relación con el Padre. Jesús no hablaba por su propia cuenta, sino que tomaba del Padre y lo hablaba lo que oía al Padre. De esa forma Cristo muestra que el Espíritu Santo también obedecerá a este principio, de tal manera que no inventará nada diferente sino que seguirá en la misma línea que el Mesías.
El Espíritu Santo, al igual que lo hizo con los apóstoles, hoy capacita a los creyentes con discernimiento espiritual (llamado también iluminación) mediante la unción de Dios, que los capacita para el ministerio y les conduce a distinguir la obra de Dios de la obra de Satanás, tal como aparece descrito en 1 Juan 2:20, 27:
LBA [20]
Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis.
LBA [27] Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de Él permanece en vosotros, y no tenéis
necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en Él.
4.1.2 Exégesis de Romanos 8:14
NTG ὅζνη γὰξ πλεύκαηη ζενῦ ἄγνληαη, νὗηνη πἱνὶ ζενῦ εἰζηλ.
LBA Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
El contexto que rodea a este pasaje contradice rotundamente lo expresado por la opinión tradicional. En primer lugar, el contexto no trata acerca de la toma de decisiones diarias que los hijos de Dios deben tomar en cuanto a cuestiones no morales. En segundo lugar, ni el pasaje ni su contexto insinúan que la guía del Espíritu Santo es dada a través de impresiones internas. En tercer lugar, tampoco hay ningún indicio que pruebe que este pasaje se refiere a una guía para encontrar la voluntad particular de Dios. El verbo utilizado en griego para “guiar”, ἄγνληαη, no tiene nada de especial que pueda indicar la forma o método por el cual esa guía se otorga, sino que simplemente significa “guiar”.
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Este pasaje debe ser interpretado según su contexto, que indica que aquí se está tratando acerca de la vida recta en contraposición a la vida pecaminosa. La estructura del pasaje corresponde a una solución. El problema se encuentra en 7:7-25 y tiene relación con la esclavitud al pecado; la solución al problema está expresada en 8:1-17. El tema principal, lejos de referirse a decisiones particulares, ataca mediante una serie de contrastes al problema fundamental del ser humano: su separación de Dios y depravación constante. Así es como entran en escena contrastes tales como: el bien contra el mal (7:19), la ley del Espíritu contra la ley del pecado (8:2), la vida según el Espíritu contra la vida según la carne (8:5), la vida que agrada a Dios contra la vida en enemistad con Dios (8:7-8), el dirigirse según el Espíritu contra el dirigirse según la carne (8:8-9), el tener el Espíritu de Dios contra el no tenerlo (8:9) y, por último, el vivir conforme a lo que dicta el Espíritu contra el hacer morir las obras de la carne.
En este pasaje la guía del Espíritu Santo consiste en llevar a los creyentes a hacer morir las obras de la carne y, de esa manera, cumplir la voluntad moral de Dios. Se podría parafrasear de la siguiente manera: “se puede reconocer a los hijos de Dios porque sus vidas son controladas por el Espíritu Santo”. Sin la presencia y la obra del Espíritu de Dios en la vida de los cristianos sería imposible hacer morir las obras de la carne. Así que interpretar, a raíz de este pasaje, que el Espíritu Santo guía a los creyentes por medio de impulsos internos, no solamente contradice el sentido del pasaje, sino que indica una lectura peligrosamente superficial de la Biblia.
4.1.3 Exégesis de Gálatas 5:18
NTG εἰ δὲ πλεύκαηη ἄγεζζε, νὐθ ἐζηὲ ὑπὸ λόκνλ.
LBA Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Si se examina el contexto inmediato de este pasaje, puede verse que, al igual que el anterior, trata no de la guía del Espíritu Santo en la toma diaria de decisiones, sino en su guía para alejar a los creyentes de una vida pecaminosa que sirva a los deseos de la carne, que son el fruto de una vida mundana (5:19-21). Ser guiados por el Espíritu es la clave para cumplir la voluntad moral de Dios (5:16-18), que trae como resultado los frutos del Espíritu (vv.22-23). Es ese Espíritu el que muestra que el cumplimiento de toda la ley se encuentra en el amor al prójimo (5:13-14).
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Ni en este versículo ni en su contexto hay indicios de evidencias que respalden la interpretación de la postura tradicional. No hay ninguna indicación en este pasaje de que el Espíritu Santo guíe a los creyentes a saber qué opción es la correcta en una decisión determinada. Tampoco hay señales de que esa guía se establezca a través de un impulso externo, o una voz, o un presentimiento.
4.1.4 Conclusión acerca del lugar del Espíritu Santo en la toma de decisiones
Como se ha podido ver en esta sección del trabajo (4.1.1-3), el Espíritu Santo aparece en el Nuevo Testamento como aquel que guía a los creyentes hacia la verdad de Dios y, tal como reveló esa verdad a la iglesia primitiva a través de los apóstoles, hoy lo hace guiando a los hijos de Dios hacia su voluntad moral (lo que a Él le agrada), no por impresiones internas, sino tanto por revelación como por iluminación.
En cuanto a la paz de Dios que la postura tradicional incluye como una de las fuentes de la confirmación de estar haciendo o de haber hecho la voluntad particular de Dios, también el pasaje que suele utilizarse (Col 3:15) se interpreta fuera de su contexto. Si se examinan los versículos que forman el contexto inmediato de dicho pasaje (vv.12-17) se puede notar claramente que desde el principio (v.12) hasta el final (vv.16-17) se les pide a los creyentes que “se revistan” de virtudes piadosas (tales como compasión, bondad, humildad, etc.) que son la contradicción de los vicios que antes tenían (vv.3-11 del mismo capítulo), y que se enseñen mutuamente la palabra y hagan todo con acción de gracias. Todo en el contexto de la búsqueda de la unidad en una iglesia en la que había diferentes tipos de personas (tal como lo indica el v.11) y en el que era imprescindible que el corazón de los creyentes fuera llenado de paz y que ellos vivieran en el Espíritu para preservar la unidad (lo cual es el sentido original del pasaje):
LBA
Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
La paz de la que se habla no es la paz interna de uno en relación con sus decisiones y la voluntad particular de Dios, sino la paz de uno con su hermano. En cuanto a la paz interna se puede citar Filipenses 4:6-7, que tampoco se refiere a una voluntad particular de Dios sino que incluso parece censurar la conducta propuesta por la postura tradicional, de buscar constantemente esa voluntad particular:
73 LBA [6-7]
Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. [7] Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
Por último, cabe mencionar que la falta de paz en los creyentes puede ser producto de remordimiento del Espíritu Santo a través de la conciencia de personas que están viviendo una vida desordenada, con el fin de que se aparten del pecado y retomen el buen camino (Efe 4:25-32). Además, puede deberse a otros muchos factores que no necesariamente están vinculados con el pecado, como pueden ser la inexperiencia o inmadurez propia de un nuevo creyente o de alguien joven, la presión de tener que decidirse por algo importante en poco tiempo, dudas en cuanto a las consecuencias que puede traer el tomar tal o cual decisión, o cosas por el estilo. No hay ninguna guía paso a paso en las Escrituras que ayude al creyente a distinguir entre qué es lo que puede estar causándole una falta de paz, pero lo que sí está claro es que le ayudará mucho tener discernimiento espiritual, lo cual proviene de una relación íntima y profunda con Dios.