El resumen es un tipo de síntesis que reúne lo esencial o lo más importante de un texto, y por eso es siempre más pequeño (en el lenguaje corriente, a veces, resumen se entiende como sinónimo de síntesis).
Todo resumen es una síntesis, pero no toda síntesis es un resumen
Los textos están integrados por párrafos y éstos, a su vez, están estructurados por enunciados u ora- ciones.
No todas las oraciones de un párrafo tienen la misma importancia, unas contienen la idea prin- cipal, otras son modificadoras y otras más pueden ser complementarias de la idea principal. Encon- trar las oraciones principales nos ayudan mucho a elaborar resúmenes que recojan lo esencial de un texto.
Analicemos por ejemplo el siguiente párrafo del filósofo Cicerón:
Para lograr el objetivo de superación moral, es muy útil también la consideración de los óptimos ejemplos.Si otros han progresado en el dominio de sí mismos, si han avanzado en el camino de la belleza moral, también podemos nosotros. Las buenas acciones que otros reali- zan, despiertan en los demás la emulación, sobre todo cuando están decididos a superarse. En los hombres honestos encuentran los demás la cristalización de lo que desean y pueden reali- zar; las vidas honestas son testimonio vivo de la posibilidad humana de superación interior. En este párrafo, la oración en negritas expresa la idea principal del autor. Las demás oraciones redun- dan sobre la misma idea y la clarifican. La idea principal puede aparecer en cualquier parte del pá- rrafo y no necesariamente al principio.
Analicemos el siguiente texto de Thomas Moore:
Se dice algunas veces que la palabra “mito” deriva de la palabra griega muo, que significa cerrar los ojos y la boca y está relacionada con la mudez. Esta etimología es dudosa, pero ofre- ce un buen principio cuando consideramos el papel que desempeña el mito en el encantamien- to de la vida cotidiana. Mito también significa relato, y entonces me pregunto, ¿cuál es la historia que veo cuando cierro los ojos, y cuál es la que relato cuando cierro la boca?
La respuesta al primer acertijo es “sueño”. Tengo que cerrar los ojos antes de soñar, y los fragmentos de mi sueño son muy parecidos al mito; éste no es sólo una historia para ser con- tada y oída, sino una en la que participo de alguna forma misteriosa. Un mito no es una his- toria vulgar , sino una en la que se cree y por la que se está dispuesto a entregar la vida. La historia en la que otra persona cree de todo corazón quizá sea sólo un mito para usted, y la historia que para usted lo es todo quizá sea un mito para otra persona. Pero el mito en sí mismo tiene el poder de moldear la vida y la visión de una persona.
Por extraño que parezca, según el punto de vista de cada uno, la palabra “mito” estará car- gada de significado o no tendrá ninguno. Los eruditos de la religión consideran las mitologías de todo el mundo como historias sagradas que moldean la vida. Joseph Campbell enseñó que el mito da sentido al cosmos, ayuda a la sociedad a encontrar una identidad, guía al individuo hacia una vida de valores y establece para todos un sentido de la religión.
En el primer párrafo la oración principal es “mito también significa relato”, pero esta oración no con- tiene toda la idea principal del párrafo; las demás oraciones nos hablan de un relato personal e in- terior que “encanta” nuestra vida. La idea principal sería entonces: “mito es una historia personal (o relato personal) que hace que la vida cotidiana tenga un “encanto” “especial”.
En el segundo y tercer párrafos, la idea principal es que el mito debe ser muy significativo para quien lo cree, ya que le permite interpretar el cosmos y le da sentido a su vida. Las oraciones princi- pales son, en el primer párrafo: “Un mito no es una historia vulgar, sino una en la que se cree y por la que se está dispuesto a entregar la vida” y en el segundo: “ ...la palabra “mito” estará cargada de significado o no tendrá ninguno”.
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Las oraciones que ilustran, ejemplifican o explican en relación con la oración principal las llama- mos oraciones modificadoras. Si estas expresiones se suprimen, no cambian el contenido de la idea principal del párrafo. Son oraciones complementarias.
Uniendo ambas ideas tenemos que el resumen podría quedar como:
“El mito es un relato (o historia) tan significativo para nosotros que nos permite interpretar el cosmos y le da sentido a nuestra vida”.
Para una mayor claridad del procedimiento utilizado, te presentamos la estrategia para resumir: a) Localizar la oración principal.
b) Generalizar, si así lo crees conveniente, las oraciones modificadoras que ilustran, ejemplifican o explican el texto.
c) Precisar la idea principal semántica (significativa) que transmite el párrafo. d) Redactar el resumen.
Ahora bien, para localizar la idea principal de un párrafo, se pueden utilizar las siguientes estrategias: Estrategia 1
a) Lee el párrafo elegido.
b) Subraya las oraciones que consideres que contienen la idea principal; desecha o generaliza aquellas que ejemplifiquen, expliquen o repitan con otras palabras la idea fundamental. c) Resume las oraciones subrayadas con tus propias palabras.
Estrategia 2
En ocasiones, el hacernos preguntas básicas sobre un escrito nos ayuda a detectar lo más importan- te del texto. La estrategia es:
a) Lee el párrafo elegido.
b) Formula las respuestas a las siguientes preguntas: ¿quién o quiénes?, ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuán- do?, ¿por qué?, ¿dónde?
c) Contesta a las preguntas anteriores de acuerdo con el párrafo que leíste, así podrás formular la idea principal que éste contiene.
Estrategia 3
a) Lee el párrafo.
b) Formula preguntas problematizadoras sobre todo el texto: ¿de quién o quiénes hablamos?, ¿dónde?, ¿qué hacen?, ¿cómo hacen?, ¿por qué lo hacen?, ¿qué repercusiones tiene su actua- ción?, ¿quiénes intervienen en esta problemática?, ¿cuál es su actitud?, ¿por qué?, ¿para qué?, etcétera.
c) Contesta las preguntas de acuerdo con la información del párrafo y formula la idea principal de todo el texto.
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Ejercicio 3
Aplica otra estrategia de las mencionadas para localizar la idea principal, las comple- mentarias (ejemplificativas o explicativas) y la idea semántica, en el texto que aparece en seguida.
Redacta, finalmente, el texto resumido en una cuarta parte de la extensión del tex- to original.
La extensión de la síntesis depende del propósito que persigas y de los límites de espacio que tengas. En varios casos puede ser que necesites agregar oraciones comple- mentarias para ejemplificar o aclarar conceptos que de otra forma quedarían demasia- do abstractos.
Finalmente, revisa la forma y el fondo de tu texto, la cohesión y la coherencia lógica de su estructura y, por último, el vocabulario y la ortografía.