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EMPODERAMIENTO O ILUSIÓN: CONSTRUCCIÓN DEL SUJETO MUJER EN EL NEGOCIO DE LAS VENTAS DIRECTAS

En el capítulo anterior se abordó los discursos y prácticas que se establecían en los equipos de trabajo de la fuerza de ventas, llegando a la conclusión de que si bien habían discursos que se internalizaban también habían resistencias especialmente por parte de las líderes, también se determinó que el empoderamiento es un asunto transversal en las prácticas de los equipos. Así como se vive este concepto al interior de los equipos, estos tienen la labor de perpetuar los mensajes de empoderamiento a las representantes que trabajan para Avon. Entre los mensajes que se deben reproducir están aquellos que se relacionan con empoderamiento y éxito, oportunidad de negocio, posibilidad de autonomía e independencia económica.

Lo que compete al presente capítulo es conocer cómo opera el concepto de empoderamiento y evidenciar los efectos de la independencia económica al interior de las unidades domésticas de las vendedoras, además de comprobar si a través del empoderamiento económico se logran transformar las relaciones de poder que subordinan a la mujer. Asimismo, se busca reflejar cómo operan los procesos de empoderamiento en la vida cotidiana de las mujeres que se dedican a la venta directa y que no tienen relación directa con la empresa y los equipos de trabajo. Se pretende hacer un análisis de la vida cotidiana de las Representantes, considerando que todos y todas estamos inmersos en los procesos globalizadores, sus directrices, lineamientos y nuevas instituciones que dirigen el proceder de cada uno de los sujetos. Para el análisis de empoderamiento nos basaremos en la matriz de Malhotra, Schuler y Boender (2002) que son los indicadores y dimensiones comúnmente usados para medir el empoderamiento de la mujer.

Perfiles de las entrevistadas

En este punto es justo contextualizar la vida de las entrevistadas, que con mucha paciencia y confianza compartieron sus trayectorias no sólo en Avon sino en sus vidas personales. Todos los nombres son seudónimos, nueve de las entrevistadas fueron referidas por sus líderes.

Fernanda acepta ser parte de la investigación y abre las puertas de su hogar. Al principio muy cortante empieza a responder con monosílabos. Tiene 21 años, es la más

73 joven de las informantes. Ingresó a la venta directa porque al terminar el colegio se casó con un hombre diez años mayor a ella y no quiso seguir estudiando, aún no tiene hijos. Su motivo para ingresar a este tipo de venta fue que su esposo le empezó a sacar en cara que él era el único que aportaba con la economía del hogar, y a partir de esto ella ha tenido muchos problemas con su familia política porque consideran que ella está con su esposo por interés. Es parte de Avon, hace un año y medio, y ha puesto su pedido en todas las campañas, lo que gana lo invierte para gastos personales y gastos diarios del hogar. Su compañero no le apoya pero tampoco le prohíbe que venda, ella invierte en el negocio entre 4 y 5 horas diarias, el resto del tiempo se ocupa en las labores de la casa. Percibe al mes aproximadamente cuatro cientos dólares (Fernanda,2012, entrevista).

María es una mujer bastante entregada a su familia, de hecho a la entrevista fue con uno de sus hijos. Ella tiene 30 años, terminó el colegio, tiene una hija de 10 años y un hijo de ocho años. Ingresó a la venta directa hace tres años, a veces pone su pedido y otras veces no. Entró a Avon porque el único ingreso con el que cuenta su hogar es el de su esposo, ella quiere aportar con algo. En las campañas con resultados positivos, ha ganado 200 dólares y los gasta para pago de servicios básicos y para comprar algo para sus hijos. Su esposo la respalda en su decisión porque él quiere que ella se quede con sus hijos y se dedique a su crianza. Además, el ingreso que ella genera a veces les funciona. En su hogar ambos toman las decisiones sobre sus gastos (María, 2012, entrevista).

Mishell tiene 33 años. Al momento se encuentra haciendo la tesis para graduarse de psicóloga, tiene una hija de cinco años. Ingresó a la venta directa hace seis meses para ayudarle a su esposo con los gastos de la niña que ya entró a la escuela. Considera que le ha ido bien en este negocio, en una campaña llegó a ganar 350 dólares, aun así considera que esta actividad será temporal porque ella quiere ejercer su profesión. No le invierte mucho tiempo al negocio, de hecho ella sólo deja los folletos en la casa de sus primas quienes luego le llaman para darle el pedido (Mishell, 2012,entrevista).

Janeth tiene 35 años, tiene un hijo de 15 años, estudió hasta cuarto semestre de administración de empresas. Siempre le gustó el área de las ventas, ella disfruta de este trabajo porque además le permite quedarse en la casa, ella no sólo vende Avon, también vende otras marcas que le han permitido tener buenos ingresos – aproximadamente 900 dólares mensuales – pero también con mucho tiempo invertido, ella dice que hay días que sale a las diez de la mañana y llega a las seis o siete de la noche a sus casa, a veces ni siquiera almuerza. Los ingresos que ella genera son para uso personal, los gastos de

74 la casa y de sus hijos los sostiene su esposo. Lo que le motivó a ingresar a esta actividad fue haber descubierto que su marido le era infiel, se dedicó mucho a la venta, a salir, a entablar relaciones de amistad con otras mujeres, lo cual afirma le ayudó a salir de la depresión, y desde eso ha pasado tres años. Se reconcilió con su pareja y sigue en este negocio, buscando cada día nuevas marcas que le parezcan rentables (Janeth, 2012,entrevista).

Diana tiene 42 años convive con su pareja, no tiene hijos y es ingeniera en comercio exterior. Hace un año dejó de trabajar en el sector público y desde entonces vende Avon. Es la única hija que vive en Ecuador, sus dos hermanos se fueron a trabajar a España y ella está a cargo de su madre quien tiene cáncer de estómago. Diana encontró en Avon una salida y está contenta con ésta oportunidad de negocio, no sólo por los ingresos sino por el apoyo que siente de sus compañeras y su gerente de zona. Los ingresos le ayudan a cubrir ciertos gastos de la enfermedad de su mamá. Diana sufre de violencia intrafamiliar pero soporta porque de alguna manera su compañero le ayuda con los gastos de la casa y los de su mamá. Ella tiene muchas expectativas en el negocio de las ventas directas y considera que haber empezado en Avon le puede abrir muchas puertas (Diana, 2012, entrevista).

Cecilia es una mujer de 42 años que tiene dos hijos mayores de edad. Es parvularia pero no ejerce su profesión hace ya tres años. Cuando trabajaba en una guardería una de sus compañeras le convenció de ingresar a Avon y desde ahí decidió que quería dedicarse a las ventas. Su compañero la apoyó desde el principio, pasaron tres años y a ella le iba muy bien, los ingresos de las ventas representaba casi lo mismo que ganaba en la guardería. Decidió ponerse una peluquería, contrató una estilista y ahí expone sus productos, Cecilia dice que ser representante de Avon le dio la idea de tener su propio negocio. No se pierde ninguna reunión de la empresa, porque además es parte del Círculo de Estrellas16 y cuando conoce a una mujer que necesita trabajo le recomienda que entre al negocio. Está muy contenta con los premios que recibe. Los ingresos le han ayudado para pagar la universidad de sus hijos (Cecilia, 2012, entrevista).

Carolina tiene 36 años y es madre de tres niñas de ocho, cinco y un año de edad. Su esposo es alcohólico y la maltrata constantemente, ella trabaja en el arreglo de casas y además vende los productos a escondidas de él. Los productos le llegan a la casa de

16 El círculo de estrellas, es como su nombre lo indica un círculo al que ingresan las representantes con

75 una prima que vive a tres cuadras de su domicilio, lo hace para que su marido no se entere y no piense que anda de “loca” en la calle vendiendo. Ella es una mujer muy temerosa de su compañero y en cada una de las preguntas buscaba la manera de conversarme de él. Ella ha asistido dos veces a las reuniones, la líder es su amiga y le ha insinuado algunas veces que se separe de su compañero y por eso Carolina tomó la decisión de no asistir más a estas reuniones. Ahora sólo hace su pedido y nada más, está contenta con los premios que ha recibido y dice que el dinero que percibe ajusta para llegar a fin de mes (Carolina, 2012, entrevista).

En tanto, Victoria resultó una de las entrevistadas que más más ha innovado en sus estrategias de venta. Tiene 42 años y es ingeniera comercial con mención en productividad. Lleva doce años en la venta directa, es fiel a Avon y no trabaja con otras marcas. Ella ha llegado a vender $80.000 dólares anuales. Su participación en este estudio le produjo mucha incertidumbre por lo que exigió el cambio de su nombre en la redacción de este trabajo. Su estrategia es reclutar vendedoras que no firman contrato con la empresa, Victoria hace el pedido por ellas y es ella quien responde frente a Avon, me dijo que ahora tenía 35 personas trabajando para ella y que ella les pagaba el 5% más de comisión de lo que pagaba Avon. La empresa le ha reconocido con dos carros por el volumen de sus ventas.Victoria se considera una empresaria de éxito y dice que no necesita ni quiere estar vinculada a la compañía, indicó que Avon sabía que ella operaba de esta manera y que no ha pasado nada en todo este tiempo (Victoria. 2012, entrevista).

Construcción de conciencias globalizadas

Como se ha abordado en capítulos anteriores, los procesos globalizadores están poniendo en el tapete las nuevas relaciones sociales, fruto del neoliberalismo y de la sociedad de consumo. En este marco, a la posición de la mujer alrededor de mundo se la puede ver en un paraguas de posibilidades, que en momentos distan y en otras se acercan, a lo que siempre ha sido la demanda de los grupos feministas: el empoderamiento de las mujeres.

Las formas del tejido social y el imaginario colectivo han estado en continuo cambio, debido a los procesos de globalización, que para imponerse en la conciencia se vale de dos discursos. Por un lado, el discurso de las oportunidades, como un mecanismo mediante el cual se reducen las representaciones rígidas que organiza la vida de los seres humanos para promover procesos de individualización, que procuran

76 autonomía; la flexibilidad laboral es la característica fundamental dentro de este discurso. Por otro lado, el discurso de sometimiento, que evidencia que detrás del discurso de oportunidades se esconde la desigualdad y la exclusión. En el caso de las mujeres, la precarización del trabajo y la seudo flexibilidad ayudan a cumplir con las necesidades y exigencias de la empresa (Guzmán, 2001: 15). En ambos discursos opera la ambigüedad entre libertad y sometimiento, además la flexibilidad, en la medida en que individualiza, incide en la desarticulación de los nexos sociales y en la capacidad de acción colectiva. (Todaro, 2004:18)

Uno de los más famosos vínculos de la globalización es precisamente el mercado global, que requiere de espacios locales para poder operar (Guzmán, 2001: 17). En el caso particular de Avon, cuya presencia está alrededor del mundo, se evidencia que el mercado capaz de sostener su rendimiento es precisamente el latinoamericano, mucho más que el europeo o asiático. “Avon Products reportó resultados más débiles de los esperados para el cuarto trimestre porque sus ventas cayeron en todos sus mercados, excepto en América Latina, y la marca de cosméticos por venta directa perdió representantes” (Invertia, 2012). Lo que demuestra que América Latina es un mercado donde el discurso del empoderamiento, de la realización profesional y personal opera de manera exitosa para la empresa. Frente a esto surge la pregunta ¿Cuáles son los elementos, estereotipos, realidades sociales de las mujeres vendedoras en América Latina, que logran penetrar a través de ese discurso para que sean ellas el sostén de esta multinacional? Y ¿por qué son sólo mujeres las que están detrás de este negocio? La productividad de las empresas, sus logros, su posicionamiento, sus ingresos se basan en un sistema de género diferenciado que sostiene el funcionamiento e impulsa al crecimiento de la compañía.

El sistema de género diferenciado, dentro de los procesos globalizadores, conduce a asumir escenarios que cruzan simultáneamente de lo conservador a lo moderno y viceversa. El sujeto mujer ha asumido los costos y el shock de las demandas, tanto en su ingreso al mercado laboral como en el hacer “rendir” los recursos económicos destinados al hogar. Su incursión al mercado laboral está dada en condiciones precarias, en la aceptación de trabajos de peor calidad, sin protección laboral a cambio de la flexibilidad- cuyos contenidos no se encuentran determinados, sino sólo para las exigencias de las empresas- para compatibilizar trabajo doméstico y trabajo remunerado (Guzmán, 2001: 19, 24); y aún más convertirse en un nuevo y potencial sujeto que perpetua patrones de consumo.

77 La globalización económica va de la mano con la “globalización de conciencias” (Cobo, 2005), promueve un discurso que procura el énfasis en la productividad y la eficiencia de tal manera que se acentúa la individualización de los sujetos, su aspiración de mantenerse y progresar en el mercado laboral. Esta realidad social “nueva” favorece los procesos de individualización (Guzmán, 2001: 25). De hecho, globalización e individualización son dos categorías que se cruzan en el mismo discurso, como dos elementos que se alimentan mutuamente e intentan consolidar el proceso por el cual el ser humano se convierte en el único responsable de su productividad y eficiencia.

La individualización es la desestabilización del sistema17, un proceso por el cual el sujeto se “hace individuo”. La religión, el Estado, y la tradición están abriendo paso para que sea el mismo individuo quien tome las decisiones y lleve a cabo sus proyectos de vida. Sin embargo, en reemplazo de estas instituciones que antes controlaban el destino de los individuos, aparecen ahora elementos como el mercado laboral. Por lo tanto la individualización se convierte en una decisión subjetiva que no está netamente en las manos del individuo, sino que, ese destino está supeditado por “una sociedad institucional altamente eficaz y densamente trenzada” (Beck, 2003: 65). Toda vez que la sociedad se encuentra minada por una posibilidad de riesgo porque el “hacerlo por usted mismo” conlleva a estar siempre en la cuerda floja y siendo capaces de asumir las propias consecuencias del peligro de estar inmersa en estas dinámicas, situación que se encuentra evidenciada en el siguiente testimonio.

[…]Yo entré a Avon como hace 6 meses, pero la verdad con un poco de miedo porque mi hermana ya estaba allí como 2 años y no le alcanzó para pagar una deuda a Avon y le mandaron a la central de riesgos18. Mi mamá sí me aconsejaba que no entre que aprenda de los errores de mi hermana, que ahora no puede sacar un préstamo que necesitaba de ley, pero a mí ya me convenció otra amiga que dice que le va muy bien, entonces por eso me decidí totalmente a entrar, eso sí estoy tratando de estar al día en los pagos, aunque sea poniendo de mi parte que luego ya recupero. Además que en Avon también dicen que hay que cobrar en ese rato, sino no se entrega el producto, pero es difícil porque luego el cliente se enoja y ya no le compra más (Mishell, entrevista, 2012).

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Scott Lash (2003) Explica que en la primera modernidad la sociedad está concebida como un sistema lineal, que tienen puntos de equilibrio separados, y sólo unas fuerzas externas pueden perturbar este equilibrio y conducir a cambios en el sistema. La individualización reflexiva de la segunda modernidad presupone la existencia de sistemas o lineales; el desequilibrio del sistema y el cambio son inducidos internamente mediante bucles de retroalimentación

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La Central de Riesgos es un sistema de información previsto en el artículo 95 de la Ley General de Instituciones del Sistema Financiero, que entró en vigencia a partir de mayo de 1994. Esta base informativa es una herramienta de trascendental importancia para la toma de decisiones crediticias por parte de las instituciones del sistema financiero que operan con los recursos depositados por el público, y que les permite calificar adecuadamente las solicitudes de crédito que reciben de sus clientes.

78 Para explicar el anterior testimonio se evidencia que hay una apelación a que sea las mujeres quienes tomen la decisión voluntaria de ingresar en el negocio de la venta directa, incluso saliendo de los vínculos de las familias, pero siempre acatando las directrices que marca el Estado y el mercado laboral (Beck, 2003: 9-54).

“La ética de la realización personal es la corriente más peligrosa de la sociedad moderna” (Beck, 2003: 70). Efectivamente la promoción del poder vivir “la vida propia” está determinada por las directrices institucionales que aparecen en escena para organizar nuestra propia vida. En este caso, el mercado entra como un actor que aparta cualquier otro recurso como Estado, familia, educación. Por lo tanto, los individuos y sobre todo las mujeres son configuradores de la vida con limitaciones específicas. Por ejemplo, en el caso de la venta directa, los derechos laborales son bastantes ambiguos: no existe el seguro social para la vendedora, que sostiene todo el negocio. Frente a esto se puede con certeza hablar de una explotación a la trabajadora; sin embargo, esto queda en el limbo porque se ampara sobre la voluntad que tiene esa mujer de ingresar al negocio. Frente a esto María Fernanda León, directora de la Asociación Ecuatoriana de Venta Directa dice:

[…]No creo que se puede hablar de que la venta directa de cosméticos sea una explotación a la mujer, porque mira que ella lo hace de una manera voluntaria, sin ninguna exigencia, y así mismo puede retirarse y luego puede ingresar nuevamente. Explotación es cuando hay gente que se queda en las oficinas como 12, 13 ó 14 horas sin que se les pague horas extras. En este negocio tienes hasta incluso flexibilidad en los horarios, entonces yo no considero que sea una explotación. Además una de las propuestas de la Asociación fue que las empresas puedan dar información de cómo las mujeres pueden afiliarse voluntariamente con sus ganancias; ósea o se trata de que las empresas les afilien sino de que ellas vayan por su propia voluntad (María Fernanda, 2012, entrevista).

Por un lado, el Estado promueve que cualquier trabajo debe estar amparado por el seguro social, incluso castiga y condena a los empleadores que no cumplen con esta ley. Sin embargo, poco o nada se puede hacer con estas compañías que tienen formas de cuidarse y de demostrar las razones por las que no amparan a sus trabajadores bajo la ley del seguro social, y se obliga a que sea un aporte y capitalización individual, aun cuando ellas sean la base y el pilar fundamental para el crecimiento de las compañías. Por lo tanto, el Estado, las leyes y las normas, quedan despojadas de autoridad para hacer cumplir un derecho de cualquier trabajadora. El mercado pone las reglas y es la