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Capítulo 3. DINÁMICAS HACIA EL „TRIÁNGULO DEL PODER EN BOGOTÁ ( 2008 –

3.2. Estrategias para posicionar las agendas de las mujeres

3.2.1. Empoderamiento Individual

60Construcción a partir de Aguilar, J. (2005). “Modelos de acción organizacionales en la construcción de capacidades empresariales,

Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, pp. 87- 102. En: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/205/20502904.pdf

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En este caso se retoma a Gina Sen en su artículo “El empoderamiento como enfoque sobre la pobreza”, donde refiere que el empoderamiento individual es un proceso para ganar control sobre los recursos e ideologías, que facilitan transformar las relaciones de

59 Las acciones políticas implementadas por las mujeres del „triángulo del poder‟ para hacer incidencia son afectadas por la posición sociopolítica y las condiciones (recursos materiales) para la participación en los tiempos de activación, duración, reactivación, y reformulación de las políticas públicas. Según la experiencia de las femócratas, el contar con un pensamiento estratégico favorece la posición política de las mujeres por cuanto les permite sostener y argumentar el debate para acceder al poder, posicionar las demandas y aportar en la cultura política (Espiau, 2005:10).

Asi mismo, el aprovechar el principio de oportunidad y la facilidad para identificar alianzas con actores políticos de alto nivel que se comprometan política y técnicamente, ayuda a prevenir el uso de “ la puerta falsa” (Espiau, 2005), como en ocasiones suele suceder; “el portero no

nos dejaba pasar… nos “metíamos” (a la reunión), había un señor que … no nos dejaba

hablar y se salía, entonces fuimos … fortaleciéndonos y efectivamente cuando este señor se

fue era otro, … ya sabía de qué se trataban los temas de los que nosotras hablábamos”

[Paulina Triviño, Movimiento], dado que muchos de los mecanismos y estructuras estatales no están diseñados para atender, escuchar y acoger las propuestas de las mujeres, lo que les implica mayor desgaste y demora en la inclusión de sus agendas.

La valoración de la autoimagen política, sus posiciones y roles, favorece en las mujeres la capacidad para organizarse y enfrentar barreras de acceso en la incidencia política; pues el comprender la estructura administrativa y el funcionamiento de la ciudad (Anderson, 1998: 38), les ha permitido concertar con el ejecutivo y el legislativo y disminuir las resistencias preconcebidas alrededor de la inclusión de la perspectiva de género en las decisiones estatales, especialmente tratándose del impacto fiscal o de concretar el enfoque en metas, indicadores y acciones; porque “si no implica presupuesto las entidades aceptan la inclusión de las agendas y si se les da todo hecho para replicar, también” [Martha Sánchez, femócrata]. Así mismo, la imagen propositiva como la sociedad considera y valora a las mujeres ayuda en la formación de representaciones no estereotipadas de género en la política. Si bien es cierto que la solidaridad y la autonomía son habilidades bien valoradas entre las mujeres por

poder a favor de quienes con anterioridad tenían escasa autoridad sobre sus propias vidas, lo que significa que en principio no es neutral y que su obtención mejora la condición y posición política de las mujeres para la participación política.

60 su influencia para lograr ser habilitadas en el ámbito político ” (Nijeholt , Wieringa y Vargas, (1996), y gozar de la facultad para impulsar las transformaciones que implican el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, también lo ha sido la experiencia ganada, que les ha reconocido como agentes de opinión ( lideresas y femócratas principalmente), respaldadas por el movimiento; sus propuestas innovadoras se han convertido en agendas políticas que además de empoderar a otras mujeres han facilitado ampliar el debate sobre las “nuevas necesidades de las mujeres desde un enfoque diferencial de género” (movilidad, seguridad, nuevas tecnologías, el reconocimiento de las lideresas independientes) y posicionar con la claridad de sus demandas en las decisiones del Estado. Para las mujeres del movimiento, el sentido de seguridad62, la capacidad técnica y organizativa y las relaciones horizontales en la participación política son efectivas en el posicionamiento de las agendas; dado que desde la concertación y el “volver a repetir en cada reunión la demanda, y estar en esa persistencia porque no ha sido fácil, levantar la voz en lo local y en general en lo distrital” [Paulina Triviño, Movimiento], es como ellas logran fortalecer su capacidad política para actuar eficazmente en la arena pública.

La incidencia en las políticas públicas es efectiva cuando las actoras políticas convencen a los encargados de tomar decisiones y generan voluntades políticas que reconozcan su poder para romper relaciones de poder discriminatorias. En este sentido las Concejalas destacan la formación académica y política para representar y liderar las apuestas femeninas, donde el ejercicio político incluya transformaciones frente a los estereotipos socialmente asignados (Espiau, 2005: 10); disposición para dialogar y aprender con las mujeres de las localidades “para nosotras era un foro de rendición de cuentas y para ellas era un debate público, nos explicaron cuáles eran las diferencias, el debate se tiene que citar por medio de una proposición desde el mismo Concejo, invitando a las instituciones y al alcalde, ... por tanto se ven obligados a asistir” [Paulina Triviño, Movimiento], y “preocuparnos más por la cohesión social ( y política), por generar la fuerza suficiente para hacer que estos derechos que están consignados en la norma sean una realidad” [Ati Quigua, Representante].

62El sentido de seguridad aquí es entendido como autoestima y transformación de su propia conciencia sobre las causas de su situación de exclusión, autonomía y auto convencimiento.

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