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En las zonas urbanas, el acceso a servicios

Población mundial que obtuvo acceso a fuentes de agua potable y servicios de saneamiento mejorados, en relación con el aumento de la población, 1990-2008

Fuente: Programa Conjunto OMS/UNICEF de Vigilancia del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, 2010.

Población que obtuvo acceso a fuentes mejoradas de agua potable Población que obtuvo acceso a servicios mejorados de saneamiento Aumento de la población Población (millones) 0 200 400 600 800 1,000 1,200 Zonas rurales Zonas urbanas 450 723 813 1,052 370 1,089

Los derechos de la infancia en el medio urbano 25

Los niños, las niñas y los adolescentes que residen en las ciudades tienen más fácil acceso al alcohol y las drogas ilícitas que los que viven en el campo. Muchas veces recurren a estas sustancias para poder afrontar el estrés, o para escapar del ocio y la frustración de no tener empleo ni oportunidades recreativas, como deportes y clubes juveniles.

Agua, saneamiento e higiene

El Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño compromete a los Estados partes a velar por que todos los niños y las niñas disfruten del nivel más alto posible de salud. Esto incluye el suministro de agua pota- ble salubre y la eliminación de los peligros que conlleva la contaminación ambiental.

El agua no apta para el consumo, las malas condiciones de saneamiento y la higiene inadecuada cobran numero- sas vidas todos los años. Se calcula que 1,2 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir 5 años a causa de la diarrea. En las zonas urbanas pobres, el hacinamiento, el insuficiente abastecimiento de agua y la limitada cobertura de saneamiento aumentan la probabilidad de contaminación fecal43.

Alrededor del mundo, los residentes de las ciudades gozan de mayor acceso a fuentes mejoradas de agua potable (un

96%) que los residentes de las zonas rurales (un 78%). Sin embargo, la cobertura de agua potable mejorada apenas logra mantenerse a la par del aumento de la pobla- ción urbana44. Y el acceso a fuentes mejoradas de agua

no siempre garantiza un abastecimiento adecuado. En los distritos más pobres de las ciudades, mucha gente se ve obligada a caminar para recoger agua en otros vecinda- rios o a comprarla a vendedores privados45. No es inusual

que los pobres de las ciudades paguen hasta 50 veces más por un litro de agua que sus vecinos más prósperos, que sí tienen acceso a la tubería central46. Sin acceso suficiente a

agua potable segura ni a un suministro de agua apropiado para la higiene básica, la salud de los niños se deteriora. Mejorar el acceso sigue siendo definitivo para reducir la mortalidad y la morbilidad infantil.

La población urbana, en su conjunto, tiene mejor acceso a servicios de saneamiento que la población rural, aun cuando la cobertura no se corresponde con el ritmo de crecimiento de la población urbana. La consecuencia es que el número de residentes urbanos que defecan al aire libre pasó de 140 millones en 1990 a 169 millones en 200847. Las repercusiones de esta práctica son sumamente

graves para la salud de los habitantes de asentamientos urbanos densamente poblados. El hacinamiento y las condiciones insalubres convierten a los barrios margi- nales del medio urbano en zonas de alto riesgo para las enfermedades contagiosas, incluyendo el cólera.

Varios niños y niñas se lavan las manos con jabón y agua, en una escuela primaria del distrito de Aceh Besar, provincia de Aceh, Indonesia.

© UNICEF/NYHQ20

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El reunir datos accesibles, precisos y desglosados es un paso esencial en el proceso de reconocer y mejorar la situa- ción de niños y niñas en zonas urbanas. Algunas innovadoras representaciones visuales informativas pueden ayudar a identificar brechas que llevan a actuar a las personas encargadas de tomar decisiones a nivel local.

El concepto de cartografiar la pobreza se originó en Londres hace más de un siglo como una forma de resaltar las diferencias en los niveles de vida según la clase social. La tecnología computarizada de la actuali- dad hace posible compilar simples mapas y correlaciones interactivas para reflejar una información compleja que tradicionalmente se mostraba en columnas y tablas.

Donde no pueden obtenerse los datos de una provincia, distrito o municipalidad, el enfoque de “estimación de zona reducida” crea cálculos estimativos subnaciona- les basados en cifras del censo nacional y en información de sondeos domésticos. La integración de estos cálculos estima- tivos con los Sistemas de Información Geográfica (GIS) produce mapas que pueden mostrar diferencias entre zonas urbanas y rurales y dentro de las zonas urbanas.

La Red de Información del Centro Internacional de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Columbia se valió de este método para resaltar las disparidades del ingreso urbano en Malawi (véase el gráfico 2,6). El mapa muestra gradientes de pobreza que hacen posible un análisis urbano-rural simple e intuitivo, así como una compara- ción entre las dos principales ciudades del país: Lilongüe, la capital, y Blantyre, una ciudad de tamaño semejante. En este ejem- plo, donde los tonos más oscuros denotan una mayor pobreza, Lilongüe parece tener menores niveles de pobreza que Blantyre. Sin embargo, los patrones de privaciones difieren. Mientras que Blantyre muestra mayores niveles de pobreza que las zonas adyacentes, Lilongüe es un centro urbano relativamente próspero rodeado de regio- nes más pobres, aunque también presenta bolsones de pobreza (zonas aisladas más oscuras) dentro de sus límites. Este estudio monográfico demuestra la variabilidad de los patrones urbanos.

Otro ejemplo proviene de los Observatorios de Salud Pública del Reino Unido. Profesionales, políticos y el público en general pueden usar este instrumento virtual alternativo para ilustrar y analizar 32 indicadores de perfiles de salud a nivel de distrito y de autoridad local. Entre los ejemplos de indicadores que se concen- tran específicamente en niños y jóvenes se incluyen la obesidad infantil y la actividad

ENFOQUE

CARTOGRAFÍA DE LAS DISPARIDADES

URBANAS PARA GARANTIZAR

LOS DERECHOS DE LA INFANCIA

Las zonas en sombra del mapa indican diferentes niveles de pobreza; las más oscuras denotan mayor pobreza. (La pobreza se mide aquí por la diferencia promedio entre el nivel real de bienestar de los hogares y la línea de pobreza.) Las líneas negras muestran las zonas urbanas más grandes.

Fuente: Centro para una Red Internacional de Información Científica, Universidad de Columbia, Where the Poor Are: An atlas of poverty, Columbia University Press, Palisades, N.Y., 2006, pág. 37, gráfico 5.5, basado en datos de 1997–1998. Ver <www.ciesin.columbia.edu>. Reproducido con autorización.

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