La energía Renovarse o morir

In document Consumir menos, vivir mejor Ideas prácticas para un consumo más consciente (página 153-160)

Origen de la electricidad en el Estado español en 2006. Tabla de energiasrenovables.ciemat.es

Del fuego a la electricidad, mal negocio

Buena parte de la energía calorífica de los combusti- bles se pierde en el proceso de transformación en elec- tricidad.

En las centrales térmicas el fuego calienta agua, y el vapor mueve una turbina que genera electricidad. Ade- más de gastar mucha agua (para generar vapor y para en- friar el sistema) y verter agua caliente a mares y ríos, su eficiencia es muy baja (20%). La cogeneración consiste en aprovechar a la vez la quema para producir calor y electri- cidad, y con ella la eficiencia sube hasta un 30%. Con el vapor de agua se produce agua caliente o sistemas de ca- lefacción para edificios cercanos o sistemas industriales, humos para secado...

El quemar el combustible directamente en cocinas, estufas, calentadores y calderas es más eficiente (entre el 80 y el 95%, según modelos), por lo que es estúpido usar electricidad proveniente de combustibles para calefac- ción, calentar agua o cocinar. Una cocina de butano emite 18 kg. CO2/mes y una eléctrica 105.

El hidrógeno

Como combustible aporta limpieza con respecto a los combustibles fósiles por su combustión limpia al ser uti-

lizado. Pero hay malas noticias. Necesitaríamos inmensas inversiones (centrales de producción, cambiar todos los motores...) para poder utilizarlo. Y no merece la pena, pues hoy el 95% del hidrógeno se obtiene de la quema de combustibles fósiles. Y obtener hidrógeno de fuentes limpias (sol, viento, agua...) no es rentable, pues de mo- mento se gasta más energía en la transformación de la que finalmente podemos utilizar.

¿Y la energía nuclear?

Al obtener energía del uranio no emitimos malos hu- mos, pero los residuos radioactivos son muy peligrosos, duran miles de años y tienen que guardarse en depósitos de seguridad. Muchos países han renunciado a construir más nucleares, y varios (Suecia, Suiza) tienen planes de cierre de las existentes.

Suspenso en soberanía energética

• Sobreconsumo. En el Estado español consumimos el doble de energía que hace 30 años, per capita, 30 ve- ces más que las marroquíes y 130 más que las habitantes de Bangladesh. Eso sí, la mitad que las estadounidenses, un modelo a no seguir.

• Y malas fuentes. Échale un ojo a la tabla.

Fuentes “primarias” de energía en el Estado español 2006. De la web energiasrenovables.ciemat.es

Total, un 2 en soberanía energética, pues el 80% de la energía que consumimos en el Estado proviene del exte- rior, cuando hace 15 años sólo era el 65%. Nuestras fuen- tes locales significativas son carbón (30% nacional, 70% importado), y renovables (hidráulica, eólica y biomasa). Reducir el consumo y aumentar nuestra capacidad de producción a partir de fuentes limpias puede ayudarnos a reducir nuestra dependencia de otros países (y su so- metimiento a nuestros intereses).

Energías limpias y renovables

• Energías renovables son las obtenidas de fuentes “infinitas”: la luz y el calor del sol (solar –rentables incluso en zonas poco soleadas del Norte de Europa–), la fuerza del agua (hidráulica) y el viento (eólica), el movimiento del mar (mareomotriz), el calor de la tierra (geotérmica, entre 2 y 4º más cada 100 metros de profundidad), las di- ferencia de temperatura entre la superficie y el fondo del mar (mareotérmica), la diferencia de salinidad entre el agua de mares y ríos (azul)... Estas fuentes de energía es- tán presentes en casi todas partes y no necesitan quemar nada para ser utilizadas. Según informes de Greenpeace, el Estado español podría abastecerse sólo de energías renovables en el 2050. (ver “informes” en greenpeace.org/

espana/r-evoluci-n-renovable).

– Quemar vegetales (biomasa –leña, paja, restos fores- tales y de cultivos–) y derivados (biocombustibles) puede considerarse renovable (si la producción es ecológica y lo- cal y el ritmo de consumo es sostenible). Los vegetales se renuevan más o menos rápido, desde unos meses –plan- tas– hasta varios años –15, 30 o más, los árboles–. Con res- pecto a las otras renovables, quemar vegetales es mucho menos eficiente para producir electricidad, es más efi- ciente usarlos para producir calor (agua caliente, calefac- ción, cocinar). A nivel ambiental, frente a otras renovables, supone más trabajo (cultivo, transporte, procesado) y emite malos humos.

• Energías limpias. La nuclear es muy limpia a nivel de emisiones pero presenta el problema de los residuos. La biomasa es renovable pero quemarla emite humos que “ensucian” el aire y calientan la atmósfera. La eólica no emite malos humos, pero hay que construir molinos y llevarlos en supercamiones, hacer carreteras en lugares de alto valor natural, echar tendido eléctrico a lo largo de muchos kilómetros, mantener las instalaciones... Las pla- cas solares ocupan mucho territorio y cristalizar el silicio con el que se fabrican gasta mucha energía.

HAY ENERGÍAS MUCHO MÁS LIMPIAS QUE OTRAS, PERO LA ÚNICA ENERGÍA LIMPIA ES LA QUE NO SE CONSUME

Hay que descentralizar

• Producción centralizada. Gastamos energía en traer de lejos fuentes de energía (petróleo, gas). Construimos grandes infraestructuras de alto impacto ambiental (pan- tanos, parques eólicos, centrales térmicas...). Y concentra- mos demasiado la producción de electricidad, y un 10% se nos pierde al transportarla por la red, debido en parte a las largas distancias recorridas desde el punto de pro- ducción al de consumo.

• Hay que descentralizar, y producir energía donde la consumimos. Necesitamos pequeñas infraestructuras con bajo impacto ambiental y alta eficiencia como depósitos para calentar el agua y placas solares en los tejados de todos los edificios.

• Las redes eléctricas unidas son un buen invento porque ahorran baterías –caras y contaminantes– y per- miten transportar la energía producida hasta donde se necesite en vez de almacenarla (al almacenarla, parte de la electricidad se pierde).

• Las instalaciones autónomas con baterías también son un buen invento, pues llevar la red a zonas alejadas supone un alto gasto e impacto ambiental (tendidos, to- rretas o soterramiento...).

¿Qué quemar?

Para calentarnos y calentar agua, para cocinar, para movernos, para producir electricidad... quemamos. En ho- gueras, cocinas, estufas, calderas, calentadores, motores, centrales térmicas... Quemar nunca es limpio, pero que lo sea más o menos depende de qué es lo que quemamos.

Combustibles fósiles

Petróleo (gasolina, gasóleo, keroseno...), carbón, ga- ses (butano, propano, natural...).

– Caminamos hacia su agotamiento. Se forman a partir

de restos fosilizados de animales y plantas muertos en un proceso que dura millones de años, y en un año con- sumimos lo que a la naturaleza le llevó un millón de años producir.

– Obtenerlos es costoso y contaminante (minería, ex-

tracción de gas y petróleo), y supone gran impacto en es- pacios naturales –pozos, carreteras, oleoductos...–. A veces guerras de alta y baja intensidad (Iraq, Venezuela), despla- zamiento de comunidades (si se encuentra un yacimiento donde viven les obligarán a marcharse), accidentes (Presti-

ge)... Están centralizados en puntos del planeta lejanos a

nosotras y hay que transportarlos. Quemarlos produce al- tos niveles de gases tóxicos y de “efecto invernadero”.

– Quemar gas natural emite un 50% menos de CO2que quemar carbón, y un 25% menos de CO2que quemar de- rivados del petróleo. Además, se utiliza directamente (no necesita transformación, refinerías...).

Residuos

Quemar basura para producir electricidad es lo que se llama valorización energética. Es muy sucio a nivel de emisiones. Ahorramos energía compostando y reciclando la basura para obtener nuevos materiales.

Combustibles vegetales:

Los quemamos para calefacción, producir electrici- dad, mover coches...

• Tipos:

– Biomasa: se considera a la materia orgánica (plantas, estiércol) que se quema para producir energía, ya sean restos (estiércol, restos forestales, de la industria madere- ra o alimentaria...) o cultivos específicos (paja, leña).

– “Agro” o “bio” combustibles. Se le llama así a: -el biodiesel obtenido de grasas vegetales (palma, soja, girasol, colza, maíz...) y animales. Se usa en mo- tores diesel.

-los bioalcoholes. Bioetanol obtenido de azúcares (de cereales –trigo, cebada, maíz...–, remolacha y caña de azúcar...–). Y metanol de restos leñosos (de maíz, paja de trigo...–). Se usan en motores de gasolina. -el biogás proveniente de la fermentación de materia orgánica.

• Ventajas:

– Son reciclables. Todo resto vegetal es biodegrada- ble y puede compostarse.

– Emiten menos gases (biodiesel 30% menos que el ga- sóleo) y menos tóxicos. Además, al crecer, las plantas, ab- sorben CO2de la atmósfera, que habría que restar al que emiten.

– Se puede aprovechar todo. Por ejemplo, del maíz, la grasa para biodiesel, los azúcares para bioetanol, las partes leñosas para metanol, los restos como compost (que al fermentar produce biogás).

– ¿Locales, ecológicos y renovables? Una reducción drástica del ritmo de consumo podría permitir el autoa- bastecimiento local con cultivos ecológicos y restos. Sin embargo...

• Desventajas. La cara oclta de la moneda:

– ¿Bio o necro combustibles? Unas pocas multinacio- nales manejan este negocio basado en monocultivos muy industrializados. El grueso de la producción se concentra en países empobrecidos donde las plantaciones de soja –generalmente transgénica–, palma... exigen deforestar

selva, desplazar comunidades... La demanda de agrocom- bustibles hace subir los precios de alimentos y tierras de cultivo. Hay estudios que afirman que su impacto total (gasto de recursos e impacto ambiental de su cultivo, pro- ceso, transporte y uso) supera al de usar combustibles fó- siles.

– Hoy, sustituir los combustibles fósiles por combusti- bles vegetales nos dejaría sin bosques y sin tierras de cultivo.

– Los generados a partir de restos (los llamados bio- combustibles de segunda generación) evitan el problema anterior, pero no hay que olvidar que quemar contamina por limpia que sea la materia prima. Y que cada resto orgá- nico que se quema deja de volver a la tierra e forma de compost a devolverle los nutrientes que le ha “robado” para poder crecer.

– El consumo energético actual es una locura y debe- mos reducirlo, con “bio” fuentes o sin ellas

Crítica a los agrocombustibles: odg.cat/es/inicio/enprofunditat

/plantilla_1.php?identif=578

2.– ENERGÍA EN CASA. PRODUCIR MÁS Y GASTAR

In document Consumir menos, vivir mejor Ideas prácticas para un consumo más consciente (página 153-160)