Esta enfermedad es la forma americana de la tripanosomiasis, cuyo agente causante es el protozoario lagelado Trypanosoma cruzi. Es una parásito intracelular (especialmente de células cardíacas, músculo estriado, sistema nervioso central y glandular) que es mantenido en la naturaleza por más de 100 especies y subespecies de triatominos (insectos hematófa-
gos). Originalmente una zoonosis propia de la fauna silvestre (roedores, gatos, murciélagos, peludos, armadillos, marsupiales, etc.) la infección del hombre con T. cruzi se ha transforma-
do en una enfermedad humana de gran importancia. En la naturaleza existen tres ciclos, uno silvestre, uno intermedio y uno doméstico, tal como se muestra en la Figura VII. 1. El ciclo silvestre, que se desarrolla entre los insectos triatominos (vulgarmente conocidos por ej. como vinchucas y chipos) y los mamíferos silvestres. El ciclo intermedio o antropozoótico se produce entre triatominos silvestres y mamíferos domésticos (entre los cuales el perro juega un importante papel) en áreas peridomiciliarias, gallineros y corrales. El ciclo domés-
tico, que involucra al hombre, triatominos domiciliarios y mamíferos domésticos, es una antropozoonosis, ya que afecta a los animales y al hombre.
ECOLOGÍA Y AMBIENTE | LEONARDO MALACALZA
Las condiciones ecológicas del continente americano permiten una amplia distribución de esta enfermedad, que se extiende desde el sur de los EE.UU., en las proximidades de México, hasta el tercio austral de la Argentina y Chile. En esta extensa región hay unos 10 millones de infectados con Chagas, de los que mueren alrededor de 50.000 cada año. Pero la endemia tripanosómica está limitada a áreas rurales o urbanas poco desarrolladas, y en estas últimas el número de reservorios animales se reduce, al igual que el número de vectores. Por ejemplo, para nuestro país, de todas las especies de triatominos sólo Triatoma infestans (vinchuca) tiene real importancia desde el punto de vista sanitario epidemiológico,
especialmente por poseer hábitat domésticos o peridomésticos. Cuando la vinchuca pica deja en sus deposiciones al agente infectante (Trypanosoma cruzi) que penetra al organismo cuando el hombre se rasca.
En Argentina, el Programa Nacional de Chagas del ministerio de Salud estima que existen alrededor de 1.600.000 infectados en este país. Las áreas chagásicas abarcan 19 provincias, ocupando una supericie que representa el 70 % del país. Investigaciones entomológicas realizadas por el Programa mencionado han permitido comprobar que en algunas localida-
des de zonas endémicas el 100 % de las viviendas rurales estaban infectadas, y se encontró T.
cruzi en más del 50 % de los ejemplares de vinchuca estudiados.
El índice de infestación de las viviendas rurales, suburbanas y urbanas de bajo nivel so-
cio-económico, diieren según las regiones; correspondiendo los valores más elevados de infestación domiciliarias a las provincias de Santiago de Estero, Formosa, norte de Córdoba, Chaco, La Rioja y Catamarca, comprendidas dentro de las provincias itogeográicas Cha-
queña, del Espinal y del Monte Xeróilo. Son regiones de clima cálido, en general seco y con estación lluviosa de corta duración, con oscilaciones térmicas estacionales amplias, al igual que diurnas y nocturnas. Estas condiciones climáticas son importantes para la vinchuca y la vivienda humana ofrece condiciones óptimas de refugio, con pocas variaciones y fuente alimenticia asegurada. La práctica sanitaria preventiva común es el uso de insecticidas en las viviendas para matar las vinchucas, pero el uso permanente de insecticidas trae aparejada la resistencia en numerosas especies de insectos, como moscas o mosquitos; ya en el Chaco se han encontrado vinchucas que también son resistentes.
Las causas de la endemia deben buscarse en factores socio-económico-culturales, ya que para que exista transmisión deben coexistir el vector, los reservorios y el hombre, lo que ocurre sólo en viviendas de gente pobre, con paredes agrietadas, techos de paja, etc.
PALUDISMO
El paludismo, o malaria, es una enfermedad producida por una o más de cuatro especies del género Plasmodium, un protozoario parásito que es transmitido por mosquitos
del género Anopheles quienes lo inyectan directamente en la sangre cuando pican al hombre.
El parásito se multiplica en el hígado, luego pasa a los glóbulos rojos de la sangre de la que es otra vez ingerido por los mosquitos y el ciclo se completa. De los cuatro especies de
Plasmodium, P. falciparum es la que produce la forma más grave de la enfermedad y puede
causar la muerte en una semana.
El 40% de la población mundial vive en zonas donde puede contraer la enfermedad. Según la Organización Mundial de la Salud, causa unos 500 millones de casos cada año y más de un millón de muertes, principalmente niños y más de la mitad de los casos pertenecen a África sub-sahariana donde el porcentaje de enfermos llega a casi el 40 % en varios países. En Amé-
ticas, se registraron medio millón de casos. En Argentina la zona endémica se encuentra en el noroeste, no habiéndose registrado nuevos casos en desde ese año hasta el 2011, aunque existe el mosquito transmisor en el noroeste y en el año 1986 hubo unos 2000 casos.
Los síntomas de esta enfermedad se presentan como episodios febriles recurrentes y debilidad progresiva. Existen tratamientos para atenuar los síntomas de esta patología, pero normalmente se hace crónica. Tanto las poblaciones del parásito como las del vector se han hecho resistentes, a los medicamentos unas y a los plaguicidas las otras. Así la enfermedad persiste por la persisten-
cia del mosquito infectado. De ahí que la prevención se basa fundamentalmente en el control de los mosquitos, para los que habrá que perfeccionar métodos de control biológico, ya que, como hemos dicho, en muchos casos se han seleccionado los individuos resistentes a los insecticidas.
DENGUE
Fue descrito por primera vez en el siglo XVIII. Se caracteriza por ciclos de infección en los que intervienen el hombre, los mosquitos y otros animales. Se extendió particularmente durante la Segunda Guerra Mundial, en el área del Pacíico y Asia. El agente causal es un virus con cepas de diferente virulencia; y los vectores son mosquitos del género Aedes, insectos que
crecen en zonas tropicales y subtropicales, y que actualmente, con el aumento de la tempera-
tura media, se han expandido a otras zonas propicias para su desarrollo, que antes no lo eran. La primera infección provoca una forma benigna de la enfermedad, pero la segunda produce el llamado dengue hemorrágico, de mayor tasa de mortalidad.
Esta enfermedad viral, como la iebre amarilla y otras, en sus comienzos era sólo una zoono-
sis. En la mayoría de las enfermedades humanas más recientemente difundidas, los respectivos virus parecen haber existido por mucho tiempo antes en la naturaleza, en sus hospedadores. El aumento de la población humana que obligó a desarrollar actividades rurales en zonas antes deshabitadas, hizo más probable el contacto entre hombres y animales infectados, y así se facilitó el contagio viral. Se puede prevenir combatiendo al Aedes aegypti, ya que aun no hay
vacunas ni drogas para curarla. Para combatirlo hay que eliminar tachos, baldes, neumáticos, loreros y todos los recipientes domiciliarios y peridomiciliarios que contengan agua estancada puesto que esos son sus criaderos.
La información actual nos indica que, en el mundo, afecta a unas 50-100 millones de perso-
nas por año que se infectan en áreas tropicales. Según la Organización Panamericana de la Sa-
lud, en el año 2010, en América Latina provocó la muerte de 1167 personas sobre un total de un millón ochocientos mil casos detectados en esa región. En Argentina el mosquito ingreso en 1986 y en el 2009, por primera vez, se produjeron múltiples brotes de dengue sobre casi la mitad del territorio nacional. La actividad de este vector es mayor durante los meses de abril y mayo (http://exactas.uba.ar/download.php?id=899).
Otras enfermedades que son transmitidas roedores con los que el hombre comparte el ambiente están descriptas en el ensayo VII.1. Y sobre la expansión, distribución y organización social de la población humana relacionadas con las epidemias se puede leer el ensayo VII.2. Ambos ensayos se encuentran al inal de este capítulo.
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