3.3 Producción de los datos

3.3.1 Entrevistas en profundidad

Taylor y Bogdan (1998) definen Entrevista en profundidad como“... reiterados encuentros cara a cara entre el investigador y los informantes, encuentros estos dirigidos hacia la comprensión que tienen los informantes respecto de sus vidas, experiencias o situaciones, tal como las expresan sus propias palabras.” (p. 101).

Las entrevistas siguen el modelo de una conversación, dónde “el propio investigador es el instrumento de la investigación...” (p. 101). Según Rodríguez, en ellas “El entrevistador desea obtener información sobre determinado problema y a partir de él establece una lista de temas...” (p. 168). A diferencia de la entrevista cerrada que permitiría una mejor comparación de datos, ésta posibilita un conocimiento más amplio de la personalidad y del comportamiento total del entrevistado.

Para Begler (1976) la entrevista “... es una relación humana en la cual uno de sus integrantes debe tratar de saber lo qué está pasando en la misma y debe actuar en concordancia con ese conocimiento.” (p. 13). No se trata de una recopilación total de datos biográficos sino del

comportamiento total del individuo en la situación de entrevista. La entrevista cuenta con una fortaleza, que es al mismo tiempo su principal limitación, la subjetividad. Según Bleger la máxima objetividad que se puede lograr es la que consiste en incorporar al sujeto observador como parte del campo que vamos a registrar, tomando en cuenta que las conductas (verbales y no verbales) de entrevistado y entrevistador están condicionadas recíprocamente, tanto inconsciente, como concientemente, deliberadamente o no.

En la entrevista no existe ninguna regla fija, todas son producto de una interlocución, sus resultados no pueden ser generalizados indiscriminadamente. Para Begler la característica principal de la entrevista, y del tipo de comunicación que se establece, es que está determinada al máximo por las variables dependientes de la personalidad del entrevistado.

Para Alonso (2001), la entrevista “... es un proceso comunicativo por el cual un investigador extrae una información de una persona... que se halla contenida en la biografía de ese interlocutor. Entendemos aquí biografía como el conjunto de representaciones asociadas a los acontecimientos vividos por el entrevistado”. En la entrevista predomina la función emotiva o expresiva dirigida al entrevistador y fundamentalmente un yo social, un yo especular para Alonso; el informante se experimenta en función del “otro generalizado”, en función de la visión que los otros o que su grupo social tiene de él, cuyo representante es el entrevistador. Se trata sólo de una parte del yo, un “yo narrativo”. En este sentido una de las formas de asegurarse del mejor acceso al yo total, es a través de la indagación de experiencias, de acciones del individuo. Aquí es dónde la entrevista abierta se sitúa, no en el puro campo de la conducta ni del lenguaje, sino del “decir del hacer”.

Alonso, destaca que la entrevista se acerca al individuo como un actor que representa un rol social. “Se trata... de una función perceptiva y comparativa en el curso de la cual el sujeto se evalúa a sí mismo.” y observa el sistema de etiquetas sociales que lo enmarcan. Este mismo autor especifica que la entrevista no rescata una parte del discurso que determina al sujeto, sino que como afectado por referentes extradiscursivos (entre ellos prácticas constitutivas), dicho discurso viene enmarcado en la situación social de la entrevista, como constructo comunicativo. “La entrevista en profundidad es, de esta manera, un proceso de determinación de un texto en un contexto... un proceso de puntuación”.

Alonso identifica cuatro campos básicos de uso de la entrevista en profundidad: reconstrucción de acciones pasadas; estudio de las representaciones sociales personalizadas; estudio de la interacción entre constituciones psicológicas personales y conductas sociales específicas, desviadas o no; prospección de los campos semánticos, vocabulario y discursos arquetípicos de grupos y colectivos, que se enriquece con un cuestionario cerrado. Pueden diferenciarse tres tipos de entrevistas en profundidad: La Historia de Vida o autobiografía sociológica; aquellas dirigidas al aprendizaje de fenómenos que no se pueden observar directamente, en las cuales, los informantes deben revelar sus propios modos de ver cómo sucede y el modo en que los demás perciben la experiencia; y las dirigidas a proporcionar un cuadro amplio de una gama de fenómenos, utilizadas para un número relativamente grande de personas.

Para Taylor y Bogdan (1998) criterios para la utilización de entrevista en profundidad podrían ser los siguientes: los intereses de la investigación están relativamente claros y definidos, las personas no son accesibles de otro modo, hay limitaciones de tiempo, se depende de una amplia gama de escenarios o personas (para generalizar por ejemplo) y cuando interesa establecer la experiencia humana subjetiva. Las desventajas consisten en que está sujeta a la posibilidad de que los informantes mientan, oculten, exageren y/o minimicen. Becker y Geer observan que la gente ve el mundo a través de lentes distorsionadores, hacen y dicen cosas dependiendo de la situación y, la mayor parte de las veces, el entrevistador no conoce el contexto útil para comprender las perspectivas de los informantes.

Según Rodríguez (1999), las entrevistas en profundidad son flexibles, en el sentido en que condiciones como el número y el tipo de informantes, no están especificadas de antemano, sino que el investigador está dispuesto a cambiarlas cuando sea necesario. El mismo autor señala que “Frente al muestreo probabilístico la investigación cualitativa propone estrategias de selección de informantes que suponen una selección deliberada e intencional.” (p. 135).

Según Glaser y Strauss (1967) citado por Taylor y Bogdan (p. 108) para determinar las personas a entrevistar se puede utilizar el “muestreo teórico”, que da cuenta del potencial de cada persona para ayudar a comprender el fenómeno de interés. Entonces, tras entrevistar a un número de informantes se diversifica el tipo de personas entrevistadas hasta no encontrar ninguna comprensión nueva (saturación teórica) y, por lo tanto, descubrir toda la gama de perspectivas posibles. Además este procedimiento persigue ir buscando información dependiendo del avance en

la comprobación y generación de nuevas hipótesis. Los entrevistados se pueden escoger en relación a lo interesantes que sean, a la disponibilidad de tiempo, la buena voluntad y capacidad para abrirse en una entrevista. Es importante tener en cuenta que las experiencias pasadas que para el investigador resultan interesantes pueden no haber tenido efecto alguno en nuestros informantes y su vida actual.

Para la selección de informantes Patton (citado en Rodríguez 1996) ofrece algunas directrices: el muestreo de casos extremos se utiliza para seleccionar participantes que ejemplifiquen el estudio, el muestreo intensivo ubica a los expertos y el muestreo por máxima variedad intenta lograr un grupo heterogéneo tratando de determinar sus similitudes “Es fundamental tener en cuenta que la constitución de los casos que constituye el estudio debe realizarse sobre la base de la potencial información que la rareza, importancia o revelación de cada caso concreto pueda aportar al estudio en su totalidad.” (p. 96).

Para Alonso los principales actos de habla del entrevistador se agrupan en Declaraciones, Interrogaciones y Reiteraciones que remitidos a dos tipos de registro, Referencial y Modal, dan origen a seis tipos básicos de intervenciones:

1. Declaración a nivel referencial o Complementación. Son síntesis parciales, anticipaciones inseguras o interferencias que estimulan la entrega y detalle de la información.

2. Declaración a nivel modal o Interpretación. Intentan expresar una actitud no explicita centrada en la causa de lo dicho, pudiendo generar consentimiento o resistencia.

3. Interrogación referencial o Pregunta sobre el Contenido.

4. Interrogación modal o Pregunta sobre la Actitud (del entrevistado)

5. Reiteración referencial o Eco. Se utiliza para subrayar y contrastar su importancia. 6. Reiteración modal o Reflejo. Refleja en el entrevistador la actitud del que habla, cuyo

exceso puede sobremodalizar la entrevista.

En relación a las preguntas, Rodríguez cita a Patton (1980 en Rodríguez 1996) quién las divide en preguntas demográficas/biográficas (descripción persona entrevistada); preguntas sensoriales, preguntas sobre experiencia/conducta, preguntas sobre sentimientos, preguntas de conocimiento, preguntas de opinión/valor (como se valoran determinadas situaciones). Spradley identifica tres tipos generales: descriptivas (intentan acercarse al contexto rutinario), estructurales (para comprobar explicaciones dadas en entrevistas anteriores y así ir conociendo las ideas

interpretadas por el entrevistador) y de contraste (para extraer diferencias entre términos utilizados como parte de una misma categoría).

Según Begler una buena observación está determinada por el proceso continuo de proposición y verificación de hipótesis. Rodríguez postula reglas básicas, de mucho acuerdo académico, para determinar la forma de entrevistar: buscar el significado y las perspectivas de los participantes, buscar relaciones en la ocurrencia de hechos, buscar los puntos de tensión y de conflictos en lo encontrado.

Cuando se encara a informantes potenciales, es benéfico decirles que nos parece probable que hayan tenido algunas experiencias interesantes o que tengan algo importante que decir y que nos gustaría sentarnos juntos y hablar de ello alguna vez. Si parecen aceptar la idea concertamos el primer encuentro (Taylor y Bogdan, 1998). En la mayoría de los casos no se sabe cuantas entrevistas hay que realizar antes de iniciarlas, varían de varias a más de 25 sesiones. Por lo tanto es bueno avanzar lentamente al principio, focalizar progresivamente la conversación a preguntas cada vez más precisas y ayudar a la expresión clara sin sugerir las respuestas, sin intentar contrastar una idea preconcebida sino tratando de conocer profundamente la idea de otro. Se parte como una conversación relajada en la cual el entrevistador poco a poco introduce preguntas que den cuenta de puntos de vistas generales, descripciones amplias o narraciones. El entrevistador debe tener la impresión de que le preguntaremos cosas sencillas, no tratando de ponerlo en duda o en jaque. Sobretodo al principio, el entrevistador puede desviarse hacia otros temas pero se irá lentamente acotando a lo que se busca indagar. Rodríguez plantea como importantes no emitir juicios sobre el entrevistado, permitir que hable, suavizar situaciones conflictivas, realizar comprobaciones cruzadas, prestar atención, ser sensible con lo que se comenta.

La entrevista tiende a ser un sistema homeostático que como todo acto comunicativo implica un compromiso y define una relación. “... la entrevista es la situación de la confesión...” (Alonso, 1999) En este caso en particular es fundamental el establecimiento de un contrato (re- negociable) para sobrellevar la paradoja que implica contar expresiones íntimas, que al contarlas dejan de serlo. La manera de resolver la angustia preeliminar para Alonso, se basa en un problema de “empatía controlada”, de un “ritual” de canalización de los afectos; para Pierre Bourdieu (1993, citado en Alonso 1999) reducir al máximo la violencia simbólica que se puede ejercer. Es importante establecer rapport, formular preguntas no directivas y aprender lo importante para los

informantes antes de enfocar la investigación. Para mantener el contacto, el investigador debe presentarse sincero, ingenuo, dispuesto a asumir compromisos con los informantes y a aprender, y con objetivos valiosos o inofensivos para los sujetos, resulta más fácil la colaboración desde la reciprocidad de algún tipo, para con las personas objeto de la investigación.

Para Begler (1976), desde una perspectiva psicoanalítica, en la entrevista el investigador tiene que deducir lo que el sujeto no sabe acerca de sí mismo, atendiendo a las complementaciones y contradicciones tanto de su discurso no verbal como de los distintos relatos. La confrontación está determinada por el grado de tolerancia a la angustia que pueda gatillar en el entrevistado. Para Begler los datos deben ser “evaluados... como grados o fenómenos de disociación de la personalidad” (p. 18)

Los siguientes son los puntos de mayor confusión y perturbación de la relación investigador – informante:

• Se debe aclarar que no se usará en perjuicio de la persona. La mayor parte de las personas captan las metas educacionales, se debe aclarar cual es el futuro potencial de la investigación y que no necesariamente se publica.

• Es conveniente y se debe aclarar la utilización de seudónimos, para ganar confianza se les puede ofrecer la posibilidad de leer y comentar los borradores antes de cualquier publicación.

• Es riesgoso el pago en dinero puesto que trae consigo una serie de posibles alteraciones a la relación y a la investigación, pero no ocurre lo mismo con el porcentaje por los derechos de autor.

• Es conveniente ocupar dos horas de encuentros semanales para cada sesión de entrevistas. Se debe hallar un sitio con privacidad y la posibilidad de hablar sin interrupciones y donde el informante se sienta relajado.

• No se deben hacer traducciones de lo que reporta el sujeto es necesario construir preguntas o pedir respuestas sobre la base de su propio lenguaje.

• Se debe buscar deliberadamente la repetición y consiguiente detalle de lo que ha dicho el informante. Es importante el detallar y especificar las respuestas, y hacer preguntas que motiven la memoria.

• Preguntar por el uso y no por el significado de las cosas de las que habla.

• La cooperación puede entenderse como el desarrollo de una relación de confianza significativa. Para Rodríguez la entrevista es un proceso de entendimiento mutuo y confianza entre entrevistador y entrevistado.

• También es posible que avanzada la entrevista se deba especificar al informante lo que se espera de él. Para Rodríguez, Taylor Y Bogdan subestiman y objetan las explicaciones al entrevistado, mientras que él piensa que se deben ofrecer sobre la finalidad y orientación general del estudio que se intenta hacer.

• Ser sensible a la intercomunicación y prestar atención. Se debe estar abierto a la posibilidad de distorsiones, confiar en el conocimiento progresivo, procurar la fiel consignación de los datos, la expresión libre y la situación lo más favorables para evitar estas tendencias, y hacer controles cruzados sobre la coherencia de lo dicho en diferentes relatos sobre el mismo hecho o fenómeno, apelando a tantas fuentes diferentes de datos como sea posible.

• Debido a la naturaleza unilateral de la relación el investigador debe preocuparse intensamente por mantener la motivación de los informantes, relacionarse con estos últimos como personas y no como simples fuentes de datos. Hay que estar dispuestos a relacionarse con los informantes de modos que no sean los de la relación informante investigador.

• Es importante tener y dejar claros los roles del investigador y de los informantes teniendo en cuenta que se definen progresivamente y no sin algunos conflictos.

• Al emerger tensiones en la relación se debe tratar de ser sensible a los sentimientos y puntos débiles del informante y si se piensa que algo está mal, plantearlo; a veces es bueno hacer una pausa en las entrevistas.

• Es importante tomar en cuenta que la entrevista, (principalmente la entrevista psicoterapéutica pero también en algún grado la entrevista de investigación) como toda situación no estructurada de alto compromiso emocional, implica una cierta desorganización. Para los psicoanalistas la presencia de la transferencia afecta significativamente la entrevista. Bleger la entiende como la “... actualización de sentimientos, actitudes y conductas inconscientes, por parte del entrevistado, que corresponden a pautas que éste ha establecido en el curso del desarrollo, especialmente en la relación interpersonal con su medio familiar.” (p. 24) Con la transferencia, el

personalidad, así como su grado de dependencia, su omnipotencia y su pensamiento mágico, a la relación de entrevista. La Contratransferencia emerge en el entrevistador como resultado del campo psicológico de la entrevista, por lo que también debe haber en esta un grado de autoobservación, además de preparación y equilibrio mental (revisión y examen de su propia vida, personalidad, conflictos y frustraciones). La ansiedad (su grado, intensidad y el grado de tolerancia a ella) de uno, de otro o de ambos, también constituye un importante índice del curso de la entrevista. “La ansiedad del entrevistador es uno de los factores más difíciles de manejar” (p. 27), pues si no se pude tolerar o instrumentar puede abrumar al investigador y expresarla o activar en sí mecanismos de defensa que perjudican la indagación. La entrevista tiene un timing, que define cosas como el momento para enfrentar al entrevistado con conflictos, sin abrumarlo o exceder su umbral de tolerancia.

• El entrevistador debe disociarse entre una identificación proyectiva con el entrevistado y estando fuera de ella, para manejar lo que ocurre y velar por la buena marcha de la entrevista. Debe jugar el rol que le propone el entrevistado, según Begler, y no asumirlo, lo que significaría el quiebre del encuadre de entrevista. Esto es más fácil en la entrevista de un psicopata. Se debe analizar la contratransferencia en función de las personalidades en juego y en función del contexto y momento en el cual aparece. Puede ocurrir que se proyecten “los propios conflictos sobre el entrevistado y una cierta compulsión a ocuparse, indagar o hallar perturbaciones en la esfera en la que está negando en sí mismo.” (p. 29). Así se encuentra solo lo que se busca y no se halla lo que se niega.

Por último, se debe asegurar el rigor de la investigación, la suficiencia (cantidad de información al Punto de Saturación Informativa) y adecuación (a las necesidades teóricas) de la información. Otra forma de asegurarlo es la triangulación de datos, teorías y disciplinas. A pesar de que se grabe es conveniente tener un diario donde se lleve un bosquejo de los puntos tratados, se anoten los comentarios del observador (temas, interpretaciones, intuiciones y conjeturas emergentes, gestos notables y expresiones no verbales esenciales para comprender el significado de lo que se dice). De tanto en tanto, es bueno que repase su diario para redondear una idea de lo que ha cubierto y de lo que ha aprendido.

In document SATISFACCIÓN EN PARTICIPANTES DE UN TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO GRUPAL PARA HOMBRES QUE EJERCEN VIOLENCIA BASADO EN EL ENFOQUE GESTÁLTICO (página 102-110)