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2.3.4 “Escena primaria”: La reunión de Salzburgo (1908).

Jung tiene ya una sólida reputación como psiquiatra. Sus experimentos sobre la asociación de palabras y tiempos de reacción (Jung, 1904-1906) habían obtenido el reconocimiento internacional de la psiquiatría oficial, tanto en Suiza, Francia, Estados Unidos como para la todopoderosa psiquiatría alemana. Todo lo contrario que Abraham, que deseoso de aventajar al “gentil” Jung ante los ojos de Freud, se volcó hacia una agresiva campaña de difusión y propaganda del psicoanálisis, sobre todo entre estudiantes de medicina. Esta campaña logró atraer a unos pocos jóvenes médicos y estudiantes, pero acrecentó los ya fuertes prejuicios y hostilidad de la psiquiatría oficial, encabezada por Emil Kraepelin. En esta situación, Abraham presenta ante Freud su principal “defecto” para convertirlo en la única virtud en la cual aventajaría siempre a Jung, a los ojos de Freud: su condición de judío, que le hermana a Freud de una manera que aquel no logrará nunca306.

305 En 1911, se crean: la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York, la Sociedad Psiconalítica Americana y la

Sociedad Psicoanalítica de Moscú; en 1913, la Sociedad Psicoanalítica de Londres y la Sociedad Psicoanalítica de Budapest. Freud dirá a Eitingon en 1914: “Somos un pequeño grupito que no incluye ningún devoto, pero tampoco traidores” (carta de Freud a Eitingon del 10 de Julio de 1914, citada por P. Gay [1988, p. 213]. La edición de N. Caparrós (1999, p. 28) ofrece una traducción significativamente diferente: “Somos unos pocos y no sólo hay buenos, sino también traidores”).

306 Carta de Abraham a Freud del 3/5/1908 (E. Falzeder, 2002, p. 44).

Tras la creación de los dos primeros grupos psicoanalíticos más allá de Viena (Zurich y Berlín), se abre la posibilidad de que el psicoanálisis deje de ser un movimiento local de médicos vieneses y judíos. Zurich será el centro mundial de un psicoanálisis en expansión y Carl Gustav Jung su cabeza visible. El 27 de abril de 1908, en Salzburgo se reúnen todos los partidarios de Freud y Jung es presentado oficialmente como su heredero.

El desplazamiento hacia Zurich es ya una realidad imparable y las luchas internas van a comenzar desde ese mismo momento. La reunión de Salzburgo, pasará a la historia del psicoanálisis como “I Congreso Psicoanalítico Internacional”, tomando el valor de acontecimiento mítico para el naciente movimiento. Pero para el grupo vienes, aquellos que habían sido durante años los únicos seguidores de Freud, supondrá una autentica “escena primaria”, donde la violencia del padre les relega al papel de espectadores y excluidos.

Freud está plenamente al tanto de la rivalidad entre Jung y Abraham307, entre Zurich y

Berlín, pero no hace nada por disolver esa rivalidad, incluso la alienta. Karl Abraham es consciente de su posición desfavorable frente a Jung. Acaba de abrir un consultorio privado en Berlín, del cual aún le es difícil mantenerse y no dispone de ningún tipo de apoyo oficial ni académico. En realidad reproduce el camino andado anteriormente por Freud en Viena: un pequeño grupo de médicos judíos, que no gozaban precisamente de una gran reputación, ni se encontraban bien situados en el plano social, académico, político y económico.

El grupo de Viena es el verdadero afectado. Años después, en 1914, Freud hablará de la situación de entonces con las siguientes palabras (Freud 1914a, 29):

Después de 1907, en los años que siguieron a la fusión de las escuelas de Viena y de Zurich, el psicoanálisis tomó ese vuelo extraordinario bajo cuyo signo todavía hoy se encuentra y que es atestiguado con igual certeza por la difusión de los escritos que le son tributarios y el aumento del número de médicos que quieren ejercerlo o aprenderlo y por la proliferación de los ataques de que es objeto en Congresos y en sociedades de especialistas. Emigró a los países más remotos, y, en todos lados, no sobresaltó solamente a los psiquiatras sino que se hizo escuchar también por los legos cultos y los trabajadores de otros ámbitos de la ciencia.

Pero esa idílica fusión de escuelas, no deja de ser un eufemismo que utiliza Freud para ocultar que lo que se produjo fue un autentico choque, que se saldó con la pérdida de todo el grupo de Zurich, con la pérdida de parte del grupo de Viena, y casi acaba con la recién creada Asociación Psicoanalítica Internacional. Drama en el cual, Abraham y el grupo berlinés fueron sólo intérpretes de segunda fila. Aún no había llegado su momento.

Freud, como había hecho hacía poco tiempo en Viena, y como posteriormente hará en varias ocasiones, pretende cerrar filas y cohesionar el naciente movimiento a través de la puesta en escena de un acto fundacional: una reunión internacional de todos sus partidarios que agrupara a todos los que pretendían ser reconocidos y llamados psicoanalistas308. Esta reunión servirá además para presentar la nueva situación: el

centro de gravedad del movimiento psicoanalítico se desplazaría de Viena hacia Zurich y, en adelante, la cabeza visible, e imagen pública, del futuro movimiento internacional sería Carl Gustav Jung. Para sí mismo, Freud se reserva el papel de líder intelectual y espiritual del movimiento, alejado de la primera línea de combate en las luchas cotidianas, tanto internas como externas. Desde esa distancia, Freud vigilaría el devenir del movimiento e inspiraría las líneas teóricas y prácticas a seguir.

En 1914, cuando Freud escribe Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico, a la vez que continúa con la labor de elaborar la breve historia del psicoanálisis iniciada por Ferenczi (1911a), realiza una recapitulación y ajuste de cuentas.

307 A. Garma (1993, pp. 631-645) realiza un interesante análisis sobre las rivalidades entre los discípulos directos

de Freud.

308 Llama la atención el reparo que tiene Freud para referirse a esta futura reunión como “Congreso. Estos

reparos nos traen a la memoria los encuentros periódicos que una década antes tenían Freud y Fliess, y que Freud llamaba rimbombantemente “Congresos” (ver E. Jones, 1955, pp. 312-313).

Llama la atención la discreción con la que se refiere a ese acto fundacional que supuso la “reunión” de Salzburgo (Freud, 1914a, 26):

(…) a invitación de C. G. Jung, por entonces todavía médico adjunto en el Burghölzli, se realizó un encuentro en Salzburgo a comienzos de 1908, donde se reunieron amigos del psicoanálisis de Viena, de Zurich y de otros lugares. Uno de los frutos de ese primer Congreso psicoanalítico fue la fundación de una revista que empezó a publicarse en 1909 con el título de Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische Forschungen, dirigida por Bleuler y Freud y con Jung como jefe de redacción. Una estrecha comunidad de trabajo entre Viena y Zurich halló expresión en esta revista.

Probablemente, estas parcas palabras ocultan que aquella reunión no fue ni tan sencilla ni tan positiva como se planteaba. No fue la simple “reunión privada de partidarios de Freud” que el Profesor deseaba banalizar. Aquella reunión se convertirá en el Primer Congreso Psicoanalítico Internacional (a pesar del propio Freud) y aquel Congreso sentará la dinámica de los Congresos posteriores, incluso en los aspectos menos deseables, como serán las continuas rivalidades fratricidas en el seno del naciente movimiento. Vamos a revisar la gestación, desarrollo y consecuencias de la “Primera reunión de psicología freudiana”.

2.3.4.1. Preparativos de la “Reunión”.

La primera noticia documentada, acerca del futuro Congreso Psicoanalítico de Salzburgo, la encontramos en una carta de Jung, fechada el 30 de noviembre de 1907. En esta carta, Jung da cuenta de la llegada a Zurich de Ernest Jones y de que éste ha coincidido allí con los “amigos de Jung en Budapest” 309, es decir, con Stein310 y

Ferenczi, que no han tardado en ponerse de acuerdo con Jones para proponer a Jung la idea de celebrar un Congreso con los partidarios de Freud. El Congreso tendría lugar en Innsbruck o en Salzburgo311.

Años después, Jones (1955, 51) se atribuyó en exclusiva la paternidad de la idea:

Sugerí a Jung la conveniencia de concertar una reunión general de personas interesadas en la obra de Freud y así lo hizo, organizando la que se realizó en Salzburgo en abril del año siguiente. Se había pensado en hacerla en Innsbruck, pero Salzburgo resultaba más conveniente para los de Viena.

309 Stein y Ferenczi, en palabras de Jung “mis amigos en Budapest”, se habían puesto en contacto con Jung en

Junio de 1907, con la intención de que les consiguiera una entrevista con Freud. Esta entrevista tendrá que esperar aún varios meses hasta el 2 de febrero de 1908. Stein y Ferenczi visitan a Freud y éste queda tan gratamente impresionado por Ferenczi que le invita a pasar unos quince días con su familia en el próximo mes de agosto (E. Jones, 1955, p. 46).

310 Felipe (Fülop) Stein (1867-1918) psiquiatra húngaro que estudió en Viena. Participó en 1906-07 en los

experimentos asociativos realizados en el Burgholzli, tras haber conocido a Bleuler en el Congreso Internacional de Antialcoholismo celebrado en 1905 en Budapest. Fundador del movimiento antialcohólico en Hungría. Abandonó el psicoanálisis en 1913 y continuó a partir de entonces como neurólogo en el Hospital Obrero de Budapest. (W. McGuire y W.Sauerlander, 1974, p. 103).

Mi deseo era darle el nombre de "Congreso Psicoanalítico Internacional”, que es el nombre que luego se dio a éste y a todos los Congresos posteriores, pero él insistió en encabezar las invitaciones con Zusammenkunft für Freud’sche Psychologie (Reunión de Psicología Freudiana), título de carácter personal nada usual para una asamblea científica.

Pero tanto Ernest Jones como Sandor Ferenczi (futuros promotores, organizadores y cuasi creadores, con Freud, del movimiento psicoanalítico internacional), sólo son entonces dos jóvenes médicos recién llegados al psicoanálisis, que ni siquiera conocían aún personalmente a Freud. Por ello, utilizan a Jung como mediador e introductor hacía “el profesor”, reconociendo, de facto, la vigente preeminencia del suizo.

Desde su entrada en el ámbito psicoanalítico, Jones y Ferenczi impulsan la creación de un grupo institucional y organizativo mayor al ya existente. Un marco en el que ellos puedan entrar como hermanos pequeños, respetando la primogenitura de Jung, metáfora que Ferenczi (1911a, 181-183) utilizará poco después.

Volviendo a la génesis del Congreso, la idea de una reunión de partidarios no parece entusiasmar a Freud en un primer momento. Tampoco Jung se muestra entusiasmado. Él también preferiría algo más modesto que no perturbe su recientemente conseguida intimidad con Freud. Además, en esos momentos, Jung ya está bastante preocupado por la creciente atención que Freud dispensa a su “rival” berlinés, Abraham, y por la reciente petición de Freud para que Jung se encargue del tratamiento de Otto Gross312.

Ciertamente, para Jung era una ocasión ideal de empezar a asumir públicamente, delante de Freud y todos los demás, el papel de “príncipe heredero” que Freud ya le había otorgado. Quizás por ello, accede a ser el promotor de la idea, aunque rebajando el status del encuentro: en lugar de “Congreso Psicoanalítico Internacional”, propondrá llamar a aquel encuentro “Primera reunión de psicología freudiana” (Jones, 1955, 51). A Freud aquello le seguía pareciendo demasiado. Deseaba un menor rango e informalidad para el encuentro, por lo cual propone que sea una mera reunión privada sin ningún tipo de publicidad externa. Pero se deja convencer fácilmente por Jung e intenta quedar al margen, que la reunión de sus partidarios se realice sin su presencia física, aparentemente para no propiciar rivalidades y perturbaciones313.

312 En esos momentos, Freud pensaba que, de entre todos sus partidarios, sólo Jung y Gross podían aportar

algo (Freud a Jung, 25/2/08, W. McGuire y W.Sauerlander, 1974, p. 167): “Seguramente es usted el único que puede aportar algo por su cuenta; quizás también Otto Gross, el cual, por desgracia, no está lo bastante sano”. Otto Gross es uno de los grandes olvidados de la historia del psicoanálisis, aportamos su biografía en el Anexo nº 24.

313 Esta actitud de Freud se repetirá varias veces en el futuro:

- Intentará quedarse al margen de la creación de la Asociación Psicoanalítica Internacional (será Ferenczi quien la proponga en Nuremberg 1910).

- Para conseguir la aceptación de Jung como presidente de la IPA, dejará a Adler la presidencia de la Sociedad Psicoanalítica de Viena.

- En los años veinte, apoyará la creación de las clínicas psicoanalíticas, pero no se involucrará en ellas. - No se pronunciará nunca claramente sobre los modelos y sistemas de formación de analistas. - Nunca aceptará la presidencia de la IPA, ni siquiera en momentos en que ésta se encontraba al borde

de la ruptura. Tampoco aceptará ningún tipo de cargo oficial en el movimiento psicoanalítico. - Se mantendrá siempre en un segundo plano respecto a las disputas sobre la técnica que desgarrarán

Freud prefiere evitar los posibles conflictos y seguir una política de hechos consumados, consciente de que su decisión va a agraviar a los vieneses: Jung convocaría la reunión y la dirigiría con todas las prerrogativas y total autoridad (eso sí, autoridad emanada de ser el elegido por Freud). La única concesión que pide es elegir la sede de la reunión, Salzburgo, más próximo para los vieneses. Jung no tardó en convencer a Freud de la necesidad de su presencia en la reunión y éste acepta finalmente, con la condición de que toda la organización esté en manos de Jung y con la aceptación acerca de la sede y las fechas, para las cuales propone el 19 y 20 de abril, la Pascua judía. La respuesta del suizo es entusiasta y se pone manos a la obra inmediatamente. Acepta que la sede de la reunión sea Salzburgo y retoma las formas de Freud con el grupo vienés: “enviaré lo más pronto una circular a fin de fijar el número de participantes y la fecha del Congreso”314. Jung remitía una circular entre el

18 y el 20 de enero315:

I. Congreso de Psicología Freudiana. Muy señor mío:

Diversos partidarios de la doctrina freudiana han expresado el deseo de celebrar una reunión anual, a fin de tener una ocasión para discutir e intercambiar experiencias. Ya que los hasta ahora escasos partidarios de las ideas de Freud están esparcidos por toda Europa, se ha propuesto en general, como momento de nuestra primera reunión, el período inmediatamente consecutivo al III Congreso de Psicología Experimental a celebrar el presente año en Francfort (22-25 de abril), a fin de facilitar su participación a los colegas del oeste de Europa. Como lugar de reunión se ha previsto Salzburgo.

Como programa provisional se propone el siguiente:

26 de abril, noche: llegada y reunión en Salzburgo. 27 de abril. Sesión. Presidente: Sr. Prof. Dr. S. Freud. 28 de abril. Partida.

Agradecemos mucho la presentación de conferencias, comunicaciones sobre casos y formulación de cuestiones. Le agradeceremos a usted remita los trabajos de esta índole al firmante antes del 15 de febrero.

Si se decide usted a participar en la reunión, le rogamos lo comunique al abajo firmante hasta el día 5 de febrero. El programa definitivo le será remitido más adelante.

Le saluda atentamente, Dr. C. G. Jung.

Profesor auxiliar de Psiquiatría. Burghölzli-Zurich.

Enero 1908

Después se produce un cambio importante. Jung acepta compartir, aunque siempre en segundo plano, la presencia de Abraham. En sus cartas a Freud, comienza a moderar sus comentarios sobre Abraham. Parecía que la concordia empezaba a imponerse. Esta situación no era nueva entre los dos.

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