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Escenarios actuales

¿A partir de cuándo se está loco?

III. Escenarios actuales

Durante los últimos años, esta problemática de las locuras que no lo parecen se ha reactualizado en escenarios de la clínica mental muy distantes entre sí. Con una intención clara de ampliar el número de consumidores de neurolépticos y otros psicofármacos, la industria farmacéutica trata de abrir una brecha entre aquellos jóvenes un tanto raros a los que se presume candidatos a la psicosis. De la mano de tan magnánima propuesta se ponen en marcha intervenciones precoces, esto es, el uso próspero de medicamentos para prevenir posibles locuras del futuro. Esta es una de las modalidades por las que el territorio de la psicosis se ensancha en nuestros días para aco­ ger a supuestos esquizofrénicos o bipolares.

En las antípodas de esta orientación, tratando de conjugar la investigación psicopatológica de las formas actuales de presentación de la psicosis con una terapéutica más acorde a los tiempos, la orien­ tación lacaniana ha promovido la noción de "psicosis ordinarias"6, motivando un creciente número de publicaciones por el momento un tanto heterogéneas. En ellas se abren de nuevo las preguntas sobre los límites, las fronteras o los litorales que separan la locura de la nor­ malidad, la psicosis de la neurosis. Como es natural, las propuestas que de aquí deriven deben ser suficientemente cuidadosas y no gene­ ralizar el diagnóstico de psicosis; eso traería graves perjuicios a los pacientes y arruinaría la concepción tradicional de las neurosis7.

6 Cf. J.-A. Milleret al., La psicosis ordinaria, Paidós, Bs. As., 2004.

7 No conviene en modo alguno dejarse llevar por el entusiasmo. El propio E. Laurent reconoce que "[...] entre las neurosis clásicas por un lado y las psico­ sis extraordinarias por el otro, se encuentran fenómenos mezclados, mixtos, que no son fácilmente asignables. Hay un campo de exploración clínica que justamente debe ser cualitativamente explorado. Pero, neurosis y psicosis deben ser distinguidas como dos polos completamente fundamentales"

(Laurent, E.: "La psicosis ordinaria", en: Virtualia, n" 16, febrero-marzo, 2007; 54 www.eol.org.ar/Vitualia).

¿Existen esas fronteras? ¿Tenemos todos algo de locos? ¿Tienen los locos algo de cuerdos? Todos esos interrogantes, cuya sempiter­ na actualidad ha animado a lo largo de los dos últimos siglos con­ tinuas controversias, alinea a los partidarios de un continuum fren­ te a los que afirman diferencias estructurales irreductibles. A los defensores del delirio universal, de los núcleos psicóticos que a todos nos conforman o del tránsito por estadios psicóticos arcaicos, pese al indudable filón heurístico que atesoran tales hipótesis, siem­ pre se les podrá objetar una razón tan dura como el acero: las expe­ riencias del loco distan mucho de las que caracterizan al sujeto reputado de normal8. La autorreferencia del paranoico, la fragmen­ tación del esquizofrénico y la indignidad del melancólico parecen conformar dimensiones de una experiencia solitaria cuyo denomi­ nador común hemos convenido en denominar "psicosis". Schreber, Rousseau, Aimée y Wagner han sido elevados por los estudiosos a la categoría de casos paradigmáticos, sirviendo por ello a los nove­ les de referente para adentrarse en las experiencias y en la lógica de la psicosis. En sus testimonios se pone de relieve la manera en que la locura compromete al lenguaje, al cuerpo, al goce y al vínculo social.

Cabe pensar que todos los psicóticos tienen algo en común que les hermana, sean sus experiencias rotundas o discretas, su comporta­ miento parezca loco o normalizado, sus certezas se afirmen en lo insólito o lo común. De esta manera, en el territorio de la psicosis conviven sujetos muy trastornados y otros más normalizados. A los primeros los reconocemos por las magníficas descripciones de los clásicos de la psiquiatría, y los conocemos por las explicaciones ela­ boradas por la psicopatología psicoanalítica. Los segundos, en cam­ bio, constituyen un grupo más heterogéneo y desconocido: hay quie­ nes no han presentado aún ninguna crisis psicótica (pre-psicóticos) y quienes habiéndose desencadenado lograron reequilibrarse median­ te estabilizaciones o suplencias; los hay también que pasan desaper­ cibidos porque sus crisis son muy atenuadas y breves, como fogona­ zos o destellos de experiencias psicóticas posteriormente reabsorbi­ das en maneras de vivir adaptadas y comunes; otros saben hacer buen uso del disimulo y la ocultación9, defensa voluntaria que los pone al resguardo de los profesionales de la salud; también hay otros

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Sobre este particular, uno de nosotros ha insistido en algunos trabajos ante­ riores, en especial en "La certeza como experiencia y como axioma" (Álvarez,

J. ML Estudios sobre la psicosis. Grama ediciones, Bs. As., 2008, págs. 157-174). Sobre la disimulación, véase en especial P. Sérieuxy J. Capcras, Les folies rai­

sonnantes. Le délire d'interprétation, Alcan, París, 1909, págs. 244-286. 55

P sic o sis a c t u a l e s

J o s é M a r í a Á l v a r e z , J u a n d e L a P e ñ a , J o s é R o d r í g u e z E i r a s

que se sostienen en identificaciones con lo que se considera más o menos normal, con lo que pasa desapercibido10.

Parece entonces conveniente reorientar el debate sobre estas for­ mas normalizadas de psicosis o locuras que no lo parecen. Con las miras puestas en la terapéutica, nuestro punto de partida se sitúa en las peculiaridades que atañen al sujeto contemporáneo, en especial a las modalidades con que conforma su pathos, sin descuidar las apor­ taciones tradicionales del psicoanálisis y de la psicopatología clásica. Como tal, esta propuesta está destinada a identificar y definir los sig­ nos discretos que presentan estos casos, cuyo resultado habrá de cul­ minar en la construcción de una semiología clínica destinada a los rudimentos psicóticos apredables en este ámbito de experiencias, hechos, fenómenos y formas de "hacer con" que caracterizan a estos sujetos en principio "inclasificables"11. Tomando como referencia las categorías lacanianas imaginario, simbólico y real, a continuación apuntaremos algunas peculiaridades que se presentan en estas for­ mas normalizadas de la psicosis, razón por la cual se examinarán los ámbitos del cuerpo, el goce, los usos singulares del lenguaje, la clíni­ ca del acto, el lazo social y las identificaciones.