ESCLAVITUD POR DEUDA

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LOS ETRUSCOS

ESCLAVITUD POR DEUDA

Este fue un tiempo en el que la hambruna era una amenaza permanente. La escasez de cereales se sucedía a intervalos regulares. Con el fin de prevenir este tipo de desastres (y distraer la atención de los plebeyos) la clase dominante romana estableció el culto de Ceres, la diosa de las cosechas, sobre 496 o 493 a.C. Este, por razones obvias, era un culto de los plebeyos, que sabían todo acerca de la falta de pan. El número de plebeyos endeudados aumentaba inexorablemente. Y si un hombre no contaba con los medios de pago de su deuda, la única solución era ofrecer su propio cuerpo a los acreedores. Se convertía entonces en un “hombre con grillos” (nexo). Él no era formalmente un esclavo, pero en la práctica casi no existía ninguna diferencia. Era similar a la servidumbre en las Indias Occidentales en el siglo XVIII o a lo que sucede en el subcontinente sudasiático en nuestros tiempos. El fenómeno de la esclavitud por deudas se hizo cada vez más común.

“Si un deudor del estado no cumplía plenamente con sus obligaciones, él mismo era vendido con todo lo que tuviera, sin ninguna ceremonia; la simple solicitud estatal era suficiente para establecer la deuda”.16

Una vez que un hombre se había hundido en la esclavitud por deudas, había pocas o ninguna posibilidad de recuperar la libertad. Este problema estaba en el corazón del amargo antagonismo de clases, que surgió en el primer siglo de la República, y del odio ciego de los plebeyos hacia la clase de gobernante patricia. Este problema ha estado presente desde los primeros tiempos. La

Historia de Livio está llena de ejemplos de lucha de clases, en los primeros tiempos de la República. Él dice:

“Una guerra con los Volsci17 era inminente, y el Estado se dividió con las

disensiones internas; los patricios y los plebeyos eran amargamente hostiles entre sí, debido principalmente a la desesperada situación de los deudores. Ellos se quejaron en voz alta de que mientras se luchaba en el

16 Mommsen, Historia de Roma , vol.1, p. 154 17 “Las guerras de Roma contra los Volsci”

campo por la libertad y el imperio, ellos eran oprimidos y esclavizados por sus conciudadanos en el hogar; su libertad era más segura en la guerra que en la paz, estaban más seguros entre el enemigo que entre su propia gente”.

Cita el ejemplo de un veterano, un ex centurión, que no sólo había sido privado del producto de su tierra como consecuencia de la depredación de los enemigos, su residencia también había sido quemada, todos sus bienes saqueados, su ganado robado, y al mismo tiempo se le impuso un impuesto presionándolo aún más fuertemente con intereses exorbitantes, de tal forma que se había endeudado hasta ser despojado, primero de la granja de su padre y su abuelo, y luego de todas su otras propiedades.

“Por último, luego de aquello, como una debilitante enfermedad que había caído sobre su persona, había sido arrastrado por su acreedor, no a la servidumbre, sino a una ‘casa de corrección’ y a un lugar de tortura. Luego mostró su espalda desfigurada con las marcas de reciente flagelación. Al ver esto, y oír estas palabras, se levantó un gran revuelo.”18

El mal humor de la población se describe aquí muy gráficamente. Ese incidente provocó una revuelta, que se extendió por toda la ciudad. Pero desde una época muy temprana, la clase dominante romana aprendió a hacer uso de los servicios de ciertos dirigentes populares para sofocar la revuelta de las masas. En este caso, la conducta del Cónsul Publio Servilio nos recuerda muy sorprendente el comportamiento de ciertos dirigentes sindicales “moderados” en la actualidad.

Estos tumultos populares continuaron sin cesar durante mucho tiempo. La clase dominante respondió a la amenaza desde abajo con los métodos habituales, una combinación de astucia, engaño y represión sangrienta. Los líderes de la plebe provenían invariablemente de las filas de los capitalistas romanos, que siempre estaban dispuestos a traicionar los intereses de los pobres a cambio de concesiones políticas de los patricios. Así fue como el senado les otorgó algunas concesiones a los más ricos entre los líderes plebeyos. Permitiendo a algunos representantes seleccionados de esa capa ingresar al Senado.

El marxista estadounidense Daniel de León nos da una buena descripción de la posición de estos últimos, a los que compara con los líderes sindicales modernos en los parlamentos burgueses:

“Pero ahí, entre los augustos y altaneros senadores patricios, nadie podía esperar que los líderes de ‘la plebe’ emitieran ni un sonido. Los patricios argumentaban, los patricios votaban, y los patricios decidieron. Cuando terminaban, volvían la mirada hacia los líderes de la plebe. Pero no se les permitía ni siquiera entonces dar una simple señal con la boca. Sus bocas tenían que permanecen cerradas: su opinión era expresada con sus pies. Si daban un golpe con el taco, significaba que aprobaban; si no significaba que desaprobaban; en los hechos tampoco importaba demasiado”.19

18 Tito Livio, Historia, 2:23

Cada victoria militar conseguida con la sangre de los soldados plebeyos, servía para reforzar la posición de los patricios y los plebeyos capitalistas, quienes se fueron coaligando cada vez más, en defensa de sus intereses económicos y por el temor a los plebeyos pobres y a los ‘proletarios’. En el otro extremo, los problemas de los pobres siguieron empeorando, en particular las deudas y la esclavitud por deudas, esto intentó resolverse con nuevas integraciones al senado en vistas de aliviar la crisis. Las tensiones resultantes entre las clases estallaron en una serie de rebeliones, donde los plebeyos se negaron a luchar en el ejército, y hasta amenazaron con separarse de Roma por completo y fundar otra República.

La primera insurrección de la antigüedad de la que han sobrevivido algunos registros, fue la de los trabajadores egipcios obligados a construir las pirámides. Pero el primer registro de lo que equivaldría a una huelga general es de los primeros tiempos de la República romana. La plebe romana de ese período fue una mayoría pobre sin nombre, que desde tiempo inmemorial había arado los campos, plantado el grano, horneado el pan, y luchado en las guerras. Y este hecho fue puesto en conocimiento de los patricios nobles de una manera muy novedosa. En los hechos por lo menos en cinco ocasiones, la plebe amenazo con “separarse” por completo retirándose de Roma. Obviamente, el problema era que mientras que la plebe podía resolver sus asuntos perfectamente sin los patricios, estos últimos no podían prescindir de la plebe en ningún caso. El resultado fue un compromiso incómodo en el que se le permitió a la plebe elegir a dos tribunos populares (Plebes tribuni) que representaban sus intereses y que cumplían funciones ejecutivas, en paralelo con los dos cónsules patricios. Esta fue la primera victoria de la plebe.

La tribuna de la plebe o “Tribuna Popular”, tenía amplios poderes, y podía vetar a los cónsules, mientras que hasta entonces se suponía que su autoridad era incuestionable. También podía cerrar y congelar el Tesoro Público, y por lo tanto llevar a toda la administración estatal a un punto muerto. Sin embargo y como de costumbre desde entonces, el Senado encontró maneras y medios de eludir esto. En primer lugar, el Tribuno no tenía sueldo, por lo que (una vez más) en la práctica, el cargo sólo podía ser ocupado por un ciudadano con los medios suficientes para no caer en la esclavitud por deuda. De esta forma siempre fueron capitalistas acomodados los que ocuparon esos cargos, e invariablemente lo usaron para sus propios intereses, mientras se apoyaban en la masa de plebeyos pobres, para golpear a sus oponentes aristócratas.

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