Estrategias y Marcos de Referencia externos Ejes del desarrollo sostenible

In document Sección I: Marco de referencia: diagnóstico, problemática y análisis regional (página 134-138)

Región III. Golfo de México

ESTRATEGIAS PARA LA REGIÓN III DERIVADAS DEL ANÁLISIS FODA

4. Estrategias y Marcos de Referencia externos Ejes del desarrollo sostenible

Cualquier intento por adecuar la explotación pesquera y el desarrollo acuícola a los estándares a los que aspira el desarrollo sostenible debe considerar los diversos componentes del sistema en el que ambas actividades se desarrollan. Si bien hay muchas formas de representarlo, en su mínima expresión puede considerarse que los componentes decisivos son el ambiental, el económico, el social, el tecnológico y el institucional. A efecto de poder evaluar estrategias de desarrollo del sector, es indispensable considerar, al menos en términos generales, la problemática existente en términos de cada uno de estos ejes.

Componente ambiental

En comparación con los avances en la consideración de criterios como el manejo adaptativo y el enfoque precautorio, es en general poco lo que se ha avanzado en otros ámbitos como la recuperación de ecosistemas clave. Respecto de recursos deteriorados, siendo difícil imponer medidas que impliquen una reducción significativa del esfuerzo de pesca, tampoco se ha extendido la práctica de acciones de fomento como la repoblación, ni se han aplicado otras oportunidades de promover la protección del ambiente como la reorientación de parte del esfuerzo de captura y procesamiento de las pesquerías tradicionales hacia nuevas actividades acuícolas o a pesquerías orientadas a recursos potenciales y subexplotados.

Es preciso además que los procesos de ordenación incorporen procedimientos mucho más informados, abiertos, participativos y corresponsables, que permitan capitalizar las diferentes capacidades institucionales y compartir los costos derivados de la conservación y protección del sistema ambiental. Estos aspectos del proceso de ordenación no han registrado avances equivalentes en todos los casos, lo que limita la efectividad del manejo en general. Ello es particularmente cierto respecto de externalidades económicas como son los costos asociados a los bienes y servicios ambientales, por lo que es necesaria su valoración e internalización a fin de que todos los interesados participen de su promoción y conservación.

Componente social

Si bien se han hecho esfuerzos para capitalizar los beneficios sociales de la pesca, particularmente en términos de consolidar a las organizaciones sociales mediante diversos programas de asesoría técnica y administrativa, capacitación acuícola y formación de cuadros técnicos, estos esfuerzos han sido insuficientes para revertir las deficiencias organizativas, la insuficiencia de recursos financieros, el bajo nivel de integración y a la falta de capacitación técnico-administrativa de la generalidad de los productores.

Más aún, las condiciones de mercados cada vez más abiertos y el abandono de los esquemas proteccionistas en materia económica obligan a nuevas formas de organización de los productores, que mínimamente les permitan concentrar cantidades importantes de producto para negociar mejores niveles de precios. A este panorama se suman las nuevas necesidades que impone la globalización, como son la participación comunitaria en esquemas de certificación ambiental de los productos, en la instrumentación de planes de manejo y recuperación, y en esquemas corresponsables de vigilancia y protección al ambiente.

129 Componente económico

En lo general, el sector no ha desarrollado modalidades organizativas modernas que le permitan viabilidad de largo plazo, como la integración de cadenas productivas y redes de valor. Los acuerdos y convenios entre productores, las vinculaciones estables entre empresas productoras y comercializadoras, la conformación de empresas integradoras, los hábitos de negociación entre productores primarios e industriales o entre éstos y los distribuidores, son, más que realidades, objetivos de mediano y largo plazo que demandarán grandes esfuerzos en su consecución.

Entre otras tareas, es necesario un mejor aprovechamiento de la capacidad instalada y de la materia prima a procesar, la incorporación de nuevas tecnologías, la aplicación de normas sanitarias a sus procesos y la diversificación industrial. Los mercados internos y externos deben ampliarse y diversificarse mediante estrategias de competencia adecuadas. Es indispensable incrementar la productividad industrial y comercial, y mejorar substancialmente los índices de eficiencia con el propósito de optimizar el uso de la capacidad instalada, minimizar los costos, y elevar la calidad de los productos incorporando adelantos en las actividades de procesamiento y comercialización que acrecienten el valor agregado de los productos.

Componente tecnológico

El ámbito tecnológico es uno de los que registra mayor rezago, lo que se refleja en niveles bajos de eficiencia y en altos costos ambientales. La camaronicultura, por ejemplo, opera ya con niveles de rentabilidad muy por debajo de los que llegó a tener, sin que en lo general haya mejorado sus prácticas vía la aplicación de mejores técnicas de cultivo. Respecto de la flota industrial, y salvo la atunera, es en general ya obsoleta; opera básicamente en la zona costera, y compite con embarcaciones menores que a pesar de su atraso tecnológico resultan más rentables. Persiste como un problema potencialmente grave, por las implicaciones que tendría al motivar una eventual aplicación de barreras no arancelarias en el mercado externo, la utilización de artes y métodos de pesca poco selectivos, en especial las redes de arrastre, los palangres y las redes de deriva.

En cuanto a la planta industrial y fuera de la congelación, que está básicamente orientada al producto camarón y que incorpora muy poco valor en la generalidad de los casos, la capacidad de procesamiento está diseñada en torno de muy pocos procesos que utilizan unos cuantos recursos, lo que limita la posibilidad de diversificar la producción industrial. El atraso en la adopción de tecnologías limpias y de modelos tecnológicos que permitan incorporar más recursos diferentes a las líneas de producción, impiden aprovechar íntegramente las capacidades del sector de contribuir en mayor medida a la seguridad alimentaria del país, y limitan severamente sus posibilidades de concurrir a los mercados internacionales.

Componente institucional

La administración de los recursos naturales, tarea fundamental del Estado, es particularmente complicada en el caso de los recursos pesqueros; por las dificultades que representa su evaluación, por la alta variabilidad natural en su abundancia (frecuentemente también en su distribución), y sobre todo porque es difícil establecer esquemas de derechos inequívocos que fomenten la corresponsabilidad e impidan una explotación sobredimensionada y desordenada por parte de los particulares.

130 En general, la magnitud de estos retos no se ha correspondido con las capacidades institucionales, lo que parcialmente explica el reconocido fracaso de la administración pesquera a nivel mundial. En México, el entorno institucional se ha caracterizado además por una falta de definiciones en cuanto al ámbito de competencia y las facultades de la autoridad pesquera, que ha sido reestructurada, redefinida, y hasta resectorizada en diferentes ocasiones a lo largo de las últimas décadas. Se ha señalado ya que resulta necesario que la autoridad pesquera amplíe sus capacidades para orientar, redimensionar y ordenar al sector. Esto debe buscarse en parte por la vía de la ampliación de sus facultades, pero fundamentalmente mediante la capitalización de otras capacidades institucionales, tanto públicas como del sector pesquero.

Ordenación, Crecimiento y Competitividad

A riesgo de sobre simplificar la problemática esbozada, puede proponerse que el sector pesquero y acuícola enfrenta tres grandes necesidades en su tránsito al desarrollo sostenible.

En primer término necesita corregir problemas estructurales mayores, como la sobre capitalización y la sobre ocupación, derivados del crecimiento desordenado característico de buena parte de las pesquerías (y sin olvidar algunos problemas también presentes en la acuacultura). Necesita además ordenarse creciendo; ésto es, generando alternativas y nuevas oportunidades que hagan viable dicha ordenación desde una perspectiva social, económica y política. No es suficiente desarrollar el potencial existente (mayormente acuícola, pero también recursos pesqueros potenciales), se requieren que las políticas públicas capitalicen dicho desarrollo en mayor orden.

En tercer término, el sector necesita rápidamente adquirir una mayor competitividad, entendida ésta en los términos que parece presentarse un futuro que, desde ahora, incluye componentes globales y crecientes presiones que vienen no sólo desde gobiernos o grupos de opinión, sino desde el propio mercado: ya las principales cadenas de distribución, como Unilever, Tesco, Walmart y Asda, se han comprometido a comercializar tan sólo productos derivados de captura o cultivos sostenibles

El Código de Conducta para la Pesca Responsable

En materia de ordenación, el Código de Conducta para la Pesca Responsable ofrece un marco adecuado y validado para avanzar hacia una explotación sostenible de los recursos acuáticos vivos. Propuesto en el marco de la Conferencia Internacional sobre la Pesca Responsable, celebrada en 1992 en Cancún (México) para hacer frente a los problemas de sobre-explotación de los recursos pesqueros a escala mundial, el Código fue adoptado por unanimidad el 31 de octubre de 1995 por la Conferencia de la FAO.

Entre los ámbitos que aborda, el Código reconoce la importancia nutricional, económica, social, cultural y ambiental de la pesca, y los intereses de todos aquellos que se relacionan con el sector pesquero. Toma en cuenta las características biológicas de los recursos y su medio ambiente y los intereses de los consumidores y otros usuarios, así como todos los aspectos biológicos, tecnológicos, económicos, sociales, ambientales y comerciales pertinentes.

Contiene principios y normas aplicables a la conservación, la ordenación y el desarrollo de todas las pesquerías. Abarca también la captura, el procesamiento y el comercio de pescado y productos pesqueros, las operaciones pesqueras, la acuicultura, la investigación pesquera, la

131 integración de la pesca en la ordenación de la zona costera, así como consideraciones a nivel ecosistémico.

Sistemas-Producto y Ecoeficiencia

La compatibilidad entre la producción de bienes y servicios y la protección ambiental, originalmente planteada en términos empíricos, ha encontrado un marco de referencia en el concepto de ecoeficiencia. Este fue acuñado en 1992 por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sustentable (World Business Council for Sustainable Development, WBCSD), organización resultante de la fusión del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sustentable (BCSD) y del Consejo de la Industria Mundial para el Medio Ambiente (World Industry Council for the Environment, WICE). En la actualidad, el WBCSD agrupa a más de 200 grandes empresas internacionales, en torno del compromiso de alcanzar un crecimiento económico con un desarrollo sostenible.

La ecoeficiencia propone generar un valor adicional de los bienes y servicios que producen las empresas en función del cuidado del ambiente, que les permita maximizar el rendimiento de sus recursos y obtener beneficios adicionales. Dicho valor adicional les significa alicientes para volverse cada vez más competitivas, innovadoras y ambientalmente responsables, combinando su funcionamiento económico y ambiental para crear mayor riqueza con menores efectos ambientales. En esencia, se trata de integrar objetivos económicos, ambientales y sociales mediante la generación de dicho valor agregado, de manera que el reto de la sostenibilidad se convierta en una oportunidad de negocios.

Ello atribuye a la empresa y al libre mercado un papel protagónico en el tránsito de la sociedad en su conjunto hacia un modelo sustentable de desarrollo, incorporando además conceptos complementarios como los de producción y consumo sostenibles. La tendencia ha sido hacia una agenda más amplia, que incluye enfoques específicos sobre la producción y uso de bienes y servicios alentando la eficiencia en el consumo de materiales y energía, introduciendo cambios en los patrones de oferta y demanda de bienes y servicios, y haciendo énfasis en una perspectiva de ciclo de vida en los procesos de manufactura, uso, reuso, reciclaje y disposición final de bienes y servicios. En este sentido, la ecoeficiencia busca ir más allá de la reducción de la contaminación o el uso racional de los recursos, subrayando aspectos de productividad y proveyendo herramientas para incrementar la competitividad del sector.

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