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El estudiantea lo largo de todo el plan de estudios en calidad de tácticas generales

In document Currículo del Bachillerato Universitario (página 113-119)

orientadas a la construcción de competencias, o bien reproducirse en esta tendencia a escala de los diversos programas de asignatura o unidades de aprendizaje, para conseguir los niveles esperados de las competencias en formación.

Tales estrategias se plasman en el diseño de la instrucción, lo cual supone un trabajo colegiado previo. En efecto, los claustros académicos determinan en cada caso la organización del contenido necesario para facilitar el aprendizaje de las competencias y su ulterior valoración. Es común que el Colegiado tome decisiones acerca de los propósitos de la asignatura o unidad de aprendizaje, sobre su articulación con los propósitos generales de la formación y en torno a su contribución en la formación de las competencias del perfil de egreso (genéricas y disciplinares). Así también delibera y decide respecto a la secuencia didáctica, las unidades de competencia, los recursos, la evaluación del aprendizaje y el logro de las competencias [cfr. Castañeda, 1996; Gagné y Biggs, 2002], lo cual se formaliza en el programa de estudios y/o proyectos que coadyuven al trabajo independiente del alumno.

Ahora bien, ante este panorama debemos asumir que los actores de este proceso, estudiantes y docentes, adquieren una dimensión y formas de relación distintas a las que se llevan a cabo en un enfoque educativo centrado en la enseñanza.

Es decir, la comprensión de los procesos de enseñanza y aprendizaje desde la postura descrita nos permite determinar el papel del docente y guiar su actuación en el aula para promover la actividad constructiva del alumno, caracterizar su actuar y definir el papel que tiene la escuela en la formación de las nuevas generaciones de estudiantes.

Desde la perspectiva constructivista, el estudiante es un ser activo que recibe y procesa información para construir su propio conocimiento sobre la realidad, siendo por ende actor principal del proceso educativo. El aprendizaje constructivista de acuerdo a Mayer (1999) se alcanza cuando el alumno:

» Presta atención a la información relevante (seleccionar).

» Organiza mentalmente la información en los conocimientos previos (organizar).

» Integra la información en los conocimientos previos (integrar). De este enfoque, Rodríguez, 2008, destaca:

» La importancia de los conocimientos previos, de las creencias y de las motivaciones de los alumnos.

» El establecimiento de relaciones entre los conocimientos (construcción de redes de significado).

» La capacidad de construir significados –conforme a las nociones o concepciones básicas previas del sujeto– según se reestructuran los conocimientos que el sujeto va adquiriendo. » Los alumnos autoaprenden dirigiendo sus capacidades a ciertos

contenidos y construyendo ellos mismos el significado de esos contenidos que han de procesar.

» Los conceptos aprendidos significativamente pueden extender el conocimiento de una persona y tornarse en conceptos relacionados. » La información aprendida significativamente es retenida más

tiempo.

» Estos conceptos pueden ser incluidos en un aprendizaje posterior de conceptos relacionados. Cada persona construye diferentes enlaces conceptuales.

Los mecanismos y estrategias que adopte el profesor de acuerdo a Tobón (2014) deberán orientarse por ciertos principios generales y partir de los conocimientos previos del alumno. Deberán avanzar en la construcción de aprendizajes significativos hasta lograr las metas deseadas en cada uno de los siguientes procesos:

En el diagnóstico:

» Determinar las necesidades de formación de los estudiantes. » Describir las competencias que se van a formar.

» Reconocer los aprendizajes previos que portan los estudiantes. En la planeación:

» Diseñar estrategias didácticas acordes a las competencias por formar.

» Definir los instrumentos por enseñar en torno a cada saber. » Determinar las estrategias de aprendizaje por formar en los

estudiantes.

» Elaborar el cronograma con los recursos necesarios. En la valoración:

» Analizar los logros obtenidos por los estudiantes con base en evidencias y criterios de medición.

» Determinar la disposición del docente y de los estudiantes hacia el aprendizaje y la enseñanza.

» Establecer la pertinencia de las actividades y tareas.

» Valorar las fortalezas y el impacto de las estrategias docentes empleadas.

En el monitoreo:

» Revisar de manera continua las estrategias docentes.

» Determinar si las actividades están siendo pertinentes respecto a los objetivos y modificarlas parcial o totalmente cuando sea necesario.

» Establecer si los estudiantes están aprendiendo. Otras directrices del trabajo docente:

» Fomentar el trabajo colaborativo mediante la formación de equipos y grupos de trabajo.

» Introducir en los procesos educativos el mayor número posible de experiencias y de actividades de búsqueda, indagación, exploración, investigación y solución de problemas.

» Crear las condiciones que favorezcan el desarrollo del estudiante El docente pasa así, de ser fuente de conocimiento para el alumno a fungir como un facilitador del aprendizaje.

El ámbito escolar debe servir de entorno seguro, estimulante e innovador para mejorar la enseñanza y la manera en que los alumnos pueden aprender mejor. La escuela, por ende, debe:

» Concentrar los recursos en la enseñanza y el aprendizaje, utilizando con eficacia los tiempos escolares.

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» Conceder libertad académica al docente, libertad para dirigir su trabajo y desempeñar un papel relevante en la cultura escolar, así como para atender a tiempo su desarrollo profesional y personal.

» Establecer una relación de confianza entre familia y escuela, basada en la certeza de ir juntos de la mano en la educación de los jóvenes

» Favorecer la experimentación de nuevos esquemas de formación docente y nuevos modelos de enseñanza.

» Reconocer y atender la cultura escolar como factor clave en la mejora de la enseñanza. Su transformación debe tener en cuenta la creación de un sentido de comunidad y de un futuro, para el que se comparten conocimientos y recursos.

» Organizarse mediante estructuras flexibles y colaborativas para responder a nuevas necesidades y desafíos.

» Mejorar la enseñanza es posible si los involucrados poseen el conocimiento para ello, pero también si están convencidos de que pueden y desean hacerlo.

» Transmitir a profesores y alumnos as propuestas de cambio educativo de manera que encuentren la forma de ponerlas en práctica, de conectarlas con sus intereses y necesidades, de dar sentido a lo que se propone y aumentar su capacidad y disposición para aprender.

» Formar a os directivos para hacer de la escuela una organización transparente, un lugar de investigación, donde profesores y alumnos aprendan y mejoren su actuación.

» Promover un sentido de comunidad, desde la construcción de una visión y unos objetivos compartidos, que den unidad a las intenciones educativas.

» Propiciar que los jóvenes desarrollen su capacidad para aprender y realmente aprendan.

» Trabajar para convencer al profesor de que la mejor motivación es que el alumno aprenda y apruebe.

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