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Evaluación experimental de la efectividad de la Estrategia Pedagógica de

preparatorio.

Durante la aplicación de la Estrategia Pedagógica propuesta se empleó el método experimental en su variante de pre – experimento, que implica el control de la variable dependiente, con sus dimensiones e indicadores, antes y después del experimento, para la obtención de la información acerca de la educación vial que posee la muestra.

Las dimensiones e indicadores fueron establecidos a partir de los estudios teóricos y metodológicos que sustentan la educación vial a los escolares con diagnóstico de retraso mental leve del grado preparatorio, quedando establecidas tres dimensiones: la cognitiva, la procedimental y la actitudinal, cada una de ellas con sus indicadores, los cuales permitirán evaluar, a partir de categorías de alto, medio y bajo, la educación vial a los escolares de la muestra, antes y después de aplicada la Estrategia.

A continuación se enuncia la escala valorativa para el proceso de determinación de la efectividad de la Estrategia teniendo en cuenta la operacionalización de la variable dependiente.

Se plantea que los escolares con diagnóstico de retraso mental leve tienen un nivel alto en la dimensión cognitiva cuando:

• Dominan siempre la dirección de su casa y saben orientarse hacia esos espacios.

• Reconocen siempre las señales de tránsito como peatón.

Se considera que los escolares de la muestra tienen un nivel medio en ladimensión cognitiva cuando:

• Dominan frecuentemente la dirección de su casa pero no se orientan hacia esos espacios.

• Reconocen frecuentemente las señales de tránsito como peatón.

Estos escolares tienen un nivel bajo en la dimensión cognitiva cuando no dominan la dirección de su casa, ni reconocen las señales de tránsito como peatón.

Se plantea que los escolares con diagnóstico de retraso mental leve tienen un nivel alto en la dimensión procedimental cuando:

• Siempre cruzan las calles por las esquinas, de acera a acera, en línea recta.

• Siempre usan adecuadamente las aceras por la derecha, en la dirección en que transitan.

Se considera que los escolares de la muestra tienen un nivel medio en ladimensión procedimental cuando:

• Cruzan siempre las calles por las esquinas pero no lo hacen de acera a cera ni en línea recta.

• Utilizan siempre la acera pero no lo hacen por la derecha en la dirección en que transitan.

Estos escolares tienen un nivel bajo en la dimensión procedimental cuando no cruzan correctamente las calles, ni utilizan las aceras para transitar por la vía.

Se plantea que los escolares con diagnóstico de retraso mental leve tienen un nivel alto en la dimensión actitudinal cuando:

• Respetan siempre las señales de tránsito como peatón.

• Cumplen siempre normas de educación formal en la vía, con disciplina y sistematicidad.

• Prefieren siempre ser independientes en la vía evitando riesgos de accidentes.

Se considera que los escolares de la muestra tienen un nivel medio en ladimensión actitudinal cuando:

• Cumplen frecuentemente con las normas de educación formal en la vía, pues no es disciplinado y sistemático.

• Frecuentemente prefieren ser independientes en la vía, siendo en ocasiones descuidados al evitar riesgos de accidentes.

Estos escolares tienen un nivel bajo en la dimensión actitudinal cuando no respetan las señales de tránsito, no cumplen normas de educación formal en la vía y no prefieren la independencia en ella.

Se determinó como metodología para la comprobación, la aplicación del diseño pre- experimental que representan el pre-test y el post –test para evaluar la influencia de la Estrategia Pedagógica de educación vial a los escolares con diagnóstico de retraso mental leve del grado preparatorio, antes y después de aplicada.

La muestra, intencional, está integrada por los 10 escolares con retraso mental leve de la Escuela Especial: ¨Filiberto Rivero Hernández¨, única de esta especialidad en el municipio de Sagua la Grande, alumnos de la autora de la investigación, por ser de su interés incidir en:

• Escolares que se inician en la escuela.

• La necesidad que tienen de educarse vialmente.

Los escolares de la muestra tienen en común, edades que están en el rango comprendido entre cinco y siete años, viven distantes de la escuela, carecen de saberes en la temática, son muy dependientes en la vía del adulto y les interesó el tema .

Para la realización del pre-experimento se elaboraron y aplicaron la guía de observación de actividades (Ver anexo 2) y la prueba pedagógica, en pre-test (Ver anexo 8).

Resultados de la etapa de diagnóstico. (Pre-test)

Para esta primera medición se aplicaron la guía de observación de actividades y una prueba pedagógica oral.

Se realizó la observación a 10 actividades: 4 clases del grado, 2 tránsitos a clases de Educación Física, 2 tránsitos a clases de Computación y 2 idas a la escuela y regresos de ella, con el fin de constatar los conocimientos, procederes y actitudes

de la muestra con respecto a la educación vial antes de la implementación de la Estrategia (Ver anexo 2).

La observación se realizó en condiciones naturales del centro ( las clases ) y del entorno ( sus tránsitos ).

Se pudo constatar que en la evaluación de la dimensión cognitiva, respecto al indicador reconocimiento de señales de tránsito, la mayoría de las observaciones, el 80 %, están en un nivel bajo, pues en ellas se pudo comprobar que casi todos los escolares de la muestra son incapaces de reconocer señales tales como paso peatonal, seguir en la dirección que se indica, niños en la vía y ceda el paso, entre otras. El restante 20 % de las observaciones en este indicador, muestra un nivel medio, pues en ocasiones reconocen algunas señales.

En el indicador referido al dominio de la dirección de su casa, el 80 % de las actividades observadas, es decir casi todas, se encuentran en un nivel alto, pues además de que la mayoría de los escolares logran expresarla, indican como guiarse hacia esos espacios, reconociendo edificios, lugares llamativos, calles con menos peligros para el tránsito, caminos más cortos, acompañados de su familiar. Hay un 10 % de las actividades observadas en un nivel medio, porque en ese caso faltó la orientación clara hacia su casa. En el 10 % de las actividades restantes faltó tanto expresar la dirección de la casa, como orientarse hacia ella.

En la evaluación de la dimensión procedimental, respecto al indicador cruzan las calles correctamente, más de la mitad de las observaciones realizadas, el 60 %, reflejan un nivel bajo, pues la mayoría de los escolares cruzan la calle por cualquier parte, se bajan al contén para hacerlo y corren en zigzag para alcanzar la acera de enfrente. En el 30 % de las observaciones, se aprecia al cruce por las esquinas, pero con las anteriores insuficiencias indicadas, estando en un nivel medio el indicador. En un nivel alto se encuentra el 10 % de las observaciones, pues se pudo apreciar en ella que hay siempre un escolar que la realiza correctamente por las esquinas, tomando todas las precauciones.

En la utilización de las aceras adecuadamente, la mitad de las observaciones realizadas arroja niveles bajos, porque los escolares no prefieren la acera para transitar. En menos de la mitad de las observaciones, el 40 %, se advierten niveles medios porque utilizan siempre la acera pero sin tener en cuenta hacerlo por la

derecha en la dirección en que transitan, invadiendo la senda de la persona que viene de frente, con posibles tropiezos y caídas, incluidas hacia la calle. El 10 % de las observaciones arroja un nivel alto porque siempre en ella se pudo apreciar un escolar que utiliza la acera adecuadamente.

En la evaluación de la dimensión actitudinal, el indicador respeto a las señales de tránsito, muestra, en casi todas las observaciones, el 80 %, niveles bajos. En ellas los escolares, que traen como problema el poco reconocimiento de las señales de tránsito, no se detienen en las esquinas, ni logran entender la dirección en la que hay que mirar para cruzar, entre otras. Sólo el 20 % de las observaciones están en un nivel medio porque en ocasiones respetan algunas de ellas como el pare.

En el indicador referido al cumplimiento de las normas de educación formal en la vía, casi todas las observaciones realizadas, el 80 %, indican niveles bajos porque la mayoría de los escolares de la muestra corren y juegan cuando transitan por la acera, gritan sin causas aparentes, molestando a los demás transeúntes y en ocasiones no ceden el espacio que les pertenece a otras personas; son indisciplinados. El 20 % de las observaciones realizadas están en el nivel medio porque frecuentemente se aprecia en ellas que los escolares de la muestra cumplen con normas de educación formal pero son asistemáticos en esta actitud.

Por último en el indicador prefiere ser independiente en la vía, la mayoría de las observaciones realizadas, el 70 %, se encuentran en el nivel bajo. Se aprecian descuidos de los escolares, poca atención al tránsito peatonal y vehicular, cometen riesgos innecesarios al caminar y soltarse intempestivamente de la mano del familiar y la independencia quieren trocarla por indisciplina.

El nivel medio se aprecia en el 30 % de las observaciones realizadas a este indicador pues aunque prefieren frecuentemente ser independientes, no evitan arriesgarse en el tránsito. (Ver anexo 3).

Para profundizar más en la información se aplicó en esta etapa una prueba pedagógica oral, con el propósito de constatar los conocimientos de educación vial que poseen los escolares con diagnóstico de retraso mental leve del grado preparatorio, en este caso como pre-test. (Ver anexo 8).

El grado de relación didáctica entre cada una de las preguntas, permitió además del estudio personológico de la preparación en educación vial, integrar los conocimientos

de la muestra en ese aspecto, teniendo en cuenta las dimensiones e indicadores declarados por la autora.

En la primera pregunta referida al lugar donde le gusta estar más, seis escolares de la muestra, el 60 %, expresan en su casa, tres en la escuela, el 30 % y uno en la vía, el 10 %, lo que es favorable si se tiene en cuenta que solos en la calle pueden estar sujetos a posibles accidentes.

En la evaluación de la dimensión cognitiva en el indicador referido al dominio de la dirección de la casa (segunda pregunta), ocho escolares, el 80 %, la conocen, expresando en forma clara como llegar a ella, reconociendo edificaciones, lugares llamativos, calles menos peligrosas para el tráfico y caminos más cortos, encontrándose todos ellos en el nivel alto; un escolar la domina pero no sabe orientarse bien hacia ella, está en el nivel medio y el otro no la domina, presenta un nivel bajo.

En el indicador reconocimiento de señales de tránsito (tercera pregunta), hay siete escolares, el 70 % de la muestra, que no es capaz de reconocer que hacer ante las señales indicadas, ni al menos en tres de ellas, encontrándose en el nivel bajo, y los tres restantes están en un nivel medio pues reconocen lo que se debe hacer ante tres señales mostradas.

En la evaluación de la dimensión procedimental respecto al indicador cruzan las calles correctamente (cuarta pregunta), seis escolares, el 60 % de la muestra, tienen un nivel bajo pues expresan que cruzan las calles por cualquier lugar; tres están en el nivel medio pues indican que lo hacen por la esquina pero corriendo por la calle para alcanzar la otra acera. Un solo niño expresa correctamente que cruza la calle por la esquina, en línea recta, de acera a acera, estando en un nivel alto.

En el indicador utilización de las aceras adecuadamente (quinta pregunta), nueve escolares, el 90 % de la muestra, expresan que caminan por ella pegados al contén, encontrándose en un nivel bajo. Solo un escolar dice hacerlo por la derecha en la dirección en que camina, estando en un nivel alto.

En la evaluación de la dimensión actitudinal respecto al indicador respetan las señales de tránsito (sexta pregunta integradora para los tres indicadores de esta dimensión), siete escolares, el 70 %, está en el nivel bajo pues expresan que nunca las respetan. Los otros tres escolares de la muestra, el 30 %, están en el nivel medio,

porque se pudo apreciar en sus respuestas que casi siempre respetan las señales de tránsito.

En el indicador cumplimiento de normas de educación formal en la vía, ocho escolares, el 80 %, está en el nivel bajo, pues expresan que aprovechan la acera para correr, jugar y gritar sin causas aparentes, estorbando así la marcha de otros peatones por la vía. Un escolar expresa que sólo a veces hace lo anterior y sólo uno indica que cuando transita por la vía lo hace conversando, pero sin gritar, no corre, ni juega y no molesta a los demás peatones en su tránsito, encontrándose en el nivel alto.

En el indicador prefieren ser independientes en la vía, en las respuestas de siete escolares, el 70 % de la muestra, se aprecia que siempre caminan descuidados, con riesgos de accidentes, pues han tropezado y caído al contén o a la calle y no van atentos al tránsito, estando en el nivel bajo. Dos escolares expresan que en ocasiones la independencia en la vía la realizan sin tener determinados cuidados, encontrándose en el nivel medio. En sólo un escolar se constata que al dar su respuesta está expresando los cuidados que tiene cuando va solo por la vía, evitando los riesgos de accidentes, logrando así su independencia y el nivel alto. (Ver anexo 9, Tabla 1).

En el resultado integrador de la prueba pedagógica inicial se constata que de los diez escolares de la muestra, hay uno en el nivel alto, dos en el nivel medio y siete en el nivel bajo, lo que significa la necesidad de su educación vial (Ver anexo 9, Tabla 2).

Resumen del pre-test.

En la evaluación de las dimensiones e indicadores establecidos por la autora para diagnosticar el nivel de la educación vial en los escolares con diagnóstico de retraso mental leve del grado preparatorio, se observa que:

¾ La mayoría de ellos domina la dirección de su casa y se orienta adecuadamente hacia esos espacios.

¾ Poseen insuficiencias en el reconocimiento de señales de tránsito.

¾ Pocas veces utilizan las aceras adecuadamente y cruzan las calles correctamente.

¾ Muestran carencias en el respeto hacia las señales de tránsito, en el cumplimiento de normas de educación formal en la vía y en la preferencia por ser independientes en ella.

Etapa de implementación.

Se realizará una conversación inicial con los escolares de la muestra para explicarles que a partir de ese momento y sistemáticamente se desarrollarán acciones de educación vial, teniendo la oportunidad de apropiarse de conocimientos, procederes y actitudes responsables.

La Estrategia fue implementada a partir de diciembre de 2008 hasta mayo de 2009. En la fase inicial de esta etapa se trabajó en contenidos, procederes y actitudes o conductas de la educación vial, a través de acciones encaminadas a lograr en los escolares de la muestra, reconocimiento y significación de las señales básicas de tránsito con las que tienen que interactuar en la vía, los procedimientos correctos para cruzar la calle y caminar por las aceras, las normas de educación formal, el respeto a las señales de tránsito y la preferencia por ser independientes.

En el desarrollo de estas acciones los escolares se mostraron motivados, entusiastas e interesados por los conocimientos teóricos y prácticos adquiridos a través de manejos sencillos de poesías, rompecabezas, juegos, dibujos, modelos, comentarios y anécdotas sobre la educación vial, se relacionaron entre sí y fueron capaces de autovalorarse ellos mismos.

En esta fase los escolares de la muestra aprendieron a significar, de forma elemental, lo que es la educación vial y la importancia de incorporarla a sus conocimientos, incluyendo las enseñanzas del semáforo.

Estas acciones se desarrollaron en el contexto de la Escuela Especial, aprovechando las potencialidades de las áreas de juego y los entornos cercanos a la escuela, contribuyendo a la apropiación de los contenidos propuestos a la muestra, con el empleo enfático del juego.

En la fase de desarrollo se aplicaron acciones donde además de continuar trabajando teóricamente los contenidos, se ejercitó y sistematizó su aplicación a distintas situaciones prácticas.

Se confeccionó el mural de tránsito con la participación activa de los escolares de la muestra, como prueba del logro del significado elemental de educación vial.

Se interactuó con la computadora para ejercitar el reconocimiento de señales de tránsito y ámbitos propicios de conductas de juego, donde los escolares de la muestra demostraron disciplina, independencia y entusiasmo, al mismo tiempo que cumplían con las tareas orientadas.

En el juego de roles y el paseo, dieron riendas sueltas a la espontaneidad, siempre orientados, precisados y observados por la autora, que iba evaluando los progresos en el accionar de sus escolares. Se sistematizó en estas acciones los conocimientos, procederes y actitudes previstas a incorporar como parte de su educación vial.

Se socializó en un primer taller con la familia, sus actitudes en la vía con respecto a los hijos a través de vivencias, profundizando en las fallas en su educación y enfatizando en la importancia de la independencia vial que hay que lograr en ellos. En otro taller con la familia se le informa de los principales elementos de la educación vial para que se facilite su rol en ese sentido sobre la base de conocimientos, procederes y actitudes de la temática.

Integrar los roles de los agentes educativos sobre la educación vial, permitió accionar positivamente en los escolares de la muestra que mostraron entusiasmo y conocimientos sobre el tema.

Como última acción de la Estrategia se realizó el Festival de Tránsito en el cual se integraron los conocimientos, procederes y actitudes trabajadas, con la participación entusiasta de los escolares de la muestra, sus padres, los demás agentes educativos y las niñas y niños del primer ciclo de la Escuela Especial que fueron sus invitados. Se analizaron los logros y deficiencias en la ejecución de las acciones y las sugerencias para futuras actividades de preparación.

Etapa de evaluación (Post – test).

Como ya se explicó, la evaluación estuvo presente en todas las etapas de la Estrategia y posibilitó la retroalimentación constante de su marcha, permitiendo proseguirla o reorientarla de forma dinámica y abierta, además de que permitió verificar en que medida se han satisfecho las necesidades diagnosticadas y que nuevas se generan en el proceso, así como el autocontrol y autoevaluación de los participantes.

Para constatar la efectividad de las acciones en la implementación de la Estrategia Pedagógica, se observaron 10 actividades con la misma distribución de la constatación inicial. (Ver anexo 2).

En la dimensión cognitiva se verificó que el reconocimiento de las señales de tránsito estuvo presente en un nivel alto en el 80 % de las actividades observadas, sólo manifestándose anteriormente en un nivel medio, en el 20%. Las reconocen por los colores que la integran, por la forma de la figura geométrica que tienen y sobre todo por su significado.

En el 100 % de las observaciones se aprecia el dominio por los escolares de la dirección de su casa y la orientación que tienen hacia esos espacios. El anterior 80 % representó una potencialidad para el trabajo de la temática con ellos.

En la dimensión procedimental, el indicador referido al cruce correcto de las calles