8.3. Entrevista a expertos
8.3.1 Experto No 1 (Restrepo, 2017)
1. ¿Considera Usted que los relatos de este acontecimiento han esclarecido u ocultado la memoria?
Considero que los han esclarecido. Indiscutiblemente, los familiares de los desaparecidos y organismos de derechos humanos, han logrado posicionar su memoria (interpretación de este hecho histórico). La cual si bien aún no puede considerarse como la memoria oficial o histórica, si ha logrado ganarse un espacio relevante; siendo una memoria más fuerte que la que han, por ejemplo, anteponer los militares, ubicando como ejemplo el libro “Desaparecidos” escrito por el Coronel Plazas Vega, en el cual cuestiona la veracidad de la existencia de desaparecidos durante el operativo militar, resaltando la identidad de Irma Franco como guerrillera y cuestionado a la justicia colombiana por condenar a los miliares que estarían cumpliendo su deber de salvaguardar el orden nacional.
En lo que respecta a los familiares de los desaparecidos, dispositivos o canales de memoria como los documentales 28 horas bajo fuego y La Toma, este último del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, han logrado cristalizar la memoria de los familiares sobre este acontecimiento.
A nivel político, las demandas de justicia de los familiares de los desaparecidos del palacio de justicia como un crimen de Estado, logró la sentencia del antes mencionado coronel Plazas Vega a 30 años de prisión, así como la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que “ordena al Estado colombiano a llevar a cabo en un plazo razonable las investigaciones amplias sistemáticas y minuciosas que sean necesarias para establecer la verdad de los hechos" (International Center for Transitional Justice[ICTJ], 2015, párr. 1).
Así mismo, fue más que significativo el triunfo “político” de los familiares y demás organizaciones de derechos humanos y sociales que lograron que la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), fijará la fecha de 1985 como el corte inicial para el reconocimiento de las víctimas. Fecha que en un inicio se había sugerido que iniciara desde comienzo de los años 90, lo que hubiera dejado por fuera el reconocimiento de los desaparecidos de la Toma del Palacio de Justicia y al acontecimiento como tal, por fuera de la Ley (aspecto
legal que concierne a la búsqueda de la justicia) y de la memoria oficial del pasado reciente colombiano (que hace relación con el derecho a la verdad y reparación simbólica).
2. ¿Qué uso debe darse a este hecho histórico en la narrativa colombiana?
Debe convertirse en una narrativa que contribuya a la reconciliación de la sociedad, para lo cual es necesario que se convierta en una narrativa pedagógica, de lo contrario conseguirá reparación para los familiares, pero no logrará convertir en memoria pedagógica que es aquella que busca evitar que los hechos vuelvan a repetirse. Soy partidaria de lo que indica la Justicia Transicional al indica que:
Las sociedades que no se enfrentan a las violaciones masivas de los derechos humanos suelen quedar divididas, generándose desconfianza entre diferentes grupos y frente a las instituciones públicas y obstaculizándose o haciéndose más lentas las mejoras en materia de seguridad y desarrollo. Esa situación pone en cuestión el compromiso con el Estado de derecho y, en última instancia, puede conducir a la repetición cíclica de diversos actos de violencia (ICTJ, 2017, párr. 4). Es en este sentido, que considero que la Toma del Palacio de Justicia, debe tener un uso pedagógico que no divida a la sociedad, sino que sea ejemplarizantes en cuanto el acceso a la verdad y la justicia del Estado Colombiano, así como también de las responsabilidades de la guerrilla del M-19 y del narcotráfico colombiano. Con el reconociendo de la verdad de lo ocurrido por parte de los actores implicados e impartiendo justicia (lo que le corresponde al Estado), se logra el fortalecimiento de la democracia, la ruptura de cadenas de odio que dividen la sociedad, haciendo que esta última se convierta en garante de la no repetición de los hechos.
3. ¿Cómo ha afectado a los procesos pedagógicos la forma como se ha preservado la memoria de este hecho histórico?
No considero que lo haya afectado, ya que es un proceso que recientemente ha iniciado Colombia. Sólo hasta el proceso de paz de la guerrilla de las FARC, la sociedad colombiana ha tenido realmente la posibilidad de proyectarse un futuro sin un conflicto arado que lleva más de medio siglo; posicionándose la memoria, el derecho a recordar, en un lugar central como lo demanda la Justicia Transicional. Antes las condiciones no estaban dadas por lo que no habían
podido emerger procesos pedagógicos de preservación de la memoria. No porque no los hubiera, sino porque la memoria necesita una sociedad dispuesta a tramitarla, enfrentarla y por qué no: a asumirla. En ello las víctimas son esenciales, pero no tenían las condiciones para poder hablar ni la predisposición de un Estado y una sociedad dispuesta a escucharles, creerles y solidarizarse con su dolor.
4. ¿Cómo debe recordarse este acontecimiento en la memoria pedagógica de la escuela colombiana?
Debe hacer parte de los manuales de historia. Los docentes deberán buscar la comprensión de lo que ocurrió junto con los estudiantes, buscando que este hecho se convierte en ejemplarizante de lo que no puede volver a ocurrir. La escuela está llamada a la transformación social, pero esa transformación se logra sólo desde la comprensión crítica del pasado reciente, de lo contrario pasará hacer un hecho más que se aprende de “memoria” pero que luego se olvida.
Así mismo, deben propiciarse otros contextos pedagógicos para recordar. Al respecto me parece relevantes las iniciativas de pedagogía de la memoria que lidera el Centro Nacional de Memoria Histórica (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2014)
5. ¿Cuáles son los usos y abusos de la memoria de este acontecimiento?
Respecto a los usos de la memoria, en las respuestas anteriores he dado ya diversos ejemplos. En lo concerniente a los abusos, debe evitarse que se convierta en una memoria que “idealice” a los desaparecidos convirtiéndolos en la única memoria de este acontecimiento y estigmatice al Estado y a las Fuerzas Militares. Para esto es necesario que el hecho sea memorizado sin in visibilizar el contexto en el que se dio, no para justificar las actuaciones de los implicados, sino para contribuir en la comprensión de la crisis institucional y de orden público que vivía el país; pues la Toma del Palacio no fue un enfrentamiento entre militares y civiles. Fue un acto de una toma de un grupo guerrillero, con financiación de un monstruo que hasta el momento no se había dimensionado en su totalidad y capacidad de hacer daño como lo es el narcotráfico. De ahí que La Toma haya sucedido en uno de los períodos más sangrientos de nuestra historia en la que el Palacio de Justicia, como templo de la democracia, se convirtiera en objetivo del Cartel de Medellín para presionar al gobierno a no continuar con la extradición.
Por su parte el gobierno evidenció su debilidad e incapacidad para controlar el orden público y su ceguera ante el fenómeno del narcotráfico. Mientras que el ejército dio cuenta de una conducta propia de la guerra fría en la que el enemigo no era sólo la izquierda armada sino también los grupos sociales que fueran a fines a las ideas comunistas.
En todo este entramado de intereses y violencia armada, los perdedores, como suele ocurrir en los conflictos armados, fueron los civiles (trabajadores del Palacio y magistrados) y la democracia colombiana. Es por esto que, desde mi percepción, la Toma del Palacio es un hito fundamental para comprender la poca legitimidad que tienen en la actualidad las instituciones del Estado y sus fuerzas armadas y la desesperanza que aún pervive en el subconsciente de los colombianos.
Tópico dos: Frente al olvido acerca del holocausto del palacio de justicia se trata de identificar los aspectos que pueden ser relevantes para ser tenidos en cuenta en los usos pedagógicos.
6. ¿Considera Usted que los relatos de este acontecimiento han facilitado o entorpecido el olvido?
Han entorpecido el olvido, evitando que este acontecimiento que es realmente un hito del pasado de conflicto en Colombia, quedará en los anaqueles del olvido o como un evento traumático que sólo atañe a los familiares.
7. ¿Qué uso debe darse a este al olvido de hecho histórico en la narrativa colombiana?
Debe olvidarse las narrativas de odio que dividan más a la sociedad. Es necesario comprender lo que allí ocurrió, pero sin generar odios que conlleven a la repetición de los hechos.
8. ¿Cómo ha afectado a los procesos pedagógicos la forma como se ha olvidado este hecho histórico?
No considero que se hayan afectado por las razones que indiqué en la pregunta N. 3.
9. ¿Cómo debe olvidarse este acontecimiento en la memoria pedagógica de la escuela colombiana?
10. ¿Cuáles considera Usted que han sido los usos y abusos del olvido de este acontecimiento en los contextos pedagógicos?
Pienso que al ser un proceso que recientemente ha iniciado, aún no hay suficiente distanciamiento en el tiempo para medir los impactos en los contextos pedagógicos, lo cual exigiría metodologías de análisis comparativas de acuerdo a los diversos contextos pedagógicos en tanto no es lo mismo un grupo juvenil que se dedica a la promoción de los derechos humanos a un contexto pedagógico en marcado en la escuela o la universidad.