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FA# SOL# Tu tienes tus ferias

In document CLAUDIO - Cancionero Darnauchans (página 66-73)

Un transeúnte

FA# SOL# Tu tienes tus ferias

SI tu sed, tus amigos la#m yo tengo tus lejos MI FA# tu adiós y tu brillo [A] Tu sueño lo tienes, tu nuevo testigo y a mí, ¿que me queda? No sueñas conmigo [B] FA# MI RE#7 Yo tengo la noche sol#m y lo anochecido dom dom los claros del día DO# los tengo perdidos

DO# FA# [A] Tu fe y tu sonrisa Tu “fácil”, tu olvido Tu búsqueda tienes Me dejas el frío [B] Tendrás la esperanza que yo no he tenido Tendrás ir teniendo lo que no tuvimos.

DO# (DO#sus4 - DO# - do#m - DO#sus2) FA#

a ch.

El amor o el desamor, formas distintas (apenas) de una misma esencia, el más viejo de los temas posibles de una canción y tal vez el más vigente, se aborda en esta balada que fue compuesta a principios de 1981.

Luna del ciempiés

No, no caerá, dijo el Alfil

O por lo menos esta noche no será El taximetrista se calló

mirando al cielo de reojo aceleró Los habitantes de aquella noche temieron a la luna

porque no era luna llena Era una nueva luna

Menguándolos, creciéndose como una naranja venenosa vigilando la ciudad.

Los de la noche te tienen miedo filoso plenilunio

La Zully pensó en otras lunas como la luna sobre el mar de la canción del cabaret. Pero no era luna de prostíbulo ni un ángel de cartel

(luna propaganda con palmeras de pared). El guardacoches sabe bien

que es la luna del ciempiés.

El mozo del bar volcó la copa de coñac sobre baldosas habituadas al alcohol El sucio cristal de la ventana reflejó lo que mostraba el cielo

Después cayó la luna O aquella cosa

que era como una luna. Quedó blanquísima la calle y no era nieve. Quedó solísima la calle y ya era día.

“Luna...” (el texto) fue compuesto entre setiembre y noviembre de 1980, pero su música se trabajó desde 1972 hasta hallar forma definitiva en el momento de confluencia con las palabras. Dice Eduardo (escribe Eduardo) en el cuaderno de donde tomo fechas para estas notas, que reconoce la deuda posible del texto con el cuento “La luna roja” del argentino Roberto Arlt, asumiendo que no es disculpa el no conocer el relato a la fecha de realización de la canción. El guardacoche, único conocedor de lo que está pasando, es sin lugar a dudas un “Desconsolado”.

Señora otra

[A]

FA#add9 DO# SI6 Casi me olvido de usted DO# FA#add9 La muy, la mía, la otra SI6 FA#add9 Señora, señora

FA#/DO DO# SI6 la#m7 sol#m Señora muerte

[A]

Ahora la veo y pienso que no hay nada que salvar No hay nada, no hay nada No hay nada y llueve [B]

re#m (re#m/do# - re#m/do) DO# Un beso de cuchillo en mi canción SI FA#

Tal vez la más querida SI FA# Silencio en la entrevista

DO# SI FA#/DO DO# SI6 la#m7 sol#m Un sol, un mar y pájaros que miran

[A]

Aparece como siempre Aparece aparecida Parece, parece Parece un jueves [A]

Mileidi la mi madrina La miro por los espejos La miro, me mira Me mira y calla [B]

Yo siento el viento frío de su voz silbando mis canciones

Lamiendo los rincones

detrás de las cortinas de mi cuarto [A]

Quédese ahí con sus uñas Veloz y quieta esperando Espere, espéreme Y espere siempre [A]

Deme su amor de olvidarme y la pasión de su adiós Esposa, brumosa Tía del miedo [B]

No es que yo le cante por amor; más bien es desencanto Es música de espanto

Ahora que lo sabe yo me callo. FA#add9

A la memoriosa dueña del olvido

También esta canción pertenece a la producción del año 1980 (mayo-octubre). La “otredad” y el “desencanto” (condición y opinión) con que se tipifica a “señora” definen claramente un punto (muchas veces polémico) de la propuesta de Darnauchans. Eduardo suele remitir la canción, en paridad de intención a la interpolación secuencial de “All that jazz”.

FA#add9: xx4324 SI6: x24444 FA#/DO: x34322 re#m: xx1342 (re#m/do# - re#m/do): en realidad en esta secuencia que nos trasladará al DO#, lo importante es pulsar las cuerdas I (2), II (4) y V (4,3, marcando los bajos), pero se puede prescindir de la misma.

De los relojeros

Lleguemos a un acuerdo el tiempo es una cosa que pasa y que no existe fuera de los relojes.

Las cosas que es el tiempo sólo tienen sentido

por dentro de una vida orillas de su muerte.

En mínimos cuartos-en cajas de tiempo tocando engranajes-pequeños tornillos y destornillando-están los relojeros resortes minúsculos-de minuteros un ojo adelante-y el otro entreabierto segundo demonio-de los relojeros (el péndulo blanco y el péndulo quieto) gira contra gira-aguja agujero

y manos que manos-ordenan el tiempo la espalda encorvada-de los relojeros oscila entre timbres-de días y miedos los dedos precisos-de los relojeros imponen quietudes-(tic-tac) movimiento (acuérdense el acuerdo)

se trata de la cuerda la cuerda que se da o no se da y se cuelga

/(horaria) problema/

Me parece sumamente interesante el ordenamiento de los versos que el comentario refiere, así que los trascribo textualmente a modo de bonus:

I*

1. Lleguemos a un acuerdo 2. el tiempo es una cosa 3. que pasa y que no existe 4. fuera de los relojes. II*

5. Las cosas que es el tiempo 6. sólo tienen sentido 7. por dentro de una vida 8. orillas de su muerte.

I En mínimos cuartos-en cajas de tiempo II tocando engranajes-pequeños tornillos III y destornillando-están los relojeros IV resortes minúsculos-de minuteros V un ojo adelante-y el otro entreabierto VI segundo demonio-de los relojeros (el péndulo blanco y el péndulo quieto) VII gira contra gira-aguja agujero

VIII y manos que manos-ordenan el tiempo IX la espalda encorvada-de los relojeros X oscila entre timbres-de días y miedos XI los dedos precisos-de los relojeros XII imponen quietudes-(tic-tac) movimiento III*

9. (acuérdense el acuerdo) 10. se trata de la cuerda 11. la cuerda que se da 12. o no se da y se cuelga

Al igual que 2, 5 y 6, integraba la última sección (inéditos) del libro “Canciones” que publicara en 1982, Ediciones de la Banda Oriental. El ordenamiento de los versos, refleja una doble estructura horaria con la que también juega el “tempo” de la canción. El texto fue construido en julio de 1981, pero la música recién tomó forma definitiva en el momento del registro.

Perdidos en la noche

“Ibant obscuri sola sub nocte per umbras”

Ratzo y Cowboy juntos en un ómnibus van

entre las nieblas de la noche

y las chatarras blancas de la luna... Solo van. Muerte les espera y van Sin épica ni gloria...

y cielo no hay.

Ratzo y Cowboy juntos en el plástico, rojo

mundo de perversos y rufianes Juntos soñaron la gloria

El aire puro la

vida que muerte nunca espera... la dulcedumbre... cuerda rota, ay!

“Ibant obscuri sola sub nocte per umbras”

Ratzo y Cowboy juntos Sin espuelas uno

y rengo, roto el pecho del pequeño, ven pasar bellas mujeres,

las sirenas de neón, electroacústicas, que esconden arrecifes.

Indefensos van...

Ratzo y Cowboy juntos en un ómnibus

perdidos en los lejos de la luna sin banderas ni tractores

ya sin el aire –el aire que soñaron juntos respirar

el aire de la vida el seno de la noche.

“Iban oscuros solos bajo la noche por las sombras”

A Federico Fellini, autor de “La Strada”.

Al pie de la hoja original del texto de esta canción, se acotó: “Texto de Washington Benavides. Estribillo de Publio Virgilio Marón. Música e idea general de Eduardo Darnauchans. Terminada el 16/3/79 en Montevideo”. Y ya que estamos, seguimos... El título está tomado del nombre en español del film “Midnight Cowboy” (Vaquero de medianoche) y sus personajes reaparecen en la canción. La ingenuidad y desesperanza de la pareja remite inevitablemente a otra y por ello está dedicada a Fellini por “La Strada”. El hexámetro latino perteneciente a “La Eneida” que es el estribillo, nos persiguió desde que lo leímos en el prólogo-dedicatoria que Jorge Luis Borges escribiera para el “El Hacedor” (1960). En otro viaje, en otro libro, Virgilio (personaje) también sería pareja y guía, en una ruta infernal.

Historia

Se quedó mirando al cielo que venía anocheciendo y un duro conocimiento vino a llevarle el resuello. Qué fuerte descubrimiento el de Atanasio Meneses despertarse con la muerte acariciándole el pecho.

Sintió un pinchazo en las sienes y enderezó la mirada

Como buscando a la nada el sol le sangró en la frente. Para qué contar el resto de aquel adormecimiento si de esos desprendimientos saben cantar más los cuervos.

Fue estrenada el 29 de enero de 1983 en función de café concert, interpretada por sus autores (Bernardo Aguerre, música; y Eduardo, texto). Es la única canción de la placa que no tiene música de Darnauchans, e integra la “zaga de Minas de Corrales” a pesar de lo cual yo veo reflejado en el “linyera de campo” al guardacoche del ciempiés. Para ambos, no existe la sorpresa. Eduardo dice que cree que a la anécdota real de la muerte del caminante, se le superpuso algo de “Sombras sobre la tierra” de Espínola.

Épica

Andarás por algún lado

dándole sentido al aire y a las cosas Justificando la ruta

de los helicópteros y las palomas. Irás como de costumbre

en un delirio de abedules y palmeras restituyendo a la luna

sus antiguas llanuras su color de estrella. Ordenarás tu cabello

dibujando lágrimas entre las ruinas de los silencios del mármol

Despejaste los números de tu sonrisa. Amiga de los ciclistas

de los locos, de los osos hormigueros de los mozos de los bares

de los sueños del liquen y de mis desvelos. Sin ti no hay canción posible

ni respira el día sus mejores vientos y algo con un algo triste

se me posa en los labios y me da el silencio. Vas quemándome las dudas

vienes encendiéndome las esperanzas y te duermes en mi cama

y amaneces despierta es tuya la mañana.

Una canción mas del ´80 (enero-junio). En las idas y venidas de músicos y cantores (o sea “zurcidores”) el texto fue compuesto para una melodía preexistente de Fernando Cabrera, quien finalmente la utilizó con su texto propio original. A fines de 1981, se la dotó de música. Nunca fue cantada en vivo. Su optimismo histórico nos hizo elegirla para cerrar la placa, o sea, abrir el futuro.

In document CLAUDIO - Cancionero Darnauchans (página 66-73)

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