CAPÍTULO I: Fundamentación Teórica
1.2. Artículo 75 inciso Segundo del Código Orgánico Integral Penal
1.3.3. Abuso Sexual
1.3.3.4. Factores de riesgo para el abuso en menores
Plenilunia Salud Mujer, 2015, en un estudio llamado riesgo para menores hace referencia “a varias son las causas que conllevan a la ejecución de acciones ilegales en contra de la integridad sexual de un niño o adolescente menor, de entre las principales causas se identifica:
La injerencia de bebidas alcohólicas y sustancias psicotrópicas por parte de la madre o padre o familiares cercanos a la víctima, que conviven con el niño o niña.
La falta de capacidad de razonamiento por parte de los padres o familiar que está a cargo del niño o niña.
Herencias de maltratos experimentadas por el padre o la madre o de los dos
Escasa o deficiente relación entre padre e hijo.
Poca ayuda social para fortalecer la unión familiar
No reconocer que un niño tiene los mismos derechos que una persona adulta como ser humano.
Maltrato físico y psicológico”.
Castorena, 2018, en su obra denominada factores psicologicos en abuso sexual nos dice que “diversas investigaciones han demostrado que el factor
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más influyente que origen a maltratos y abusos sexuales, son paradigmas rígidos, idealizados por la sociedad, limitando las actividades de las personas”, por cuanto intenta determinar cómo debe estar constituida una familia idónea, quien debe tomar el mando en las decisiones grupales, el comportamiento de un niño por ejemplo induciéndolo a la obediencia, al igual que definir el comportamiento de una buena madre, siendo reservada y sumisa.
Estos paradigmas limitan una buena relación familiar, fomentando el control y la igualdad de derechos frenado aprender de forma compartida. La mayor cantidad de actos delictivos de forma sexual, son efectuados por los padres de familia y familiares adultos varones, varios estudios demuestran que las agresiones ejercidas por lo varones bordea el 86.6% mientras que las agresiones de las mujeres llega al 13%, entre los principales actos es la proporción de material pornográfico a un niño o niña sin ningún fin educativo, tocamientos indebidos, besos, sexo oral, anal y genital, la exposición de los niños para fines sexuales con otros adultos. Las acciones ejercidas en propósito de abusar sexualmente, en un niño o niña genera conflictos sentimentales que pueden ser: placer, extrañamiento, culpa, desagrado, miedo, confusión, o rechazo ante este problema.
1.3.3.5 ¿Cuándo hay abuso sexual?
American Academy of Pediatrics, 2016, en su estudio el cual lo denomina victimas de abuso sexual nos habla sobre “la mayoría de víctimas de abuso sexual permanecen en silencio, con frecuencia sintiéndose culpables y desvalidos. No corren a decirle a su mamá u otro adulto de confianza por miedo a que meterse en problemas si alguien se entera del abuso”. A veces, cuando el abusador es un familiar, los niños creen que, al contarle a alguien, pueden separar a la familia. O, pueden sentirse avergonzados por lo que ocurrió, el acosador pudo haberles advertido que no dijeran nada.
No obstante, al mismo tiempo pueden sentirse emocionalmente devastados, es posible que se alejen de la familia y los amigos; dejen de participar en actividades de la escuela, experimenten ansiedad crónica e insomnio y exhiban un comportamiento agresivo y auto destructivo.
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Eventualmente, un menor que ha sido abusado sexualmente puede contarles a sus amigos lo que pasó. O podría decir algo vago que sugiera el abuso sin describirlo claramente a uno de los padres. Cuando un médico examina al menor, ocasionalmente puede detectar señales físicas de abuso sexual como cambios anales o en los genitales.
El médico también puede encontrar evidencia de enfermedades de transmisión sexual como gonorrea o herpes. Sin embargo, muchas veces el médico no puede encontrar evidencia física de abuso sexual, aunque el abuso haya ocurrido. Esto es porque posiblemente los genitales no se lastimaron durante el abuso o las lesiones que pudieron haber ocurrido ya sanaron cuando el menor es examinado.
Si su hijo llega se acerca a usted y le dice que han abusado sexualmente de él, tómelo muy en serio. Con mucha frecuencia, se cree que los niños están mintiendo, particularmente si señalan a un familiar como el abusador. Es importante que escuche a su hijo, de forma delicada y sensible haga preguntas para obtener más información y luego tome medidas para protegerlo.
Comuníquese con un pediatra, la agencia de servicios de protección a menores, la oficina de ayuda social o la policía (el abuso sexual es una violación a la ley). Si usted no interviene de esta forma, el abuso podría continuar por muchos meses más e incluso años; al mismo tiempo, el niño llegará a pensar, con razón, que la casa no es un lugar seguro y usted no puede ayudar al ver la situación en la cual se encuentra deberá tomar otras medidas.
En los días y las semanas siguientes, asegúrese de que su hijo entienda que no es responsable del abuso y hágale saber lo valiente que fue al contarle lo que estaba ocurriendo. Asegúrele que el abuso no se repetirá. Ofrezca mucho amor y apoyo. Si está lidiando con su propia ira por el abuso, su hijo puede creer una parte de la ira es dirigida hacia él, así que continuamente asegúrele que no está enojado con él y que está orgulloso porque le contó lo sucedido.
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Su hijo debe ser examinado por un médico y debe recibir tratamiento por cualquier lesión física, ya sea interna o externa, relacionada al abuso. Su hijo también debe ser examinado por un médico si va a presentar cargos. La mayoría de menores y sus familias también necesitan ayuda profesional para sobrellevar esta dura experiencia.
Varios factores afectan el impacto psicológico del abuso sexual en un menor, incluyendo: La naturaleza de la actividad sexual, la frecuencia y el uso de la fuerza. Mientras más invasiva sea la experiencia de abuso, más difícil y confuso será para el menor. La victimización sexual que ocurre por períodos prolongados es mucho más dañina que un episodio de una sola vez. Puede provocar que el menor huya de casa y que se vuelva sexualmente promiscuo e interfiera con las relaciones y la intimidad más adelante en la vida.
Tal vez lo más importante, el uso (o la amenaza del uso) de la fuerza o daño corporal al niño y sus familiares puede aumentar significativamente el trauma psicológico del menor. Puede reaccionar con sentimientos que van desde ansiedad y miedo, hasta culpa y depresión. La edad y el estado de desarrollo del menor. Un niño más pequeño puede tener menos dificultad con una experiencia sexual breve que uno mayor.
Este niño más pequeño puede no entender completamente lo que le ocurrió y con más frecuencia, puede estar sujeto a menos fuerza y coerción por parte del abusador. En contraste, un niño mayor puede entender más acerca de la experiencia de abuso y podría sentir más culpa, miedo y otras emociones.
La relación del menor y el abusador, victimización por parte de un desconocido para un niño es molesta, puede que no sea tan desconcertante como cuando hay incesto; es decir, cuando un familiar abusar sexualmente de un niño. Con el incesto, el menor puede sentir confusión sobre su relación con el abusador y si puede volver a confiar en esta persona. El menor también puede sentir más presión por no dar a conocer el abuso si un familiar está involucrado.
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Huilcapi Mariana, 2017, en su obra denominada Abuso Sexual nos redacta sobre “la reacción de la familia. Si apoya a su hijo y lo convence de que no es su culpa y que estará protegido, puede minimizar el trauma”. Si los familiares no hacen nada con la información que el niño les da, es muy probable que el abuso continúe y la sensación de confianza e intimidad del menor se deteriore repitiendo, sin la orientación de un experto, su hijo puede sufrir algunos efectos psicológicos graves y duraderos a causa del abuso sexual.
El pediatra puede remitirle a un consejero, igual que la agencia de protección infantil local. En muchas comunidades existen redes de apoyo en caso de abuso sexual, grupos de tratamiento y terapeutas que se especializan en victimización sexual. Todos los niños que han sufrido de abuso sexual necesitan una evaluación de un profesional que sepa sobre las consecuencias psicológicas del abuso y que pueda recomendar un tratamiento en caso que sea necesario.
Las familias también se pueden beneficiar del apoyo y la asesoría para ayudarles a lidiar con sus propios sentimientos y proporcionar apoyo emocional a su hijo de forma más efectiva.
Los niños y niñas que sobreviven al abuso suelen sufrir daños físicos y psicológicos a corto y largo plazo, que afectan su capacidad de aprender y de relacionarse socialmente, los niños y niñas que sobreviven al abuso según destaca el informe del Estado Mundial de la Infancia 2007 suelen sufrir daños físicos y psicológicos a corto y largo plazo, que afectan su capacidad de aprender y de relacionarse socialmente. Las consecuencias son diferentes si la persona abusadora es un familiar, un extraño u otro niño mayor que él o ella. También difieren si la relación sexual ha sido violenta o no y la situación del menor de edad.
Los abusos en familia suelen ser más traumáticos, ya que para el niño suponen además sentimientos contradictorios en cuanto a la confianza, la protección, y el apego que esperamos y sentimos con relación a nuestros propios familiares.
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Existen muchas reacciones que los sobrevivientes de violación y agresión sexual pueden experimentar.
Para eventos traumáticos en general, es importante darse cuenta de que no existe un patrón “estándar” de reacción al estrés extremo provocado por experiencias traumáticas. Algunas personas responden inmediatamente, mientras que otras tienen reacciones retardadas que aparecen, con frecuencia, meses o, incluso, años después. Y mientras que algunas experimentan efectos adversos por un período prolongado, otras se recuperan con bastante rapidez. Las reacciones pueden cambiar con el paso del tiempo.