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Las fallas del mercado, los costos de transacción y la intervención

I.4 Conclusiones

II.1.1 Las fallas del mercado, los costos de transacción y la intervención

El ACB es una herramienta para tomar decisiones. En el ámbito de las políticas públicas nos sirve para evaluar las acciones del Estado en relación con la sociedad y para verificar si los proyectos públicos son eficientes en la consecución de sus fines. En tal sentido, en este acápite daremos énfasis a las

razones por las cuales sería conveniente que el Estado intervenga en el mercado (de cualquier tipo que sea económico, social, etc.).

Si bien vamos a proceder a explicar la metodología del ACB en un punto posterior, en este acápite vamos a dejar sentado que lo queremos resaltar es que es necesario evaluar si es que se dan las situaciones condicionantes de la intervención del Estado en la sociedad, antes de que intervenga. Es necesario poner énfasis en que sólo cuando se detecte alguna falla en el mercado o cuando los costos de transacción sean muy altos, podría ser necesaria su intervención.

A continuación, se hará una explicación breve de las fallas del mercado y posteriormente, sobre los costos de transacción:

(i) Fallas del Mercado

Bienes públicos: Estos bienes poseen dos características especiales que los distinguen de los bienes privados: su no rivalidad y su no exclusividad. La primera característica se refiere al hecho de que cuando una persona consume estos bienes no puede impedir que otros lo hagan, ya que no hay ningún costo adicional para que otra persona disfrute del mismo bien que está siendo consumido por ella misma.

La segunda característica, que complementa a la anterior, consiste en que es imposible poder impedir que el bien que está siendo consumido, no sea consumido a su vez por otra persona. Es decir, que no se puede asignar un derecho de propiedad específico sobre esta clase de bienes.

Ejemplos de estos bienes son el aire que respiramos y la defensa nacional. El problema con estos bienes es que es muy difícil asignar costos y beneficios determinados a cualquier persona o grupo de personas que los consume, lo que ocasiona que no se pueda determinar en qué cantidad los necesitan de manera clara.

Ello puede llevar a una situación en la que cualquiera puede consumir lo que desee y no pagar lo estrictamente consumido, lo que conlleva a un problema de sobreexplotación y subproducción, por lo que se recomienda la intervención del Estado en hacer posible que se establezcan condiciones de mercado para su explotación y consumo, con la finalidad de que la provisión de estos bienes se realice de manera eficiente y no se desperdicien recursos.

Externalidades: Son los costos o beneficios que se obtienen fuera (externos) del ámbito del mercado. Como ejemplo podemos mencionar a las externalidades que se generan por efectos no previstos generados por un contrato o por la producción de un bien o servicio.

Un ejemplo tradicional de una externalidad es el de la contaminación que produce una fábrica para elaborar sus productos. La empresa no toma en cuenta los costos que involucra la contaminación para el resto de la sociedad, sólo se interesa en los costos de producción de su fábrica.

Como un medio ambiente saludable es un bien público, es muy difícil que alguna persona se tome el trabajo de tratar de corregir la actividad de la fábrica por sí sola. Asimismo, podría ocurrir que el que se pongan de acuerdo la fábrica y la comunidad afectada sea muy costoso para estos grupos.

En estos casos, es necesario que el Estado coordine con ambas partes y trate de conseguir alguna solución que sea justa para ambas partes y que sea eficiente para la sociedad en términos de sus costos.

Asimetrías de información: En el mercado no se encuentra toda la información que sería necesaria para tomar las decisiones más eficientes posibles. Existen situaciones en las cuales, debido a la complejidad de la situación, a la escasez de tiempo o a diversos otros problemas, es muy

costoso para los agentes del mercado proveerse de la información que requieren para contratar y participar en el mercado.

La falta de información puede llevar a varios problemas, como una asignación ineficiente de recursos, ya que los bienes no podrán ser valorados de la mejor manera y se incrementarán los costos para contratar bienes y servicios que podrán ser muy sofisticados (piénsese por ejemplo en un seguro de vida o en un crédito determinado), pero que son muy importantes para los agentes económicos.

En ese sentido, es pertinente que las medidas dictadas por el Estado sirvan como un vehículo de información para que los agentes económicos (entre ellos el mismo Estado) puedan tomar mejores decisiones gracias a la información que se obtiene a través de las diversas medidas que se establecen al efecto.

Competencia imperfecta: En condiciones ideales, todas las empresas competirían en el mercado y ninguna de ellas resaltaría sobre ninguna de las otras y todos los sectores (empresas, consumidores y Estado) ganarían en el funcionamiento del mercado. Sin embargo, en la realidad los mercados no son tan simples como para permitir que las empresas compitan en las mismas condiciones.

En el mundo real, existen barreras para que las empresas puedan competir en el mercado. Las empresas realizan diversas estrategias para sacar a sus competidores y quedarse con el monopolio del mercado en el que participan. A veces, es el propio Estado, mediante intervenciones ineficientes (establecimiento de monopolios legales o un exceso de regulación que limita las iniciativas empresariales) quien establece barreras de entrada a los mercados o genera monopolios en el mercado.

Por estos motivos, es conveniente evaluar si los mercados están funcionando sin distorsiones, para determinar si el Estado va a remediar estas distorsiones con su intervención o si por el contrario las va a

empeorar o incrementar. Es necesario tener en cuenta que sólo cuando la competencia por sí misma no sea suficiente para solucionar los problemas del mercado, se hace imprescindible que el Estado busque una solución más eficiente.

Estas cuatro fallas son las más comunes y de las que se habla más en la literatura económica. Es necesario que las tengamos presentes puesto que para nosotros servirán de parámetros cuando realicemos lo que vamos a denominar una “prueba de mercado” en la que evaluaremos si es conveniente (eficiente) o no que el Estado proponga alguna norma o regulación y pretenda intervenir de esta manera en el mercado.

(ii) Costos de transacción

Finalmente, tenemos que hablar de los costos de transacción. Separamos a estos costos de las fallas del mercado debido a que no encajan dentro de aquéllas, sino que están presentes en mayor o menor grado dentro de cada una de ellas.

Podemos definir a los costos de transacción como los costos de usar el mercado. Un ejemplo que nos puede ayudar a explicarlos es la suscripción de un contrato. Generalmente para comprar algún bien debemos invertir tiempo y dinero en buscar uno que se acomode a nuestras expectativas y satisfaga nuestra demanda. Éstos son los primeros costos de transacción, los costos de búsqueda.

Después de ubicar el bien de nuestra preferencia, debemos coordinar con el proveedor del mismo cómo se va a realizar la entrega y cuál sería la forma de pago. En este punto de la transacción nos interesa que el acuerdo que hemos realizado sea ejecutado de la manera más eficiente posible. Acá nos encontramos con otros costos de transacción: los costos de ejecución de los contratos.

Finalmente, ante el incumplimiento de la parte con la que contratamos, debemos asegurarnos de que nos vaya a reponer los costos en los que hemos incurrido y además de que sea penalizado por la falta que cometió respecto al cumplimiento del acuerdo que se tomó. Estamos ante los costos de fiscalización y cumplimiento de los contratos.

Ésos son los costos de transacción más comunes con los que se encuentran los agentes económicos al usar el mercado como mecanismo de asignación de los recursos. Lo que nos propone la idea de los costos de transacción, es que sólo cuando sean muy altos, es conveniente la intervención del Estado para su solución.

En los casos en que son inexistentes o son muy bajos, la intervención del Estado ya no sería necesaria, puesto que los privados podrían resolver de una manera más eficiente sus problemas. Es importante tener esto en cuenta puesto que la intervención del Estado nunca es gratuita, siempre implica un costo que será asumido por los ciudadanos. Es por esta razón que hay que tener mucho cuidado ante dicha intervención.

En consecuencia, podemos afirmar que la intervención estatal sólo será conveniente cuando: (a) Estemos ante la presencia de una falla del mercado; y/o, (b) Cuando los costos de transacción sean muy altos.

II.1.2 La ubicación de las normas en el ámbito de las políticas públicas y el