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PLANEACIÓN POR PROYECTOS

2.8 Fases de la prospectiva

La metodología prospectiva se puede caracterizar por la presencia de cuatro etapas importantes, mismas que están en constante interacción:

a) Normativa. En esta etapa se plantean dos situaciones; el tipo de futuro que se desea y la definición de la situación de la empresa si se continuase en la misma dirección actual.

Dentro de ésta fase se marcan dos momentos, el diseño del futuro deseable y el perfil del futuro lógico.

En el primero se imagina la configuración del futurable y surgen las expectativas y aspiraciones hacia lo idealizado, tratando de partir de cero, eliminando prejuicios,

restricciones o pensamientos negativos. El diseño del futuro ideal tiene que especificar la forma deseada en que el objeto focal emprende sus acciones y se relaciona con sus partes y el medio ambiente. “No es diseñar un mundo ideal, sino un mundo en busca del ideal capaz de mejoramiento continuo” (Sachs, citado por Miklos, 2003)

El futuro lógico se encarga de extrapolar la realidad hacia el futuro, identificando fortalezas y debilidades, eso permite hacer una crítica del presente “fungiendo como una caja de resonancia, amplifica en el discurso las contradicciones latentes en él”.

b) Definicional. Conocimiento de la situación actual de la empresa, sus principales características y sus interacciones internas y externas.

Básicamente se trata de la percepción de la realidad, Sachs (citado por Miklos, 2003) señala que dicha percepción incluye tres elementos; lo que es de interés primordial (objeto focal) ver a la organización sus atributos o deficiencias relevantes desde lo profundo, es decir, desde sus políticas, economía, administración, planeación, entre otros.

Lo que influye en lo anterior (medio ambiente) desde a perspectiva local de la sociedad, naturaleza y organizaciones externas; y lo que puede controlar el tomador de decisiones (dentro de la organización como distribución del trabajo, tiempo, comisiones, evaluaciones).

c) Confrontación. Con base en el futuro deseable seleccionado y la identificación de la trayectoria construida a partir de la realidad actual, se procede a contrastar ambos polos, con el objeto de conocer y analizar la distancia entre ambos.

Esta fase tiene un carácter valorativo; en ellas se produce cierto tipo de evaluación, elemento primordial de la determinación de los futuros factibles, de las dificultades y potencialidades para alcanzar la imagen deseada, “representa la estimación del trayecto entre el futuro y el presente” (Miklos, 2003).

Se realiza un proceso de convergencia entre la abstracción necesaria para ubicarse en un horizonte de hipótesis y posibilidades y la concreción del entorno actual, es decir, hacer un análisis y síntesis de las imágenes (deseable-lógica-real) para determinar una guía de valores que conformen la estrategia idónea a seguir.

d) Determinación estratégica y factibilidad. Determinación de los puntos de convergencia entre el futuro deseado y la situación actual, y definición de la orientación global para que el futuro de la empresa sea alcanzable.

Esta etapa debe trascender el marco intermedio de orientación futura(delineado en la fase anterior) para llegar a perfilar estrategias globales o vías de aproximación al futurable, se debe enfatizar el ¿cómo hacer posible el ideal? ¿Cómo ir construyendo ese futuro? ¿Y cuáles son las principales forma de acercarse a él?

Es importante mencionar la importancia de dos atributos inherentes al diseño de estrategias. Su carácter y su factibilidad. El primero busca mantener la congruencia permanente entre la conceptualización y el desarrollo prospectivo, es decir que se

manifiesten características como visión global, apertura del futuro, relaciones dinámicas, entre otras.

Respecto al nivel de factibilidad, Sachs “define que un futuro es factible cuando se sigue una trayectoria de acción practicable que vuelva probable el futuro”. Habrá que estimar la relación existente entre el futuro factible y el entorno para que las estrategias tengan un carácter adaptativo independientes de medio ambiente, identificando solo a las opciones que permitan a la institución mayor movimiento, creatividad e innovación.

Finalmente la prospectiva es una opción más para desarrollar un proceso en el que las instituciones educativas logren diseñar y planificar acciones y estrategias creativas e

innovadoras a partir del futuro deseado, pero más aún a partir de el compromiso de los directivos, docentes y padres de familia, pues ante cualquier programa o proyecto de reforma se necesita primeramente la disposición y la motivación para hacer suyo el

proyecto y lograr una comunión laboral y personal que impacte en cambios positivos de la institución y hacia la sociedad en beneficio de la misma educación.

Miklos (2003) plantea algunas actitudes y habilidades que se promueven al

desarrollar una ejercicio prospectivo en al ámbito educativo, (ver tabla 1) que sin duda son elementos que toda organización necesita y desearía tener para lograr metas comunes; técnicamente la prospectiva no es un proceso difícil de realizar y las ventajas realmente son muchas, el tiempo y las revoluciones ideológicas en administración educativa mostraran paulatinamente lo positivo o negativo de aplicar dicho proceso a las instituciones.

Tabla 1. Habilidades que promueve la prospectiva.

Trayectoria prospectiva Posibilidades de aprendizaje y desarrollo

Fase normativa Creatividad

Cuestionamiento y critica personal y grupal. Análisis de normas y valores.

Ampliación de los propios horizontes. Consenso.

Fase definicional Imaginación.

Reflexión critica. Comprensión del todo.

Interacciones del propio papel.

Fase de confrontación Búsqueda de soluciones. Convergencia-divergencia. Posibilidad de descubrimiento. Participación activa.

Fase de determinación estratégica y factibilidad

Compartir un objetivo común. Conciencia de la intervención. Anticipación.

Compromiso.

Necesidad de acciones compatibles. Análisis-síntesis.

Acción transformadora. Innovación.