CAPÍTULO I. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA 1.1 Antecedentes de la investigación.
1.2. Cuidado humanizado.
1.2.9. Formación del personal de enfermería sobre el cuidado humanizado.
La humanización del cuidado desde la educación de enfermería, requiere centrarse en el ser humano, en el entendido de que ese ser humano no sólo incluye la persona sujeta de cuidado, también a la enfermera y el estudiante de enfermería, quienes deben formarse para proveer cuidados desde una perspectiva social, ética y política, pero esencialmente humana (15). La educación de enfermería como fenómeno social se centra en el aprendizaje de técnicas e incorpora el conocimiento científico. Sin embargo, han dejado de lado al alumno como eje central del proceso educativo, esto mismo, se replica en las situaciones de cuidado entre la persona sujeto de cuidado y enfermera, ya que el cuidado se organiza en torno a la enfermedad. La educación integral y de calidad, exige interacción y diálogo entre el educador y el educando, a fin de tener la certeza de que el proceso educativo ha tenido su efecto positivo o es captado por el estudiante (44).
18 1.2.10. Características de la enfermera/o.
El profesional de enfermería debe estar en capacidad de brindar cuidados a todas las personas, independientemente de su condición; esta atención debe garantizar el bienestar y la seguridad de las personas, preservando su salud, que se define por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Para lograr su objetivo debe estar en permanente desarrollo y fortalecer actitudes y valores que permitan la humanización en su quehacer cotidiano, siendo reflexivo, crítico, comprometido, humanista, solidario, respetuoso, honesto, creativo, participativo y responsable para atender al individuo, en un sistema de salud que busca satisfacer las necesidades de la población a cuidar. La enfermería se ha identificado como una profesión humanista, centrada en el cuidado individual, colectivo y de entornos, a partir del desarrollo de sus acciones (45).
• Accesibilidad: alude a comportamientos de cuidado que son esenciales en la relación de apoyo y ayuda administrada de forma oportuna, como es el acercarse al paciente dedicándole tiempo (46).
• Explica y facilita: son los cuidados que brinda el profesional de la Enfermería para dar a conocer aspectos que para el usuario son desconocidos o difíciles de entender en relación a su enfermedad, tratamiento o recuperación; del mismo modo, ofrece información requerida en forma clara, haciendo fácil o posible la ejecución de los cuidados para su bienestar o recuperación (46).
• Conforta: Se refiere a los cuidados que ofrece la Enfermera con el fin de que el usuario, la familia y los allegados se sientan cómodos, infundiéndoles ánimo y vigor, en un entorno que favorezca el bienestar (46).
• Se anticipa: Valora los cuidados que los y las Enfermeros/as planean con anterioridad teniendo en cuenta las necesidades del usuario, con el fin de prevenir complicaciones (46).
• Mantiene una relación de confianza: Son los cuidados que ofrecen los profesionales de enfermería para que el usuario hospitalizado tenga empatía con ellos. Estos cuidados van dirigidos a la recuperación, haciendo sentir al enfermo como persona única, confiada, serena y segura. Tienen que ver con la cercanía y la presencia física del personal de enfermería hacia el usuario (46).
19 1.2.11. Apoyo emocional.
El apoyo emocional puede ser entendido como la capacidad de percibir lo imperceptible, lo que exige del enfermero alto nivel de sensibilidad para interpretar las manifestaciones verbales y no verbales del paciente (47).La comprensión adecuada de esas manifestaciones posibilita identificar cómo el paciente percibe la enfermedad, el proceso de hospitalización y el tratamiento, además de propiciarle seguridad (48).
El apoyo emocional debe ser comprendido como una forma de cuidado, cuyo objetivo principal es ofrecer confort, atención y bienestar al paciente. Por tanto, la atención dispensada debe ser integral, considerando la totalidad y la complejidad del ser humano, abarcando tanto la dimensión física cuanto la psicológica y asociando el cuidado instrumental (medicación, curativos, higiene entre otros) al cuidado expresivo, que engloba el aspecto psicosocial, el relacionamiento y el apoyo emocional (49).
Las pacientes cunando ingresan a un servicio de hospitalaria, además de sufrir cambios, rompimientos de sus relaciones y de su cotidianidad, siente miedo, inseguridad, ansiedad y expectativas que son capaces de interferir en el proceso de adaptación y en su recuperación. Los enfermos deben mantener contacto directo y permanente con los pacientes, deben colocarse en la posición de facilitadores del proceso de hospitalización, a través de una asistencia integral que abarca, además del cuidado instrumental, el apoyo emocional. 1.2.12. Apoyo físico.
Por esta razón algunos cuidadores buscan el apoyo de una red social, generalmente constituida por la familia, ya que una de sus funciones básicas es la formación y la protección física y emocional de sus miembros, por lo que asume la responsabilidad de cuidar la salud y satisfacer sus necesidades básicas durante la hospitalización. A esta red se le denomina red de apoyo primario, y al constituir un intercambio que se produce en el cuadro de las relaciones interpersonales familiares, favorece la autoestima, el sentido de pertenencia y la competencia (50).
Es importante proporcionar apoyo físico y emocional al paciente, brindando un trato cordial, compañía y explicación en la realización de los procedimientos, confianza, tranquilidad, comodidad y, por último, dar atención oportuna al dolor actuando con rapidez y permitiéndole expresar sus sentimientos y emociones (51).
20 1.2.13. Empatía.
La empatía es quizá la característica más difícil de alcanzar. Los conceptos habituales que acompañan al cuidado humanizado versan sobre comunicación, confianza, solidaridad, respeto, idoneidad técnica, seguridad del paciente, entre otras cuestiones; sin embargo, lograr ponerse en el lugar del otro de una manera verdadera trastoca todos esos conceptos que acompañan al cuidado humanizado y que solo se aprendieron en las aulas y en los servicios, pero que por alguna razón no logramos aprehender (52).