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No te frenes, sigue golpeando hasta que te quedes a gusto X.: (Sigue golpeando con fuerza hasta que poco a poco disminuye los

In document Psico Gestalt III (página 127-130)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

CUENTOS PARA NO VIVIR

T.: No te frenes, sigue golpeando hasta que te quedes a gusto X.: (Sigue golpeando con fuerza hasta que poco a poco disminuye los

golpes y comienza a llorar en silencio)... es verdad que soy un cretino, que el tonto y el ridículo soy yo, voy por ahí pavoneándome de ser un donjuán, de conseguir a todas las mujeres, pero no soy capaz de retener a mi lado a ninguna... soy una mierda y lo trato de disimular... (Más sereno)... voy por ahí con mi flauta, llamando la atención, dejando a los de más como unos pobrecillos y luego yo no soy capaz de querer, de enamorarse de una mujer y que ella se enamore de mí, solo de acostarme con el T.: ¿Cómo te sientes ahora?

X.: bien y mal (ya no hay agresividad en su voz): me siento mas calmado,

mas relajado pero me siento fatal.

F.: ¿te sientes fatal?

X.: Sí, al pensar que no soy capaz de mujer y que ella se enamore de mí,

querer y ser querido.

T.: ¿Puedes hacer algo para sentirte mejor ahora?

X.: Creo que trabajar en mí sin criticarte.

Como puede verse, en esta sesión no ha habido un trabajo concreto con el material obtenido del cuento, puesto que la narración global ha despertado en el sujeto unos sentimientos acerca de su forma de actuar en la vida.

Posteriormente, en otras sesiones trabajamos con el cuento y fueron surgiendo datos concretos acerca del cómo y el para qué de la situación y el medio de ser de X.

Ya es sabido que la situación terapéutica es una minisecuencia de cómo actúan los sujetos en la vida diaria, esto es, las reacciones y los modos de actuar del sujeto en la sesión son los mismos que utilizan en su relación con el entorno cotidiano; de esta forma conseguimos ver qué mecanismos utiliza el sujeto y cómo los utiliza. Lo que nos facilita la tarea para que cada persona descubra cómo actúa y pueda ensayar, sin riesgos reales, sino terapéuticamente otras reacciones hasta que sienta cuál le hace sentirse más libre, más espontáneo, más flexible y por tanto, más él.

En este caso tenemos que X, eligió voluntariamente a una mujer como terapeuta, siendo su problema la relación con las mujeres; y, por ejemplo en esta sesión concreta —la del proceso terapéutico—, desarrolla una serie de estrategias

para seguir siendo «el flautista de Hamelín» victorioso, tratando él de manipular la sesión para evitar sus verdaderos sentimientos de ira en primer lugar, al sentirse pillado y de «pobres y desdichados habitantes de Hamelín» en segundo lugar. Ya que, no olvidemos, que en psicoterapia gestalt, lo mismo que en los sueños, en los cuentos, el sujeto suele ser todos los personajes de su relato (en este caso su polaridad «Flautista» hombre victorioso frente a «desdichados habitantes», inseguro de sí mismo y sin recursos).

Trabajando en ti mismo

¿Cuál es tu sentimiento con respecto a este cuento?

¿Qué sentimientos te despierta el flautista de Hamelín?

¿En qué se parece tu vida a la del flautista del cuento? ¿Cómo te sientes al reconocerlo?

¿Qué le dirías a X?

¿En qué puntos difiere esta versión de la que tú conoces o recuerdas?

Las diferencias de versión ¿te aportan algún dato acerca de tí mismo?

Cuento tercero

Mujer, veinte años, soltera; motivo de consulta: dificultad de relacione estables y falta de seguridad en ella misma.

T: ¿Recuerdas algún cuento de tu infancia que te gustara mucho, tu cuento

favorito?

X.: ¡Sí!... ¡Me encantaba Caperucita!... Caperucita Roja. T.: ¿Querrías contármelo?

T.: ¿Ahora?... (Silencio) pues bueno... Caperucita vivía con su madre. Y

un día la madre le dice que tiene que ir a ver a su abuelita para llevarle una cesta con cosas...

…Caperucita tiene que atravesar el bosque para ir a la casa de su abuelita y la madre le dice que tenga cuidado con el lobo...

…Ya en el bosque, Caperucita se entretiene cogiendo flores y llega el lobo y se pone a hablar con ella. El lobo le dice que no vaya por el

camino de siempre sino que vaya por otro lado, que es un atajo y llegará antes. En realidad el camino por el que la ha mandado es más largo pero así el lobo puede llegar antes a casa de la abuela y comérsela... …Caperucita se va por donde le ha dicho el lobo y cuando llega a casa de su abuela —entre medias el lobo se ha comido a la abuela y se ha puesto su ropa y se ha metido en la cama, a esperar a Caperucita— y se encuentra metido en la cama y le dice todo eso de:

--«Abuela, ¡qué ojos más grandes tienes!». — «Son para verte mejor».

— ><Abuela, ¡qué nariz más grande tienes! — «Es para olerte mejor».

Y la sigue diciendo todas esas cosas hasta que Caperucita le dice: «Abuela ¡qué boca más grande tienes!>’.

Y el lobo la dice:

— « ¡Es para comerte mejor!»

Y se la come y así acaba el cuento. T.: Ahora me gustaría que lo contases en primera persona, como si tú fueras Caperucita. Y en presente.

X.: ¡Las cosas que hay que hacer!.. Pues... yo vivía con mi madre. Y un

día mi madre me dice que tengo que ir a ver a mi abuelita para llevarle un cesto con cosas.

Yo tengo que atravesar el bosque para ir a casa de mi abuela y mi

madre me dice que tenga cuidado con el lobo.

X.: Pues, a que era medio boba, parece que hace todo lo posible por

encontrarse con el lobo, luego le vacila, se hace la tonta y.. Luego le pasa lo que le tiene que pasar.

T.: ¿Y qué es lo que le tiene que pasar?

X.: ¡Pues que se la come el lobo! ¡A saber qué quiere decir eso! T.: ¿Qué quieres decir con eso de: «A saber qué quiere decir eso!»? X.: Pues que no queda muy claro lo que pretendía Caperucita pero no

creo que fuera simplemente que se la comiera el lobo.

(Hasta aquí está evitando sentirse ella como Caperucita y prefiere seguir haciendo comentarios «acerca» de ella. En psicoterapia gestáltica

tratamos de evitar por todos los medios que el sujeto hable «acerca de» puesto que es una forma de evita los sentimientos y tratamos de que «hable con» o que se dé cuenta de lo que evita. En esta ocasión

utilizamos el que se dé cuenta).

T.: ¿Recuerdas lo que me contaste qué tienes! hacías cuando ibas a

tomar una copa? ¿Querrías volvérmelo a decir?

X.: Pues que bajaba al bar., esperaba un rato para ver si había algún tío

que estuviera bien como para enrollarme con el… (Cambia de cara, se queda seria). ¡Ah!... quieres decirme que yo hago lo mismo que

Caperucita... (Cada vez más seria) pero Caperucita parece tonta, haciéndose las la boba por el bosque, perdiendo el tiempo hasta que llegue el lobo... (Empieza a moverse, cada vez más intranquila).

T.: ¿Te importaría decir eso en primera persona?

X.: Parezco tonta, me hago la boba por el bosque... en realidad, me

hago la boba por el bar... perdiendo el tiempo hasta que llegue el... ¡un tío que me guste! (cara de perplejidad)... ¡pero es horrible!, ¡tendría que buscar otra forma de aprovechar el tiempo! Sí, tendría que tener otra forma de aprovechar el tiempo pero nunca sé qué hacer yo sola, la casa se me cae encima y además no tengo con quién ir... (Silencio). Ese es el problema, nunca sé qué hacer y dejo que los demás me lleven..., en realidad ni eso, dejo que las situaciones me lleven...

T.: ¿Cómo te sientes ahora?

X.: Pues no sé qué decirte... un poco rara... un poco mal... eso de ser

Caperucita... ¡Claro! y eso de que se la come el lobo es meterse en la cama con él, acostarse juntos... (Silencio). (Vuelve otra vez a intentar salirse de su sentimiento).

T.: Y...

X.: Pero yo me acuesto con los tíos porque quiero, porque me gusta...

¡claro que no pienso qué sería lo mejor!

T.: ¿Lo mejor para quién?

X.: Pues supongo que para mí, porque los tíos sí que se lo pasan bien,

¡mi trabajo me cuesta!

T.: ¿Tu trabajo te cuesta?

X.: ¡Pues claro!, encima no van a pensar que soy una estrecha. T.: ¿Encima de qué?

X.: ¿Cómo que encima de qué?

In document Psico Gestalt III (página 127-130)