(hasta nivel Subsecretarios4)
Funcionario Cargo Empresa donde trabajó
Susana Malcorra Canciller Telecom / IBM
Francisco Cabrera Ministro de Producción HSBC
Guillermo Dietrich Ministro de Transporte Dietrich
Alfonso Prat Gay Ministro de Hacienda (2015-2016) JP Morgan
Nicolás Dujovne Ministro de Hacienda Banco Galicia
Luis Caputo Ministro de Finanzas JP Morgan/ Deutsche Bank
Juan José Aranguren Ministro de Energía Shell
Mario Quintana Secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete Farmacity
Gustavo Lopetegui Secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete LAN
Luis Caputo Secretario de Finanzas JP Morgan y Deutsche Bank
Miguel Braun Secretario de Comercio La Anónima
José Luis Sureda Secretario de Recursos Hidrocarburíferos PAN American Energy
Daniel Redondo Secretario de Planeamiento Energético Exxon-Esso
Pablo Popik Subsecretario de Refinación y Comercialización Axion
Sebastián Kind Subsecretario de Energías Renovables Pan American Energy
Gabriel Castelli Secretario de Coordinación del Ministerio de Desarrollo Social Farmacity / Loma Negra / ICBC.
Miguel Ángel Punte Secretario de Empleo Techint
4 En otros niveles los ejemplos de CEO´s y dirigentes empresariales se reproducen y amplían. Por ejemplo, al frente de Aerolíneas Argentinas fue nombrada Isela Constantini (ex General Motors); en Enarsa, Hugo Balboa (Axion); en la administración del Fondo de Garantía Social de ANSES, Luis María Blaquier (Grupo Clarín y Goldman Sachs).
Matías García Oliver Subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete DirecTV
Natalia Zang con Financiamiento Externo de la Jefatura Subsecretaria de Evaluación de Proyectos
de Gabinete Farmacity
Fuente: Elaboración propia en base a Boletín Oficial y http://www.pagina12.com.ar/diario/eco- nomia/subnotas/289451-76001-2016-01-03.html
En forma complementaria, en un trabajo reali- zado por Canelo y Castellani (2017), surge que, en promedio, el gabinete nacional está com- puesto por un 31% de ex CEO´s de empresas. En el caso de la Jefatura de Gabinete de Minis- tros de la Nación esa cifra se eleva al 70%.
No es la primera vez en nuestro país que un gobierno busca desplazar de los resortes prin- cipales del poder a los dirigentes “políticos”, es decir, a aquellos cuya carrera se ha hecho a través de un partido político o más en general, que se han dedicado a la política como profe- sión. En efecto, la dictadura militar de 1966, por ejemplo, tuvo un claro sello “anti-política”, y un discurso centrado en la meritocracia y en la eficiencia burocrática (O’Donnell, 2009). Sin embargo, para lograr esos objetivos, los agentes fundamentales de cambio eran los militares, o bien, el funcionariado de carrera, es decir, dos actores alejados, en principio, de las pasiones políticas.
Esta mirada tecnocrática también se impu- so, gradual pero crecientemente, entre 1976 y 2001, aunque de manera distinta y con otros sujetos involucrados. En tal sentido, el modelo neoliberal ha sido impulsado con un sello carac- terístico de la administración gubernamental, que es el del progresivo incremento en el poder y en la visibilidad de la figura de los sucesivos Ministros de Economía. En efecto, como seña- la Heredia (2015), en el último cuarto del siglo XX, se produjo un “ascenso” de los economistas en la vida política nacional, producto de la alta inflación que tuvo la Argentina: entre 1975 y
2001, el alza de precios promedió los tres dígitos anuales.
El fenómeno inflacionario “empoderó” a los economistas, y ello se tradujo, dentro del Esta- do, en la atribución de importantes facultades para llevar adelante planes anti-inflacionarios. Es en ese marco que se entienden los progra- mas de Martínez de Hoz (tablita cambiaria) en plena dictadura militar y de Cavallo (Con- vertibilidad) en los años 1990. Este ascenso de los economistas se dio a través de una división del trabajo intra-estatal: ellos quedaron a cargo de las cuestiones económicas (con la inflación como tema dominante), que ameritaban ser atendidas por técnicos y especialistas, mientras que el “ala política” siguió conservando el mane- jo de importantes áreas. Al respecto, la política liberal de Martínez de Hoz encontró resistencia de otros sectores dentro de la Junta Militar más ligados a visiones nacionalistas e incluso indus- trialistas (Heredia, 2015). Por su parte, Cavallo también se enfrentó, en distintos momentos, a sectores “políticos” dentro del gobierno de Car- los Menem.
El abrupto final de la Convertibilidad en 2002 marcó en cierta forma una interrupción de este fulguroso ascenso de los economistas. De hecho, con el inicio de un nuevo modelo econó- mico, el de la post-convertibilidad, los econo- mistas heterodoxos, que habían sido margina- dos en la etapa precedente, ganaron espacios de poder. Cabe hacer notar, por otra parte, que la interpretación que predominó entre los econo- mistas ortodoxos sobre las causas de la crisis de principios de siglo fue que los problemas eran de
índole política (no económica): el excesivo gasto público, la corrupción, las desviaciones populis- tas, entre otras. Con esta lectura poco apegada a la autocrítica, se ponía en evidencia la separa- ción que se había producido entre las esferas de la economía y de la política en el manejo de los asuntos públicos durante el período 1976-2001. Ahora bien, el gobierno de Macri, en alguna medida, presupone retomar esta línea interpre- tativa y profundizarla. En efecto, si el problema había sido de índole política, la mejor manera de conjurar ese peligro es el de conferir áreas estratégicas del Estado a ex CEO´s y dirigentes empresariales. El propio lugar de la Presidencia es ocupado por un empresario, devenido en político. Así, por la procedencia social, se dan garantías respecto de que el modelo económi- co no será perturbado por “interferencias” de la política.
En ese marco, es posible comprender el lu- gar que ocupa el actual Ministerio de Hacien- da en la estructura de poder del gobierno de Cambiemos. Cabe recordar que ya en tiempos de campaña, Macri había prometido que en su gestión no iba a tener un Súper-Ministro de Economía, desechando con ello la posibilidad de replicar experiencias como las de Cavallo en los años ´90. Desde diciembre de 2015, ha cumplido con esa meta. En efecto, lo primero que hizo al asumir fue disponer un cambio en el organigrama estatal, reemplazando el Minis- terio de Economía por el de Hacienda y Finan- zas. Quedaba consagrada, desde ese momento, la desvinculación de los asuntos económicos con los productivos y sociales, ahora manejado por otros Ministerios: el de Producción, el de Agroindustria, el de Energía y Minería, el de Transporte, entre otros. En enero de 2017, por su parte, ese camino de reformas instituciona- les se vio profundizado con la salida de Alfon- so Prat Gay y la asunción de Nicolás Dujovne. Junto a ese reemplazo, se avanzó con la poda de funciones a la cartera económica. En este caso, se le quitó el manejo de Finanzas, creando para tal fin un Ministerio a cargo de Luis Caputo.
La supuesta paradoja de que este gobierno no cuente con un Súper-Ministro de Economía, a diferencia de las experiencias neoliberales re- cientes en la Argentina, encuentra su explica- ción con la masiva incorporación de CEO´s y ex dirigentes empresariales a distintas áreas de conducción estatal. Al incorporar lógicas y prác- ticas del sector privado, el manejo de las cues- tiones económicas ha quedado parcializado y dividido en distintas áreas cuyos titulares, en su gran mayoría, han sido importantes dirigentes empresariales:
• En el Ministerio de Producción, Francisco Ca- bera fue fundador y CEO de la compañía de Fondos de pensiones Máxima AFJP. También se desempeñó como Director Ejecutivo del diario La Nación. Trabajó también en el hol- ding financiero Grupo Roberts y en el Grupo HSBC, donde fue miembro del Directorio de la Buenos Aires Seguros.
• En el Ministerio de Energía, Juan José Arangu- ren ocupó la presidencia de la filial argentina de la petrolera Royal Dutch Shell entre 2003 y 2015, además de ser Vicepresidente de Su- ministros para América Latina de la misma a nivel mundial, empresa a la que se incorporó en 1977.
• En el Ministerio de Finanzas, Luis Caputo fue jefe de Trading para América Latina del JP Morgan entre 1994 y 1998, y el mismo car- go para Europa del Este y América Latina en el Deutsche Bank entre 1998 y 2003. Desde ese año hasta 2008, fue presidente de la sede argentina de dicho banco. También ha sido di- rector de una empresa distribuidora eléctrica y de una administradora de fondos comunes de inversión creada por él.
• En el Ministerio de Transporte, Guillermo Dietrich estuvo al frente de la empresa Die- trich, una retailer automotriz fundada por su padre en 1964. También emprendió diversos negocios relacionados con la industria auto- motriz y la tecnología.
• En el Ministerio de Agroindustria, Ricardo Buryaile proviene de una familia de producto- res agropecuarios de Salta y Formosa y él mis- mo ha ocupado distintos cargos de relevancia como representante del sector agropecuario. Al respecto, fue presidente de la Sociedad Ru- ral de Pilcomayo entre 2005 y 2009, y titu- lar de la Confederación de Sociedad Rurales de Chaco y Formosa, entre 2005 y 2006, al- canzó la vicepresidencia segunda de Confede- raciones Rurales Argentinas (CRA) en 2007 hasta 2009.