Como ya se ha indicado en la introducción, los fungicidas-botryticidas corresponden a la principal forma de control preventivo de la “Pudrición gris” en uva de mesa de exportación como en otros cultivos y su uso adecuado es la clave de un programa exitoso.
Durante los últimos años no se han registrado nuevas moléculas botryticidas para su uso en uva de mesa, disponiéndose actualmente en el mercado nacional de las siguientes: fenhexamid (Teldor), utilizado solo o en mezcla con tebuconazole (TieBreak), anilinopyrimidinas aplicadas preferentemente en mezcla junto a phenylpirroles (cyprodinil & fludioxonil (Switch)) o estrobilurinas (pyrimethanil & trifloxystrobin (TwistDuo)), boscalid (Cantus) solo o en mezcla con pyraclostrobin (Bellis), iprodione (Rovral) y el uso de estrobilurinas y fungicidas inhibidores de la biosíntesis de esteroles (IBEs, tebuconazole y otros) como moléculas únicas, utilizados con un doble propósito (oídicida y botryticida). También se dispone de otras moléculas que por el momento sólo pueden utilizarse en uva vinífera (ej.: fluazinam (Shirlam)) (Esterio et al., 2009a) y fungicidas alternativos como los orgánicos naturales formulados en base a extractos cítricos (DF-100, CITREX y similares), particularmente utilizados por su condición en precosecha y finalmente los fungicidas biológicos formulados en base a cepas mejoradas de Bacillus subtilis (Serenade) y de Trichoderma spp. (Trichonativa), este último preferentemente de uso desde post-flor hasta previo cierre de racimo, con el fin de disminuir las fuentes de inóculo potenciales al interior de éstos (restos florales senescentes contaminados).
En relación a las mezclas de activos, introducidas con la finalidad de evitar el desarrollo de resistencias específicas a los botryticidas-base y ampliar el control sobre oídio y otros agentes fungosos (pudrición ácida), es importante señalar que actualmente debido a las mayores exigencias impuestas por los mercados de destino que limitan el número máximo de activos residuales detectables en la fruta, el uso de mezclas esta siendo cada vez más restrictivo.
Investigación Agrícola
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A continuación se presentan las características más relevantes de las moléculas botryticidas que aún forman parte de los programas de control en Chile:
Dicarboximidas: Se introdujeron en la década del 70s; actúan inhibiendo el desarrollo del tubo germinativo
de las conidias, el crecimiento miceliar y la producción de conidias, interfiriendo tanto en la actividad del ADN, en el metabolismo de los lípidos (Pappas y Fisher, 1979) y en la regulación osmótica de las células fúngicas. Actualmente el único representante disponible en Chile es iprodione (Rovral). La pérdida de sensibilidad (resistencia) en botrytis está asociada a un único gen (bos1). Se consideran aislados resistentes cuando presentan crecimiento miceliar normal a concentraciones iguales o superiores a 1 µg·mL-1 (Cui et al., 2002; Leroux et al., 2002; Faretra y Pollastro, 1991). En Chile, la primera referencia de resistencia a dicarboximidas data de 1989 (Carreño y Álvarez, 1990).
Anilinopyrimidinas: Se introdujeron a mediados de los años 90s, la primera molécula de esta familia
disponible en Chile fue cyprodinil y años más tarde pyrimethanil. En general las anilinopyrimidinas inhiben tanto la elongación del tubo germinativo como el crecimiento miceliar, afectan la síntesis de metionina y otros aminoácidos, como también la secreción de enzimas hidrolíticas involucradas en la patogénesis del hongo (Williamson et al., 2007). La primera referencia de resistencia en Chile data de 2002 (Latorre et al., 2002). Se consideran aislados resistentes a estas moléculas cuando los valores EC50 superan 0,5 y 1 µg·mL-1
(cyprodinil y pyrimethanil, respectivamente) (germinación conidial). Es importante reiterar que esta molécula está disponible solo en mezcla con fludioxonil (Switch) y no como molécula única.
Hydroxyanilidas: Este grupo se introdujo en el mercado a inicios de la década del 2000s y fenhexamid es la
única molécula representante de este grupo en Chile; se caracteriza por presentar una alta especificidad hacia Botrytis cinerea, actúa inhibiendo el complejo enzimático 3-ketoreductasa de la dimetilación del carbono 4 durante la biosíntesis del esterol (Debieu et al, 2001), con efecto sobre el desarrollo de los tubos germinativos, los que se deforman y mueren antes de ser capaces de penetrar la superficie del vegetal (Hänbler y Pontzen, 1999). La resistencia en botrytis se encuentra asociada a mutaciones en el gen erg27 que codifica para la enzima 3-keto reductasa (Debieu et al., 2001; Albertini y Leroux, 2004; Fillinger et al., 2008). La primera referencia de resistencia en Chile se efectuó en 2006 (Esterio et al., 2007b). Se consideran aislados resistentes cuando el crecimiento miceliar no se inhibe a concentraciones mayores o iguales a 2 µg·mL-1 de la molécula fungicida (i.a.), existiendo una categorización de los distintos niveles de sensibilidad a la molécula según valores EC50: aislados Sensibles (S), Levemente Resistentes (LR),
Moderadamente Resistentes (MR) EC50 > 0,1µg·mL-1)
Carboxamidas: Aunque moléculas de esta familia se introdujeron alrededor de la década del 60s. Su uso
masivo en aplicaciones foliares en vides para el control de botrytis no fue si no hasta mediados del 2000 y la primera molécula de este grupo en Chile fue boscalid. El principal modo de acción afecta la respiración mitocondrial (inhibición de transporte de electrones / complejo II), impidiendo la formación de ATP (Hägerhäll, 1997; White y Georgopoulos, 1992). Se consideran aislados resistentes a boscalid cuando los valores EC50 superan 0,5 µg·mL-1. La primera referencia de pérdida en sensibilidad en Chile a boscalid se
efectuó en 2011 en unos pocos aislados recuperados desde vides de mesa, los que se comportaron solo como leve a moderadamente resistentes al fungicida (Esterio et al., 2011).
Fungicidas DMIs (Demethylation inhibitors). Fungicidas inhibidores de la síntesis del ergosterol (IBEs).
Este grupo comprende a un gran número de fungicidas comercialmente exitosos que se utilizaron en la agricultura desde fines de 1970s, ejemplos de éstos son imazalil, prochloraz, pyrifenox, triadimenol y tebuconazole, ésta última molécula es la más utilizada y se encuentra disponible en varias formulaciones (Horizon, Apolo y Vértice, entre otras) pero, su punto objetivo de control es más hacia Oídio que a Botrytis. Los primeros reportes de resistencia a fungicidas IBEs en varios hongos fitopatógenos se efectuaron a partir de los años 80, y entre éstos en botrytis. Se han identificado diferentes mecanismos de resistencia, como la mutación en el gen 14α- demethylase (CYP51) en individuos resistentes a triadimenol en Uncinula necator (Delye et al., 1997; Delye et al., 1998; Köller y Wilcox, 1999; Ma et al., 2002). En el caso de botrytis, se consideran aislados resistentes cuando los aislados presentan crecimiento normal a concentraciones superiores a 1 µg·mL-1.
Estrobilurinas (Krexosim-Methyl; Trifloxystrobin, Pyraclostrobin y otras) o Inhibidores de la
respiración mitocondrial de los hongos. Este grupo actúa bloqueando la síntesis del complejo enzimático
el mercado de este grupo de fungicidas en 1996, se detectaron aislados resistentes en poblaciones de varios fitopatógenos (Bartlett et al., 2002). La resistencia ocurre como consecuencia de una mutación del gen mitocondrial citocromo b (cyt-b), sustituyendo el aminoácido phenylalanina por leucina o glicina por alanina, afectándose el sitio de acción del fungicida (Fisher et al., 2004). En Chile, como en Francia y otros países, generalmente se recurre al uso de este grupo de fungicidas al inicio de la temporada por su alta eficacia como oídicida, ya que ha demostrado presentar también una acción botryticida. Se consideran aislados resistentes cuando los aislados del hongo (botrytis) mantienen un crecimiento normal a 10 µg·mL-1. Hasta el
momento se han reportado en otras regiones resistencia (Jiang et al., 2009; Ma et al., 2003) pero, en Chile, sólo unos pocos aislados de botrytis se han comportado con menor sensibilidad a estrobilurinas (azoxystrobin) (Data no publicada).