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De nada y gracias por haberme dejado estar a tu lado

In document Psico Gestalt III (página 195-200)

Introducción a las técnicas de la terapia gestáltica

LA FELICIDAD COMIENZA CUANDO SE DICE «ADIÓS»

T.: De nada y gracias por haberme dejado estar a tu lado

(X. se levanta y me abraza mientras sigue llorando suavemente y sonriendo).

Trabajando con la despedida «B»

¿Cuál es tu sentimiento con respecto a la despedida en general?

¿Qué sientes con respecto a X? ¿Qué le dirías? (Imagínatela a tu lado y exprésale tus sentimientos, no tus razones).

¿Qué sientes con respecto a tí mismo? ¿A quién o a qué deseas decir adiós?

¿Qué lo dificulta?

Anota los puntos que te resulten significativos a nivel teórico.

¿Cuál de las dos despedidas has vivido más auténtica?

¿En qué te basas para decirlo? (Habla de sentimientos, no de razones).

¿Qué aspectos a nivel teórico podrás destacar de cada despedida?

3. Comentarios teóricos acerca de las despedidas

Si te has dejado llevar por tu sentimiento y has vivido las dos despedidas habrás llegado a la conclusión de que la despedida «13» la sientes más auténtica que la despedida «A». En efecto, no sólo el contenido de lo expresado sino el cómo ha sido expresado es más genuino en el caso «B».

Puntos a destacar como significativos son:

• En la despedida «A» hay demasiadas intervenciones del terapeuta aunque sean como padre de X; lo que supone una postura no decidida en X de asumir la vivencia de su encuentro con el padre. En la

despedida «B», el terapeuta apenas si ha intervenido, ya que el proceso del adiós fluía libremente en X.

La persona de la despedida «A» se refugia continuamente en

racionalizaciones, explicaciones, justificaciones, disculpas... saliéndose del diálogo vivencial. La persona de la despedida «B» se ha mantenido inmersa en su situación vivencial olvidándose de la presencia del terapeuta; no había nada que explicar o justificar, sólo contaba vivir sus sentimientos.

• El diálogo en la despedida «A» acaba con una clara petición de ayuda [T. (p.)]: ¡Qué quieres! ¿Que te lo diga yo?; X: Sí); mientras que en la despedida «B» la persona se ha hecho responsable de su propio

proceso, ha pasado del apoyo del ambiente, de los demás al autoapoyo, a asumir la responsabilidad de su vida.

A nivel de expresión de emociones, la persona de la despedida «A» pasa del llanto agitado al silencio y en alguna ocasión a la rabia contenida que, en ningún momento de la sesión expresa

espontáneamente, sólo la deja entrever. No aparecen polaridades claramente. En la despedida «B», la persona manifiesta emociones, como el llanto y la sonrisa, de un modo espontáneo, sereno y genuino.

• En cuanto a manifestación de las polaridades que, como hemos dicho antes, suelen ser las que provocan los enganches y que por tanto, habrían de manifestarse en la despedida, es sólo en la despedida «B» en donde se manifiesta y se resuelve el rencor-amor; apareciendo en la despedida «A», y de forma velada, la rabia, pero no así el amor, ni el cariño.

• Por lo que se refiere al contenido de lo expresado, la despedida «B» aparece formalmente con un desarrollo más maduro, con más autodirectividad, más responsabilidad, al contrario de lo que hace la persona de la despedida «A», que se siente insegura, con peticiones veladas de directividad y ayuda del terapeuta y poca claridad de la finalidad a conseguir.

Como comentario final, cabría decir que la despedida «A» tuvo lugar en la mitad del proceso terapéutico, a petición de la persona, como forma de defenderse de asumir su responsabilidad en un aspecto parcial de su vida, para evitar «darse cuenta» de elementos significativos de su aquí y ahora y movida por un automensaje de «tengo que darme prisa», automensaje que decía en realidad «evita el encontrar una motivación que te haga cambiar; corre tanto que no te des cuenta de nada».

Por el contrario, la despedida «B» surgió como resultado de un proceso terapéutico en donde la persona, armada con recursos propios, se sentía capaz de correr el riesgo del «impasse», de abandonar las muletas paternas y ser capaz de andar por sí misma por el camino de su propia vida.

En el caso «A», el paso siguiente a esta despedida es trabajar en el «darse cuenta» de la propia realidad y en la autoestima y autoconsideración de la sujeto. En el caso «B», el paso siguiente es elaborar el proceso terapéutico, el reforzar el propio autoapoyo de la sujeto y dar por terminada la psicoterapia, dejando paso al crecimiento personal.

1. Con fines teóricos y de verbalización, establezco una diferencia entre los términos psicoterapia y crecimiento personal. Considero psicoterapia cuando el sujeto siente angustia ante su situación, mientras que crecimiento personal lo entiendo como el deseo responsable de seguir descubriendo aspectos de uno mismo. Es la diferencia que existe entre «ver la botella medio vacía» (psicoterapia) y «verla medio llena» (crecimiento personal) (C. V. B.).

Resumen

• Sentirse bien significa expresar en cada momento, en cada aquí y ahora el sentimiento espontáneo y sentirse responsable de ese sentimiento.

• Cuando no expresamos nuestros sentimientos, tanto los positivos como los negativos, vamos acumulándolos con lo que su posible expresión se vuelve inadecuada y empezamos a crearnos defensas tanto físicas como verbales, para evitar su manifestación.

• A nivel físico, el miedo a expresar el sentimiento se manifiesta como tensiones musculares, dolores de espalda, sensación de presión, ahogos, rigidez, etc.

• A nivel verbal y emocional, se manifiesta por racionalizaciones, negación de la realidad, justificaciones, proyecciones, exigencias al otro...

• Generalmente, es en la infancia cuando aprendemos a guardar nuestros sentimientos, al aparecer en nosotros emociones contrarias, «te quiero... y te guardo rencor» surge la dependencia o «enganche» y aplazamos la expresión de nuestros sentimientos.

• Este aplazamiento se proyecta después, en la vida adulta, en cuantas personas forman parte de nuestra vida (marido, mujer, amigos...), con la esperanza yana y no consciente de resolver la situación primera.

• Esta relación se vive como no satisfactoria ni gratificante para ninguna de las personas de la dependencia.

• Un método, desde la perspectiva de la psicoterapia gestáltica, consiste en que el sujeto dependiente, ya consciente de su polaridad de sentimientos, exprese en una situación terapéutica sus sentimientos acumulados. Haciendo él ambos papeles, el que depende y del que depende.

• El objetivo final, después de expresar sus sentimientos contrarios, consiste en que sea capaz de decir «adiós», esto es, «dejar de necesitar a la otra persona para...» y asumir la propia responsabilidad de su vida junto con el otro, no en o por el otro.

• No tiene ningún valor terapéutico ni se resuelve nada si el sujeto expresa sus sentimientos acumulados y bloqueados a la persona real, ya que esto sólo produciría confusión y problemas en ambas partes.

• Los sentimientos producidos en cada aquí y ahora sí deben ser expresados en cada situación, pero no los bloqueados y acumulados.

• Cuando el sujeto no acepta libremente y motivado la despedida, es tarea del terapeuta potenciar su motivación pero nunca inducirle u obligarle.

Espérame en el cielo

El proceso de duelo según la terapia gestalt

Llegó con tres heridas, la de la vida, la del amor, la de la muerte. M. Hernández

El tema de la muerte, los duelos, los enfermos terminales..., me ha fascinado siempre. Pero no en un sentido morboso o escatológico, sino desde un punto de vista psicológico, de apoyo, de acompañamiento... A lo largo de mi vida he podido encontrar razones y vivencias que podrían explicar racionalmente este interés pero nunca han llegado a convencerme mucho. Es algo que está en mí, que siento. Hace ya tiempo, dejé de buscar razones y busqué la forma activa de poner en acción mis inquietudes. Llevo más de veinte años trabajando psicológicamente con personas en proceso de duelo, desde personas con una enfermedad terminal a personas que han perdido un ser querido.

Soy psicóloga clínica y terapeuta gestáltica y este es el enfoque al que he adaptado mi formación psicológica en el trabajo con las personas en un proceso de duelo.

Es a la doctora Elisabeth Kübler-Ross a quien debo la orientación y la sistematización teórica del trabajo psicológico con las personas en procesos de duelo. Esta elección es debida a tres razones, escritas aquí sin ningún orden prioritario:

• Es la pionera en trabajar con los duelos y los moribundos;

• Es la persona que encauzó mi interés personal para que se convirtiera en una genuina vocación profesional; y

• Su enfoque es fenomenológico y experiencial y, aunque nunca ha hablado ni escrito en términos de “campo”, ni de relación dialogal, siempre ha tenido presente la importancia del “aquí y ahora y lo siguiente” y “la magia de la intimidad de relacionarse sin trabas “

Este artículo está extractado del material teórico del taller teórico- práctico que imparto dentro del programa de Formación en Terapia Gestalt

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