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Gunnlaug pide la mano de Helga la Bella

In document Sagas Islandesas - Anonimo (página 56-60)

SAGA DE GUNNLAUG LENGUA DE VÍBORA

5. Gunnlaug pide la mano de Helga la Bella

Había un hombre llamado Önund, quien vivía en Mosfell, que está al sur. Era riquísimo, y tenía jefatura en el sur, cerca del cabo. Estaba casado, y su mujer se llamaba Geirny, hija de Gnup Molda-Gnupsson, quien había colonizado la bahía de Grind. Sus hijos eran Hrafn, Thorarin y Eindridi. Todos ellos jóvenes de gran porvenir, aunque Hrafn era el mejor en todos los aspectos. Era grande, fuerte, muy apuesto y buen poeta. Al llegar a adulto se fue de viaje al extranjero y causó buena impresión en todos los sitios donde estuvo.

Por entonces vivía en Hjal junto al río Ölfus, también al sur, Thórodd Eyvindarson el sabio, con su hijo Skapti, que era en aquel tiempo narrador de leyes[36] en Islandia. La madre de Skapti era Rannveig, hija de Gnup Molda- Gnupsson, de forma que Skapti y los hijos de Önund eran primos por parte de madre. Dentro de la familia existía una gran amistad.

Por esa época vivía en Raudamel Thorfinn Sel-Thorisson, quien tenía siete hijos, todos ellos jóvenes muy prometedores. Algunos de ellos eran Thorgils, Eyjolf y Thorir, y eran los mejores de la región. Todos estos que hemos mencionado vivían al mismo tiempo.

Por entonces se produjo el más grande suceso de la historia de Islandia: todo el país se hizo cristiano, y todo el pueblo abandonó la idolatría[37].

Gunnlaug Lengua de Víbora, del que hablamos antes, estaba ahora un tiempo en Borg con Thorstein y un tiempo con su padre Illugi, en Gilsbakki, y así estuvo durante dos años: cumplió los dieciocho años, y la relación con su padre mejoró mucho.

Había un hombre llamado Thorkel el Negro. Era sirviente de Illugi y pariente próximo suyo, y había crecido allí mismo. Tenía que recoger una herencia en As, que está en el valle del Vatn, y pidió a Gunnlaug que le acompañara, y éste así lo hizo, y fueron los dos juntos hacia el norte, a As, y cobraron la herencia, y los que la habían guardado se la dieron, gracias a la ayuda de Gunnlaug. Y cuando regresaban al norte pasaron la noche en casa de un rico campesino que vivía en Grimstunga. Por la mañana, un pastor se llevó el caballo de Gunnlaug, y cuando lo recuperaron estaba todo sudoroso. Gunnlaug golpeó al pastor y le dejó sin sentido. El campesino no quiso dejar así el asunto, y pidió compensación. Gunnlaug ofreció pagarle un marco al campesino, pero a éste le pareció demasiado poco. Entonces Gunnlaug recitó este poema: «Un marco te ofrezco, flojo amo de granjas, gris plata por uno sangriento tendrás; y te has de arrepentir si dejas que el oro, hijo de las olas, de tu bolsa escape».

El acuerdo fue tal como proponía Gunnlaug, y una vez arreglado todo, continuaron hacia su casa, al sur.

Poco después, Gunnlaug volvió a pedirle a su padre dinero para el viaje. Illugi contestó:

«Ahora será tal como deseas, porque eres mejor que eras antes».

Illugi salió de casa enseguida y compró para Gunnlaug, a medias con Audun, llamado «Perro atado», un barco que estaba en la boca del río Guva. Este Audun fue quien no quiso llevarse a los hijos de Osvif el sabio, después de la muerte de Kjartan

Olafsson, como se cuenta en la saga de los hombres del Laxdal[38]; pero eso sucedió después de lo que estamos narrando.

Cuando Illugi volvió a casa, Gunnlaug le dio las gracias. Thorkel el negro se estaba preparando también para viajar con Gunnlaug, y llevaron sus pertenencias al barco. Gunnlaug estuvo en Borg mientras preparaban la nave, pero prefería charlar con Helga en lugar de trabajar con los mercaderes.

Un día, Thorstein le pidió a Gunnlaug que fuera con él a ver los caballos que tenía en el valle del Langavatn. Gunnlaug fue con él. Cabalgaron juntos hasta llegar al potrero de Thorstein, al que llaman Lugar de Thorgils, donde había una yeguada de cuatro potros alazanes, propiedad de Thorstein. Había entre ellos un potro fogoso y poco probado en la lucha. Thorstein se lo ofreció a Gunnlaug como regalo, pero éste dijo que no necesitaba un caballo, ya que iba a salir del país. Siguieron cabalgando hasta que llegaron a otra yeguada, en la que había un caballo ceniciento y cuatro yeguas, y se trataba del mejor caballo de todo el fiordo de Borg. Thorstein se lo ofreció también a Gunnlaug. Éste respondió: «Tampoco quiero éste: pero ¿por qué no me ofreces lo que yo quiero?». «¿Qué es?», preguntó Thorstein. Gunnlaug dijo: «Tu hija, Helga la Bella». Thorstein respondió:

«Eso no se arregla tan deprisa», y cambió de tema, y siguieron hacia casa bordeando el río Langa. Dijo entonces Gunnlaug: «Quiero saber cómo respondes a mi petición». Thorstein respondió: «No me interesan tus locuras». Gunnlaug dijo: «Lo digo completamente en serio: no es una locura». Thorstein respondió:

«Primero tendrás que saber lo que quieres. ¿No estás a punto de marcharte al extranjero, y sin embargo, haces como si quisieras casarte? Helga y tú no estaréis al mismo nivel mientras sigas siendo tan inconstante, y por ello no lo consideraré».

Gunnlaug dijo: «¿Dónde crees que encontrarás alguien adecuado para tu hija, si no quieres casarla con el hijo de Illugi el Negro? ¿Es que hay en el fiordo de Borg alguien tan importante como él?».

Thorstein respondió:

«No quiero entrar en comparaciones de personas[39], pero si tú fueras como él no te rechazaría».

Gunnlaug dijo: «¿Con quién casarías a tu hija mejor que conmigo?». Thorstein respondió: «Aquí hay muchos hombres entre los que elegir. Thorfin de Raudamel tiene siete hijos, y todos ellos muy viriles». Gunnlaug dijo: «Ni Önund ni Thorfin son iguales a mi padre, ya que ni tú mismo lo eres. ¿Qué puedes comparar con la ocasión en que mi padre tuvo un pleito con el godi Thorgrim Kjalakson y su hijo en la asamblea de Thorsness, y él solo lo ganó?». Thorstein replicó:

«Yo expulsé a Steinar, hijo de Önund el de buena vista, y aquello se consideró una hazaña considerable»[40].

Gunnlaug repuso:

«Tuviste la ayuda de tu padre Egil: pero para pocos campesinos sería recomendable el negarme a mí una esposa». Thorstein respondió: «Deja tus bravuconadas para los de las montañas, eso no sirve para nada aquí en los pantanos». Al atardecer llegaron a casa. Y por la mañana, Gunnlaug subió hasta Gilsbakki y pidió a su padre que fuera con él a Borg para pedir a Helga en matrimonio. Illugi le respondió:

«Eres muy inconstante, porque te estás preparando para viajar al extranjero y pretendes buscar esposa: sé que eso no es del gusto de Thorstein». Gunnlaug repuso: «Me iré al extranjero de todos modos; y nada me satisfará si no haces lo que te pido». Más tarde, Illugi salió de casa y bajó a Borg con doce hombres: Thorstein le dio una buena acogida. Por la mañana temprano, Illugi le dijo a Thorstein: «Quiero hablar contigo». Thorstein respondió: «Subamos a la colina y hablemos allí». Y así lo hicieron. Gunnlaug fue con ellos. E Illugi dijo: «Mi hijo Gunnlaug dice que por su propia cuenta te ha pedido en matrimonio a tu hija Helga. Quiero saber en qué situación se encuentra este asunto. Conoces su familia y su riqueza. Yo no regatearé por mi parte propiedades, y le buscaré una jefatura, si eso mejora el asunto».

Thorstein respondió:

«Hay sólo una cosa que no me gusta en Gunnlaug, y es que me parece muy inconstante, pero si fuera como tú, aceptaría sin tardar».

Illugi dijo entonces:

«Nuestra amistad quedará rota si niegas que mi hijo y yo valemos lo mismo». Thorstein respondió:

«Por tus palabras y nuestra amistad, Helga será la prometida informal de Gunnlaug, pero no su prometida formal, y esperará tres años. Gunnlaug viajará al extranjero y moldeará su conducta con la de los hombres buenos, y yo quedaré libre de todo lo hablado si en ese tiempo no regresa, o si su conducta no me agrada».

Y así se despidieron. Illugi se marchó a casa, y Gunnlaug al barco.

Cuando les llegó viento favorable, zarparon y el barco arribó al norte de Noruega; continuaron entonces navegando hasta Nidaros, en Trondheim, anclaron, y descargaron el barco.

In document Sagas Islandesas - Anonimo (página 56-60)

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