H3III *El in'ierno son los otros+
La $rase )*l infierno son los otros2 es del c5lebre $ilóso$o eistencialista, ean+Paul "artre, y está en una de sus obras de teatro, la 1ue se titula 7 3uerta $errada. En esta obra de >BAA, "artre describe el in$ierno 1ue !i!e el hombre contemporáneo por el tormento 1ue le in$lige la mirada de sus seme-antes, re!eladora de la distancia entre lo 1ue 5l realmente es y lo 1ue 1uisiera ser. O $f . Grupo Editorial 2c5ano, 8randes 3ersona/es. &arcelona, 2c5ano Grupo Editorial, ". )., S, HSH.T
El in$ierno, segn ean+Paul "artre, es la mirada a-ena, esa mirada pes1uisante 1ue me descubre y re!ela y 1ue me penetra: una mirada in!asi!a 1ue me incomoda, disgusta y o$ende: la mirada del entrometimiento, intrusa e inmiscuidia, y no sólo in$ernal, sino in$ierniante=WD.
%icente "atone! en su @ntroducción al *istencialismo! dice:
)Guisiéramos ser la mirada que todo lo ve y que no es vista por nadie. Guisiéramos ser como +ios! a quien se concibe precisamente como la mirada que todo lo ve y a la que nadie puede ver. Guisiéramos espiarlo todo como espiábamos cuando ni6os por el o/o de la cerraduraK].
)3ero no nos conformamos con eso' queremos ver y que los demás se sientan vistos! para que así se sientan cosas inermes ba/o nuestra mirada.
)$uando cru0o mi mirada con otro! entablo con él un duelo' y si lo obligo a ba/ar la vista y entregarse como cosa ba/o mi mirada! habré conseguido que de/e de mirarme y de convertirme en cosa' yo seré su infierno! y no él el mío.2 D%icente "atone! @ntroducción al *istencialismo. Tercera edición. Zuenos 7ires! *ditorial $olumba! ?=! FO.;
El poder in$ernal e in$ierniante de la mirada ha sido reconocido siempre por todas las culturas y todas ellas desaprueban la mirada directa, $i-a y sostenida: desaprobación 1ue se eplica por la creencia uni!ersal y anti1uísima en el mal de o/o o fascinación, el in$lu-o mal5$ico 1ue una persona puede e-ercer sobre otra mirándola
$i-amente y con ánimo ad!erso. #ebe entenderse Qy repetir5 lo 1ue ya di-e en mi 'Introducción a la cineseología(Q 1ue el srcen mágico de la desaprobación es una eplicación cultural del hecho, pero el !erdadero srcen es natural, es una conducta de fábrica, innata. Entre los gorilas es igual, y así lo asegura 1uien los conoce me-or 1ue
nadie, #ian Fossey. #ice esta notable in!estigadora lo siguiente )3ara ellos =para los gorilasD, al igual que ocurre a menudo en el hombre! la mirada fi/a y directa significa una amena0a.2 O#ian Fossey,8orilas en la 9iebla. &arcelona, "al!at Editores, ". )., >B?@,>>.T
"chopenhauer di-o algo similar a lo epresado por "artre. Mani$estó 1ue )cada hombre está condenado a ser el demonio de su pró/imo2 , pues el mundo es en buena cuenta in$ernal y la in$ernalidad mundial supera a la del a!erno imaginado por el )lighieri.
)La verdad es que debemos ser miserables y lo somos (escribe chopenhauer(! y la fuente principal de los mayores males que afligen al hombre es el hombre mismo: 0Ho"o !o"ini
lu#us8 . K K]
)$uando nos damos eacta cuenta de esta verdad! el mundo nos parece un infierno superior al del +ante! en que cada hombre está condenado a ser el demonio de su pró/imo! aunque es for0oso confesar que algunos tienen capacidades especiales para ello! KC.2 D7rturo chopenhauer! *l Mundo como %oluntad y 5epresentación. Zuenos 7ires! Ziblioteca 9ueva! ?RO! ?R.;
"arcástico y pesimista, "chopenhauer decía 1ue el momento más $eli en la !ida de un hombre dichoso es el momento en 1ue se duerme, así como el momento del despertar es el más amargo y deplorable en la !ida de un hombre in$eli.
Para "chopenhauer, la !oluntad, el deseo, en cuanto es un 1uerer o desear algo 1ue no se tiene, es dolor. La !ida es el reinado del dolor omnímodo, 1ue lo abarca todo, y el llamado placer es tan sólo una remisión o supresión del dolor. Ruerer es esencialmente su$rir, y como !i!ir es 1uerer, toda !ida es por esencia dolor. El dolor es la ley uni!ersal del mundo $enom5nico, y el placer no es más 1ue una momentánea satis$acción, !ale decir, una interrupción del su$rimiento. La bs1ueda del placer es siempre negati!a, por1ue todo anhelo satis$echo engendra una nue!a aspiración, lo 1ue naturalmente ocasiona la insatis$acción correspondiente. Lo nico positi!o es la e!itación del dolor. El mundo es el in$ierno, y los hombres se di!iden en almas atormentadas y diablos atormentadores.
Fernando #ía+Pla-a, en su obra Mis 3ecados $apitales, dice en la página B@ lo siguiente
)Bo he sido un solitario siendo al mismo tiempo sociable. Me encanta! lo saben mis amigos! estar con ellos! charlar y comentar. 3ero quiero ser yo quien decida cuándo esté a mi lado la compa6ía! no que amane0ca el día con ella impuesta.
)B creo que esta sensación la comparten muchos que no quieren admitirlo. Gue la mayoría de disgustos que ocurre en el matrimonio o entre hermanos es precisamente porque 0el otro8 está siempre presente! cuando lo necesitamos y cuando no lo necesitamos! que es la mayoría de las veces. ,*l infierno (artre dixit ( son los otros.-2
La idea de 1ue el otro es una presencia infernal o de 1ue los otros son presencias infernales, 1ue causan mucho disgusto o $astidio, nos recuerda inmediatamente la dolósfera. En una etensa entre!ista a Pablo Macera publicada en el nmero >B de la re!ista La $asa de $artón , dice Macera 1ue así como la 0ierra tiene una atmósfera, o sea una capa de aire 1ue la rodea, de la misma manera tiene una dolósfera, es decir, un dolor 1ue la penetra e impregna. 7no de los signi$icados del !erbo penetrar es llegar lo agudo del dolor a lo interior del alma, a nuestra misma dentrura, a lo más recóndito de nuestro ser, a lo 1ue se llama el penetral.
El antropólogo #a!id &idney dice 1ue en toda cultura hay 1ue distinguir los artefactos, los mentefactos Oo como decía os5 2rtega y Gasset, las mentefacturas, 1ue 5l oponía a las manufacturasT: bueno, repito, en toda cultura hay 1ue distinguir los artefactos, los mentefactos y los sociofactos.
Los artefactos son lo material, lo práctico+t5cnico. Los mentefactos son las lenguas, la $iloso$ía, la ciencia, los ideales religio sos, morales, est5ticos. Los sociofactos son los patrones o pautas sociales y las instituciones sociales. ) estas tres clases de factos , podríamos agregar una clase más, la clase de los dolofactos, esto es, los dolores del mundo.
2-alá se diga y rediga, al menos entre gente culta, dolósfera y dolofacto, dos neologismos muy bien $ormados e incuestionablemente tiles.
Por ltimo, )l!in 0o$$ler, en La Tercera Ala, habla de la sociósfera Ola organiación socialT, la tecnósfera Olos sistemas de energía, producción y distribuciónT, la psicósfera Olas ideas y creenciasT y lainfósfera Oel uni!erso mediáticoT.
#oda
#oda
O.os luteranos
O.os luteranos
)3ero lo que más impresionaba del rostro de Lutero no podría haberlo captado nunca la paleta de un pintor: el brillo de sus o/os oscuros! que unos consideraban demoníaco y otros
angelical. Hno de sus contemporáneos afirma que ,fulguraban y refulgían como una estrella! y no se podía sostener su mirada-.2 D#anns Lil/e! Lutero. Zarcelona! alvat! Zibliot eca alvat de 8randes Ziografías! ==! ?><! ??.;
O.os balacianos
O.os balacianos
)*n cuanto a los o/os Kde Zal0ac! nunca han eistido otros seme/antes. Tenían una vida! una lu0 y un magnetismo inconcebibles. 7 pesar de las vigilias de todas las noches! su esclerótica era pura! límpida! a0ulada como la de un ni6o o de una virgen! y recuadraban dos diamantes negros que fulguraban a veces con espléndidos refle/os de oro: eran unos o/os capaces de hacer ba/ar la vista a las águilas! de leer a través de las paredes y de los pechos! de derribar a una fiera furiosa! o/os de soberano! de vidente! de domador.2 DTeófilo 8autier! Madama de 8irardin yZal0ac. Zuenos 7ires! *ditorial 8lem! ?RF! F>4F?.;
O.os hitlerianos
O.os hitlerianos
)Las ra0ones de su facultad Kde la facultad de #itler de influir en los demás Dque es naturalmente el talento esencial de los demagogos; son m1ltiples.
)+ebemos pensar! ante todo! en lo que ha solido llamarse su "agnetis"o ! que seg1n la mayoría de los observadores estaba en sus o/os. KC #ay cierto n1mero de noticias que muestran que inclusive las personas predispuestas contra él se convertían s1bitamente cuando #itler las miraba directamente a los o/os. K K]
)#ay muchos documentos en que se mencionan las propiedades magnéticas de sus o/os. $omo yo nunca lo vi sino en fotografía! que sólo da una idea muy vaga de esa propiedad especial! lo 1nico que puedo hacer es especular acerca de dicha propiedad.
)Mi especulación se facilita por una observación que se hace frecuentemente respecto a las personas muy narcisista s y sobre todo fanáticas! que suelen tener un brillo particul ar en los o/os! brillo que les da una apariencia de gran intensidad y gravedad! de algo etraterrenal.
)+e hecho! muchas veces es difícil distinguir entre la epresión de los o/os de un hombre muy serio! casi santo! y la epresión de los o/os de un gran narcisista! incluso medio loco. La 1nica cosa que los distingue es la presencia (o ausencia( de cordialidad y de calor. 7hora bien: todos los datos concuerda n en que #itler tenía los o/os fríos y toda la epresión de su rostro era fría' había en él una ausencia total de calor o sentimiento.
)*ste rasgo podría tener un efecto negativo (como lo tuvo en muchos casos( pero a menudo refuer0a el poder magnético. La crueldad fría y la falta de humanidad en un rostro produce temor' uno prefiere! antes que admirar! espantarse. La palabra que me/or puede describir
esta me0cla de sentimientos es ,pavor- o ,espanto- D a%e ;' es algo terrible! temible! pero también imponente! que nos infunde un temor reverencial. *n hebreo! la palabra nora! tiene casi el mismo doble significado que el inglés a%eB se emplea para designar uno de los atributos de +ios y representa una actitud arcaica en que +ios es simultáneamente horrible y sublime.2 D*rich "romm! 7natomía de la +estructividad #umana. Méico! iglo %eintiuno *ditores! . 7.! ?=R! RV? y nota O>.;