SUME SUS PUNTUACIONES =
5. Hacerse la tonta, la indefensa o la sumisa
El doctor Buss descubrió que estas tres tácticas funcionan razonablemente bien a la hora de atraer parejas a corto plazo (efectividad del 48%) pero no son tan efectivas a la hora de atraer parejas estables (efectividad del 23%). La clave de estas tácticas es que implican que un hombre con perspectivas a corto plazo tiene menos posibilidades de ser rechazado por una mujer que se hace la tonta, la indefensa o la sumisa, y que es más fácil que logre manipularla. Esto explica el tópico de la «rubia tonta».
Cómo critican las mujeres a la competencia
Cuando una mujer quiere rebajar el valor como pareja de una competidora, critica su salud y su belleza. Puede decir que su competidora tiene pechos falsos, que se ha hecho un lifting, que tiene una enfermedad de transmisión sexual o que duerme con cualquiera. Una vez más, este tipo de estratagemas funcionan porque el cerebro masculino está programado para buscar salud, juventud y fidelidad. Una mujer nunca dirá que una competidora tiene un trabajo horrible o que no es la dueña de su casa. A la hora de exagerar, las mujeres mienten a los hombres sobre su edad (juventud), el número de amantes que han tenido (fidelidad) y su salud (cosméticos, tacones altos, cirugía plástica, etc.).
Como los hombres dan tanta importancia al aspecto de una mujer, las mujeres no sólo luchan por mejorar su propia apariencia, sino que desprecian el aspecto físico de sus rivales. Denigran a sus competidoras diciendo que son gordas, feas, deformes o sin ningún atractivo: «¿La has visto sin maquillaje?» o «Lleva los pechos operados/los labios postizos/demasiado maquillaje». Nunca escucharán a una mujer decir que una rival no tiene ambición o tiene un coche barato. Criticar la fidelidad de otra mujer sólo funciona con los hombres que buscan una pareja a largo plazo. Si llama zorra a una rival, inmediatamente resultará más atractiva a los hombres que buscan sexo ocasional.
“Para ser feliz con un hombre, debe entenderle mucho y quererle un poco.
Para ser feliz con una mujer, debe quererla mucho y no tratar de entenderla en absoluto.” • Es posible mejorar su puntuación como amante con el sexo opuesto.
• Los hombres deberían ser empáticos y mostrarse solidarios con la mujer de su vida. Las pequeñas muestras de compromiso y afecto significan mucho más para una mujer que los regalos grandes y caros.
• Las mujeres deberían enfatizar su fidelidad, evitar mostrar demasiada carne y concentrarse en su aspecto si quieren mejorar su puntuación como amantes.
• Tanto los hombres como las mujeres criticarán activamente la competencia para rebajar la puntuación del contrincante como amante potencial. Los hombres critican los recursos de los otros hombres o su capacidad para obtenerlos mientras las mujeres atacan el aspecto de las demás.
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¿Un futuro más feliz juntos?
Sea cual sea nuestra edad, cuando nos enamoramos somos adolescentes. La nueva mujer quiere la emoción del amor, el romanticismo, la aventura, la pasión sexual y ser una persona libre e independiente. Su sueño es encontrar un hombre que la quiera y que le permita hacer todas estas cosas. El nuevo hombre quiere lo que ha querido siempre: ser admirado, respetado y comprendido, y que su pareja sea fiel. Y si ella no necesitara trabajar para subsistir, él preferiría que no lo hiciera.
Las feministas suelen adoptar la postura de que los hombres han controlado los recursos mundiales durante miles de años y han controlado a las mujeres dejándolas embarazadas, con lo que evitaban que ellas lograran su propio poder o recursos. Al estudiar la historia, este argumento ciertamente parece ser cierto, al principio. Sin embargo, si damos un paso atrás y vemos la historia humana desde una perspectiva amplia, encontramos una interesante pregunta: ¿por qué evolucionaron los hombres con el impulso de cosechar recursos, estatus y poder? La respuesta es que las mujeres evolucionaron como criadoras de niños y deseaban parejas que dispusieran de los recursos necesarios para alimentar y proteger a su descendencia. En un nivel subconsciente, la mayoría de hombres lo saben, motivo por el cual pasan la vida persiguiendo el estatus y los recursos necesarios para satisfacer las exigencias de las mujeres. ¿Por qué otro motivo iban a querer los hombres de todo el mundo agotarse y echar a perder su salud compitiendo con otros hombres por trabajos mejores, un mejor estatus y un salario mayor? Lo hacen porque saben que si derrotan a los demás hombres en el juego de la posición social y los recursos, atraerán parejas de mayor calidad. Si los hombres no necesitaran aparearse con mujeres, no tendrían urgencia alguna por satisfacer los criterios femeninos a escala de recursos. Los hombres elegirían una vida menos estresante y se dedicarían a pescar, a beber cerveza, a dormir y a tirarse pedos cuando les apeteciera.
Hoy en día, las mujeres del mundo entero continúan buscando hombres que posean recursos o que demuestren el potencial necesario para obtenerlos. Las mujeres rechazan a los hombres con pocos recursos o que muestran poca ambición por conseguirlos. Algunas personas podrán señalar una existencia de parejas en las que la mujer es quien cosecha los recursos mientras el hombre
permanece en casa acomodado, pero estas parejas no son más que una ínfima minoría.
“Los hombres que se casan ganan más dinero que los hombres de la misma edad que permanecen solteros.”
Algunas feministas aseguran que el principal objetivo de los hombres es oprimir a las mujeres. La realidad es que los hombres compiten con otros hombres por poder, estatus y recursos, y no con las mujeres. Los hombres compiten con otros hombres para obtener a las mujeres disponibles y usan los criterios de preferencias de las mujeres para medir su éxito en el juego de los recursos. Esta competición no sólo provoca que los hombres mueran siete años antes que las mujeres, sino que hace que en la mayoría de asesinatos el protagonista sea un hombre que mata a otro por algún motivo pasional.
Imaginemos que los hombres respondieran idénticamente a la necesidad de compromiso de las mujeres y usaran la conversación como pegamento social. Imagine a un hombre diciendo: «Te pasas horas hablando por teléfono con tus amigas, ¿es que ya no me quieres? ¿No te parezco lo bastante bueno para hablar conmigo?» o, «Nunca me llevas a comprar zapatos, siempre vas con Josephine. ¡Sólo me quieres para el sexo!».
Desgraciadamente, los hombres se ven menospreciados debido a sus necesidades naturales, mientras que las mujeres reciben halagos por las suyas al tiempo que se las define como «maravillosas comunicadoras». Si la igualdad fuera real, deberían loar a los hombres por ser «maravillosos procreadores».
Así pues, no resulta sorprendente que el 76% de los hombres niegue que piensan en una mujer desde un punto de vista sexual, básicamente porque temen que las mujeres los critiquen y los acusen de acoso sexual o porque quieren ser políticamente correctos.
Actualmente las personas casadas son minoría
¿Ha muerto el matrimonio? Si es usted una persona casada, forma parte de una minoría. Las parejas casadas, cuya cifra ha disminuido proporcionalmente durante décadas en los hogares occidentales, pasaron a ser minoría en Estados Unidos en el año 2006. La encuesta American Community Survey, impulsada por la Oficina del Censo de EE.UU., descubrió que el 49,7%, o 55,2 millones de los 111,2 millones de hogares de Estados Unidos estaban ocupados por parejas casadas —con o sin hijos— en comparación con el 52% de apenas cinco años antes. La mayor competencia de otros modos de vida ha provocado que el porcentaje de parejas casadas lleve décadas menguando. En el año 1930 representaban aproximadamente el 84% de los hogares. Hacia 1990, la proporción de parejas casadas había disminuido hasta el 56%. La encuesta no preguntaba la orientación sexual, pero su cuestionario estaba diseñado para distinguir las parejas de los compañeros de piso.
Según la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido, en el año 2008 las parejas de hecho superaron en número a las legalmente casadas. Entre 1998 y 2007, el número de adultos registrados como casados cayó un 8% y, en comparación con el casi 75% de las encuestadas en 1979, en 2007 estaban casadas menos de la mitad de las mujeres encuestadas de entre dieciocho y cuarenta y nueve años. En el año 2007 había el triple de mujeres solteras que en 1979. En 2006 sólo se celebraron 236.980 bodas entre Inglaterra y Gales, el número más bajo de matrimonios desde
1895. El matrimonio ha encontrado más competencia que nunca dado que cada vez más adultos pasan más tiempo viviendo en soltería o bien con compañeros de piso.
Las parejas deciden vivir juntas por muchos motivos, pero dada la dificultad existente para encontrar un hogar asequible, el sentido práctico puede ser tan importante como el romanticismo, dado que dos personas pueden vivir juntas pagando menos que una sola. Muchas parejas de hoy en día también dicen que convivir es como hacer un examen sobre una relación.
Independientemente de lo que nos depare el futuro, amar a alguien y que nos amen será siempre vital para la supervivencia humana. Investigadores médicos de California llevaron a cabo un estudio durante nueve años entre siete mil hombres y mujeres. Los investigadores descubrieron que aquellos que no tenían contacto con amistades, familiares, comunidades, asociaciones, amantes o cónyuges tenían entre 1,9 y 3,1 veces más posibilidades de haber muerto a lo largo de aquel período de tiempo. En Suecia, un estudio similar siguió a diecisiete mil hombres y mujeres durante un período de seis años y reveló que aquellos que se sentían aislados o solos tenían cuatro veces más posibilidades de haber muerto en ese período, independientemente de su raza, sexo o sus hábitos de ejercicio.
¿Está la juventud de hoy en día mejor informada?
Una encuesta realizada en Inglaterra reveló que el 80% de los adolescentes pierden su virginidad bajo los efectos del alcohol o porque se sienten presionados a hacerlo, y más de la mitad practican el sexo sin protección. La encuesta, entre tres mil alumnos de entre quince y dieciocho años, descubrió que el 39% hizo el amor por primera vez en una situación en la que uno de los dos miembros de la pareja no lo deseaba tanto como el otro. Casi tres de cada diez alumnos habían perdido la virginidad por «motivos negativos», como para complacer a su novio. Además, el 51% de las chicas y el 37% de los chicos la habían perdido sin usar protección, y el 58% de las chicas y el 39% de los chicos habían hecho el amor al menos una vez sin preservativo. Estas estadísticas revelan el grado de ignorancia que conduce a muchos adolescentes a mantener relaciones sexuales no seguras.
Las pruebas que arrojan los estudios sobre hijos de hogares con padres divorciados demuestran que los hijos utilizan las mismas estrategias a la hora de encontrar pareja que sus padres. En los hogares de padres separados, los hijos aprenden que no se puede depender de una sola pareja para toda la vida. Alcanzan la pubertad antes, las chicas menstrúan a una edad más temprana y los adolescentes se inician en el sexo antes y con más parejas que los adolescentes cuyos padres han seguido juntos.
«¿No te estás pasando un poco con las precauciones?»
Todos estos factores apuntan a que si bien es posible que los jóvenes estén mejor informados que sus padres en algunos aspectos del sexo, tienen una actitud mucho menos responsable respecto a la seguridad y están más dispuestos a arriesgarse a los embarazos no deseados, las ETS o el SIDA que sus padres.
Por qué los nuevos amores siempre parecen tan prometedores
Nuestro pasado nos ha programado para sentirnos atraídos por las parejas con las que podamos producir una descendencia más fuerte, igual que ocurre con otras especies animales. Este es el motivo por el cual a veces puede sentir atracción hacia una persona que no cumple ninguno de los criterios de su lista ideal. El hecho de que puedan producir una buena descendencia no implica que puedan vivir felices para siempre. Este es el motivo por el que un hombre usará frases trilladas y de efectividad probada para convencer a una mujer de que es la única persona para él: «Nunca he sentido nada igual por otra mujer» o «Tenemos una conexión espiritual muy intensa». Es importante que la mujer entienda que el hombre que dice este tipo de cosas, en las primeras etapas de una relación, a menudo cree que las dice con sinceridad en ese momento porque su cuerpo le presiona para que haga o diga lo que sea con tal de lograr bajarle las bragas. El cerebro de ella la convence para que crea lo que él le dice y a menudo tiene el detector de mentiras apagado. Evidentemente, conviene dejarse llevar y disfrutar de la diversión de los nuevos amores, pero cabe recordar que desde un punto de vista emocional es más seguro esperar un resultado mucho menos permanente de lo que parece en un primer momento. A menos que un hombre haya decidido que desea una relación permanente, la mujer no es más que una presa y él es el cazador. La mayoría de hombres emprenden una nueva relación sin esperar que sea a largo plazo. El hombre quiere una mujer para satisfacer sus necesidades primarias y para que le proporcione sus subidones de sustancias químicas. Si el cerebro de él deja de colaborar en este último punto, cambiará de mujer o buscará una de otro tipo.
Somos diferentes, sin duda
Actualmente existen toneladas de pruebas de que los hombres y las mujeres piensan y actúan de un modo distinto. A continuación ofrecemos más pruebas de estas variaciones de conducta.
Cómo ducharse como una mujer
1. Quítese la ropa y déjela en el cubo de la ropa sucia clasificándola según si es oscura, clara, blanca, de tejido sintético o de tejido natural.
2. Diríjase al baño vestida con una bata larga. Si ve a su marido por el camino, oculte cualquier rastro de piel que quede expuesta y apresúrese a ir al baño.
3. Contemple su cuerpo femenino en el espejo y saque la barriga. 4. Proteste y laméntese porque está gorda.
5. Métase en la ducha.
6. Busque la esponja de la cara, la del cuerpo, la esponja vegetal y la piedra pómez. 7. Lávese el pelo una vez con champú de pepino y aguacate con 83 vitaminas añadidas. 8. Vuélvase a lavar el pelo con champú de pepino y aguacate con 83 vitaminas añadidas.
9. Aplíquese en el pelo acondicionador con pepino y aguacate con aceite natural de azahar. Déjelo actuar quince minutos.
10. Lávese la cara con una esponja facial de albaricoque machacado durante diez minutos hasta dejársela en carne viva.
11. Lávese el resto del cuerpo con gel de jengibre.
12. Aclárese el pelo y tarde por lo menos quince minutos para asegurarse de eliminar cualquier resto de acondicionador.
13. Depílese las axilas y las piernas con cuchilla. Plantéese hacer lo propio con la zona del bikini pero decida que es mejor depilársela a la cera.
14. Chille con todas sus fuerzas cuando su marido tire de la cadena, el agua pierda presión y salga hirviendo.
15. Cierre el grifo de la ducha.
16. Limpie todas las superficies húmedas de la ducha.
17. Pulverice todas las manchas de moho con el líquido antimohos. 18. Salga de la ducha.
19. Séquese con una toalla del tamaño de un país africano pequeño. 20. Envuélvase el pelo en una segunda toalla superabsorbente.
21. Compruebe todo su cuerpo en busca del más remoto rastro de un granito. Ataque con uñas/pinzas en caso de encontrarlo.
22. Regrese al dormitorio vestida con una bata larga y la toalla en la cabeza. Si ve a su marido, cubra cualquier área al descubierto y corra al dormitorio para pasar una hora y media vistiéndose.
Cómo ducharse como un hombre
1. Desnúdese sentado en el borde de la cama y deje la ropa amontonada.
2. Diríjase al baño desnudo. Si ve a su esposa por el camino, agite el pene hacia ella gritando: «¡Yuju!»
3. Contemple su cuerpo masculino en el espejo y encoja la tripa. Admire el tamaño del pene y rásquese el trasero.
4. Métase en la ducha.
5. No se moleste en buscar una esponja. 6. Lávese la cara.
7. Lávese las axilas.
8. Suénese en las manos y deje que el agua se las limpie.
9. Muérase de risa por lo fuerte que suenan los pedos dentro de la ducha.
10. Dedique la mayor parte del tiempo a lavarse las partes nobles y la zona circundante. 11. Lávese el trasero y llene la pastilla de jabón de pelos.
12. Enjabónese el pelo. (No use acondicionador.) 13. Hágase una cresta de champú.
14. Asómese por la cortina de la ducha para volverse a mirar en el espejo. 15. Orine en la ducha apuntando al desagüe.
16. Aclare el jabón y salga de la ducha. Ignore que el suelo está lleno de agua porque la cortina estaba todo el tiempo por fuera de la bañera.
17. Séquese parcialmente.
18. Mírese en el espejo. Flexione los músculos. Vuelva a admirar el tamaño del pene.
19. Deje la cortina abierta, la alfombra mojada en el suelo y el ventilador y la luz encendidos. 20. Regrese al dormitorio con la toalla alrededor de la cintura. Deje la toalla, agite el pene hacia su esposa, diga: «Mira, nena» y proyecte la pelvis hacia ella.
21. Tire la toalla mojada en la cama. Póngase la ropa del día anterior.
¿Los polos opuestos se atraen de verdad?
El viejo tópico «los polos opuestos se atraen» probablemente ha causado más dolores de cabeza y rupturas entre hombres y mujeres que cualquier otro. Implica que una pareja se sentirá mutuamente atraída si a la mujer le gusta el orden pero el hombre tira la ropa sucia al suelo, si él es adicto al fútbol pero ella no lo soporta, si a ella le encantan los museos mientras a él le chiflan las discotecas o si él es abstemio radical mientras ella roza el alcoholismo. Todos los estudios que analizan el comportamiento, las actitudes y la longevidad de las parejas demuestran claramente que pese a que los polos opuestos realmente tienen un cierto valor de atracción en las primeras etapas de una relación, también son ingredientes seguros de una tensión a largo plazo y de rupturas. Las parejas que difieren en aspectos y valores básicos están abocadas al divorcio.
opuestos estén condenadas al fracaso; una pequeña minoría perduran, pero en la mayoría de casos, la vida de la pareja está continuamente alterada por discusiones y desacuerdos. Esta situación hace que el progreso conjunto hacia objetivos comunes sea una tarea lenta y ardua. Cuando las parejas tienen distintos objetivos vitales, pierden un tiempo precioso yendo en direcciones opuestas constantemente. David Buss descubrió que las parejas que disfrutan de las relaciones a largo plazo más exitosas y sufren menos rupturas son aquellas en las que ambos miembros mantienen similitudes de raza, religión y etnia, y poseen parecidos valores u opiniones sobre los ideales sociales, morales, éticos y políticos.
Así pues, la clave para encontrar una pareja exitosa a largo plazo es buscar una persona con ideales y valores similares. Dicho de otro modo, hay que encontrar a alguien que se parezca a usted en sus valores fundamentales y creencias.
Los peores amantes del mundo
¿Qué hombres se consideran los mejores amantes y quiénes son los peores? En 2005, Bayer Healthcare publicó un informe titulado «El sexo y la mujer moderna», en el cual se recopilaban los