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CAPITULO I. TEOTIHUACÁN Y EL BARRIO LA VENTILLA

5. Hipótesis y proposiciones

Después de haber desarrollado la parte correspondiente al marco teórico, el siguiente paso será plantear nuestras hipótesis que se fundamentan desde una base materialista y

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que guiarán nuestra investigación. Las hipótesis que planteamos son:

1) Los espacios con pintura mural eran de uso exclusivo de la clase dominante.

Argumentación: La pintura mural fue un instrumento de carácter elitista, considerando el acceso a recursos que implicaba su elaboración por lo que de acuerdo a la posición en el sistema de relaciones sociales, la clase dominante era la que podría utilizar la pintura mural en los espacios donde realizaba sus actividades.

Por lo tanto:

2) La clase dominante utilizó la pintura mural para acrecentar y justificar su posición

social.

Argumentación: La pintura mural sirvió para diferenciar los espacios ocupados por la clase dominante e incrementar el distanciamiento social, remarcando su posición de clase.

3) La función de los espacios con pintura mural estuvo relacionada con actividades de

tipo institucional y residencial ocupados por la clase dominante.

Argumentación: La pintura mural presenta un código simbólico que implica un mensaje relacionado con aspectos políticos, sociales y religiosos, es decir, tenían que ver con las actividades que realizaban los grupos de la clase dominante. Los murales servían entonces para enmarcar las actividades de carácter institucional por un lado, pero también remarcaban el hecho de que aquellos espacios eran de uso y acceso exclusivo para miembros de la clase dominante, por lo que sus residencias también fueron decoradas con murales.

4) Los murales reflejan los cambios ocurridos en el proceso del desarrollo de la

sociedad teotihuacana.

Argumentación: La secuencia cronológica de los murales en el barrio La Ventilla se presenta desde la fase Miccaotli hasta la fase Xolalpan Tardío, además, las representaciones iconográficas de los murales reflejan transformaciones sociales

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ocurridas en la sociedad a lo largo de su existencia. Estos cambios obedecen a cambios en aspectos ideológicos, políticos, religiosos y económicos, y mantienen una correspondencia con los símbolos, las técnicas y los materiales que fueron cambiando de acuerdo al grado de desarrollo de las fuerzas productivas.

5) Algunos símbolos fueron reemplazados por otros de acuerdo al grupo social que

estuvo en el poder, a la llegada e influencia de otros grupos.

Argumentación: En la pintura mural se plasmaron símbolos que prevalecieron durante algunas fases cronológicas, para desaparecer posteriormente y ser reemplazados por otros. Se observan cambios en los símbolos que habrían obedecido a los cambios políticos y sociales, así como a la influencia y presencia de grupos étnicos provenientes de otras regiones de Mesoamérica.

6) Los murales representan las prácticas, costumbres e ideología de cada tiempo en la

que se elaboraron, reflejando así la tradición de la formación económica y su desarrollo y cambio en el tiempo. La función de los espacios con pintura mural

estuvo estrechamente relacionada con los símbolos e imágenes ahí plasmadas.

Metodología

El objetivo de este estudio es determinar la función general e inferir las actividades desarrolladas en los conjuntos en el barrio La Ventilla con pintura mural.

Para realizar nuestro estudio tomamos en cuenta tres aspectos fundamentales, la arquitectura, los materiales arqueológicos recuperados en contexto arqueológico y la pintura mural.

El análisis arquitectónico comprende una revisión de la arquitectura y la planeación de la antigua ciudad. Para entender la función de los espacios se analizarán las características arquitectónicas que dan el carácter a los edificios (religiosos,

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institucionales, habitacionales, etc.), las áreas de actividad, los elementos arquitectónicos, los materiales utilizados en los diversos tipos de construcciones y los sistemas constructivos, para posteriormente hacer una análisis de los conjuntos arquitectónicos del barrio La Ventilla. Se describen jerárquicamente a nivel de conjunto, unidad y espacio, considerando los niveles de ocupación, modificaciones y acabados. En este caso haremos énfasis en los espacios con pintura mural, que es nuestro indicador para tratar de describir la función de los conjuntos.

Para complementar este estudio se hará un análisis general de los materiales asociados, como son la cerámica, la lítica y los entierros principalmente; también consideraremos materiales como el hueso, la concha, etc. que serán indicadores importantes para conocer qué grupos de las clases fundamentales ocuparon ciertos espacios y conjuntos.

Finalmente haremos el análisis de la pintura mural, considerando la cronología (épocas y fases técnicas) para dar un contexto temporal a cada mural. El estudio de la iconografía será fundamental para hacer la lectura de los murales, con lo que se establecerá un criterio para identificar y diferenciar un signo, un glifo y todos aquellos elementos que conforman el código simbólico de los murales.

El siguiente paso será describir cada mural por conjunto, unidad y espacio, retomando las características arquitectónicas y los materiales asociados. Después se analizará cada uno de los signos y símbolos, remitiendo a sus posibles significados. Todos estos aspectos ayudarán a proponer la función de los espacios con pintura mural y por lo tanto inferir la función de la unidad e incluso del conjunto arquitectónico para reforzar o refutar la idea sobre la estructura y organización del barrio propuesta por Gómez (2000).

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CAPITULO III

ARQUITECTURA: ESPACIO Y FUNCIÓN 1. Arquitectura de Teotihuacán

La arquitectura es un indicador arqueológico que nos ayuda a comprender el desarrollo de las sociedades antiguas, ya que al ser una manifestación cultural expresa la ideología, el desarrollo político y económico, así como aspectos de la organización de una sociedad. En Mesoamérica encontramos una gran diversidad arquitectónica con características específicas según el área o región, variando en cuanto a la planeación, distribución, recursos (económicos y materiales), temporalidad, etc., aunque también presentan algunas constantes resultado de la herencia y tradición cultural mesoamericana.

La antigua ciudad de Teotihuacán es considerada como la más importante, grande y compleja de Mesoamérica, entre otras cosas por la planeación urbana, la monumentalidad de sus construcciones y la diversidad étnica y social de sus habitantes. La arquitectura de Teotihuacán se caracteriza también por la variedad de edificios que reflejan diferentes funciones y que la conformaron como un gran centro urbano, teniendo una alta densidad de población, superior a cualquier otra ciudad de la época prehispánica. También se realizaron obras hidráulicas importantes como la desviación del Río San Juan y el sistema de drenaje dentro del centro urbano, así como en los diferentes conjuntos arquitectónicos ubicados en la periferia.

Teotihuacán alcanzó una extensión aproximada de 25 kilómetros cuadrados, con una población que pudo haber oscilado entre los 150,000 y los 200,000 habitantes (Millon 1988) o probablemente más20. El eje principal de la ciudad es la “Calzada de los Muertos”. A lo largo y a ambos lados de esta calle se emplazan una serie de construcciones públicas como son La Ciudadela, El Gran Conjunto, construcciones residenciales y

20 Gómez y Gazzola (2004) proponen que la ciudad pudo haber alcanzado un número mayor de habitantes al

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administrativas, la Pirámide del Sol y la Pirámide de La Luna. Una de las características más sobresaliente de la antigua ciudad fue su división en barrios que reflejan parte de la organización social. Algunos fueron ocupados por artesanos especializados y otros por grupos de extranjeros que conservaron parte de su identidad cultural. También hay una serie de conjuntos departamentales o residenciales distribuidos alrededor del centro urbano con diferente calidad en los acabados y en la distribución de los espacios al interior.

1.1 Planeación y desarrollo urbanos

Drewitt (1966) define que “planeación en la antigua ciudad es la combinación premeditada de elementos arquitectónicos en un ambiente urbano”. Para el autor, los elementos arquitectónicos básicos en la planeación y arquitectura teotihuacanos son los edificios, espacios abiertos, plataformas, calles y cauces de ríos; éstos se presentan de formas diversas, con características diferentes, según la función y el uso. La planeación, por lo tanto, tiene que ver con la manera en cómo se colocan y distribuyen estos elementos que a su vez responden a las necesidades sociales.

De acuerdo con la cronología, Teotihuacán presenta un desarrollo que puede apreciarse en su arquitectura, en donde cada fase ha sido identificada, entre otras cosas, por la construcción de ciertos edificios en particular.

El centro urbano

Abarca un área aproximada de 7 kilómetros cuadrados (Millon 1993) y se compone de templos, edificios públicos y conjuntos residenciales. El eje principal de este centro es la “Calzada de los Muertos” orientada de norte a sur y tiene una desviación de 15°25’ al este del norte astronómico, con una longitud de tres kilómetros. Esta gran calzada se compone

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Foto 18. Pirámide y Plaza de la Luna

de cinco patios hundidos sucesivos. Rivera (1992) señala que la “Calzada de los Muertos” puede considerarse como tal sólo en parte debido a que estos patios cortan su recorrido. Sin embargo hay que considerar que estos patios se construyeron para salvar las diferencias del nivel que ocurren en el espacio natural, pues presenta una inclinación de norte a sur con una diferencia de casi 30 metros desde la Plaza de la Luna hasta la Ciudadela. Cada espacio está separado por una plataforma con escalones hacia ambos patios, conforme aumenta el número de escalones también aumenta, contrarrestando el ángulo de inclinación.

La calzada se puede dividir en tres sectores; el norte va desde la Plaza de La Luna hasta la Pirámide del Sol; el central comprende los cinco patios hundidos y por último el sector sur, que inicia al sur del Río San Juan hasta La Ciudadela y el Gran Conjunto, aunque posiblemente la calzada continuaba más allá de estas estructuras hacia el sur (Figura 3.1).

En la parte más al norte de la “Calzada de los Muertos” está la Plaza de la Luna, limitada en el lado norte por la Pirámide de La Luna y al este y oeste por una serie de basamentos de cuatro cuerpos (Foto 18). En el centro de la plaza se encuentran dos altares o adoratorios. La Pirámide de la Luna es un

gran basamento orientado hacia el sur, compuesto por cinco cuerpos escalonados con muros en talud y con un cuerpo o plataforma adosada también con cinco cuerpos con talud y tablero y escalinata al centro.

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Hacia el oeste de la Plaza de la Luna se ubican otros conjuntos arquitectónicos que sobresalen por sus excelentes terminados y pintura mural: el Palacio de los Jaguares, la Subestructura de los Caracoles Emplumados y el Palacio de Quetzalpapálotl.

A los lados del sector norte de la “Calzada de los Muertos” se localizan otros conjuntos, algunos de ellos caracterizados por la pintura mural que presentan: destaca el Templo de la Agricultura, el Conjunto de los Animales Mitológicos, el mural del Puma y el Conjunto de los cuatro pequeños templos.

Otro de los ejes principales del centro urbano es el Oriente-Poniente, transversal a la “Calzada de los Muertos”, que corresponde con el eje de la Pirámide del Sol. Este

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basamento de 63 metros de altura está orientada hacia el oeste, su base casi cuadrada mide 222 x 225 metros y está rodeada por una plataforma en tres de sus lados. Tiene cinco cuerpos escalonados en talud y un cuerpo adosado. También tiene una plaza al frente, limitada por varias estructuras que incluyen la Casa de los Sacerdotes.

En la sección central de la “Calzada de los Muertos” es donde se ubica la serie de cinco patios hundidos, dos de ellos con un altar al centro. A los lados de esta sección se localizan los conjuntos Plaza Oeste y Plaza Este, el Grupo Viking, el Complejo “Calzada de los Muertos” y los Edificios Superpuestos.

Al final de la sección central de la calzada se encuentra Río San Juan, que como hemos mencionado fue desviado para hacerlo pasar por el centro de la urbe. En este canal desembocaba el sistema de drenaje del sector central de la “Calzada de los Muertos” y de otros conjuntos arquitectónicos de la ciudad, lo que indica que la desviación pudo haber sido proyectada para cubrir las necesidades de la urbe para un mejor funcionamiento de la misma (Sánchez 1998).

En el sector sur de la “Calzada de los Muertos” se localizan dos grandes conjuntos arquitectónicos, el Gran Conjunto en el oeste y La Ciudadela en el este de la calzada. El Gran Conjunto fue la estructura más grande de la ciudad, se componía de dos grandes plataformas (norte y sur) con un acceso hacia la calzada (lado este) y otro por el lado oeste. Este conjunto al parecer albergó al mercado principal de la ciudad (Millon 1973, 1976), siendo el punto focal de la vida económica.

Frente del Gran Conjunto, al otro lado de la calzada, se ubica el complejo arquitectónico de La Ciudadela. Mide 160,000 metros cuadrados y se compone de cuatro plataformas que limitan una plaza con un altar al centro en la parte superior de plataformas están cuatro basamentos con talud y tablero en el norte, sur y oeste respectivamente y tres en el este (Figura 3.2).

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Sin duda la estructura más importante de La Ciudadela es el Templo de la Serpiente Emplumada (Foto 19 y 20). Para conmemorar el inicio de la construcción de este edificio se sacrificaron cientos de individuos que fueron depositados con ofrendas en grupos y números que reflejan la estructura del calendario (Sugiyama 1998). El Templo de La Serpiente Emplumada se orienta hacia el oeste y se compone de siete cuerpos con talud y tablero (aunque actualmente sólo se conservan cuatro cuerpos). La característica principal de este templo son las alfardas y los tableros ornamentados con esculturas de cabezas de serpientes y de cipactli en forma alternada. Las esculturas se integraron en el proceso de edificación por medio de una espiga que se introduce en el núcleo. Esta característica del sistema constructivo del talud y tablero ornamentado con esculturas no se encuentra en ningun otro edificio de la ciudad.

Un reflejo de los cambios políticos y religiosos ocurridos en Teotihuacán es la construcción de la Plataforma Adosada, que cubrió parte de la fachada principal del Templo de la Serpiente Emplumada, así como la destrucción intencional del edificio cuyo material fue reutilizado en otras construcciones (Cabrera 1998). La nueva estructura que cubrió la fachada de este templo consta de al menos cuatro cuerpos con talud y tablero y escalinata al centro; a diferencia del Templo de la Serpiente Emplumada, esta plataforma no presenta esculturas, sólo se pudieron observar restos de estuco con pintura roja.

A cada lado del Templo de la Serpiente Emplumada se localizan los conjuntos arquitectónicos 1E al sur y 1D al norte. En el vértice noreste de la explanada se ubica el conjunto 1C’; al adoratorio central de la explanada se le denominó como edificio o estructura 1C; la Estructura 1B’ se localiza en la parte sur de explanada que se compone de 6 subestructuras.

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A partir de su construcción La Ciudadela se convirtió en el centro político y religioso de la antigua ciudad. Las características de este gran complejo reflejan un cambio, donde fue reemplazada la verticalidad por la horizontalidad de los monumentos.

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Millon (1973) propone la existencia de otra calzada que comienza detrás de La Ciudadela y que corre hacia el este tres kilómetros; por el oeste se prolonga dos kilómetros a partir del Gran Conjunto. Con este eje la ciudad habría quedado dividida en cuatro cuadrantes o sectores y La Ciudadela, particularmente el Templo de la Serpiente Emplumada quedaría en la parte central, reforzando su importancia como centro político y religioso (Foto 21).

Fotos 19 y 20. Detalle del Templo de la Serpiente Emplumada

106 Los Barrios

La antigua ciudad de Teotihuacán estuvo dividida en barrios. Con respecto a su formación y composición, existen varias propuestas (Millon 1973, Manzanilla 1993, Rattay 1987, Altschul 1987, Gómez 2000, 2002, Cabrera 1997). Los barrios estuvieron integrados por grupos de artesanos de diferentes especialidades y por extranjeros (Oaxaca, Occidente) o por comerciantes.

Cualquiera que haya sido su composición, ya fuera de tipo étnico o por especialidades, lo importante es considerar y entender la dinámica del barrio dentro de la sociedad teotihuacana y su estructura interna.

Al tratar de comprender cómo se integró la sociedad en Teotihuacán surgieron propuestas e hipótesis, basados principalmente en la distribución espacial de conjuntos arquitectónicos identificados alrededor del centro urbano, así como por el registro arqueológico de concentración de materiales específicos en áreas delimitadas.

Millon (1966, 1973, 1976) fue de los primeros en plantear la existencia de barrios en la antigua ciudad. Para el autor éstos debieron estar habitados por “grupos corporados”, relacionados entre sí por el parentesco, la filiación étnica o bien por tener el mismo oficio. También considera que la organización en barrios, fue un nivel intermedio de organización entre la ciudad y el conjunto departamental (1976), con lazos económicos, sociales y rituales y que permitió la integración cultural y social de la población.

Gómez propone que los barrios fueron el “resultado del tipo de relaciones sociales establecidas entre las comunidades productoras, y las normas y estrategias impuestas por el Estado” (2000: 594). Estas relaciones sociales se reflejan en la organización espacial de los barrios, que tuvieron también la finalidad de cohesionar a la población, controlar la producción y asegurar la circulación de bienes. Dentro de éstos habría una

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diferenciación social que establecería el acceso de ciertos grupos a determinados espacios de acuerdo a sus actividades. Más adelante profundizaremos en la definición y características del barrio cuando nos enfoquemos al barrio La Ventilla.

Los Conjuntos Arquitectónicos

A consecuencia de la complejidad social, en la ciudad se construyeron conjuntos arquitectónicos de tal forma que lograron la integración de la población. Millon (1976) considera que para la fase Tlamimilolpa hubo un cambio significativo en el patrón de asentamiento urbano de Teotihuacán, caracterizado por la construcción intensiva de conjuntos arquitectónicos. Los conjuntos de departamentos (Apartment compound), como el autor los denominó (Millon 1973), en parte pudieron ser resultado del incremento de las actividades artesanales y de la llegada de gente de otras regiones a la ciudad. Los cambios en la organización social teotihuacana generaron la necesidad de crear nuevos espacios para albergar y agrupar a los diversos grupos sociales y para ello se construyeron complejos habitacionales que adquirieron características específicas en cuanto a su distribución. Para la fase Xolalpan Temprana ya había conjuntos de departamentos por toda la ciudad, reflejo del desarrollo alcanzado por Teotihuacán en todos los ámbitos, dentro y fuera del valle.

Estos conjuntos son resultado de las estrategias políticas y económicas del Estado para lograr la cohesión social y el control de la producción. Los grupos sociales dominantes ocuparon conjuntos que se distinguen por tener excelentes acabados arquitectónicos y espacios de mayores dimensiones. Los conjuntos residenciales fueron ocupados por las familias de la élite dominante al contrario de los conjuntos ocupados por los grupos de la clase dominada, que tendrían características formales con diferencias significativas con relación a las actividades que desarrollaban, contaban con espacios

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destinados al trabajo artesanal y a la preparación de alimentos y a la vivienda de los grupos domésticos.

El conjunto de departamentos es una estructura que consta de un gran número de cuartos con o sin pórtico, distribuidos generalmente alrededor de un patio hundido formando unidades o “departamentos”, la mayoría de las veces, conectados entre sí por pasillos, con un sistema de drenaje subterráneo y con grandes muros que delimitan y