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DE LA HISTORIA Y EL ARTE DE GOBERNAR

In document La filosofía moderna (página 35-39)

Las formas políticas del renacimiento italiano responde a las particularidades históricas vividas en el siglo XVI, donde hay la aceptación de poder temporal de la iglesia, la monarquía y el feudalismo, siendo estas específicas de estado y gobierno que se expresa en las ciudades italianas, principalmente en Florencia y la que los ojos del renacimiento de Maquiavelo abstrae y ensaya en esta ciudad estado. Marone (1943) afirma:

Para entender seriamente a Maquiavelo es necesario colocarse a su propia altura, es decir, cumplir el esfuerzo que significa arrancarse de nuestro tiempo moderno para trasladarse a su primer Renacimiento hacerse un poco uno mismo hombre de esa época, Florentino coevo suyo, con sus simpatías y su cultura, e inmediatamente después, tratar de entender el esfuerzo que. A su vez, pudo hacer un hombre del Renacimiento para arrancarse de su tiempo y ver los problemas de la época sobre un plano de universalidad. (pp.20-21)

Gracias a sus magníficos aportes a la política, se ha considerado que el gobernar es un arte, tener talento para hacerlo porque si lo hacemos con actitud podemos tener éxito y

obtener buenos resultados, el gobernar nos puede traer muchos beneficios pero también muchas desgracias, si no sabemos dominar ciertos anti valores que queramos implantar, el poder es una herramienta inútil para quien no se lo ha ganado con esfuerzo, esto quiere decir que se le puede ser muy fácil perder el trono, hay que saber defender ese poder. No estar afianzado que la teoría política, es no saber defenderse. Maquiavelo (2013) afirma:

“El príncipe debe evitar lo que pueda hacerle odioso y despreciable, cuantas veces pueda evitarlo: habrá cumplido con su obligación y no sufrirá escarnio alguno por cualquiera otra falta que pueda llegar a cometer. Lo que más que nada puede ganarle odio será mostrarse demasiado codicioso. Usurpando las propiedades de sus súbditos o despojándolos de sus mujeres; de los cual a de obtenerse totalmente. Mientras la generalidad de los hombres no sienta que se les quita sus bienes a su honra, vivirán como si estuvieran contentos; y no tendrán el soberano más que preservarse de la ambición de un pequeño número de individuos a los que se deberá reprimir de algún modo.”( p. 128)

Maquiavelo escribió su obra El Príncipe dándonos su teoría de cómo saber gobernar, ser un líder, adquirir poder, defenderlo y mantenerlo, aunque tengamos que usar la violencia. Porque para Maquiavelo es mejor que un gobernante sea temido que amado. Toda esta teoría que va a dar Maquiavelo va a ser basado en el funcionamiento del estado la mentalidad de sus pueblos y gobernantes. Considerando que es un arte el gobernar, este tiene que abordar el hecho de la conquista de sus prójimos, pero la esencia del poder, el arte de gobernar; en sí la ciencia política de la nueva clase que surgió en la historia, la burguesía no renuncia a la violencia, sino hace apología que es necesaria, el pueblo más que amar tiene que temer, la violencia es una necesidad. He ahí, por qué se utiliza la violencia contra los movimientos populares. Maquiavelo (2013) Infiere:

De dos cosas ha de cuidarse El Príncipe: en el interior de su estado, alguna revuelta de sus gobernados; el exterior, la amenaza de alguna potencia vecina, no temerá lo segundo si

cuenta con buenas armas, y, sobre todo, con buenas alianzas. Ahora bien; cuando los conflictos exteriores no prosperan, lo propio sucede con los interiores; a menos que hayan sido provocados por una conjura. Pero aunque surgieran en el exterior nubes tempestuosas contra El Príncipe, este que tiene bien arreglados sus asuntos en su país, es decir, si ha procedido según lo que aconsejó, y si no le abandonan sus súbditos. Podrá resistir cualquier ataque foráneo. (129)

La esencia del príncipe para gobernar el nuevo estado tiene que tener ese don de ejercer la violencia, la represión, es más importante que El Príncipe siempre tiene que estar alineado a la justicia, pero aun así tiene que conquistar o aniquilar con rapidez a sus prójimo, pues cuando es para gobernar, bien tiene la fama de ser cruel y todo depende del buen o mal uso de sus estrategias, depende de que príncipe estamos hablando, los príncipes malos velan por sus interese particulares, más no por la de sus ciudadanos. Marone (1943) expone. “E l ver con cuales engaños, con qué astucias los príncipes tiranos se gobernaban para mantenerse en aquella reputación que no habían merecido, resulta no menos útil que el conocimiento de las cosas virtuosas porque si estás enciéndelo, para seguir en pos de ellas a los ánimos liberales, aquellos los encenderán para rehuirlas y sofocarlas” (p. 188). El arte de gobernar en El Príncipe lo vamos a ver en muchos ángulos, como por ejemplo, como ser un buen príncipe, como ser un mal príncipe, como deben medirse las fuerzas de los príncipes, etc. Si vamos a ver sus ideas políticas de Maquiavelo como un hombre que recrea la realidad o un sentimiento estamos hablando de un arte y esto es lo que él hace, difundir sus ideas de una manera que está expresando sus sentimientos y un aspecto de la realidad en que él vivió. Marone (1943) Infiere: “En los gobiernos moderados y suaves véanse multiplicar en mayor número aquellas riquezas que vienen de la cultura y aquellas que vienen de las artes, porque cada uno gustosamente multiplica aquella cosa y trata de adquirir aquellos bienes que una vez

adquiridos cree poder gozar. De lo cual se deriva que los hombres rivalizarán en preocuparse por las comodidades públicas y privadas y así, unas y otras podrán maravillosamente acrecentarse.” (p.159)

Un príncipe puede ser alabado o repudiado de acuerdo al camino que va a conducir mediante su gobierno, muchas veces nos encontramos con príncipes buenos pero en su alrededor solo existen personas de mala índole como también puede ser en caso contrario, por eso un príncipe que quiere tener un buen gobierno tiene que aprender a veces a no ser muy bueno y utilizar su egoísmo siempre y cuando las circunstancias lo admitan. Maquiavelo (2013) manifiesta:

“Dejando, pues a un lado los sueños irrealizables en lo que se refieren a los estados y no tratando más que las cosas certeras y efectivas, digo que cuantos hombres atraen la atención de sus prójimos, y muy especialmente los príncipes por hallarse colocados a alturas superiores que los demás, se distinguen por determinadas cualidades personales que provocan la alabanza o el reproche. Uno es tildado de liberal y otro es señalado como miserable, en lo que me sirvió de una expresión toscana en vez de emplear la palabra avaro, dado que en nuestra lengua un avaro es también el que tiende a enriquecerse con rapiñas. Mientras que llamamos miserables únicamente a aquel que se abstiene de gastar lo que posee. Y para continuar mi enumeración agrego: uno gana fama, como generoso, y otro es conocido por capaz; uno puede pasar por cruel y otro por compasivo; uno por carecer de lealtad y otro por ser leal a sus promesas; uno por afeminado y cobarde y otro por valeroso y feroz; uno por humilde y otro por soberbio; uno por casto y otro por lujurioso; uno por manso y flexible, otro por duro e intolerable; uno por serlo ; y otro por ligero; uno por piadoso y religioso y otro por incrédulo e impío, etc.” (pp.109-110)

In document La filosofía moderna (página 35-39)