Ihering y otros autores alemanes

In document La responsabilidad precontractual en la legislación ecuatoriana (página 45-48)

2.1. Teorías Contractualistas

2.1.1. Ihering y otros autores alemanes

El trabajo de Ihering está contenido en su obra “De la culpa in contrahendo o de los daños y perjuicios en las convenciones nulas o que permanecieron imperfectas”, que apareciera por primera vez en Alemania en 1860.

Ihering inicio planteándose un caso en el cual una persona solicita el envío de 100 libras de una determinada mercancía, pero confunde el signo libra con el de quintal y recibe por tanto una cantidad superior a la pedida. El autor dice que el contrato es nulo por adolecer de error esencial y se hace la pregunta ¿Quién responde por los gastos ocasionados en concepto de expedición, embalaje, flete, etc.?. Los textos romanos, en base a los cuales construyó su teoría, así como la doctrina tradicional no habían respondido esta pregunta, por lo que, un análisis de los textos romanos, le hizo concluir que el comerciante damnificado no podía accionar contractualmente, debido a que la nulidad hacía desaparecer

      

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de la vida jurídica al contrato y tampoco podía accionar extracontractualmente ya que la Ley Aquila no preveía este tipo de casos.

La iniquidad e insuficiencia práctica de un parecido resultado eran evidentes. La parte que había incurrido en culpa quedaba indemne, mientras que la parte inocente resultaba víctima de la negligencia de otro sin obtener satisfacción.47

El análisis exhaustivo de las fuentes romanas, le permitió a Ihering afirmar que la culpa incontrahendo si se encontraba prevista en el Copus Iuris, como en el caso de nulidad de contrato por vicios en la cosa vendida, por incapacidad y se preveía la nulidad en el caso de los objetos religiosos.

Dicho lo anterior, es en el capítulo II de la obra del autor alemán donde se ocupa del análisis del fundamento de la responsabilidad in contrahendo.

A un primer análisis resultaba evidente que la actio de dolo y la actio legis Aquiliae no podían servir de fundamento dentro del marco de la legislación romana a la responsabilidad nacida en el período antecontractual. La actio de dolo debía descartarse, por cuanto en ninguno de los casos contemplados en la ley se exigía la presentencia de ese elemento intencional para derivar la responsabilidad de alguno de los contratantes. En cuanto a la acción fundada en la Ley Aquila debía correr igual suerte, dado que no mediaban los requisitos que la misma ponía como condición para la procedencia del resarcimiento: daño visible, material, causado a objetos exteriores (cosas o personas).48

La culpa extracontractual, a criterio del autor, debía ser rechazada como fundamento legal de la responsabilidad in contrahendo. A manera de interpretación, el argentino Roberto Brebbia manifiesta:

La relación indudable que existe entre los actos cometidos en el período precontractual y el contrato nulo o imperfecto indicaba, a juicio del maestro alemán, la verdadera dirección a seguir para determinar el fundamento de la obligación de resarcir en los casos de responsabilidad in contrayendo; y esa dirección ni podía ser otra que la de la culpa contractual.49

Debido a la extensión de la teoría que formulara el maestro alemán, resumimos su trabajo en los siguientes puntos:

- La culpa in contrahendo es una culpa de naturaleza contractual que apunta en una dirección especial (la del período de formación del contrato).

      

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ENCICLOEDIA JURÍDICA OMEBA, Tomo V, Editorial Driskill S.A., 1986, Buenos Aires.

48

Ibídem, pág. 280

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- El mismo grado de culpa debe presentarse en el período de formación del contrato que en el período de ejecución.

- Si el acto a cuya formación se tiende no es un contrato, no puede haber culpa in contrahendo

- Para que pueda haber culpa in contrahendo tiene que haber existido oferta; las meras tratativas anteriores a la promesa del contrato, no son susceptibles de originar responsabilidad basada en esa especie de culpa.50

- La obligación de resarcir los daños causados por actos que se generaron en el período de formación del consentimiento tiene su fundamento en la culpa. De aquí que se la llamara culpa in contrahendo.

Para la formulación de esta teoría el autor recurre a una ficción, que es la existencia de una “relación contractual”; esto implica que las partes, por estar relacionadas, aunque no vinculadas por un contrato, tienen obligaciones recíprocas. Esto último sumado a que los casos de responsabilidad precontractual no encajaban en los supuestos de responsabilidad extracontractual, llevó a Ihering a concluir que la naturaleza de la responsabilidad precontractual no podía ser otra que la contractual. La consecuencia inmediata de la aplicación de esta postura es que el potencial accionante debe sujetarse a las reglas de la responsabilidad contractual como la prescripción, requisitos, etc.

La objeción de que no puede haber acción contractual sin que exista contrato no es válida si se asigna a la misma un valor absoluto. La declaración de nulidad del contrato o el hecho de que el mismo no haya podido ser perfeccionado no invalida todos los efectos emergentes del pacto, sino únicamente aquellos que se refieren a la ejecución de las obligaciones contractuales. El contrato nulo o no perfeccionado sigue produciendo otras obligaciones no vinculadas con la ejecución del convenio, como ser, la restitución de las cosas entregadas por las partes, devolución de la señal o arras y pago de las indemnizaciones que correspondan, etcétera.51

Otro autor que sostiene la tesis contractualista es Leonhard, quien apenas hace 100 años elaboró su propia teoría de la culpa en la realización del contrato. Este autor detecta que la teoría primigenia no contemplaba el caso de los contratos válidos ya que sólo hacía referencia a los contratos nulos. El autor aseveraba que existía responsabilidad precontractual cuando existe un contrato válido, éstos contratos debían estar afectados por un vicio, que, sin invalidar el contrato, ocasionaba un daño y estos vicios se originaban en

      

50

Artículo tomado de la Enciclopedia Jurídica ameba, Tomo V, Editorial Driskill S.A., Buenos Aires, pág 278 – 281, escrito por Brebbia Roberto.

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la formación del contrato, de ahí el nacimiento de este caso de responsabilidad precontractual.

En el caso de los contratos válidos, la actuación lesiva en el período de formación del contrato, estaba dada por la inobservancia de los deberes de información, la cual necesariamente debía ser culpable.

Esta ampliación, por llamarla de alguna manera, de la teoría de Ihering no implica una negación de la misma, sino un complemento; el único punto de confrontación fue la extensión de la indemnización, por lo que Leonhard sostiene también que la naturaleza jurídica de la responsabilidad precontractual es de índole contractual.

Siber, otro autor alemán, quien sin aportar un nuevo elemento, unifica las dos tesis de los autores antes citados; su estudio aparece en 1914 y se resume en lo siguiente:

(…) sosteniendo que la responsabilidad en la formación del contrato derivaba de la inobservancia de los deberes de información… ”Con independencia de la celebración o no de un contrato posterior válido”. En consecuencia,, “Al separar la virtualidad del deber precontractual de la celebración de un contrato válido, de modo que la obligación de reparar pueda intervenir aun sin existir éste, globaliza tanto el principio de responsabilidad por actuaciones lesivas en el curso de la negociación contractual, que en el mismo puede incluirse, de igual forma, los supuestos hasta entonces tradicionales de culpa in contrahendo – casos de daños derivado de la invalidez contractual – y los de VbV (culpa en la realización del contrato). Por tanto, cuando se habla de culpa in contrahendo entiende que ésta se refiere no sólo a los casos en que interviene la invalidez contractual, sino que también a aquellos otros en los que, dándose un contrato válido, se ha incumplido un deber de información precontractual. A la VbV, terminología que utiliza con preferencia, le da exactamente el mismo contenido, convirtiendo así las dos expresiones sinónimas”. Siber unifica también el punto relativo a la extensión del resarcimiento, inclinándose por la tesis de que los daños a indemnizar abarca sólo el interés negativo. 52

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