2.4.1 MERCADO DEL OCIO
2.4.1.3 IMPACTO DE LA ECONOMÍA COLABORATIVA
Como comentábamos al inicio de este bloque, la llamada economía colaborativa (o consumo colaborativo) está comenzando a transformar diferentes sectores. Este modelo de consumo se basa en el intercambio entre particulares de bienes y servicios que permanecían ociosos o infrautilizados; por ejemplo, las plazas libres del coche en un viaje, el domicilio que queda vacío durante las vacaciones, herramientas que se utilizan una o dos veces tras su compra, etc., a cambio de una compensación pactada entre las partes. La disminución de la renta y el crédito disponible entre los consumidores como consecuencia de la crisis económica y un cambio cultural que ha supuesto que “el uso” sea cada vez más preferido que “la propiedad”, también son elementos clave para entender el auge de este modelo.
Algunas características de la economía colaborativa son:
● La preferencia por el acceso a bienes y servicios frente a su propiedad.
● Interés colaborativo y bienestar común frente al individualismo y el interés
material.
● Sostenibilidad y uso más e ciente de los recursos.
● Reducción de los intermediarios en la provisión de bienes y servicios.
● Empoderamiento del ciudadano frente a gobiernos e instituciones.
● Protagonismo creciente del prosumidor, asumiendo un papel en activo en la provisión de bienes y servicios.
La economía colaborativa cada vez está más presente en la vida cotidiana de los ciudadanos: se estima que esta modalidad de consumo movió en 2013 3.500 millones de dólares durante 2013 a nivel global, lo que supuso un incremento del 25% con respecto al año anterior. Según el informe de la consultora PricewaterhouseCoopers “The Sharing Economy”, las principales actividades de la economía colaborativa representarán 335.000 millones de dólares en 2025.
La revista FORBES estimaba en 2013 una tasa de crecimiento de la economía colaborativa del 25% anual para alcanzar los 3,5 billones de dólares solo en Estados Unidos.
El crecimiento de la economía colaborativa puede hacer daño a los sectores tradicionales donde tenga una implantación más signi cativa. Un estudio de la Boston University “The Rise of the Sharing Economy: Estimating the Impact of Airbnb on the Hotel Industry” (Boston University, 2015) concluye que un incremento del 1% en el número de propiedades incluidas en Airbnb provoca una disminución del 0,05% en los ingresos trimestrales de los hoteles.
Hay quienes consideran que el impacto de la economía colaborativa sobre el modelo económico actual puede ser “letal” cuando alcance cierto nivel de aceptación. Es lo que Umair Haque, autor de Nuevo mani esto capitalista, denomina “el efecto del 10%”, que señala que si los consumidores comienzan a consumir un 10% menos y a mirar un 10% más, los efectos sobre los márgenes de las empresas tradicionales va a ser desproporcionado, viéndose abocadas a reinventar los modelos de negocio para no quedar fuera del mercado.
Las empresas que basan su negocio en compartir bienes y servicios empiezan a tomar impulso. No solo a nivel internacional –donde hay iniciativas como Uber (que acaba de ser prohibida en España y Holanda) y Airbnb, que son ya muy populares– sino también en España, donde actualmente hay unas 400 compañías vinculadas a la economía colaborativa. Para defender su modelo de negocio frente a la Administración y a otros sectores tradicionales, y convencer a los usuarios de su seguridad y e cacia, un grupo de empresas ha creado en España la primera asociación de empresas vinculadas a la economía colaborativa, Sharing España. Está formada inicialmente por 26 empresas de per les y modelos de negocio diversos. Estas compañías son: Airbnb, AlterKeys, Avancar, Blablacar, Bluemove, Cabify, ChicFy, Comunitae, Eatwith, Etece, Eurasmus, Gigoing, MangoPay, MyFixpert, Only Apartments, PopPlaces, Rentalia, Respiro, Sharing Academy, Sherpandipity, Social Car, Suop, TicketBis, Traity, Trip4Real y WeSmartPark.
Todas estas empresas tienen algo en común: “Usando la tecnología disponible (especialmente móvil), ponen en contacto a personas que disponen de activos ociosos o infrautilizados con personas que necesitan hacer uso de ellos”. Los activos pueden ser coches (Blablacar, Cabify), viviendas (Airbnb, HomeAway), tiempo (Taskrabitt o Etecé) o dinero (Kickstarter), entre otros. “Normalmente, ese servicio tiene un precio pero existe igualmente la posibilidad de intercambio y trueque y la plataforma cobra normalmente una comisión”.
Como se ha dicho antes, es uno de los puntos que cuestionan los empresarios más tradicionales que ven cómo sus negocios pueden peligrar si este tipo de plataformas siguen con la tendencia alcista que experimentan actualmente. Falta un marco normativo especí co para este tipo de actividades colaborativas debido a la rapidez con la que han nacido y crecido –según el estudio de Nielsen “Compartir en Sociedad”, en España, más de la mitad de los españoles (53%) estarían dispuestos a compartir o alquilar bienes personales-. Debería haber normas más claras sobre este modelo económico que ha surgido al calor de las nuevas tecnologías, ya que es un nuevo modelo, deberían existir nuevas normas que se ajusten a las necesidades reales y actuales con el objetivo de que todos los operadores tengan las mismas posibilidades de actuación.
Rachel Bostman, autora del libro “Lo mío es tuyo: el desarrollo del consumo colaborativo”, considera que hemos entrado en la cuarta etapa de internet:
1. Primera etapa : los programadores compartían software.
2. Segunda etapa : la gente comenzó a compartir su vida a través de redes sociales como Facebook o Twitter.
3. Tercera etapa : se comenzó a compartir los resultados de la creatividad a través de plataformas como YouTube.
¿Cómo puede afectar la economía colaborativa al modelo económico actual?
Hay quienes consideran que estamos ante un fenómeno pasajero impulsado por la crisis económica, pero lo cierto es que su importancia cuantitativa es creciente. La revista Forbes estimaba en 2013 una tasa de crecimiento de la economía colaborativa del 25% anual para alcanzar los 3,5 billones de dólares solo en Estados Unidos.
Recientemente, en Reino Unido se estimaba un crecimiento sostenido de la economía colaborativa hasta alcanzar la nada despreciable cifra de 230.000 millones para el año 2025. Las previsiones más favorables son para el sector del alojamiento turístico y el de alquiler de vehículos que pueden alcanzar el 50% de la cuota de mercado.
El crecimiento de la economía colaborativa puede hacer daño a los sectores tradicionales donde tenga una implantación más signi cativa. Un estudio de la Boston University concluye que un incremento del 1% en el número de propiedades incluidas en Airbnb provoca una disminución del 0,05% en los ingresos trimestrales de los hoteles.
Hay quienes consideran que el impacto de la economía colaborativa sobre el modelo económico actual puede ser “letal” cuando alcance cierto nivel de aceptación. Es lo que Umair Haque, autor de Nuevo mani esto capitalista, denomina “el efecto del 10%”, que señala que si los consumidores comienzan a consumir un 10% menos y a mirar un 10% más, los efectos sobre los márgenes de las empresas tradicionales va a ser desproporcionado, viéndose abocadas a reinventar los modelos de negocio para no quedar fuera del mercado.
Por ello, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se ha puesto en marcha para llevar a cabo su función de promover e investigar temas sobre competencia tal y como recoge la Ley 3/2013 de creación de la CNMC y ha realizado una consulta pública sobre los nuevos modelos de servicios planteados por la economía colaborativa, con el objetivo de conocer la opinión de empresas y particulares y poder garantizar la competencia y poder desarrollar una regulación e ciente para la economía colaborativa. La CNMC admitió respuestas a la consulta pública hasta el 13 de enero de 2015. El propósito último del estudio es realizar una serie de recomendaciones para que se produzca un desarrollo regulatoriamente e ciente de los nuevos modelos económicos, de forma que se obtenga el máximo provecho de las posibles ventajas para los consumidores, y, al mismo tiempo, se pueda garantizar la competencia efectiva entre sí y con los sectores tradicionales.
2.4.2 - MERCADO POTENCIAL
Localing es una aplicación para el sector ocio que integra tanto la oferta generada por la economía tradicional (creada por negocios locales y autónomos) como la colaborativa (creada por el usuario nal).
Para calcular nuestro mercado potencial analizamos el negocio generado por el comercio electrónico en España por los espectáculos artísticos, recreativos y culturales, actividad incluida como hemos visto en el apartado sobre el impacto del comercio electrónico, en una de las 10 principales ramas de actividad del comercio electrónico, representando un 3.1% sobre el total de los ingresos y un 4% sobre el total de las transacciones en el segundo trimestre de 2014.
Analizamos los informes de la CNMC para tener una primera estimación del crecimiento de los ingresos del comercio electrónico en España los últimos 3 años. Vemos que de 2011 a 2013 la TCAC ha sido del 18% y utilizamos este histórico para estimar el crecimiento hasta 2017. Lo mismo hacemos con el volumen de transacciones que tienen una TCAC de 2011 a 2013 del 20%.
2014-I 2014-II 2014 (Enero-Junio) 2014 (Estimación) 2015 2016 2017
80.903.085 85.628.040 166.531.125 333.062.250 391.783.327 460.857.319 542.109.512
Estimación ingresos (€) comercio electrónico por actividades relacionadas con espectáculos artísticos, recreativos y culturales en España (2014-2017)
2014-I 2014-II 2014 (Enero-Junio) 2014 (Estimación) 2015 2016 2017
1.769.146 1.940.077 3.709.223 7.418.446 8.935.611 10.763.054 12.964.233
Estimación volumen de transacciones comercio electrónico por actividades relacionadas con espectáculos artísticos, recreativos y culturales en España (2014-2017)