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y sus hijos e hijas

4.5. Impacto de la violencia en los hijos e hijas: importancia de la

terapia específica

La mayoría de las mujeres entrevistadas había tenido hijas e hijos con quien fue su agresor y una de las cuestiones más recurrentes en sus

necesidades, obstáculosybuenasprácticasenlositinerariosdesalidadelaviolenciadegénero, desdelaexperienciademujeres delárearuralde araba. argituz 2012

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relatos es la preocupación por el impacto de la violencia en los y las menores. Varias mujeres destacan como muy positivo que el recurso de atención psicológica de la DFA incluya un ser- vicio de terapia infantil para sus hijas e hijos. Como ejemplo, una mujer expresa su sorpresa al conocer que existía un servicio gratuito que cubriera también las necesidades de atención de sus hijos/as:

“Yo estaba bastante bloqueada también

por ver a los niños tanto sufrir y todo eso. Los críos estaban muy mal, muy mal (…) Para mí fue increíble que me dijeran: ‘tú estás mal, y te estamos atendiendo, pero tus hijos también es- tán mal y les vamos a atender’. Fue muy bueno y muy importante… que tengas ahí a alguien que te ayude, y gratis, por- que encima económicamente estás fa- tal. Entonces que sea gratis, genial, y el esfuerzo hay que hacerlo. Y el apoyo fue muy bueno. Además se comunicaban entre ellos, entre el psicólogo del crío y [su psicóloga], se comunicaban. Eso me parece muy importante, que entre ellos se comuniquen”. ND03

Algunas mujeres relatan que también el agre- sor ejercía violencia contra sus hijos/as, pero en la mayor parte de los casos documentados las agresiones no se dirigían directamente contra ellos/as. Pero, presenciarla y crecer en el am- biente violento ha producido graves efectos en los hijos e hijas de la mayoría de las mujeres en- trevistadas. A continuación, algunos ejemplos:

“Empezó la niña a coger cosas en la ikastola,

a robar y tal, luego estaba muy agresiva, le pegaba patadas a las puertas de casa y así, y de la Ikastola me dijeron que habían hablado allí con la psicóloga de la Ikastola, y me llamaron y me dijo que eso estaba por encima de ella, y mejor que le derivarían a otro sitio, a otro centro porque ella, esos extremos, no... Y fue cuando me mandaron allí [a una terapia infantil no especializada] pero bueno, no me resultó...” D10

“El hijo mayor me deja de hablar un año

entero porque, claro, la culpa es mía. A ellos también se les descoloca todo. Eso es normal pero, para ellos, la mala he sido yo y todavía no sé lo que piensan de todo lo que ha pasado, no tengo ni idea...” D01

Especialmente, varias mujeres con hijos varones describen en los hijos rasgos del rol del padre agresor, lo que se convierte para ellas en una gran fuente de preocupación:

“Los padres han creado una simiente que

está ahí, en casa, que ha visto, ha oído, y hay muchas mujeres que se les ha queda- do la simiente en casa. Y eso es un horror, un chaval de dieciséis, diecisiete años que al final es otro maltratador. Y, claro, la gente se defiende del padre, pero de re- pente, el hijo…”. D03

“Tiene seis años. Y qué pasa, que viene

con la trayectoria del padre: ‘Mi madre es una zorra, mi madre es una puta, calla zo-

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rra, calla puta, ladrona’. Está teniendo ya actitudes agresivas conmigo, ¡conmigo! Y además de un desafío increíble, de hacer así, de empezar a hacer así… Bueno, bue- no, bueno... Lo que me faltaba, lo que me faltaba, y ya claro, empiezas en tu cabeza que va a ser como el padre…” ND04“Su actitud, cuando yo me separé, se volvió

como agresivo, cerraba el puño, se metía con su hermana, le tiró una moneda de dos euros a su hermana que casi le rozó el ojo... empezó a coger el mismo rol de su padre en casa. La misma actitud. Fue impresionante. Y eso que mi hijo me decía que me separara de él. ¡Estaba muy agobiado!” ND03

Y, en general, las mujeres que llevan a sus hijos e hijas al servicio de terapia infantil especializa- do de la DFA, coinciden en valorarlo muy posi- tivamente, frente a mujeres que llevaron a sus hijos e hijas a psicólogos no especializados, que no les resultaron de ayuda. Sirvan como ejemplo los siguientes testimonios sobre el recurso de te- rapia infantil especializada:

“(mi hijo) No hablaba mucho, pero hacía caso

de todo lo que le decía su psicólogo. Y lo po- nía en práctica. Cuando se ofuscaba, se iba a la habitación. ‘¿Dónde vas?’, le decía yo. –‘Hago lo que me ha dicho el psicólogo’. Le vino genial. La verdad es que cambió muchí- simo. Luego le dieron el alta”. ND03

“Que le vea [el psicólogo infantil], que sea

una figura masculina quien trate al niño.

Probablemente por esa situación que [el niño] vive o tiene es mejor que le trate un chico que no una chica, que maldita la gracia, pero bueno... y está encantado, mañana es la tercera sesión y viene muy contento”. ND04

El servicio de atención psicológica de la DFA su- pone un pilar fundamental sobre el que la ma- yoría de las mujeres entrevistadas construye su itinerario de salida de la violencia de género. Las mujeres, salvo excepciones, consideran que este recurso cubre buena parte de sus necesi- dades, lo que se logra poniendo énfasis en dos factores clave: a) la especialización, el conoci- miento preciso de la situación emocional de la mujer y los aspectos psicológicos que rodean las relaciones de violencia de género, lo que les permite ofrecer un apoyo a la medida de las ne- cesidades de las mujeres. Y b) una posición de apoyo sin fisuras, que genera en las mujeres, por vez primera, un reconocimiento de lo vivido exento de culpa.

El servicio de atención a hijas e hijos realiza, así mismo, una labor muy bien valorada por las mu- jeres y que viene a paliar una necesidad de primer orden. También en este caso la especialización marca la diferencia respecto a otros servicios.

5. La interposición