El desarrollo del lenguaje consiste en aprender a hablar o a producir lenguaje oral, aprender el significado de las palabras, aprender las reglas de la sintaxis y de la gramática y, por último, aprender a leer y escribir. El desarrollo del lenguaje
1. Describa la teoría de Piaget sobre el desarrollo cognoscitivo durante la infan- cia. ¿Cuáles son algunas de las principales críticas que ha recibido esta teoría?
2. ¿Qué es la permanencia del objeto y qué importancia tiene en el desarrollo del infante?
3. ¿Qué es la representación simbólica y qué importancia tiene en el desarrollo del niño?
4. ¿Qué es la permisividad perceptual de los objetos (affordance) y qué función desempeña en la cognición?
5. ¿En qué aspectos esenciales se diferencia la aproximación al desarrollo cog- noscitivo de Vygotsky del enfoque de Piaget?
adopta dos formas: el lenguaje receptivo, que es la comprensión de las pala- bras habladas o escritas; y el lenguaje productivo, que es la emisión de len- guaje mediante el habla o la escritura.
Entre las primeras palabras más comunes del vocabulario receptivo de los niños hispanohablantes, figuran “mamá”, “papá”, “adiós”, “biberón”, “no”, y el nom- bre del niño (éstas suelen entenderlas incluso los pequeños de ocho meses). Las primeras palabras en su vocabulario productivo son: “papá”, “mamá”, “adiós” y “hola” (por lo general, estas palabras las producen niños cuando tienen 14 meses de edad —Fenson y otros, 1994). El lenguaje productivo y el receptivo evolucionan en forma simultánea, aunque el primero produce el segundo. Por ejemplo, un pro- genitor tal vez le pregunte a su hijo de 14 meses: “¿Podrías ir a la cocina y traer las galletas?” El niño acaso no reproduzca la oración, pero regresará con las galletas. A lo largo del ciclo vital, el vocabulario receptivo suele ser más amplio que el pro- ductivo, es decir, entendemos más palabras de las que utilizamos.
Antes de las primeras palabras
La producción del lenguaje comienza con los llantos indiferenciados que se dan al nacer. El niño aprende pronto varios tipos de llanto y, hacia las seis semanas, emite sonidos de arrullo. Cuando nace, una amplia superficie del hemisferio izquierdo del cerebro (el que controla el lenguaje) le permite escuchar y responder al lenguaje (Brooks y Obrzut, 1981). En el segundo o tercer meses, es sensible al habla y puede distinguir entre sonidos semejantes comolenguaje receptivo Repertorio de pala- bras y órdenes que entiende el niño, aun cuando no sepa utilizarlas.
lenguaje productivo Comunicación oral o escrita del preescolar.
¿ES EXCLUSIVAMENTE HUMANO EL LENGUAJE?
¿Es el ser humano el único animal capaz de servirse del lenguaje para expresar pensamientos simples y complejos? En las últimas tres décadas, varios chim- pancés y simios han logrado aprender por lo menos los rudimentos de la co- municación humana. Aprendieron a asociar nombres con objetos, a combi- nar dos palabras y a utilizar palabras dentro de contextos nuevos. Pero no han podido dominar el uso complejo de la sintaxis que es parte esencial del lenguaje.
Es imposible que dominen el habla, ya que poseen un control limitado sobre su aparato fonador. El primer gran avance logrado por los investi- gadores al enseñar el lenguaje humano a los chimpancés se produjo cuando pasaron del habla articulada a otras mo- dalidades, entre ellas el lenguaje de sig- nos. Luego de aprender con rapidez los signos de 200 o más sustantivos, entre ellos los nombres de personas y cosas, así como verbos y adjetivos comunes como “grande” y “dulce”, los chim- pancés ampliaron el uso de muchos
de ellos para designar objetos y fenó- menos nuevos. Por ejemplo, Washoe —el primer chimpancé que aprendió el lenguaje de signos— primero aprendió el signo de “lastimar” en relación con raspones y contusiones. Más tarde ex- presaba con señales “lastimar” cuando veía el ombligo de una persona por pri- mera vez (Klima y Bellugi, 1973).
Al cabo de algunos meses de entre- namiento, los chimpancés comenzaron a combinar signos para manifestar pensa- mientos específicos. Por ejemplo, cuando Washoe oía el sonido de un perro la- drando, combinaba los signos de “oír” y de “perro”. Cuando quería que alguien siguiera haciéndole cosquillas, hacía los signos de “más” y “cosquillas”. Cuando veía un pato, hacía los signos que corres- pondían a “pájaro de agua”.
Con el fin de probar las habilidades lógicas y gramaticales de los chimpan- cés, los entrenadores de una chimpancé llamada Sarah adoptaron otro método. Sarah aprendió a asociar piezas magné- ticas de plástico de varias formas y colo- res a los objetos, personas y acciones de su entorno, y a expresar sus pensamien- tos sobre un pizarrón metálico. Apren- dió a emplear símbolos de plástico que
no se parecían a los objetos que repre- sentaban; aprendió los rudimentos de la gramática. Cuando se le administraron pruebas, entendía en forma correcta las oraciones complejas como “Sarah ba- nana cubo” y “plato insertar galleta”; ocho de diez veces ponía la banana en el cubo y la galleta en el plato.
Los chimpancés pueden aprender a usar símbolos para representar objetos y hechos y para comunicar sus ideas. Pero lo que esta capacidad nos indica sobre sus procesos cognoscitivos es ob- jeto de mucha controversia. Chomsky (1975) señala que existe una gran dife- rencia entre el aprendizaje del lenguaje en el hombre y las respuestas rudi- mentarias del chimpancé. Éstos, dice, nunca aprenden las sutilezas del orden de las palabras y tampoco emplean el lenguaje de modo creativo, espontáneo. Además, se afirma que, aunque pode- mos entrenar a los simios para que pro- duzcan conductas con algunas de las propiedades de la conducta lingüística humana, no poseen la misma motiva- ción interna que el niño. Por tanto, su comunicación difiere radicalmente de la del niño (Sugarman, 1983).
¿Cuál es su opinión al respecto?
“b” y “p” o entre “d” y “t” (Eimas, 1974). En el primer año de vida, mucho antes de emitir las primeras palabras, aprende mucho sobre el lenguaje. En la tabla 4-5 se incluyen los principales hitos en el desarrollo lingüístico.
Tres aspectos interesantes del aprendizaje del lenguaje en la infancia tem- prana son el balbuceo, el vocabulario receptivo y la comunicación social.
Balbuceo Desde los primeros instantes de su vida, el niño emite varios sonidos.
A menudo éstos comienzan con vocales y con consonantes que se pronuncian “ba, ba, ba”. A los seis meses posee un repertorio más variado y complejo. Enlaza una extensa gama de sonidos, los extrae, los corta y varía su tono y ritmo. Cada día parece tener mayor control sobre sus vocalizaciones. Repite de manera intencional algunos sonidos, los alarga y hace pausas en una especie de precursor de habla autoimitativo que se denomina iteración.Las primeras vocalizaciones constan de unos cuantos fonemas diferentes. La producción de los sonidos aumenta con rapidez y, en el segundo mes de vida, el