2. LA EDUCACIÓN INSTITUCIONAL
2.5. LOS INSTITUTOS Y ACADEMIAS CIENTÍFICAS
Todos los grandes imperios marítimos de comienzos de la edad moderna – portugués, español, holandés, francés y británico – dependieron para sus políticas expansivas y su mantenimiento, de la recogida de información sobre astronomía, geografía, y navegación. España y Portugal crearán con estos fines instituciones parecidas, la Casa de Contratación y el Armazén da Guiné:
540 Sobre Verney: ANDRADE, Alberto Banha de. Vermei e a cultura do seu tempo. Coimbra: Universidade de Coimbra, 1966.
541 CAEIRO, José. História da expulsão da Companhia de Jesus da Província de Portugal. Lisboa: Editorial Verbo, 1995, 3 vol.
542 TAVEIRA DA FONSECA, Fernando. “A universidade de Évora (1559-1759): história e historiografía, en: RODRÍGUEZ-SAN PEDRO BEZARES, Luis E; POLO RODRÍGUEZ, Juan Luis (eds.). Salamanca y su universidad en el primer Renacimiento: siglo XV. Miscelánea Alfonso IX, 2010. Salamanca: Universidad de Salamanca, 2011, pp. 385-418, conf. p. 404, y nota 58.
543 http://www.uc.pt/auc/instituicao/historia (consulta 24-02-2014).
544 VASCONCELOS, António de. O arquivo da Universidade de Coimbra. Coimbra: Arquivo da
Universidade de Coimbra, 1991. Del mismo año RODRIGUES, Manuel Augusto. A Universidade de Coimbra: marcos da sua história. Coimbra: Arquivo da Universidade de Coimbra, 1991.
La Real Casa de Contratación de Indias545 se creó en 1503, con sede en Sevilla,1 creada
para fomentar y regular el comercio y la navegación con el Nuevo Mundo. Se encargaba Su denominación oficial era Casa y Audiencia de Indias y estableció para controlar, en régimen de monopolio, el comercio con las Indias, incluyendo las remesas de oro y plata. Se rigió por las Ordenanzas de Alcalá de Henares de 1503, Modificadas por las de Monzón de 1510.
Los principales funcionarios de la Casa de la Contratación eran su presidente, cargo creado en 1557, y tres oficiales, que a partir de esta fecha pasaron a depender de él: un contador, un factor y un tesorero, un piloto jefe y un cronista oficial encargado de escribir la historia de la América española y de su desarrollo tecnológico y científico. Tenía jurisdicción propia con tribunal especial desde 1583. El número de sus funcionarios aumentó con la importancia del tráfico americano; y con los oficiales de contaduría, y numerosos escribanos, era institución de notable complejidad.
El piloto mayor dirigía la escuela de pilotos y cosmógrafos, y concedía licencias de oficial de marina. Figura creada en 1508, se encargaba de examinar a los que deseaban hacer la carrera, y de trazar los mapas o cartas de navegación de los nuevos descubrimientos, que custodiaba en secreto, y del Padrón Real o mapa-modelo del Nuevo Mundo, que se actualizaba regularmente cuando los pilotos regresaban de sus viajes con nueva información.. Piloto Mayor fue Américo Vespucio, Juan Díaz De Solís y Sebastián Cabot. En 1519 en que se crea el puesto de Cartógrafo, que lo reemplazará. Esta primera escuela de navegación de Europa adquirió reputación internacional, como atestigua el piloto inglés Stephen Borough, que la visitó en 1558. 546
Dependientes de esta institución: la Universidad o Consulado de Mareantes, constituida en 1543, agrupaba a los mercaderes profesionales de la Carrera de Indias y tenía funciones de mediación, arbitraje y jurisdiccionales; y el Colegio de San Telmo, creado por Carlos II mediante R.O. de 17 de junio de 1681, para instruir a muchachos huérfanos naturales de España en el arte marítimo de la marinería, artillería y pilotaje. Su administradora fue la Universidad de Mareantes hasta 1786. Se .suprimió por Real Orden de 20 de julio de 1847.
Los fondos de estas dos instituciones ingresaron en la Universidad de Sevilla en 1847. El de la Universidad de Mareantes (1556-1789) se compone de 18 libros y una carpeta; y el del Colegio de San Telmo (1681-1847) de 398 libros, 35 carpetas y 5 legajos; y el de la Universidad de Mareantes (1556-1789) de 18 libros, y 1 carpeta.547
545 CRESPO SOLANA, A. La Casa de Contratación y la Intendencia General de la Marina en Cádiz
(1717-1730). Cádiz, 1996.- DONOSO ANES, R. Una contribución a la historia de la contabilidad: análisis de las prácticas contables desarrolladas por la tesorería de la Casa de Contratación de las Indias de Sevilla. Sevilla, 1996.- La Casa de Contratación y navegación entre España y las Indias. Universidad de Sevilla-CSIC, 2004. Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Contrataci%C3%B3n_de_Indias (0-03-2014).
546 STEVENSON, E.L. “The Geographical Activities of the Casa de la Contratación”. Annals of the Association of American Geographers, n. 17 (1927) 19-52; PULIDO RUBIO, J. El piloto mayor de la Casa de Contratación de Sevilla. Sevilla, 1950, p. 65, 68, 255-290; GOODMAN, D. C. Power and Penury: Government, Technology and Science in Philip II’s Spain. Cambridge, 1988, pp. 72-81. (trad. Cast. Poder y penuria: gobierno, tecnología y ciencia en la España de Felipe II. Madrid: Alianza, 1990. Citados en BURKE, Peter. Historia Social del Conocimiento. De Gutenberg a Diderot. Barcelona: Paidós, 2002, p. 57 y 87.
547 Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla:
En la Guía de Ysasy y Herráez relativa al archivo histórico de la Universidad de Sevilla,548 se incluye la descripción de la documentación referente tanto a la Universidad
de Mareantes como al Real Colegio Seminario de San Telmo, que fueron inventariados en 1965 y publicados ese año en la Guía de fuentes para la historia de Ibero-América.549
Sus fondos incluyen informaciones de limpieza de sangre de los colegiales desde 1721 a 1841; e informaciones de nobleza de caballeros Porcionistas del Colegio, desde 1791 a 1810.550
De manera similar, el Armazém de Guiné en la Casa da India de Lisboa, proporcionaba cartas de navegación a los pilotos y capitanes cuando dejaban Portugal, hacia África y la India, con la obligación de devolverlas a su retorno.551
El monopolio virtual de la educación superior ejercido por las universidades fue puesto en tela de juicio en el siglo XVIII. Aparecen los institutos de investigación, el investigador profesional, y la idea misma de “investigación”. Y la intelectualidad, especialmente en Francia, se involucró en proyectos de reforma económica, social y política. La Royal Society en el Reino Unido o la Académie des Sciences en Francia responden a dos modelos distintos de institucionalización del conocimiento que, desde el siglo XVII, impulsaron la investigación y la educación científica y técnica.
En España, el fenómeno de las academias y las sociedades científicas tiene su origen en el movimiento novator y en la Ilustración. En el s. XVII van a proliferar estas instituciones, en Madrid, Sevilla, Valencia, etc., con la apariencia de “simples tertulias informales”, pero con una fuerte influencia en las artes y las letras, que en el barroco están sometidos a un cierto dirigismo por parte de los gobernantes e igualmente al control de las autoridades eclesiásticas en cuanto a la ortodoxia o las conveniencias apologéticas.552
En 1700 ya existen como instituciones alternativas a la educación superior, fundadas para que los hijos de los nobles estudiaran matemáticas, sistemas de fortificación, lenguas modernas y otras habilidades consideradas útiles para el ejército o la diplomacia. En Madrid funcionaba una en 1629. En el s. XVIII se multiplicaron por toda Europa, en Madrid en 1744, pero ya pensando en futuros hombres de negocio, y no
548 YSASI-YSASMENDI, Julia; HERRÁEZ SÁNCHEZ DE ESCARICHE, Julia. Guía del Archivo Histórico Universitario de Sevilla. Sevilla: Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones. Reimp. Correg. 1993.
549 BARRAS DE ARAGÓN, Francisco. Circunstancias que motivaron la fundación del Colegio de San
Telmo de Sevilla. Madrid, 1935.- DELGADO ORELLANA, José Antonio. Pruebas de nobleza del Colegio de San Telmo de Sevilla. Madrid, 1985.- HERRERA GARCÍA, Antonio. Estudio histórico sobre el Real Colegio de San Telmo de Sevilla”. Archivo Hispalense, XXVIII (1958) 233-266 y XXIX, pp. 47- 76.- SERRANO Y ORTEGA; Manuel. Noticia histórica del Seminario de mareantes y Real Colegio de San Telmo de Sevilla… Sevilla, 1901.- Guía de fuentes para la historia de Ibero-américa conservadas en España. Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas, 1966-196.
550 CELESTINO ANGULO, Sonsoles. “El Archivo de la Universidad de Sevilla”. Boletín de la Anabad,
XLVII, 3-4 (1997) 219-224., conf. p. 222-223.
551 GOODMAN, D. C. Power and Penury: Government, Technology and Science in Philip II’s Spain. Cambridge, 1988, pp. 50-87. (trad. Cast. Poder y penuria: gobierno, tecnología y ciencia en la España de Felipe II. Madrid: Alianza, 1990. Citados en BURKE, Peter. Historia Social del Conocimiento. De Gutenberg a Diderot. Barcelona: Paidós, 2002, p. 105.
552 DEJOB. De l’influence du Concile de Trente sur la littérature et les Beaux-Arts chez les peuples catholiques. Paris, 1884 ; y SÁNCHEZ, J. Academias literarias del Siglo de Oro español. Madrid, 1961. Citados por MARAVALL, José Antonio. La cultura del Barroco. Barcelona: Ariel, 1986, pp. 163-164 y notas 74 y 75.
tanto en caballeros; y subvencionadas por los gobernantes, se crearon otras con un carácter científico, interesadas total o parcialmente en la filosofía natural, y en manos de científicos que desarrollaron su actividad al margen de la universidad.553
Felipe V, en 1713, había fundado la Real Academia Española, para impulsar los estudios sobre la lengua castellana, lengua unificadora del Estado, a imitación del modelo académico establecido en Francia un siglo antes. José Moñino, conde de Floridablanda, en el reinado de Carlos III, intentó organizar una Academia de Ciencias española, pensando en complementar el sistema. Este proyecto de organizar las ciencias a escala nacional fracasó, y habría que esperar a 1847, para que se crease una Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en Madrid.
Pese a todo, el Estado desarrolló una política científica, en gran parte basándose en el Ejército, en entidades que recibirían el nombre de “academias”,554 como la Academia de
Guardiamarinas de Cádiz, el Observatorio Astronómico de San Fernando, la Academia Militar de Matemáticas de Barcelona, los colegios de Cirugía o la Academia de Artillería de Segovia, además de otros centros civiles, como los diversos laboratorios químicos de Vergara y Madrid o el Jardín Botánico de Madrid, que “institucionalizaron”555 la ciencia por parte del Estado y le permitirían recuperar la
iniciativa científica y técnica en la Península y en América.
Al lado de las iniciativas públicas, se desarrollaron iniciativas privadas de interés para la educación, inicialmente en torno a tertulias de ilustrados, que terminaron institucionalizándose, tal es el caso de la Regia Sociedad de Medicina y Demás Ciencias de Sevilla, creada en 1700, o la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, fundada en 1764 con el nombre de Conferencia Físico-Matemática Experimental, pero las más significativas fueron las sociedades económicas y las creadas en Barcelona al amparo de la Junta de Comercio.
Las sociedades económicas de amigos del país tuvieron como modelo la Sociedad Vascongada fundada en 1763. Estas entidades, que agrupaban las élites ilustradas locales, jugaron un papel económico y cultural relevante, con el establecimiento de enseñanzas de tipo científico y técnico. A pesar de que siguieron existiendo a lo largo del siglo XIX, su impulso renovador se suele circunscribir al período anterior a la Guerra de la Independencia (1808-1814). En Asturias, intentarán la renovación del panorama cultural, científico y educativo, al margen de la universidad, la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias,556 cuyos estatutos se aprobaron en 1781 y
553 BURKE, Peter. Historia Social del Conocimiento. De Gutenberg a Diderot. Barcelona: Paidós, 2002, p. 66 y 69
554 ROCA ROSELL, Antoni M. “Sociedades y academias científicas: ¿estrategias sociales o elitismo?”.
Quark: Ciencia, medicina, comunicación y cultura, n. 28-29 (2003) (Ejemplar dedicado a: Cultura científica).
555LAFUENTE, A.: «Institucionalización metropolitana de la ciencia española en el siglo XVIII», en:
LAFUENTE, A.; SALA CATALÁ, J., Ciencia colonial en América. Madrid, Alianza Editorial, 1992: 91- 118. V.t. las tesis doctorales: HIDALGO CÁMARA, Encarna. Ciencia e institución militar en la España ilustrada: el caso de la artillería. Tesis doctoral dirigida por Manuel Sellés García. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1993.- QUINTERO GONZÁLEZ, José. Tesis doctoral dirigida por Carlos Martínez Shaw. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, 2002.- SELLÉS GARCÍA, Manuel. Astronomía y náutica en la España del siglo XVIII. Tesis doctoral dirigida por José Luis Peset Reig. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1986.
556 CASO GONZÁLEZ, José. “La Sociedad Económica de Asturias desde su fundación hasta 1808”.
cuyo valedor fue el conde Toreno; y el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía,557 cuyo impulsor sería Jovellanos, para la enseñanza de las ciencias exactas
y naturales, el servicio de la marina real y mercantil, y el beneficio de las minas del Principado.
Sobre los obstáculos que estas instituciones encontraron en las obsoletas estructuras de poder, temerosas de perder terreno en el control del pensamiento, baste citar la negativa del Inquisidor General a permitir que los profesores del Instituto de Gijón pudieran utilizar libros científicos que estaban prohibidos, y que motivaron el irritado comentario de Jovellanos, estampado en su diario, bien conocido:
“El tonto del cardenal Lorenzana – escribía Jovellanos el 6 de agosto de 1795- insiste en negar la licencia de tener libros prohibidos en la Biblioteca del Instituto, aunque circunscrita a jefes y maestros. Dice que hay en castellano muy buenas obras para la instrucción particular y enseñanza pública, y cita el Curso de Lucuce, el de Bails y la Náutica de don Jorge Juan, y añade en postada que los libros prohibidos corrompieron jóvenes y maestros, en Vergara, Ocaña y Avila; pero ¿serían los libros de Física y Mineralogía para que pedíamos la licencia? Y ¿se hará sistema de perpetuar nuestra ignorancia? Este monumento de barbarie debe quedar unido al Diario. ¿Qué dirá de él la generación que nos aguarda, y que, a pesar del despotismo y la ignorancia que la oprimen, será más ilustrada, más libre y feliz que la presente? ¡Qué barreras podrán cerrar las avenidas de la luz y la ilustración!”.558
En el caso de Barcelona, el traslado de la universidad a Cervera había dejado un vacío que llenaría la Junta de Comercio,559 nacida en 1765, a finales del reinado de Fernando
VI, y que dotaría a la ciudad de instituciones educativas de carácter científico técnicos más acordes con sus intereses económicos y sociales: Escuela de Náutica, en 1769, para la formación de pilotos; o la Escuela de Diseño de la Lonja, en 1775, germen de la Escuela de Nobles Artes, para la formación de pintores, escultores, arquitectos y grabadores; la Academia de Comercio, en 1787, y sus complementarias, la Escuela de Taquigrafía y la de Idiomas Modernos, ya en el s. XIX; y la Escuela de Química, en 1805, antecedente directo de la Escuela de Ingeniería Industrial, que se formó en 1851 absorbiendo la mayoría de las escuelas científicas y técnicas de la Junta.
Los fondos documentales de estos establecimientos se conservan, en el caso de mantenerse en activo, en su sede correspondiente. Sabemos de la preparación de un trabajo colectivo sobre las Academias, que sin duda proporcionará información detallada sobre sus archivos.
libros y discursos (1781-1803)”, en CASO GONZÁLEZ, José Miguel. Asturias y la Ilustración. S.l.: Principado de Asturias. Consejería de Cultura, 1996, pp. 139-160.
557 RUIZ DE LA PEÑA, Álvaro. “El Instituto de Gijón: Un paraíso perdido”, en Jovellanos, Ministro de Gracia y Justicia. Gijón: Fundación “La Caixa”, 1998, pp. 80-89.
558 OCJMC, tomo VII, pp. 415 y 417, citado por ÁLVAREZ-VALDÉS Y VALDÉS, Manuel.
Jovellanos: vida y pensamiento. Oviedo, Ediciones Nobel, 2012, p. 275 y nota 863.
559 ESCOLANO, A.”Los programas educativos de la Real Junta de Comercio de Barcelona”, en
DELGADO CRIADO, Buenaventura (coord.). Historia de la Educación en España y América. 2. La Educación en la España Moderna (siglos XVI-XVIII). Madrid: Ediciones S.M. Fundación Santamaría, 1993, pp. 865-871. V.t. MONÉS, J. L’obra educativa de la Junta de Comerç (1769-1851). Barcelona: Cambra Oficial de Comerç Indústria i Navegació de Barcelona, 1987.- RUIZ Y PABLO, A. Historia de la Real Junta Particular de Comercio de Barcelona. Barcelona: Heinrich y Cía, 1919.