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3 ¿POR QUÉ INTEGRAR LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL DESARROLLO? JUSTIFICACIONES

Para finalizar este capítulo, vamos a abordar cuál es el planteamiento que tienen ONGD asturianas a la hora de justificar por qué es necesario integrar la perspectiva de género en el desarrollo. Muchas de ellas consideran que la integración de la perspectiva de género es una cuestión relacionada con la eficacia de los proyectos, como se sugiere en la siguiente intervención:

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[En proyectos de microcréditos] Lo que se está viendo es que las mujeres son más eficaces a la hora de gestionar esos fondos que los hombres, porque probablemente los hombres se los gasten en otras cosas que en el desarrollo de su empresa [risas]. (Directivo)

Este entrevistado, integrante de la dirección de una de las ONGD, tiene un discurso ligado a la eficiencia. La razón fundamental por la cual su organización incluye a las mujeres en los proyectos no es para favorecerlas y que salgan de su situación de desigualdad laboral o de otro tipo, sino por cuestiones de eficacia, para garantizar la viabilidad de los proyectos y porque las mujeres son buenas gestoras de los pequeños recursos, frente a los varones que utilizan el dinero para satisfacer sus propias necesidades.

Efectivamente, el control por parte de los varones del dinero que entra en el hogar a través de microcréditos es un problema que ha sido analizado en algunos foros (Microcredit Summit Meeting of Councils 1998). Pero lo que se plantea en estos casos, a diferencia de la justificación del entrevistado, es que el control del dinero por las mujeres les permite no sólo salir de la pobreza, sino también mejorar su posición socioeconómica en el seno de sus propias familias y comunidades. De ahí, precisamente, la necesidad de que los proyectos de las ONGD no se limiten a atenuar las condiciones de pobreza de las mujeres, sino que fomenten el empoderamiento de las mismas. Algo que no se logra si planteamos los proyectos exclusivamente desde el enfoque de la eficiencia.

En el discurso de las ONGD también aparecen otro tipo de justificaciones, como en el caso de la siguiente organización, que no considera como fin lograr la igualdad, sino que a medida que trabajan sobre el terreno diagnostican situaciones de desigualdad y tratan de mitigar sus efectos:

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No lo planteamos como un fin, reconocemos la desigualdad que hay y la intentamos aplacar. De hecho en dónde más trabajo yo, todas nuestras monitoras son mujeres y no es porque digamos: “vamos a hacer todas las plazas de mujeres”, sino porque dices esta chica no trabaja, esta chica no trabaja... y las metemos al programa. Los chicos tienen muchas más posibilidades y también los formamos, les damos una oportunidad. Pero es que es más de lógica, de sentido común, que un planteamiento base. (Técnica)

Como vemos, la postura de esta ONGD es básicamente asistencial, no tratan de solucionar la discriminación que identifican, sólo mitigar alguno de sus efectos. Lo que les lleva a actuar no es un planteamiento relacionado con la garantía de los derechos de las mujeres, sino una cuestión de sentido común, en palabras de la entrevistada. En realidad, la organización a la hora de intervenir se encuentra de frente con la desigualdad de género y actúa sobre la marcha. Desde este enfoque tampoco se logra el empoderamiento de las mujeres.

Muy pocas organizaciones, conciben el género desde una dimensión ético-política, como una herramienta que permite transformar las relaciones desiguales:

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Tenemos muy presente el tener en cuenta siempre la desigualdad que sí que vemos que hay entre hombres y mujeres. Y sí que en las prácticas y en la teoría intentamos trabajar por la equidad, por la equidad y la igualdad.

Entonces para eso, intentamos hacer propuestas tanto en el discurso como en la práctica que tengan en cuenta esa equidad, esa igualdad. (Técnico)

El objetivo de las acciones que integran la perspectiva de género para este informante es lograr la igualdad o equidad. Llama la atención que el entrevistado utilice ambos términos como sinónimos14. Continuando con su discurso, el informante

vincula claramente género y desigualdad. La desigualdad es algo que en esta ONGD perciben directamente, no es el resultado de información que hayan leído o que les llegue del exterior. Además, este entrevistado plantea que la perspectiva de género está presente en la organización, tanto en la teoría como en la práctica.

Al pensar en estrategias concretas para favorecer la igualdad una de las entrevistadas se sitúa claramente a favor de la paridad. La igualdad, desde su punto de vista, es fundamentalmente igualdad numérica:

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Pues…la discriminación positiva a mí no me gusta. Yo creo que una igualdad, sí. La gente de aquí creemos en la igualdad, entonces lo planteamos más desde el punto de vista que sean cincuenta mujeres que sean cincuenta hombres. (Técnica)

Al identificar igualdad con paridad, el objetivo consistiría en conseguir un equilibrio en el número de hombres y mujeres. Pero, en opinión de esta informante, la discriminación positiva no es una herramienta a favor de la igualdad. Este planteamiento es curioso, dado que precisamente para lo que sirve la discriminación positiva y, en concreto las cuotas, es para garantizar un equilibrio numérico entre ambos sexos.

Todas estas visiones que hemos identificado afectan a la manera de trabajar de las organizaciones y tienen consecuencias directas tanto para el desarrollo interno de las propias organizaciones como para los proyectos y el conjunto de actividades que llevan a cabo. En los siguientes capítulos vamos a ocuparnos precisamente de estas cuestiones.

14La igualdad se refiere a la garantía de un tratamiento equivalente que permite a hombres y mujeres desarrollar sus habilidades y elecciones

personales libremente, sin limitaciones por razón de sexo. Se refiere también al disfrute de derechos y a la asunción de responsabilidades sin discriminación. Pero este concepto, como el resto de conceptos políticos ha sido desarrollado con frecuencia tomando como modelo a los varones. De ahí que algunas autoras feministas reivindiquen el concepto de equidad, que supone tomar en cuenta las diferencias entre hombres y mujeres y entre las propias mujeres entre sí y construir un modelo igualitario que no descanse en un referente el masculino. Sobre esta cuestión se puede consultar Alda Facio (1997).

LA ACTUACIÓN DE LAS ONGD