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Intercambio de ideas en talleres y master clases Todo estudiante avanzado debe

In document El Canto, 2a. Ed. (página 69-74)

Capítulo VI – Generalidades del estudio

12) Intercambio de ideas en talleres y master clases Todo estudiante avanzado debe

participar en clases de otros maestros, en especial cuando éstos sean artistas de reconocida trayectoria internacional. La experiencia y conocimientos de quienes cultivaron el canto toda su vida, que tuvieron todos los medios a su alcance, escucharon las mejores voces y con su arte recorrieron el mundo, no siempre quedan estampados en libros. Sólo es posible acceder a ello en sus clases en vivo. No hay peligro para el estudiante ni para su propio maestro. Es una gran oportunidad para ver el panorama desde otros ángulos, comprobar lo que se sabe o se creía saber, analizar las correcciones que se hacen a otros participantes. La discusión de material teórico en grupo y clases de tipo taller se complementa con lo anterior. Es aconsejable escuchar otras ideas. Por más trasnochada que parezca una explicación, puede tener una parte de verdad.

Aprender a cuidar la voz- Chaliapin decía que si hubiese cantado solamente los días

que se encontraba bien de voz, apenas habría aparecido en público dos veces por año. Su contemporáneo Titta Ruffo, que no era tan exagerado, explicaba que los días del año que se está bien de la voz se cuentan con los dedos de una mano. Pese a todo, el público siempre salía fascinado del teatro. Entonces la farmacología no estaban tan desarrollada y los cantantes tenían a mano infusiones, pociones secretas, vahos con misteriosos productos, pomadas de oriente, gargarismos, pulverizadores, sales aromáticas y remedios más tradicionales, miel, limón, jengibre, claras de huevo, claras de huevo con coñac, coñac sin claras de huevo... etc.

Así era antes... y así sigue siendo hoy. Se dice que con las montañas de pastillas para la garganta, píldoras de vitaminas, sobrecitos de té y galones de jarabes que consumen los cantantes habría un stock para cien años de gente normal. Con todo, la mayoría se queja de que nada da resultado a la hora de sentirse indispuesto antes de cantar. Quienes no usan profesionalmente la voz, nunca se fijan en su estado. Pero el cantante percibe, como con un microscopio, las mínimas (y a veces imaginarias) variaciones de su instrumento.

Como todo órgano, la voz nunca está igual todos los días. Influyen el calor, el frío, la escasez o exceso de humedad, la digestión, un dolor de muelas, la reunión de la noche anterior, una discusión telefónica... En cierta ocasión Lily Pons debió postergar 45 minutos su entrada a escena por haberse atorado con agua al enjuagarse la boca.

¡Qué sensible instrumento el del cantante! Pero atención: algunos esperan corregir con bebidas mágicas, dietas especiales, abrigo, medicamentos y alcohol lo que debieron resolver con estudio. Hay que aprender a determinar cuándo está realmente mal de la voz y cuándo es sólo una sensación originada por los nervios. Ante un leve dolor de garganta o resfriado, si la laringe no está afectada se puede cantar. Con ronquera, lo indicado es callarse la boca unos días; y si persiste ver un médico.

Muchos pasan por alto el necesario reposo de la musculatura laríngea. Quien conversa todo el tiempo y sobre todo si lo hace sin apoyar e impostar bien, cansa inexorablemente sus cuerdas vocales; y la fatiga vocal se alivia descansando.

Respecto al humo, e independientemente del daño que cause en otros órganos, hay que advertir lo siguiente. La elasticidad de la membrana que recubre las cuerdas vocales es vital para la fonación. El humo la reseca e irrita; entonces ella segrega una mucosidad protectora, haciendo que el cantante pase constantemente aclarando su garganta. La inconveniente elasticidad de esa membrana es rasgo característico en la voz de fumador. Los nódulos se presentan primero como pequeña tumefacción, un bultito en un punto más o menos al centro de la cuerda vocal (donde las vibraciones son más amplias). Si evoluciona, de simple inflamación se transforma en lesión fibrosa. No es sólo un problema de adultos y pueden sufrir nódulos niños que viven gritando día y noche. A propósito, los niños poseen una musculatura espiratoria muy poderosa en comparación con la resistencia de sus cuerdas vocales.

El nódulo produce un descenso del tono muscular e impide un cierre glótico completo, por lo que la voz pierde timbre, acorta su rango y resulta un sufrimiento intentar cantar en la zona de pasaje. Si el nódulo es reciente puede desaparecer con reposo y reeducación vocal; otras veces se recurre a la cirugía.

En ocasiones los directores de ópera ofrecen, a cantantes jóvenes y sin solidez técnica, papeles que exceden sus posibilidades. Y estos últimos, por temor a ser sacados de la lista de “candidatos", se ven tentados -obligados- a aceptar. Deberían sopesar ventajas y desventajas. Porque el inconveniente mayor no es el riesgo de hacer un papelón y por

Se consideran hiperfunciones negativas para la voz:

1) Cantar siempre fuerte, cantar con el aire. 2) Cantar demasiado tiempo seguido; 3) Estrangular los agudos;

4) Exagerar el uso de raw voice y strohbass (gruñir);

5) Tensar hombros, cuello, lengua, labios y/o mandíbula; postura rígida; 6) Inspirar entrando la barriga;

7) Distorsionar los músculos faciales, hacer "fuerza con la cara"; 8) No efectuar la modificación de las vocales;

9) Hablar demasiado; hacerlo en un tono de conversación incorrecto; 10) Imitar subconscientemente un modelo impropio (discos, maestro); 11) Inventarse una voz dramática;

12) Cantar lo que excede las posibilidades vocales y/o técnicas.

Entre las hipofunciones tenemos:

1) No tomar suficiente aire para terminar las frases holgadamente; 1) Incorrecta impostación;

2) Aire en la voz;

3) Perder el legato al cantar consonantes;

4) Incorrecto o inexistente apoyo; hipotonía del diafragma y abdominales 5) Factores sicológicos perjudiciales (desánimo, depresión, melancolía).

Sus efectos sobre la salud vocal pueden resumirse en:

1) Laringitis (ronquera común); 2) Edema en la cuerdas vocales; 3) Pólipos, quistes;

4) Nódulos;

5) Úlceras en la cubierta de las cuerdas vocales;

6) Miastenia vocal (fatiga extrema de la musculatura de la laringe);

7) Disfonía ventricular (entran en vibración las cuerdas vocales falsas como resultado de cantar empujando).

Educar el oído- Se debe aprovechar toda oportunidad

para concurrir a conciertos y funciones de ópera, independientemente de la calidad de los cantantes, porque se aprende de los buenos y malos ejemplos, viendo qué haríamos mejor y qué está fuera de nuestro alcance. Para poder ser autocrítico en el canto, antes es necesario desarrollar la capacidad de observación y análisis minucioso de las voces de otros cantantes. Pero se debe tomar precauciones. Porque cada vez más se ofrecen espectáculos donde cada artista lleva adosado un micrófono o el escenario está disimuladamente microfonizado. Se mejora la “calidad del producto” mediante la electrónica. Lo mismo ocurre con los megaconciertos en estadios, parques, shoppings y otros sitios ruidosos donde el público escucha sin hacer silencio. Por supuesto que en tales sitios es necesario usar micrófonos, pues ninguna garganta sería capaz de competir con semejantes niveles de energía acústica. Pero la amplificación siempre es un engaño al espectador. Es como si alguien mostrara sus bíceps a través de lentes de aumento. Además no es parejo para todos.

Mientras algunos cantantes se oirían perfectamente al natural, otros sólo si tienen la viveza de pararse cerca de los micrófonos. ¡Ni qué hablar de las películas! ¡El tenor más mediocre puede dar tremendos agudos bailando, andando a caballo o parado de cabeza! La digitalización del sonido permite dar brillo a la voz opaca, potencia a la voz pequeña, quitar asperezas a las voces estridentes, agregar reverberación, dar vibrato a la voz dura, corregir la entonación, hacer montajes de partes grabadas en distintos momentos... Considérese que si todos esos “trucos” son posibles de realizar en el hogar y con un computador común, ¡a qué punto llegarán las casas grabadoras cuando lanzan sus éxitos al mercado! La alta fidelidad fue sepultada hace mucho tiempo.

Con las grabaciones antiguas, si algo quedaba mal se grababa de nuevo o directamente no salía al mercado. Aunque siempre hubo que “comprimir la gama dinámica”, es decir, dar más volumen a los pianísimos (de lo contrario no llegarían a registrarse), y quitar intensidad a los

forte para evitar mucha distorsión. En la época

de las grabaciones mecánicas, al cantar suave se acercaba la boca al “embudo” del fonógrafo y si la emisión era fuerte se debía dar un paso hacia atrás. Se nota claramente en los registros de Caruso, Chaliapin, etc.

Si bien la mejora electrónica de la voz hace “soportables” versiones mal grabadas, llenas de ruidos, toses del público, con unos cantantes a un kilómetro y otros a medio metro, para el que sabe, es una falta de seriedad artística.

¿A quién se le ocurriría dar un poco más de luz o color a un desteñido cuadro de Da Vinci?

Por suerte siempre habrá excepciones. María Callas dejó en video pocos fragmentos en vivo. Ya retirada, le plantearon un gran negocio: filmar óperas en el teatro, con ella haciendo pantomima y utilizando los discos que había grabado en su esplendor.

Su respuesta fue simple y directa: “No, yo viví para el arte y eso es una estafa.”

Quienes estudian canto y no van al teatro dejan de lado una parte importantísima del estudio: aprender a apreciar la voz humana real. Un joven estudiante de canto me preguntó si Luis Miguel tenía más voz que Pavarotti. Y hablaba en serio.

Por algo al público en general o, como le llaman ahora, mass media, le da lo mismo el tecladista del centro comercial que un Vladimir Horowitz; y piensa que la ganadora del último casting debe ser la mejor cantante del mundo. Y tales conceptos no son propiedad de analfabetos; también se expresan así egresados universitarios.

A veces se oye decir a cantantes y estudiantes de canto “yo oigo de todo”. En principio podemos pensar ¡qué amplitud de criterio! ¡No es un encasillado! Para comprender por qué eso no sirve, habría que agregar algo más. El sistema nervioso de las cuerdas vocales es muy sensible a los sonidos que pensamos y escuchamos. Ellas responden espontáneamente a tales estímulos poniéndose en posición de fonación. Si no fuese así, un bebé jamás podría aprender a hablar, porque el proceso es absolutamente inconsciente. El escuchar buenos cantantes ayuda a mejorar nuestros automatismos

Cuando el alumno de canto concurre a un espectáculo lírico, además de divertirse lo hará activamente, con la intención de aprender. No debe hacer como el espectador medio, que se deja impresionar por una nota fuerte, alta u otro rasgo aislado.

Se analiza una actuación considerando -puntuando- los siguientes ítems:

A) La Voz

Extensión – Color – Brillo – Vibrato - Potencia – Equilibrio- Flexibilidad.

B) La Técnica

Impostación – Respiración - Ataque y Cesura - Legato – Agilidad- Sostenuto – Messa di voce – Staccato.

C) La Musicalidad

Afinación – Métrica – Dinámica - Fraseo musical.

D) La Interpretación

Articulación – Idioma – Énfasis - Fraseo del texto – Mímica - Estilo – Naturalidad.

Luego se hace una síntesis. En la realidad se dan infinitas combinaciones. Buen material pero deficiente interpretación, buena musicalidad aunque dificultades con el idioma, notables agudos pero escasa potencia, lindo color vocal junto a una mímica estereotipada, voz grande pero ni un matiz...

Una conclusión drástica puede ser errónea; y más con cantantes jóvenes. Si alguien desafina una vez no significa que tenga mal oído. Lógicamente, si en dos arias se va de tono siete veces habrá que pensar distinto. Una nota puede "irse para atrás", o quedar corta, pero si cada agudo está engolado y varias veces el aire no alcanza, el asunto es grave. Cualquiera puede tener una leve distracción y entrar a destiempo u olvidarse de una palabra, pero si los desencuentros con el pianista se repiten mientras se mira la partitura como descifrando un enigma... o no se sabe música o se estudió demasiado poco. Un buen cantante pudo estar regular porque el repertorio era inadecuado.

Algunos cantan mejor un idioma, sienten más a un autor, se compenetran mejor con cierto estilo, dan mejor un personaje...

No es “2 + 2”, pero tampoco es algo que se hace superficialmente. Ben Heppner

El secreto está en saber, no en suponer.

Robert Frost

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