• No se han encontrado resultados

Intervenciones para la solución de problemas

In document Swartz _ Cada Niño Un Lector (página 82-86)

a) Mucho apoyo

3.2. Durante la lectura guiada

3.2.2. Intervenciones para la solución de problemas

Durante la lectura guiada el maestro escucha a los estudiantes leer y busca problemas o confusiones. Cuando aparecen estas dificultades, observa las conductas de los alumnos y decide si es necesario intervenir para ayudarles a resolver los problemas. Esta intervención puede ser no más que una pregunta que ayuda a los estudiantes a pensar acerca de la manera de resolver el problema. Se trata de una mediación estratégica enfocada a apoyar lo que los estudiantes tratan de hacer ante las dificultades. Por ejemplo, si un alumno lee “fui a la juguetería”, y no está seguro del significado de la palabra juguetería, el maestro podría preguntar: “¿Qué tendría sentido ahí? En otras palabras, le pide al alumno que considere lo que ha leído y piense acerca del significado como una forma de resolver el problema. Si hay una confusión acerca de la palabra fui, el maestro podría pedirle que vea la palabra y se pregunte qué parte de ella conoce, tal vez las letras.

El objetivo de una intervención es ayudar a los estudiantes a usar lo que saben para resolver el problema, en lugar de confiar en el maestro para que les dé todas las respuestas. La meta de la lectura guiada es lograr la lectura independiente, mediante un proceso que anima el uso de las conductas autónomas de solución de problemas.

Dicho de otra manera, una intervención es una pregunta o sugerencia por parte del maestro que ayuda a los alumnos a enfocar su atención para resolver sus confusiones en la lectura. Así, una intervención es como un dardo en la dirección correcta. El maestro sólo les da a sus alumnos la información acerca de cómo ellos mismos pueden resolver el problema, o lo que podrían hacer o pensar para solucionarlo.

Estas intervenciones se usan para resolver dificultades ante palabras desconocidas durante la lectura y pueden dirigir la atención de los estudiantes hacia dos elementos que veremos a continuación: las conductas de lectura y las fuentes de información que podrían usarse para resolver un problema encontrado en el texto.

Las conductas de lectura iniciales, tales como la direccionalidad, la lectura de cada palabra, la lectura de una línea de izquierda a derecha y regresar a la izquierda al siguiente renglón y leer de arriba abajo se enseñan generalmente durante la lectura compartida y la escritura interactiva. La lectura guiada se enfoca en la práctica de conductas, utilizando varias fuentes de información para resolver problemas según se lee el texto.

Las intervenciones acerca de las conductas de lectura y las que son sobre las fuentes de información pueden usarse para que los alumnos resuelvan sus problemas independientemente, no sólo durante la lectura guiada, sino en también en otros momentos.

3.2.2.1. Fuentes de información

En los textos existen fuentes de información que apoyan los intentos de los alumnos para resolver o corregir un problema surgido durante la lectura. Una fuente primaria de información es la relación sonido-letra. ¿Qué es lo que los alumnos saben acerca de las letras y los sonidos que pueden utilizar para decodificar palabras desconocidas?

Por otra parte, entender el vocabulario y seguir el significado del texto representa otra fuente de información llamada comprensión. ¿El estudiante conoce esa palabra? ¿Podría deducir su significado analizando el contexto? ¿Para él tiene sentido lo que lee? Los alumnos que monitorean su comprensión saben lo que saben y también saben lo que no saben para descifrar lo que leen. Ellos comprenden que el texto debería contestar sus preguntas y abrir otras. La práctica de conductas usadas para desarrollar la comprensión es un elemento importante de la lectura guiada.

3.2.2.2. Conductas de lectura

Los buenos lectores tienen conductas particulares que usan cuando intentan leer un libro. Ellos usan estrategias para resolver sus problemas y para ello acuden a las fuentes de información que el texto les proporciona: monitorean lo que leen usando la correspondencia grafema/fonema y usan las estrategias de comprensión para pensar acerca de lo que leen y lo que eso significa.

Así, por ejemplo, cuando encuentran una palabra que no conocen, usualmente se detienen y piensan acerca de lo que saben acerca de esa palabra. Pueden buscar otras palabras en el texto y usarlas para descifrar aquella que desconocen. Podrían incluso ver partes de la misma palabra que podrían usarse para descifrarla: puede ser una sola letra, una combinación de ellas o inclusive el final de la palabra.

de lectura. Ellos necesitan monitorear su propia conducta de lectura para decodificar con precisión y con comprensión. Este chequeo consiste en, literalmente, escucharse a sí mismos leer y atender tanto a la precisión en la correspondencia grafema/fonema como a la comprensión. Para ello necesitan aprender a comparar información de varias fuentes. Por ejemplo, esa palabra que leí ¿se ve como la que está en la página? O esa palabra ¿tiene sentido en la oración o en la historia?

La lectura fluida es una característica de las buenas conductas de lectura. El alumno lee el texto rápido y con precisión, con fraseo y expresión. La fluidez contribuye a la comprensión porque le permite al lector enfocarse en la comprensión del texto en lugar de la decodificación de las palabras.

La conducta de lectura más importante es la corrección, y ella ocurre cuando el alumno está en un punto de dificultad e intenta usar fuentes de información par resolver el problema. La habilidad de corregir es el sello de un lector experto e independiente.

Muchos maestros ayudan demasiado cuando escuchan y apoyan a los estudiantes durante su lectura. Esto ocurre, por ejemplo, cuando les dan el significado de una palabra, en lugar de dejarlos usar la información del texto para resolver sus propios problemas. Algunos maestros también intervienen de una manera muy general, sin considerar lo que saben sobre las fortalezas y necesidades de sus estudiantes. Las intervenciones que están de acuerdo con los intentos de los alumnos o con sus confusiones son formas efectivas de apoyar e incrementar la independencia de ellos para resolver problemas.

Fuentes de información

- Correspondencia grafema/fonema - Comprensión

Conductas de lectura - Monitoreo

- Comparación de fuentes de información - Fluidez

- Corrección

Mientras esperamos que los alumnos sean capaces de leer casi cualquier cosa que aparezca en una lectura guiada, también esperamos que encuentren diferentes puntos de dificultad en un texto y que usen sus propios medios para resolver el problema. Nuestra meta es que los estudiantes monitoreen su lectura de manera que se den cuenta si han encontrado un punto de dificultad y sepan si pueden o no resolverlo.

Una vez que los estudiantes han hecho una predicción, las fuentes de información pueden ser comparadas hasta que la información que se predijo sea confirmada o descartada. Este es el punto

en el que el maestro interviene: cuando el alumno no ha tenido éxito en usar lo que sabe. El

papel del profesor en la lectura guiada siempre varía, dependiendo del resultado de la solución de problemas hecha por cada estudiante en el grupo.

El maestro puede sugerir el uso de una estrategia específica o preguntar algo a los niños para ayudarles a determinar lo que pueden hacer por sí mismos. La meta siempre es ayudar a los estudiantes a ser lectores más independientes y sugerirles conductas que puedan usar en cualquier lectura, es decir, no sólo ayudarles a resolver problemas puntuales surgidos durante esa lectura, sino ser capaces de enfrentar dificultades que aparezcan en otras ocasiones.

Intervenciones para usar durante la lectura guiada a) Fuentes de información:

Fonética:

- ¿Podrías observar las letras de la palabra y ver si conoces otra palabra que comience (o termine) igual que esta?

- ¿Lo que dijiste, se ve como esa palabra? - ¿Qué sabes acerca de esta palabra?

- ¿Hay alguna parte de la palabra que tú conozcas? Comprensión:

- ¿Podrías deducir, a partir de lo que has leído hasta ahora, el significado de esa palabra que no conoces?

- ¿La palabra que leíste tiene sentido en el texto? - ¿Qué ha dicho el autor hasta ahora?

b) Conductas de lectura: Monitoreo:

- ¿Ves una palabra que tú conoces? - ¿Eso te ayuda a entender?

- ¿Lo que leíste corresponde con el texto? - Te detuviste ¿En qué pensaste?

- ¿Podrías leer eso de nuevo y escuchar cómo suena? Comparación de fuentes de información:

- ¿Hay algo en el texto que te pueda ayudar a entender esa palabra?

- ¿Podrías comparar la palabra que tú dijiste que tendría sentido con la que ves escrita? Fluidez:

- ¿Podrías leer eso de nuevo, solo que más rápido y con expresión?

- ¿Podrías tratar de leer esto en un tono coloquial, es decir, en la forma como hablamos? Corrección:

- ¿Cómo podrías ayudarte a ti mismo a resolver el problema? - Tú dijiste _______. ¿Podría ser _______? ¿Revisaste ______? - Actividad de práctica de las intervenciones

¿Cómo intervendría usted en cada uno de los siguientes casos? Ejemplo 1:

El texto dice: “Ayer fui al parque.”

El estudiante lee: “Ayer yo iría al parque”. Ejemplo 2:

El texto dice: “La Tierra rota sobre su eje”.

El niño lee: “La Tierra rueda sobre su eje.” Luego, se detiene y parece estar pensando. Ejemplo 3:

El texto dice: “Mi esposo está muy cansado y necesita desesperadamente dormir bien”. El estudiante lee: “Mi esposo está muy cansado y necesita despertadamente dormir bien”.

Ejemplo 4:

El texto dice: “El bebé oso se asomó en el aparador de la juguetería”. El estudiante lee: “El bebé oso miró en el aparador de la tienda”. Ejemplo 5:

El texto dice: “Había una vez, tres osos que vivían en una casita en el bosque”. El estudiante lee: “Había una vez, tres osos que vivían en una casita en el prado”. Ejemplo 6:

El texto dice: “Nos quedaremos en casa de la abuela esta noche”.

El estudiante lee: “Nos quedaremos...” y se detiene. El maestro sabe que el niño conoce la palabra que y la palabra daremos.

Ejemplo 7:

El texto dice: “Yo amo a mi perrito.” El niño dice: “Yo amo mi perrito nuevo”.

In document Swartz _ Cada Niño Un Lector (página 82-86)