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L A M ODA V ESTIMENTARIA

CAMPOS DE APLICACIÓN

2. L A M ODA V ESTIMENTARIA

Los trabajos de Roland Barthes en este campo están ahora a disposición del público90. Antes que intentar un resumen imposible o arriesgar una traición demasiado evidente, es mejor anticipar algunos extractos. En primer lugar, transcribimos algunos textos poco conocidos donde el "investigador" comenta sus propios trabajos.

"La opinión publica, alimentada y sostenida por la prensa, los cronistas, etc., piensa que la moda es un fenómeno caprichoso, surgido de la capacidad de invención del modisto. Para la opinión, la moda se sitúa en una mitología de la creación libre y escapa a lo sistemático, a la regularidad; mito de la profusión creadora, espontánea, en definitiva, bastante romántica.

¿No se dice acaso que los modistos hacen todo con nada?"

¿Somos víctimas de una ilusión óptica? Las renovaciones anuales de la moda impresionan por su profusión, por su Libertad sin fin; pero estas variaciones rápidas son reabsorbidas en los grandes ritmos regulares de la historia de la vestimenta.

"Uno de los descubrimientos de la ciencia histórica contemporánea ha sido constatar (...) que la historia está constituida por varios tiempos de diferente duración que se superponen. Hay acontecimientos absolutamente puntuales; hay situaciones que duran más tiempo y, por fin, estructuras que duran aún más tiempo. La vestimenta conoce esos tres tiempos. El tiempo más largo es ocupado por las formas arquetípicas de la vestimenta en una civilización dada..." (túnicas de los orientales, kimono de los japoneses, poncho de los mexicanos)... "Es el basic-pattern, modelo de base de una sociedad. En el interior de este tiempo tienen lugar las variaciones medias pero perfectamente regulares. .."

(ciclos de la moda femenina cada 50 anos).

89 Textos citados en "Claude Lévi-Strauss", l’Arc, nº 26, 1965, pp. 19 a 29. 90 Le Système de la mode, Seuil, 1967

"El tercer tiempo, breve, podría llamarse el tiempo de las micro-modas"

Es evidente que si el ritmo de las variaciones medias fuese perturbado, por ejemplo, por los efectos de la comunicación de masa y el consumo creciente, esta transformación revelaría un profundo cambio de civilización y confirmaría aún más la función significante de la vestimenta.

"Así se constata que la vestimenta participa en la actividad que consiste en dar un sentido a los objetos. La vestimenta siempre tuvo la función de codificar. Esto lleva a revisar un punto de vista tradicional, a primera vista, sensato, que sostiene que el hombre inventó la vestimenta por tres motivos: como protección contra la intemperie; por pudor, para ocultar su desnudez; y como adorno para hacerse notar. Esto es valido, pero hay que agregar otra función que me parece más importante: la función de significación. El hom- bre se viste para ejercer su actividad significante. Vestirse es un profundo acto de significación... por lo tanto un acto profundamente social instalado en el corazón mismo de la dialéctica de las sociedades"91.

Es importante, entonces, buscar el sistema de significaciones hasta en las variaciones de la moda.

"En la vestimenta escrita, es decir, descripta por una revista de Moda mediante el lenguaje articulado, no hay, por así decirlo, “habla”: la vestimenta descripta nunca corresponde a una ejecución individual de las reglas de la Moda, es un conjunto sistemático de signos y de reglas: es una lengua en estado puro..."

Aunque esto parezca extraño, puede comprenderse si se recuerda que la vestimenta descripta se refiere a las decisiones de un fashion-groupe (los grandes modistos) y no al uso real de la vestimenta… y que esta literatura de moda está adscripta a las significaciones más que a la práctica.

"La vestimenta fotografiada (suponiendo, para simplificar, que no está doblada por una descripción verbal) ( . . . ) es un estado semi-sistemático de la vestimenta"… (seudorreal). "La vestimenta es llevada por la modelo fotografiada que es, por decirlo así, un individuo normativo elegido en función de su generalidad canónica..."

Por fin, en la vestimenta usada (o real), como lo había sugerido Trubetzkoy, se encuentra la distinción clásica de Lengua y Habla. La lengua vestimentaria está constituida por 1) las oposiciones de piezas, "detalles" cuya variación arrastra un cambio de sentido (llevar una boina o un sombrero-hongo no tiene el mismo sentido); 2) las reglas que presiden) la asociación de las piezas entre sí, ya sea a lo largo del cuerpo o superpuestas, "El habla vestimentaria comprende todos los hechos (...) de uso individual (talle de la vestimenta, grado de limpieza, de desgaste, manías personales, asociaciones libres de las piezas.. .)"92.

Los significados de la vestimenta escrita, pueden ser expresados, en la literatura de moda, por una palabra ("week-end") o un grupo de palabras ("largos paseos por el campo"), pueden igualmente "ajustarse" tan estrechamente a los significantes que remitan al carácter imperativo de

91 "La Mode et les sciences humaines" en Exchanges, agosto 1966. (Opiniones recogidas en una entrevista). 92 Eléments de la sémiologie, en Communications, 4, 1964, p. 99.

la moda: hay que caminar con escarpines bicolores... porque esa es la moda. En este último caso (y más indirectamente en el primero) el significado no es más que la moda misma. Rechazar o descuidar los signos de moda equivale a ser sancionado como "démodé".

Entre las connotaciones de la Moda (retórica e ideología) Roland Barthes analiza (entre otras) la cultura, lo afectivo, lo serio, el detalle, la euforia.

— Cultura: “El vestido que Manet hubiese querido pintar... Esta cultura es una cultura 'mundana', es decir, en definitiva escolar: Historia, Geografía, Arte, Historia natural. Es la clasificación del saber de una alumna. Los modelos que propone la Moda están tornados del bagaje de una joven 'sensata y al día' (como diría la Moda) que sigue los cursos de la École du Louvre, visita algunas exposiciones, los museos cuando viaja y leyó algunas grandes novelas"...

— Afectivo: "Se trata de un lenguaje doméstico articulado en la oposición de dos términos principales: lo bueno y lo pequeño (...) Bueno (la buena ropa de lana gruesa) supone una idea compleja de protección, de calor, de rectitud, de simplicidad, de salud, etc; pequeño también remite a valores atractivos, pero el centro de la noción es una idea de seducción más que de protección (lindo, graciosos forman parte del área de los pequeño)… “

— Serio: “La retórica vestimentaria participa en suma de la ambigüedad misma de las vestimentas infantiles en la sociedad moderna: el niño es excesivamente infantil en la casa y excesivamente en la escuela; y este exceso debe ser tomado en su significación literal; la moda es, a la vez, demasiado seria y demasiado fútil (…) Es probable, por otra parte, que la yuxtaposición de lo excesivamente serio y de lo excesivamente fútil, que funda la retórica de la Moda, no haga más que reproducir a nivel de la vestimenta la situación mítica de la Mujer en la civilización occidental: sublime e infantil a la vez.”

— Detalles: “Una nada que cambia todo (…) El detalle basta para transformar lo “démodé” en Moda y, sin embargo, un detalle no cuesta caro; por esta técnica semántica particular, la Moda deja lo lujosos y parece participar de una práctica de la vestimenta accesible a los presupuestos modestos; pero sublimado, al mismo tiempo, con el nombre de descubrimiento, ese mismo detalle de poco precio participa de la dignidad de la idea: gratuito y glorioso como ella, el detalle consagra una democracia de los presupuestos, respetando una aristocracia de los gustos…”

— Euforia (la mujer de la Moda): “No conoce el mal a ningún nivel; para no tener que ocuparse de sus faltas y sus dramas, la Moda nunca habla de amor (…) ¿Conoce el dinero? Apenas. Sin duda sabe distinguir los medianos presupuestos de los grandes; la Moda enseña a “adaptar “una vestimenta, no a hacerla durar. De todos modos, las limitaciones financieras no pesan sobre la Moda, porque precisamente la Moda tiene el poder de evitarlas (…) La moda hunde así a la mujer, de quien habla y a quien habla, en un estado de inocencia donde todo es mejor en el mejor de los mundos…”93