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L OS TIPOS INMOBILIARIOS , MATERIA PRIMA DE LOS ARQUITECTOS MODERNOS (1920-1948)

Rosario: particularidades y generalidades del mercado de viviendas

L OS TIPOS INMOBILIARIOS , MATERIA PRIMA DE LOS ARQUITECTOS MODERNOS (1920-1948)

La principal estrategia de coptación del mercado inmobiliario de viviendas que encararon los arquitectos a partir de la década del ’20 fue la introducción de cambios a los tipos inmobiliarios existentes, produciendo modificaciones y perfeccionando cada uno de ellos mediante la potenciación de sus cualidades. Si bien las cuestiones exclusivas del mercado de tierras como los factores de ocupación del suelo se mantuvieron estables, algunos cambios cualitativos visibles en los edificios (como la superficie de las unidades, la distribución, las circulaciones, y sobre todo la creación de matices en cada tipo para abrir el juego a diversos y nuevos consumidores) evidenciaron la presencia cada vez más significativa de los arquitectos. Esta fue la singularidad que esgrimieron los arquitectos para diferenciarse de los demás actores de la construcción, apoyándose en los procesos de modernización que impulsaron una fuerte movilidad en el orden social y económico.

En Rosario esta “salida” al mercado de los arquitectos no sólo incentivó la reformulación de tipos existentes, sino que produjo la aparición de un nuevo tipo: el Edificio de renta en altura, que derivado de otros esquemas existentes surgió exclusivamente en mano de los arquitectos. Cada tipo inmobiliario tuvo su recorrido singular que a continuación describiremos y que de manera particularizada para los arquitectos más destacados se ejemplificará en el capítulo IV.

LA VIVIENDA INDIVIDUAL EN CONJUNTOS

La redefinición del tipo de vivienda individual a partir de la década del ’20 puede pensarse en la definición de dos momentos cuyas búsquedas tienen continuidad y van acompañando los debates al interior de la profesión, cuestión que profundizaremos en el capítulo III.

Un primer momento en la década del ’20 donde la búsqueda de compactación y el primer intento de denominar casas económicas a las hasta entonces casas baratas tuvo que ver con la necesidad de los arquitectos de diferenciarse de los demás actores participantes en la construcción (ingenieros, idóneos, constructores).

El segundo momento supuso un paso más; ya definida la vivienda como campo de acción de los arquitectos se incorporaron nuevos tópicos disciplinares que en este apartado definiremos desde una perspectiva con foco en aspectos referidos a la transformación tipológica y cuya implicancia disciplinar/profesional analizaremos en el capítulo III.

LOS ‘20: LA SISTEMATIZACIÓN DEL PETIT HOTEL

Los primeros proyectos de arquitectos para viviendas financiadas en loteos supusieron por un lado la incorporación de lógicas de los palacios de los ricos en pequeña escala y por otro el desarrollo de búsquedas encaradas por asociaciones o el Estado en casos modélicos, de modo que se cruzaron las experiencias de las casas baratas financiadas con las de los petits hôtels de las entidades de crédito.

Si en las primeras décadas del siglo XX las transformaciones tipológicas fueron el resultado de duras críticas a las casas chorizo y a los conventillos, encaradas por el Estado para acompañar un proceso de transformación social; al ampliar su espectro de acción sobre el mercado inmobiliario, los arquitectos tomaron algunos de esos tópicos, pero también incorporan su saber disciplinar como marca distintiva. El comienzo de la participación de los arquitectos en las viviendas individuales para sectores medios construidas por entidades crediticias fue acompañado por una serie de justificaciones teóricas que avalaban la participación profesional.

En el planteo que en 1924 hace Narciso Del Valle125 el tema de la economía no pasaba por reducir superficie sino que su propuesta pretendía reducir costos en mamposterías y otros materiales sin sacrificar metros cuadrados mediante la ‘compactación’126. Los incipientes intentos de compactación que habían sido encadados en los ejemplos que vimos de la Comisión Nacional de Casas Baratas y la Compañía de Construcciones Modernas, comenzaban a mejorarse con una más marcada diferenciación espacial.

Planteos similares esgrimía el mismo año el arquitecto Medhurst-Thomas.127 Si las casas baratas contaban con aproximadamente 85m2, la compactación resolvía en un costo similar una vivienda de 175m2 lo que sirvió para incorporar como propietarios a un mercado medio hasta entonces no contemplado.

125

Del Valle, Narciso. “Casas Económicas”, en Revista de Arquitectura, Buenos Aires, marzo, 1924.

126

Ver definición en apartado “Los ’30: De las casas baratas a las viviendas económicas” en este capítulo.

127

Medhurst-Thomas, C. E. “Casas Baratas (?)”, en Revista de Arquitectura Nº38, Buenos Aires, mayo, 1924.

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Respecto de la ubicación urbana si bien los loteos siempre se realizaban en zonas periféricas de la ciudad, y en estos casos no diferían de las operaciones precedentes, la novedad de estos casos fue que por primera vez el arquitecto se traslada a esa periferia jerarquizada.

Los principales beneficiarios de estos emprendimientos resultaron los sectores medios, empleados, profesionales o pequeños comerciantes. La participación en casas financiadas por parte de los arquitectos supuso además la novedad, para estos posibles nuevos propietarios, de contar con el diseño de arquitectos para sus viviendas.

El comienzo de esta operación de transformación de las viviendas individuales en Rosario pude fecharse en 1923, cuando el Banco Hogar Argentino convoca a arquitectos para proyectar las viviendas (no ya económicas) que vendería mediante financiamiento.128 En este proceso, paralelo a las críticas hacia las casas baratas que se daba en la profesión a nivel nacional (ver capítulo III), Rosario presencia una sistematización del Petit Hôtel. Es esta operación la que permitirá la transformación tipológica de la vivienda individual mediante la compactación de la planta, la simplificación del esquema de circulaciones, la reducción de superficies promedio, el estrechamiento del lote y una nueva forma de ocupación del mismo (concentrando la construcción al frente sobre la línea de edificación y sin dejar jardín lateral pasante). Si un petit hôtel contaba con unos 200m2, estas viviendas la reducían a 120m2.

El hecho de recurrir al arquitecto para las casas más pequeñas (vimos que para los petits hôtels de mayor jerarquía sobre Bv. Oroño el mismo banco contaba con un ingeniero), mostraba que eran los únicos capaces de resolver la escasez de recursos sin resignar calidad. El arquitecto aparece aquí como el profesional capaz de brindar más con menos, cuestión que a partir de aquí se instalará como indispensable para los especuladores inmobiliarios.

En esta operación que analizamos en el apartado anterior, la intervención más significativa resultó el proyecto de los 10 prototipos que realizó Bereterbide en 1923 para el Banco Hogar Argentino ubicados por calle Mendoza entre Alvear y Oroño.

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Los mismos se desarrollaban en dos plantas y entresuelo y algunos incorporaban garage. Todos se resolvían con techos planos culminados con balaustrada y articulaban el plano de fachada con movimientos leves de la silueta o con la presencia de balcones. Si bien los diez tipos que planteaba para resolver el frente sobre calle Mendoza mantenían esquemas y lenguajes semejantes, presentaban una variedad que les otorgaba singularidad a las fachadas. Ninguna vivienda era exactamente igual a otra aunque todas respondían a un mismo esquema distributivo y compositivo. Las casas se resolvían con un esquema compacto que se apoyaba sobre la línea de edificación liberando el fondo del terreno. En el leve movimiento de la fachada algunas unidades dejaban un pequeño jardín frentista. Una de las unidades de esquina proponía una casa habitación en la planta alta y negocio en la planta baja, resolución que luego adoptarían Hernández Larguía y Newton en las casas para el Banco Edificador Rosarino. (Ver capítulo IV) Siguiendo esta línea, entre los años 1920 y 1925 el arquitecto Alejandro Virasoro construye para la misma entidad las viviendas ubicadas en San Juan 2171, 2175 y 2177 en dos y tres plantas.

Finalmente, con la experiencia del Banco Edificador Rosarino, que estudiaremos en detalle en el capítulo IV, se sistematizó la compactación de la planta, la sectorización de los servicios y se incorporó definitivamente un modelo de ocupación del lote caracterizado por la clara liberación del fondo. Para fines de la década del ’20 si bien será ampliamente aceptada todavía faltará estabilizar la organización del íntimo en departamento129.

LOS ‘30: DE LAS CASAS BARATAS A LAS VIVIENDAS ECONÓMICAS

La década del ’30 tendrá como centro de discusión y búsquedas la mayor reducción de superficies, incentivada por las numerosas publicaciones de viviendas económicas. La

129

La organización del íntimo en “departamento” fue un recurso incorporado por los palacios franceses del siglo XVI. El mismo contaba con una serie de recintos en torno de la habitación principal (circulaciones, espacios de aseo, etc.) interconectados entre sí con un nivel gradual de privacidad que evitaba el cruce de los nobles con la servidumbre. En nuestro medio se dio esta denominación a una simplificación de este concepto que constituyó, como formula típica, la agrupación de dos o más habitaciones con una antecámara o pasaje de acceso y un baño intermedio.

notable reducción de superficie que se producirá en las décadas siguientes irá acompañada de la compactación gradual y cada vez más ajustada de la planta.

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