4. El proceso de bancarización en la Argentina y la región Centro
4.1. La Bancarización: perspectivas de análisis
El término ―bancarización‖ se refiere al uso masivo del sistema financiero formal por parte de los agentes para la realización y facilitación de sus transacciones financieras habituales. Éstas incluyen no sólo las tradicionales de ahorro y crédito sino también aquellas relacionadas con la transferencia de recursos y la realización de pagos. Una bancarización creciente —en el sentido amplio del término— implica, según se señaló en la sección 2, una mayor disponibilidad, cobertura geográfica, acceso y utilización de los servicios ofrecidos por los bancos y/u otras entidades que forman parte del sistema financiero.
Ahora bien, el estudio de bancarización requiere previamente de la precisión de dos aspectos. Uno, relacionado con la perspectiva que se le dará al enfoque. El otro, vinculado al estado o región sobre la cual se aplicará tal perspectiva, junto al período de análisis.
Con relación al primero, es posible lograr una visión integral de la bancarización al considerar al menos tres categorías analíticas.37 Una de estas categorías llamada de ―Magnitudes Agregadas‖ remite al análisis de la bancarización desde el punto de vista de la economía en su conjunto, utilizando para
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ello datos macroeconómicos. Una segunda categoría denominada ―Disponibilidad y Cobertura Geográfica‖ da cuenta del grado de homogeneidad territorial que existe respecto a la provisión de los servicios financieros considerando un área geográfica en particular. Finalmente, la categoría ―Acceso y Utilización‖ toma en consideración a los agentes económicos que pueden ―acceder‖ a los servicios financieros y a quienes efectivamente los utilizan. Tal como se menciona en la sección 2 cuando se habla de acceso a servicios financieros, su medición completa requiere no solamente información respecto de aquellos individuos que utilizan los servicios, sino también de aquellos que no utilizan los mismos. En general, la información de quienes no utilizan los servicios sólo puede conocerse a través de encuestas. Estas deben ser tanto a individuos, como a empresas.
Hay que reconocer, sin embargo, que debido a la imposibilidad habitual de disponer de datos sobre el acceso a los servicios financieros propiamente dicho, se consideran indicadores que refieren a la utilización real de tales servicios. Algunas medidas del grado de utilización de los servicios financieros son entre otras el número de cuentas bancarias existentes y el número de tarjetas de crédito y débito por habitante. Si bien la misma está disponible, sólo es de acceso público información agregada a nivel de país; es decir no es de acceso público información a nivel de provincia, departamento y área de gobierno local, fundamental para este trabajo.38 Anastasi et al. (2010) emplean el nivel de depósitos y préstamos al sector privado como un indicador alternativo sobre la utilización de los servicios financieros. Dado que esta información es de acceso público, la misma resulta factible de ser utilizada en este estudio.39
A este respecto, y en lo que a ―Magnitudes Agregadas‖ se refiere, se efectúa una referencia utilizando datos de Depósitos y Préstamos al sector privado comparándolos con el Producto Bruto Geográfico (PBG), tal como resulta habitual para medir la profundidad del sector financiero en una economía. El estudio se concentra, en cambio, en la categoría ―Disponibilidad y Cobertura geográfica‖, lo cual resulta de utilidad al permitir analizar la oferta de servicios financieros en un territorio en particular a través de indicadores seleccionados, tales como el número de sucursales o cajeros automáticos. Esto permite así evaluar, de manera más precisa, el nivel de bancarización de distintas unidades y
38 Autoridades de la Gerencia Principal de Investigaciones Económicas del BCRA manifestaron en reunión con el tesista de fecha 25 de noviembre de 2015, que dicha información, a ese nivel de desagregación, sólo es de uso interno.
39 Aunque dicha información es de acceso público, su exposición presenta limitaciones como queda documentado en la sección 5.
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subunidades territoriales junto a las implicancias en términos de inclusión financiera que tal bancarización conlleva. Además, esto último facilita el camino para encontrar los determinantes de la disponibilidad de los servicios bancarios.
Con relación al segundo de los aspectos mencionados, es decir al área geográfica sobre la cual se practicará el estudio, el trabajo se ocupa de las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, que integran la región Centro.40
Situada en el centro de la Argentina, la Región Centro posee una ubicación estratégica inmejorable para la conexión interna regional, nacional y de integración con los países del MERCOSUR. Su economía es diversificada, con una producción de bienes primarios e industriales y de servicios de gran variedad, la cual tiene una importancia clave para el desarrollo socio-económico del país. La región tiene una participación importante en la distribución territorial de los depósitos y préstamos en la Argentina, luego de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia homónima, según se documentará en el apartado siguiente. Asimismo, despierta particular interés el estudio de dicha región, debido a que constituye la segunda en importancia, luego de la región de Buenos Aires, en cantidad de habitantes y en presencia de infraestructura bancaria, al considerar la cantidad de sucursales y los cajeros automáticos.
Ahora bien, la falta de información actualizada para todas las provincias dificulta las comparaciones entre regiones, razón por la cual y a efectos de considerar la participación de cada jurisdicción en el PIB total se tuvieron en cuenta datos provistos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para el año 2005. Según esta fuente, la Región Centro genera 18,2% del PBG argentino, ubicándose en segundo lugar luego de la región de Buenos Aires que concentra 55,5% del PBG.
Al interior de la región se observa, según datos del BCRA a diciembre de 2013, que las provincias de Santa Fe y Córdoba concentran casi la totalidad del PBG de la región (48% y 36,8% respectivamente),
40 Se consideran las regiones de acuerdo fundamentalmente a su ―forma político-institucional‖, es decir, basadas en los criterios de organización que se han dado los propios estados provinciales en esta materia. En este sentido, la reforma constitucional de 1994 ha propiciado la suscripción de tratados interprovinciales que tienden a institucionalizar la existencia de ámbitos geográficos con especificidades que se han plasmado a partir de largos procesos históricos.
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seguidos por Entre Ríos con una participación más pequeña (15,2%); concentración que ejercerá su influencia en la distribución de sucursales bancarias y cajeros automáticos, como se verá más adelante. En la región se destacan los sectores productores de servicios (60,6%) por sobre los de bienes (39,4%). Los principales sectores productivos, ordenados según su contribución al PBG, resultan los servicios inmobiliarios y empresariales, el sector industrial manufacturero, agricultura y ganadería y el sector comercial. Al interior de la región, el comportamiento no es uniforme. Las provincias de Córdoba y Santa Fe presentan un perfil productivo similar destacándose por su contribución al PBG provincial los servicios inmobiliarios y empresariales y el sector industrial manufacturero, seguido por el agrícola- ganadero. En Entre Ríos, en cambio, el sector con mayor contribución es el agrícola-ganadero, seguido por el sector comercial, industrial manufacturero y los servicios inmobiliarios y empresariales.
En relación al período bajo estudio, el trabajo se extiende para los años 2000-2014 considerando que los últimos datos disponibles de manera oficial al momento de la realización de este trabajo corresponden al año 2014. Este lapso comprende la crisis del 2001-2002, que involucró el cierre de algunas entidades financieras, la fusión de otras, la absorción de algunos bancos por parte de otras entidades y el cambio en la composición del capital. Por otra parte, se trata de un período lo suficientemente prolongado como para considerar la recuperación de la banca. Adicionalmente, este período resulta relevante debido al auge que tomó en los últimos años la bancarización e inclusión financiera.