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DEBERÍA SER

PROYECTO Comprensión

IV. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

4.2 Procesos cognitivos

4.4.4 La calidad en la educación

Comprender el término calidad en la educación media superior requiere una explicación de las diferentes dimensiones y los ejes fundamentales, desde donde se puede reconocer la calidad de un sistema educativo. Esto implica reconocer que en lugar de un problema teórico, uno se enfrenta con el paradigma de distinguir que la calidad es parte de un ineludible compromiso

profesional académico, de poner a disposición de los tomadores de decisiones un marco de acción para lograr la excelencia del proceso educativo.

Resulta útil el concepto de currículum en la definición de calidad, porque de esta forma podemos ubicar donde se genera, mide o controla esa calidad en la educación. El término currículum se define de distintas maneras. En el confluyen varios enfoques filosóficos, científicos y tecnológicos que dan origen a diversas concepciones de su significado. Las definiciones varían desde aquellas que describen y sistematizan las experiencias de los estudiantes al someterse a un plan específico, hasta las que ven el currículum como un sistema. Moreno (1996:20).

Figura 5. El currículo como sistema.

!!!!Fuente: Moreno (1996:21)

La calidad lleva consigo vivir la filosofía en la cual buscamos el mejoramiento continuo, viviéndolo día tras día, año tras año. Para vivir el mensaje de la calidad y tomarla con pasión, persistencia y consistencia, la perfección debe estar presente como el objetivo a alcanzar.

NECESIDADES DE LA SOCIEDAD Y DE LOS INDIVIDUOS PRINCIPIOS Y VALORES

RECURSOS RECURSOS RECURSOS HUMANOS FINANCIEROS INSTITUCIONALES

Objetivos Contenidos

Metodología Evaluación

APOYO GERENCIAL Y OEPRATIVO

Ciencia Publicaciones Profesionales Servicios OBJETIVOS DE LA INSTITUCIÒN EDUCATIVA PERFIL PROFESIONAL

La calidad en la educación según Moreno (1996:19) tiene que ver con principios, valores, institucionalidad y profesionalismo.

Principios. Se busca que quien pasa por el proceso educativo sea consciente de los principios o leyes naturales que gobiernan la dimensión humana: rectitud, integridad, honestidad, dignidad, cooperación, servicio, excelencia, posibilidad de crecimiento, paciencia, persistencia y tolerancia.

Valores. Cada institución educativa tiene sus modelos, su marco de referencia, sus formas de ver e interpretar el mundo. Pero no se trata solo de actitudes y conductas, se trata de algo más profundo: de fijar la misión y visión de acuerdo a la forma en que se percibe, comprende e interpreta el qué, el por qué, y el como de la educación.

Institucionalidad y profesionalismo. Para muchos el paradigma de la eficiencia y la efectividad educativas de una institución, visto como la capacidad de transmitir al alumno el mayor volumen de conocimientos, habilidades y destrezas de un campo profesional específico en un tiempo determinado, es el indicador de calidad. Se requiere para ello que las normas y la organización institucional estén por encima del promedio.

A la definición de calidad concurren al menos cuatro criterios tradicionales que debieran normar el desarrollo educativo: eficacia, eficiencia, relevancia y equidad y eso está bien como paradigma de macroplaneación. Pero también es verdad que la calidad de la educación, inicia en el plano micro, en la interacción personal del maestro y el alumno, en la actitud de éste ante el aprendizaje –en el conocimiento, en las habilidades, en la formación de valores– que conducen a elevar los estándares de excelencia educativa, a comprender que siempre hay algo mas arriba, a tratar de llegar a los límites de la frontera del conocimiento y trascenderla. Latapí (1995a:49).

La definición de calidad de Ortega y Gasset citado por Latapí (1995a:49) es: “la capacidad de exigirnos más”. Una educación de calidad es por lo tanto, la que forma un hábito razonable de autoexigencia. La búsqueda de la excelencia debe ser razonable, moderada por la solidaridad con los demás, el espíritu de cooperación y el sentido común.

Es obvio que la mayoría de alumnos no cuentan en su educación con circunstancias favorables para desarrollar el hábito de la autoexigencia, y esa es precisamente la tarea de la política educativa: en las condiciones adversas –de carencias, familias desintegradas, o maestros de escasa formación– sea posible la transmisión de estándares de excelencia y el impulso hacia la autoexigencia. Es así como se articula lo macro y lo micro, el gran diseño nacional de una educación pública de calidad y la actitud que conquista cada persona día a día en la búsqueda interminable de ser mejor y de construir sus propios horizontes. Latapí (1995a:50).

Esta concepción de calidad educativa descansa en dos supuestos: que para poder trasmitir calidad es necesario reconocerla, y que para reconocerla es necesario tenerla. Debe entenderse como la capacidad del sistema educativo de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas, de valores y actitudes hacia nuestra comunidad. Además implica el compromiso de toda la sociedad de exigir que realmente el sistema educativo satisfaga nuestra necesidad de formar hombres íntegros, responsables y productivos, que como sociedad podamos exigir como cliente a un prestador de servicio, un sistema educativo que realmente tenga como prioridad buscar estándares educativos más altos. Latapí (1995a:51).

4.5 Desarrollo

El 29 de enero de 1949, el Presidente Truman ante el Congreso de los Estados Unidos definió a la mayor parte del mundo como “áreas subdesarrolladas”, se establecía el desarrollo como imperativo; que obedece a la visión del desarrollo económico, definido como progreso y bienestar; de tal forma que solo los recursos podían ser desarrollados, no los hombres o las sociedades; fue en Estado Unidos durante la guerra donde la innovación conceptual maduró: el “progreso cultural” fue absorbido por la “movilización económica” y el desarrollo fue entronizado como concepto reinante. Sachs (1997:13).

En 1973, McNamara entonces presidente del Banco Mundial, admitió el fracaso de la estrategia de Truman y proclamó otra estrategia de desarrollo con su nuevo objetivo –el desarrollo rural y los pequeños granjeros–. La lógica de ésta operación conceptual es suficientemente obvia: la idea de desarrollo no fue abandonada; en realidad se amplió su campo de aplicación. De manera similar, en rápida sucesión, el desempleo, la injusticia, la erradicación de la pobreza, las necesidades básicas, las mujeres y finalmente el medio ambiente, fueron pronto convertidos en problemas y se volvieron objeto de estrategias especiales. Sachs (1997:14).

La pobreza como tal fue descubierta después de la segunda guerra mundial; antes no era una cuestión a debate. De este modo, la pobreza fue utilizada para definir a pueblos enteros, no de acuerdo con lo que son o quieren ser, sino con lo que les falta y lo que se espera que lleguen a ser. El desdén económico tomó el lugar del desprecio colonial. La pobreza fue definida como una carencia de poder de compra, que podía ser desterrada mediante el crecimiento económico. Sachs (1997:16).

El mundo como sistema: “El ambiente” ocupó una posición conspicua en 1972 en la Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo. Una filosofía de ecosistema como un sistema compuesto por los siguientes elementos: población, tecnología, alimentos, recursos y medio ambiente; cuya estabilidad se pone en riesgo cuando estos elementos dejan de estar en equilibrio. El crecimiento ilimitado se consideró entonces como una peligrosa ilusión ya que el mundo es efecto de un sistema cerrado: es finito y solo tiene capacidad de carga limitada. Sachs (1997:24).